Estaba sentada en la biblioteca junto a la ventana, viendo pasar los autos. Mientras escuchaba a una chica decir: "Las grandes pasiones son enfermedades incurables. Lo que podría curarlas las haría verdaderamente peligrosas." ( Goethe). Palabras que no le encontraba sentido, por qué siendo unos jóvenes de 17 años, donde no sabíamos del amor o del desamor, era ilógico pronunciar frases de amor.
Me llamo Miriam y estoy empezando la universidad, nunca he tenido un novio y no tengo ni la mínima idea de que es tener un novio. Toda mi primaria y secundaria la estudié en un colegio para niñas, pasábamos internas ahí, casi todo el año. Veía como las chicas a falta de chicos y en la época de la curiosidad sexual se besaban y tocaban sus partes íntimas. Muchas de ellas expulsadas por hacer cosas indebidas y prohibidas.
Aquí fuera de las cuatros paredes de mi colegio de niñas, empiezo mi vida universitaria, con miedo a relacionarme con los chicos.
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Cap-7
•••Miriam•••
Han pasado 6 meses. Y cada día que ha pasado Miriam no deja de pensar en Manuel.
— Miriam, ¿Trabajas este sábado? Me gustaría que me acompañes a visitar a mis padres. Ayer me enviaron dinero. Mi padre está bien enfermo— Le dijo María.
— Te acompañaré. Avisaré que no iré. Voy a renunciar, ya no me ajusta para nada. Buscaré otro empleo.
— Muchas gracias. Has sido una buena amiga, desde que vine aquí, tú has sido mi única amiga. Sabes, me gusta alguien.
— ¿Y a ti te gusta?
— Acepté ser su novia. Estamos en el mismo curso.
—¿No tienes miedo que te engañe?
— No. La verdad creo que es sincero. Y sabes, tuvimos sexo.
— ¿Qué? Tan pronto. ¿Te dolió?
— jajaja no era mi primera vez. Y él lo noto. Me dijo que le hubiese gustado que el fuese sido el primero.
— Tranquila amiga, si él es para ti, eso no será un problema.
Llegó el día sábado. María y Miriam viajaron al pueblo de donde María es originaria. Estuvieron ahí sábado y domingo. Y viajaron de vuelta a la capital el lunes en la madrugada.
— Miriam la otra semana son nuestras vacaciones, vas a viajar donde tu madre.?
— Si. Este semestre ha sido lo peor y necesito cargar mis fuerzas para terminar este año con todos los ánimos. Y aunque hablo casi diario con mi madre, quiero verla.
El lunes por la tarde, Manuel llegó a la facultad, con una actitud soberbia, altiva.
— Hola amigo, ¿Cómo te fue?
— Bien. Un semestre más y seremos Médicos graduados. Antón, tu internado fue acá, no tuviste que ir a un pueblo, no se si vengo con ganas de trabajar o de renunciar a mi preciada carrera.
— Así es, mi internado fue acá, presté servicio en la universidad, dando laboratorios de anatomía. Y sabes a quién le di clases????
— ¿ A quién?
— A tu amada.
— No me hables de ella. Por su culpa la he pasado tan mal.
— Mmm Manuel salimos está noche, te presentaré a Charlotte, una jovencita bellísima que estudia con tu amada. Te va a encantar.
— No. Esta noche solo quiero descansar. Mañana salimos. ¿Te parece?
— Está bien. Te dejo, voy con el doctor Moria.
Al salir Manuel se encontró con Miriam. Pasó a su lado, aunque se le aceleró el corazón, no la miró ni un poquito. Miriam se detuvo, quedó ahí, esperando que Manuel la saludara.
— Soy una tonta, después de tanto tiempo pensé que él me iba a hablar. Si durante estos seis meses no me envió ni un mensaje, ¿por qué me hablaría hoy? — pensó Miriam.
Manuel se subió a su auto y se fue a su casa a saludar a sus padres.
— Hola padre, Hola madre. Estoy de regreso.
— Ya pensaste en que te quieres especializar.
— Si padre. Neurocirugía.
— Perfecto. Todo Coen, debe ser lo mejor. Asi que en Estados Unidos estudiarás la especialidad.
— Pero padre, no quiero viajar. Aquí puedo estudiar.
— No. Irás a Estados Unidos. Te vas en Diciembre. Le dije a Morgan que prepare todo.
— Por una vez padre, me puedes escuchar. Siempre he hecho lo que he querido.
—¿Siempre? Estas seguro, yo me entero de todos tus movimientos, si te he dejado hacer es porque lo que has hecho no es nada. No me decepciones.
— Madre di algo.
— Tu padre tiene razón. Te espera un futuro brillante.
— Me voy. Aquí no puedo estar más. Lo de estados unidos aún no está definido. Yo decido mi futuro padre.
Manuel salió enojado.
Se fue a su suite. En el camino llamó a su mejor amigo.
📱— Antón, salimos hoy. Consiguete unas chicas, necesito sexo para relajarme. Y lo peor de todo no puedo sacarme de la cabeza a Miriam.
