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Mi Adorado Mafioso

Mi Adorado Mafioso

Status: Terminada
Genre:Romance / Fantasía / Dominación / Completas
Popularitas:1.1M
Nilai: 4.2
nombre de autor: Eilish Xan

Alice, de 19 años, conoció a Alexei Fiore, quien se sintió atraído por ella y le propuso ser su novia. Ella rechazó, pero él ordenó atacar a su padre, dejándolo gravemente herido. Incapaz de pagar las cirugías, Alice terminó aceptando el trato de Alexei.
(En edición)

NovelToon tiene autorización de Eilish Xan para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5 (Editado)

[Narra Alice]

Llegué a casa después de salir del hospital. Cada paso hasta aquí fue una tortura, como si cargara con un peso que no me dejaba respirar. La imagen de mi padre, débil y rodeado de máquinas, no salía de mi cabeza. Las palabras del médico seguían golpeando mi mente: cifras imposibles, tratamientos urgentes, tiempo limitado.

Cuando abrí la puerta, el silencio me recibió como un golpe. Mi hogar, que antes era un refugio, ahora se sentía vacío, apagado. Me apoyé contra la puerta, con las lágrimas a punto de desbordarse, queriendo soltar todo, descansar un poco… pero algo me detuvo.

No estaba sola.

Una presencia me recorrió la piel como un escalofrío. Cuando levanté la mirada, lo vi.

Alexei estaba sentado en el sillón de mi padre, cómodo, como si la casa le perteneciera. Su pierna cruzada, sus manos reposando con calma, esa expresión fría y arrogante… Era la imagen de alguien que no pedía permiso para estar en ningún lugar.

Mi corazón se detuvo.

—¿Qué… qué hace aquí? —pregunté, retrocediendo un paso, con la voz quebrada.

Él se inclinó apenas hacia adelante, observándome con esa mirada penetrante que me hacía sentir desnuda, sin defensa.

—Te estaba esperando, Alice.

Un escalofrío me recorrió el cuerpo entero. Su tono era tan natural, tan frívolo, como si no hubiera nada extraño en irrumpir en la casa de alguien.

—No tiene derecho a entrar aquí. —Intenté sonar firme, pero mi voz era puro temblor.

Él sonrió, sin rastro de arrepentimiento.

—Cuando se trata de ti, Alice… me tomo todos los derechos.

Me quedé helada. Algo dentro de mí gritaba que este hombre no era alguien normal, que había algo turbio en cada palabra, en la forma en que se movía, en ese poder silencioso que lo rodeaba. Sentía miedo, un miedo visceral, como si supiera que meterme en su mundo sería un error sin retorno.

—¿Qué quiere de mí? —murmuré, desconcertada.

Alexei se levantó despacio. Su altura me intimidaba, su sombra parecía envolverme por completo. Caminó hacia mí con calma, sin prisa, como si supiera que no tenía a dónde huir.

—Quiero lo mismo que ya te ofrecí. —Su voz fue suave, casi un susurro venenoso—. Doce meses. Serás mía en todo sentido. Yo me encargo de lo demás.

Me estremecí.

—Ya le dije que no… —Mi voz se quebró, como si esas palabras no tuvieran fuerza.

Él inclinó la cabeza, sonriendo de lado, frívolo, confiado.

—Y yo ya te dije que no me gusta que me digan que no.

Sentí un vacío en el estómago, como si me faltara el aire. Estaba atrapada, desconcertada, aterrada. Y él lo sabía.

—No te engañes, Alice. —Sus ojos brillaban con algo oscuro, una calma inquietante—. Estás rodeada de problemas. Yo soy tu única salida.

Su tono fue tan seguro, tan cruel, que me dieron ganas de gritar.

—¿Quién es usted realmente? —pregunté, con lágrimas quemándome los ojos.

Alexei sonrió, pero no respondió. Solo me sostuvo la mirada, frívolo, arrogante, como si el silencio fuera más aterrador que cualquier respuesta.

En ese instante lo entendí: este hombre no andaba en nada bueno. No era un salvador, era un depredador. Y yo estaba en su mira.

...----------------...

El silencio en mi casa pesaba más que nunca. Cada rincón me recordaba lo que estaba perdiendo: la tranquilidad, la rutina, esa ilusión de normalidad que aún intentaba sostener. Pero todo se derrumbaba y lo sabía.

Alexei estaba allí, sentado en el sofá como si fuera suyo, con esa postura relajada que contrastaba con la tormenta que yo llevaba dentro. Lo miré, temblando, con la desesperación marcada en mis ojos.

No quería hacerlo. Dios sabe que no quería. Pero cada vez que pensaba en mi padre, postrado en una cama de hospital, la realidad me golpeaba como una bofetada: yo sola no podía salvarlo.

—Está bien… —respiré hondo, con la voz quebrada—. Acepto su trato.

Mis palabras salieron como un susurro, cargadas de dolor.

Alexei levantó una ceja, sonriendo de medio lado, frívolo, arrogante.

