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Le Mandé Mi Novela Prohibida a Mi Jefe

Le Mandé Mi Novela Prohibida a Mi Jefe

Status: En proceso
Genre:CEO / Arrogante / Romance de oficina / Atracción entre enemigos / La mimada del jefe
Popularitas:24k
Nilai: 5
nombre de autor: maria

Kiara Jiménez sólo quería desahogarse de su jefe frío, exigente e insoportable. Así que hizo lo que jamás admitiría en voz alta: escribió una novela adulta con Darío Zárate como protagonista.

El problema fue que, por error, no la subió a la plataforma.

Se la mandó a él.

Una noche de alcohol, vergüenza y deseo termina en la cama del hombre que más quería evitar. Kiara intenta fingir que todo fue un accidente, pero Darío no parece dispuesto a dejarla escapar. Entre ascensos inesperados, una prometida celosa, secretos familiares y amenazas que la persiguen, Kiara tendrá que decidir si Darío es su peor error… o el único hombre capaz de protegerla cuando todo se derrumba.

NovelToon tiene autorización de maria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6

Capítulo 6

Camila no quería rendirse.

Lo ocurrido ese día la había inquietado más de lo que estaba dispuesta a admitir. Darío protegiendo a Kiara, sabiendo su talla, llamándola a solas para hablar de proyectos.

Todo eso era demasiado.

Y Camila no daba pasos atrás cuando sentía que algo suyo estaba en riesgo.

—Sería mejor que aceptaras la realidad cuanto antes —dijo, alzando un poco la barbilla—. Para ti, para mí y también para Kiara.

Su tono era suave.

Pero la amenaza estaba ahí.

Como si ya tuviera todo en la mano.

La mirada de Darío se enfrió.

Estaba a punto de responder cuando su celular, que llevaba rato quieto sobre el escritorio, sonó con insistencia.

Miró la pantalla.

Su expresión empeoró.

Antes de contestar, le lanzó a Camila una mirada dura.

—Papá. ¿Qué pasa?

La voz de Ernesto Zárate llegó del otro lado con autoridad.

—Esta noche hay cena familiar. Trae a Camila contigo.

Darío no ocultó su fastidio.

—Tengo trabajo.

—Entonces dime cuándo tienes tiempo y la cambiamos para ese día.

La respuesta estaba demasiado preparada.

Ernesto ya sabía que su hijo iba a negarse.

Darío guardó silencio.

Respiró hondo.

—Esta noche.

—No lo olvides. La familia va a esperarte.

Darío respondió algo seco y colgó.

Camila observó cada cambio en su rostro.

—¿Tu papá?

Darío la miró con frialdad.

Tardó unos segundos en contestar.

—Quiere que vayas conmigo a cenar a la casa.

La sonrisa de Camila apareció de inmediato.

—¿Ves? Hasta tu papá nos apoya. Hace tiempo que no lo veo. Voy a cambiarme. Cuando salgas, dile a tu chofer que pase por mí, ¿sí?

—Que te lleve tu chofer. No me queda de paso.

Camila alargó la voz.

—Ah, ¿sí?

Lo miró con intención.

—Si llego antes, no prometo lo que pueda decirles a tu papá y a Marcela.

Darío odiaba las amenazas.

La mandíbula se le tensó.

Pero Camila no era una mujer que se quedara quieta. Si él la dejaba ir sola, podía hacer algo más molesto.

Después de un instante, cambió de decisión.

—Ve a arreglarte. Cuando estés lista, manda mensaje.

Camila abrió los ojos.

No esperaba que aceptara.

Luego sonrió, feliz, como si acabara de ganar una pequeña guerra.

—Espérame.

Salió de la oficina con prisa.

Cuando llegó al elevador y estaba a punto de presionar el botón, el rostro de Kiara le cruzó la mente.

—Kiara Jiménez...

La sonrisa se le apagó un poco.

Una idea empezó a tomar forma.

Sacó el celular, buscó el número que había guardado y escribió:

“En treinta minutos lleva a la casa del director Zárate la propuesta que pidió. Le surgió algo urgente. No llegues tarde ni le hagas perder tiempo.”

Envió el mensaje.

La satisfacción le volvió al pecho.

Esa noche habría cena familiar en la casa Zárate. Si Kiara llegaba con un documento, vería a Camila junto a Darío.

Vería cuál era su lugar.

Y, con suerte, aprendería a alejarse.

Media hora después, yo estaba frente a la entrada de la residencia Zárate.

Había llegado corriendo.

El cabello se me había desordenado y el aire frío me había puesto la cara tirante. Saqué un espejito de la bolsa, acomodé como pude los mechones alrededor de mi rostro y revisé que no pareciera una fugitiva corporativa.

El mensaje decía que era urgente.

Y cuando Darío Zárate pedía algo urgente, una corría.

Toqué el timbre.

La casa era enorme. Demasiado silenciosa. De esas residencias donde hasta las plantas parecen caras.

Tardaron un poco en responder.

Por fin escuché una voz femenina, elegante, y pasos acercándose.