— Entendido Manu. Te presentaré a Charlotte. Lo que no entiendo es porque no puedes sacarte de la cabeza a Miriam. No me digas que te enamoraste de ella.
— No digas tonterías. Yo no estoy enamorado de ella. Pero antes de que presentes a esa Charlotte, necesito hablar contigo. A las 8 en el Tommy' Bar.
Llegadas las 8.
— Por fin llegas.
—Me dijiste a las 8 Manuel. ¿Cuantas copas llevas? Estas borracho.
— Necesito decirte algo, pero no digas nada, solo escúchame. No puedo sacarme de la cabeza los besos de Miriam, su cuerpo desnudo, su cara, su hermosa mirada, quiero tenerla pero no quiero lastimarla.
— Manuel, estás enamorado de ella. No puedo creerlo. Nunca pensé verte así amigo.
— ¿Qué hago? No quiero sentir está estupidez.
— Creo que es hora de dejar tu vida de mujeriego. Si estás enamorado, vive tu amor con ella. Aunque me parece que ella no está enamorada de ti. Últimamente un chico anda detrás de ella. Parece un chicle pegado.
— Antón, no me hubiese dicho eso.
Manuel salió del bar, subió a su carro y sin pensarlo se fue a la residencia (internado) de Miriam. Estando afuera, la llama.
📱— Miriam, sal. Quiero decirte algo.
— Ahorita bajo. Te escuchó raro.
Miriam salió en pijamas. Se acercó al auto.
— Entra— le dijo Manuel con un tono un tanto molesto.
— Ando en pijamas.
— No importa, nadie te verá.
Miriam entró. Manuel comienza a conducir. Y la lleva a su suite.
— No quiero entrar a tu casa.
— Lo que tengo que hablar contigo, lo hablaré allí. Además andas en pijamas. No puedo llevarte a un restaurante.
Miriam bajó y ambos entraron a la suite.
— Estás borracho, milagro no nos matamos.
— ¿Quién es el tipo que anda detrás de ti?
— ¿Cuál tipo? además es mi problema.
Manuel la sujetó del brazo, y la tira a la cama.
— Dime. ¿Quién es? o no respondo.
— Me estás lastimando. Sueltame.
— Hasta que me digas te suelto.
— Si te ibas a portar así conmigo, no hubiese venido. Ese chico que camina conmigo es un compañero de clases, estamos juntos en un trabajo de investigación, y yo no elegí hacer pareja con él, fue el profesor.
— Solo es un compañero— le soltó la mano y la abrazó— Sentía que me volvía loco, cuando me dijeron que un hombre estaba detrás tuyo.
— No entiendo lo que sucede. Estas borracho.
— Te amo Miriam. Quiero que seas mía, mi mujer, mi novia, mi pareja.
— Ehhhh esto se está poniendo raro. Me estás dando miedo.
—¿Te gusto?
— No tengo porque responder eso.
— Dime mujer, estos seis meses, han sido un infierno lejos de ti, te pensé todos los días, cada minuto te extrañé. Me acabo de dar cuenta que estoy enamorado de ti.
— Sueltame, me quiero ir.
Manuel le dió un besó a la fuerza.
— No lo hagas de esta forma Manuel. No conviertas mis sentimientos de amor en odio.
— ¿Me amas? Solo dilo.
— No me obligues a decirlo. Los sentimientos no se obligan.
— No ves mujer que pronto no estaré aquí— lo dijo con una mirada triste.
— ¿Qué te sucede? Tomaste de más.
— Solo di que me amas. Por favor— se puso a un lado de la cama.
Miriam asustada, se levanta. Manuel la sujeta nuevamente y abraza con fuerza.
— Te amo. No lo entiendes. Te amo, tardé tanto para entender este sentimiento y tú no me amas— la tira denuevo a la cama y se sube encima de ella.
— Manuel, Sueltame. Yo a ti te amo, pero esta no es la forma— con una voz triste.
Manuel fue soltando poco a poco las manos de Miriam. Dirigió sus manos a sus mejillas, las acarició, sus ojos no dejaban de ver los labios de Miriam. Lentamente se acercó y la besó. Esta vez Miriam aceptó aquel beso, un beso sin ser forzado, sin ser robado. Asi estuvieron unos 10 minutos, besándose.
— Miriam, te amo. Lo digo con el corazón en la mano— Tomó la mano derecha de Miriam y la puso en su pecho— escuchas como mi corazón palpita con locura, es por ti.
Miriam no decía nada. Y como por un encanto de amor, llevo sus manos al cuello de Manuel y acercaba sus labios a los de ella.
— Manuel, solo se gentil conmigo.
Manuel entendió esas palabras. Miriam le estaba dando luz verde. Manuel la abrazó , besó su frente, besó sus labios con tanta pasión. Le quitó su pijama y la dejó desnuda, él se quitó la ropa, y esa noche, Manuel la hizo mujer, su mujer.