—Sabía que tarde o temprano dejarías de resistirte —dijo con calma, como si la victoria ya le perteneciera desde el principio.

Las lágrimas me nublaban la vista, pero aun así quise mantenerme erguida.

—Solo lo hago por mi padre —le advertí, casi como un ruego, como si mis palabras pudieran marcar un límite.

Él rió suavemente, esa risa que más que alegría sonaba a burla.

—No me interesa tu motivo, Alice. Lo único que importa es el resultado: aceptaste.

Un escalofrío recorrió mi espalda. Sentí como si, en ese mismo instante, un candado invisible se cerrara sobre mi vida.

Alexei se incorporó del sofá y caminó hacia mí. Su sola cercanía me hacía retroceder hasta que quedé atrapada contra la pared. No levantó la voz, no necesitaba hacerlo. Cada palabra suya tenía el peso de una sentencia.

—Escúchame bien. —Su mirada me perforaba—. Desde este momento, olvídate de la vida que tenías.

Mi respiración se cortó.

—¿Cómo… cómo que olvide? —pregunté, con la voz temblorosa.

Él inclinó la cabeza, con esa sonrisa frívola y cruel que me helaba la sangre.

—No más decisiones propias, no más independencia, no más rutina aburrida de estudiante. Eso murió hoy. —Se acercó un poco más, obligándome a sostenerle la mirada—. Este es un nuevo comienzo. Y en este comienzo, Alice… solo existe lo que yo decida.

Sentí un nudo en la garganta, como si me estuviera tragando mi propia vida.

—No puede… no puede quitarme todo.

Él sonrió de lado, con esa calma que me asfixiaba.

—No te lo quito. Tú me lo entregaste.

Mi corazón se rompió en pedazos en ese instante. Y aunque quise negarlo, ya no había vuelta atrás.

...----------------...

El plumón aún estaba sobre la mesa, y la firma que acababa de trazar parecía brillar como una cadena invisible. Sentía que había sellado mi destino en un pedazo de papel. No podía borrar la idea de que acababa de entregarme a un hombre que apenas conocía.

Alexei, en cambio, estaba tranquilo, satisfecho. Cerró el maletín con ese aire de seguridad que lo caracterizaba, como si todo estuviera saliendo exactamente según su plan.

—Es hora de irnos —dijo, con un tono que no dejaba espacio a preguntas.

Lo seguí con pasos inseguros, todavía procesando lo que había hecho. Afuera, el sol brillaba, pero para mí todo estaba teñido de gris. Y entonces lo vi: el auto lujoso de Alexei, un vehículo imponente que resaltaba en la calle sencilla donde vivía.

Él me abrió la puerta del copiloto con una cortesía que parecía más una orden que un gesto amable. Me senté, mis manos temblaban sobre mis rodillas, mientras él rodeaba el auto para ocupar su asiento.

El motor rugió con suavidad, y pronto estábamos en camino. Las calles conocidas se desdibujaban tras los vidrios polarizados, como si ya no me pertenecieran.

—¿A dónde vamos? —pregunté con un hilo de voz, tratando de aferrarme a algún control.

—A la universidad —respondió sin mirarme, la vista fija en el camino—. Vamos por Annie, quiero que te conozca cuanto antes.

Mi corazón dio un vuelco. Apenas había aceptado ser su “novia”, y ya me estaba llevando a conocer a su hermana.

—¿No cree que… que es muy pronto? —murmuré, nerviosa.

Él soltó una risa suave, frívola.

—No existe el “pronto” cuando se trata de mí, Alice. Solo lo que yo decido.

Bajé la mirada, sintiendo la presión crecer en mi pecho. El lujo del auto, el aroma a cuero nuevo, todo me resultaba ajeno, irreal. Y sin embargo, esa era ahora mi vida.

Alexei giró un poco la cabeza para observarme, con esa expresión arrogante que me hacía estremecer.

—Relájate. No tienes nada de qué preocuparte. Annie puede ser insoportable, pero sabrá cuál es tu lugar si yo se lo dejo claro.

Me quedé en silencio, tragando saliva. Tu lugar. Esa frase resonó en mi mente como un martillo.

El trayecto fue largo, o al menos lo sentí así. No me atrevía a mirar a Alexei demasiado tiempo, y cuando lo hacía, él parecía completamente seguro, como si el mundo entero le perteneciera.

Cuando finalmente el campus apareció frente a nosotros, mi corazón se aceleró. El contraste era doloroso: ese lugar era mi refugio, mi espacio de aprendizaje… y ahora llegaba de la mano de un hombre que acababa de arrebatarme la libertad.

Alexei estacionó en una de las zonas reservadas, ignorando miradas curiosas. Apagó el motor y se acomodó en el asiento, sin prisa, mientras yo respiraba agitadamente.

—Prepárate, Alice. —Me lanzó una sonrisa fría—. Este es tu nuevo comienzo.

