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Bajo El Hechizo De La Sirena Bipolar

Bajo El Hechizo De La Sirena Bipolar

Status: En proceso
Genre:Fantasía épica / Amor-odio / Romance
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Ariane Salvatore Falcó

Sebastián lo tenía todo: un reino próspero, un cabello pelirrojo que era la envidia de la nobleza y una lengua tan afilada que podía humillar a un mago en tres segundos. Pero el exceso de sarcasmo tiene un precio. Tras insultar al hechicero equivocado, Sebastián despierta convertido en un cangrejo y es arrojado a las profundidades del océano.
Su suerte no mejora cuando es capturado por Rubí, la princesa del Reino Marino. Llamada así por sus hipnotizantes ojos rojos, Rubí es una sirena de una belleza letal y una personalidad... impredecible. Un momento es un ángel dulce que acaricia tus pinzas, y al siguiente está picando perejil mientras decide si te prefiere hervido o a la plancha.
Atrapado en una jaula de cristal y bajo la vigilancia de una "loca" con cambios de humor extremos, Sebastián deberá encontrar la forma de romper su hechizo antes de convertirse en el almuerzo real.

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capítulo 6

La primera noche de Sebastián en su castillo natal como crustáceo de lujo fue, por decir lo menos, tensa. Después de que la guardia lograra arrastrar a una Sombra furiosa y hambrienta lejos de la pecera, Rubí insistió en "hacer un tour de reconocimiento". Llevaba la pecera de cristal de Bohemia en brazos con la misma facilidad con la que una persona normal llevaría un bolso, sus piernas mágicas moviéndose con una soltura inquietante bajo el vestido de seda negra y roja.

Sebastián, recluido en su ridículo castillito de cerámica, la guiaba con instrucciones gritadas que el cristal y el agua amortiguaban y distorsionaban, haciéndolo sonar más como un pato con laringitis que como un príncipe.

Llegaron al Gran Galería de Retratos. Era un pasillo interminable, iluminado por la luna que entraba por ventanales altos y estrechos. En las paredes, cubiertas de tapices antiguos, colgaban los óleos de todos los monarcas de Helios. Y, al final del pasillo, un retrato enorme y reciente de Sebastián.

El cuadro lo mostraba en todo su esplendor pelirrojo. Vestía un uniforme militar de gala, con la espada de su abuelo ceñida a la cintura, y su mirada era intensa, arrogante y, según recordaba Sebastián, muy seductora.

Rubí se detuvo frente al retrato y elevó la pecera para que el Sebastián-cangrejo pudiera verlo. Sus ojos rojos se dilataron, fijos en la imagen del hombre que había sido.

—Vaya... —susurró Rubí. Su voz había perdido la agudeza juguetona y ahora era suave, casi... admiradora—. Realmente eras guapo, ¿verdad, Cangrejito? Ese cabello rojo... es como el coral de fuego más intenso que he visto. Y tus ojos... hay un fuego en ellos que no veo ahora. Tienes un porte... real. —Paseó su dedo por el cristal de la pecera, trazando la silueta de su rostro en el lienzo—. Era una pena... digo, es una pena. Tienes una elegancia que incluso los duques-delfín de mi padre envidiarían.

Sebastián sintió un cosquilleo en su caparazón que no era mágico. ¿Rubí lo estaba elogiando? ¿Su carcelera bipolar, la misma que había intentado cocinarlo hace unas horas, estaba admitiendo su belleza? Una pequeña llama de esperanza arrogante se encendió en él. Tal vez, si lograba seducirla con su porte real (incluso en forma de marisco), podría liberarse.

Pero, como siempre con Rubí, el cambio fue tan repentino como una corriente abisal. Ella giró la pecera rápidamente, haciéndolo rodar por el suelo de cristal.

—Aún así... —su voz se tornó gélida, con un filo letal que le cortó la respiración—, si me haces enfadar, Cangrejito... si tu arrogancia se vuelve insoportable o si te atreves a burlarte de mis emociones... —se acercó al cristal, hasta que su rostro de ángel estuvo a milímetros del suyo, sus ojos rojos centelleando con maldad pura—, me olvidaré de tu porte real. Me olvidaré de que eres un príncipe. Y te meteré en una olla tan grande que tu castillito de cerámica parecerá un juguete. Te haré hervir lentamente, Cangrejito, y me comeré cada una de tus patas con un toque de limón abisal. Y te aseguro que sabrás exquisito.

Sebastián retrocedió hasta esconderse en lo más profundo de su castillito. La llama de esperanza se extinguió en un instante. Rubí no era una princesa que se sedujera; era una fuerza de la naturaleza depredadora.

Mientras tanto, en la entrada principal del palacio, el caos se desataba de nuevo. Los guardias, que apenas se estaban recuperando del incidente de la gata, se encontraron frente a un carruaje cubierto de amatistas y plata. De él descendió una figura que desprendía un aura de perfume de violetas y autoridad.