Esperé sin impacientarme.

La puerta se abrió.

A través de los barrotes vi a la mujer.

Ella también me vio.

Y retrocedió como si hubiera visto un fantasma.

—¿Cómo...? ¿Por qué eres tú?

Al principio no la reconocí.

Habían pasado años.

Pero algo en su voz me apretó el pecho.

La forma de los ojos.

El gesto suave que recordaba de otra vida.

En mi memoria, ella siempre hablaba bajo, llevaba el cabello recogido y parecía tranquila incluso cuando todo alrededor se rompía.

Ahora seguía viéndose elegante.

Más elegante, incluso.

Pero el cansancio alrededor de sus ojos no podía esconderse.

Me quedé sin aire.

—Mamá...

La palabra salió áspera.

Marcela Villaseñor se puso pálida.

—Kiara, ¿cómo encontraste este lugar?

¿Cuántos años habían pasado desde la última vez que la vi?

No pude recordarlo con exactitud.

Sólo recordé su espalda alejándose.

Recordé que se fue de mi vida con una decisión tan limpia que parecía que nunca habíamos compartido sangre.

—Yo...

Quise explicar que no había ido por ella.

Que sólo llevaba un documento.

Pero la voz se me atoró.

Marcela lo interpretó de otra forma.

Sus ojos se llenaron de alarma.

Como si yo hubiera llegado a reclamarle algo.

Como si pudiera quedarme pegada a ella y arruinarle la vida que había construido.

—Niña, este no es un lugar al que puedas venir así —dijo, sacando una tarjeta de su bolso con manos nerviosas—. Si necesitas dinero, toma esto. La clave es mi fecha de nacimiento. Te alcanzará por un tiempo. Ve a donde quieras, pero no vuelvas aquí.

Me quedé mirando la tarjeta.

No la tomé.

O tal vez sí.

No sé.

Sentí que algo dentro de mí se partía de una manera silenciosa.

Marcela se impacientó.

—¿Qué pasa? ¿No es suficiente? Es lo que tengo ahora. Si necesitas más, puedo pensarlo, pero no pidas demasiado.

Su voz se volvió más aguda.

Más dura.

Me quedé rígida.

—No vine a pedir dinero.

Pero ella ya no escuchaba.

Levantó la mano, señalando hacia afuera.

—Es todo lo que puedo darte. Si lo quieres, tómalo. Si no, vete.

Apreté los dedos a los costados.

Tenía tantas cosas atoradas que ninguna salía.

En ese momento, Camila notó que Marcela tardaba demasiado en volver.

Con una excusa cualquiera, salió de la sala y caminó con cuidado hacia la entrada. Se ocultó detrás de una columna.

Y vio la escena.

Mi madre.

Yo.

La tarjeta.

El silencio horrible entre las dos.

1
Marín Orozco
quiero leer el final ya tengo varias novelas así y pues se pierde la emoción
Marín Orozco
hola a mi no me gusta criticar por qué me encanta leer y las novelas están muy bonitas pero por qué no terminan si eso es todo cuando menos digan fin 👏
Patri Carpi
5 veces le dijo lo mismo
Norma Vales
Demasiado problemas, muy inocente la principal protagonista y parece qué o aprende ,así sigue los capítulos repetidos.Deje porque aburre
Carmen Patricia More
están ablando de un mueble o de una persona que machista.y la protagonista que no tiene carácter pero poner un alto párese una adolescente sonrojando sé por todo
Carmen Patricia More
están ablando de un mueble o de una persona que machista.y la protagonista que no tiene carácter pero poner un alto párese una adolescente sonrojando sé por todo
Yadira
Por fin los dos se defienden, ya era hora
marta gallegos
Me gustaba la novela , Pero ver así de tonta a la protagonista .... porque no se lleva la abuela con ella ? era sabido que el padre iba a ir con la abuela . y además porque no lo denuncia ? y la otra tontera es que cuando el padre la invito' con agua , ella tomo' . Noooo... se me fue el entusiasmo
Carmen Aldana
🥰🥰🥰
Carola Videla 😈🇦🇷
caradura
Carola Videla 😈🇦🇷
amor propio, una materia pendiente? estúpida
Mariscal Morin
Hay no, porque hacen esto?
Mariscal Morin
Que bueno que siempre le ayuda 🩷❤️🩷❤️
Mariscal Morin
Kiara, te toca subir de nivel, y ahí la oportunidad 🩷👏👏👏👏👏👏
Mariscal Morin
😟😟😟😟😟😟😟
Mariscal Morin
Agarrate pinché víbora 🤬🤬🤬🤬🤬
Mariscal Morin
Que le va a hacer esta desgraciada 🤬🤬🤬🤬🤬
Mariscal Morin
👏👏👏👏👏👏👏👏Eso me gusta 😊😊😊
Mariscal Morin
Los buenos también reciben su recompensa ❤️🩷❤️🩷❤️🩷
Mariscal Morin
El se enamoro de ella desde el principio 🩷❤️🩷❤️🩷❤️😊😊😊
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