Y yo, desconcertada y temerosa, entendí que ese momento era apenas el inicio de algo que no podía controlar.

...----------------...

El tiempo dentro del auto parecía eterno. Mis manos sudaban, mi respiración era inconstante. Intentaba no mirar a Alexei, pero la sola presencia de ese hombre lo llenaba todo.

De pronto, la vi: Annie. Caminaba hacia el auto con paso seguro, su cabello perfectamente arreglado, el uniforme impecable. Desde lejos ya irradiaba esa seguridad que a mí me faltaba. Cuando abrió la puerta trasera y subió, su perfume caro inundó el ambiente.

—Vaya, hermano… —dijo con una sonrisa que escondía soberbia—. Siempre llegas tarde, pero al menos compensas con un buen auto.

Alexei apenas giró el rostro, indiferente.

—Si no te gusta, puedes caminar.

Ella rió suavemente, como si disfrutara el juego. Y entonces me miró. Sus ojos se clavaron en mí con descaro, como evaluándome.

—¿Y tú? —arqueó una ceja—. No recuerdo haberte visto antes.

Sentí que las palabras se me atoraban en la garganta. No sabía si debía responder o dejar que Alexei lo hiciera.

Pero él fue más rápido.

—Alice —dijo con firmeza, sin apartar la vista del parabrisas—. Mi novia.

El silencio se volvió pesado. Annie me miró de arriba abajo, y luego sonrió con un gesto altivo.

—Ya veo… Qué sorpresa. Nunca imaginé que tú tendrías novia, hermano.

Su tono sonaba burlón, como si no creyera del todo en lo que decía.

—Acostúmbrate —replicó Alexei, cortante.

Yo bajé la mirada, incómoda, como si de pronto me hubieran arrojado a un escenario que no me pertenecía. Annie no dejó de observarme, y aunque sonreía, había algo en sus ojos… como si quisiera dejarme claro que no me aceptaba.

El auto avanzó por las calles, y el ambiente estaba cargado de tensión. Annie cruzó los brazos y habló con falsa dulzura:

—Y bien, hermano, ¿a dónde nos llevas?

Alexei respondió sin dudar, con esa frialdad suya que helaba el aire.

—A la mansión.

Mi corazón dio un vuelco.

—¿La mansión? —pregunté en voz baja, desconcertada.

Él asintió sin mirarme.

—Sí, Alice. —Su tono era firme, imponente—. Hoy te quedarás allí. Tú y Annie.

—¿Qué? —exclamé, sin poder contener mi sorpresa—. Pero yo…

—No hay peros —me interrumpió, sin subir la voz, pero con un peso que me hizo callar de inmediato—. Si vas a ser parte de mi vida, será bajo mi techo. Olvídate de esta casa, de tu rutina. A partir de ahora, vives en la mía.

Annie sonrió de lado, satisfecha.

—Interesante. Esto se pondrá divertido.

Yo sentí un escalofrío recorrerme el cuerpo. Entendí que lo que había firmado en mi sala, esa simple hoja de papel, era más que un contrato: era el inicio de una vida que no controlaba.

Y esa mansión, ese lugar al que me llevaba, sería el escenario de mi condena.

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Ruby Rodriguez
Opino lo mismo, hay situaciones inconclusa
Luz Dary Riascos
Bueno
Luz Dary Riascos
Malo
Tahimi Lara
Muy malo
Mirna Vasquez
Excelente
Rosita Alvarez
Bueno
RUT_ZANA
esta es la novela más extraña que e leído... pero no puedo dejar de leer!!!/Hammer//Hammer/
Karina Jaime: me pasa lo mismo!!
total 1 replies
RUT_ZANA
ahora Alice es sicaria/Scowl//Bye-Bye//Proud//Shhh/
RUT_ZANA
que paso hay?
RUT_ZANA
ahora ya nos cambiaron los nombres /Scowl/
Ana Chaves
Excelente
JOSEFINA SANTIL
vas muy bien .te felicit
JOSEFINA SANTIL
me encanta tu novela.siguelas asi
JOSEFINA SANTIL
me encanta tu novela .sigue escribiendo asi.felicidafes/Drool/
JOSEFINA SANTIL
es muy buena tu novela.me encantan asi.
Daniela Rodriguez Cano
esa si que no se la esperaba /Chuckle//Chuckle/
Noelia Alyson Blanyero
la verdad la historia no me gusta pero es mi opinión con respeto no se ofenda
Dolores Hernandez
hay si ya con lo de la señora González me tiene asta la madre si la señora González se tiene que morir algun dia porque va estar pagando ella por la señora que la chantajee con otra cosa ya lo de la señora González ya fue
Dolores Hernandez
sera pseudomsfioso pues el nombre de mafioso le queda grande mira que siendo eso y no se de cuenta de todo ni investigue primero y que aga lo que los otros le digan jajajaja este Alexei me da risa
Dolores Hernandez
hay Alexei si supieras que en todo eso está Hayden te vas a ir de nalgas cuando lo sepas
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