La Princesa Aurelia, del Reino de los Valles Púrpuras, había llegado. Aurelia era la prometida de Sebastián, un compromiso arreglado desde la infancia que Sebastián siempre había ignorado con un desdén elegante. Ella era la definición de la perfección aristocrática: un hermoso cabello morado que caía en cascada hasta su cintura, ojos color lavanda y una paciencia que, desafortunadamente, se había agotado tras semanas de silencio de su prometido.

—¡Quiero ver al Príncipe Sebastián! —exclamó Aurelia, entrando al vestíbulo con la fuerza de un huracán de lavanda—. ¡Me deben una explicación! ¡Y no me digan que está en una "misión diplomática"! ¡Sé que se está burlando de mí!

—Princesa Aurelia... —balbuceó el capitán de la guardia, tratando de interponerse en su camino—. Es... es una situación complicada...

—¡Me da igual si es complicada o no! —rugió ella—. ¡O me traen a mi prometido ahora mismo, o declararé la guerra y reduciré este palacio a polvo de mármol!

Fue en ese momento cuando Rubí, alertada por los gritos, descendió las escaleras principales. Llevaba la pecera de Sebastián en brazos, un aderezo de perlas marinas adornando su cabello negro. Al ver a Aurelia, una sonrisa radiante y juguetona cruzó su rostro.

—Vaya... pero qué criatura tan curiosa —dijo Rubí, deteniéndose a la mitad de la escalera—. Un cabello morado... es como el coral cerebro más raro. Pero, ¿quién eres tú, pequeña intrusa terrestre?

Aurelia se giró hacia Rubí, sus ojos color lavanda estrechándose. El aroma de sal y misterio que emanaba de Rubí chocó violentamente con su perfume de violetas.

—¡Soy la Princesa Aurelia, prometida del Príncipe Sebastián! —exclamó—. ¿Y tú quién eres, mujer con olor a pescado? ¿Y qué haces con esa pecera?

—¿Prometida? —Rubí soltó una carcajada cristalina que rápidamente se tornó en un sollozo dramático sobre la pecera—. ¡OH, CANGREJITO, ESTO ES UNA TRAGEDIA! ¡Nadie me dijo que tuvieras una prometida tan... tan... morada! ¡Pensé que eras mío! ¡Nuestro amor estaba destinado a la olla, buaaaaaa!

—¡Rubí, no! —gritó Sebastián desde el fondo de su castillito, dándose cuenta de la situación—. ¡Aurelia, escúchame! ¡Soy yo! ¡Sebastián! ¡Me convirtieron en un cangrejo! ¡Te lo juro por mi herencia!

Aurelia se acercó a la pecera, ignorando el llanto de Rubí. Miró al cangrejo, con sus pinzas agitándose desesperadamente y su voz quejumbrosa.

—¿Sebastián? —preguntó Aurelia, confundida—. ¿Tú eres Sebastián? —Se echó a reír con un sonido agudo y forzado—. ¡No me vengas con tonterías! ¡No eres más que un marisco de lujo que esta sirena ha secuestrado! ¡Dame a mi prometido ahora mismo, o te juro que...!

Aurelia intentó arrebatarle la pecera a Rubí. Pero Rubí, con una agilidad y fuerza sobrehumana gracias a sus piernas mágicas, retrocedió.

—¡Nadie toca mi comida sin mi permiso! —gritó Rubí, su voz tornándose gélida y autoritaria de repente—. ¡Él es MÍO! ¡Yo lo encontré, yo lo cuidé (y casi lo cocino), y yo soy la que decidirá su destino! ¡Fuera de mi camino, mujer de lavanda!

Aurelia, enfurecida por la arrogancia de la sirena, se lanzó sobre Rubí. Fue una batalla de garras contra uñas de sirena. Tiraron de la pecera, agitando el agua y haciendo que Sebastián rebotara contra las paredes de su castillito.

—¡Es mío! —gritaba Aurelia, tirando de una pata de la base del castillito de cerámica.

—¡No es tuyo, es MÍO! —gritaba Rubí, tirando de otra pata—. ¡Y si me sigues molestando, le cortaré una pata y me la comeré ahora mismo para demostrar que soy la dueña!

—¡MIS PATAS! —chilló Sebastián, mientras las dos princesas tiraban de su caparazón indirectamente, a punto de volcar la pesada pecera—. ¡SOMBRA! ¡VEN A AYUDARME! ¡PREFIERO SER COMIDO POR TI QUE SER PARTIDO EN DOS POR ESTAS LOCAS BIPOLARES!

La batalla por Sebastián, el príncipe deHelios, el marisco premium, y el heredero de un reino que estaba a punto de sumirse en una guerra de lavanda y sal, acababa de empezar. Y lo peor de todo: la gata Sombra, desde su guardia en el cojín, observaba la situación con una sonrisa felina que decía claramente: no importa cuántas princesas peleen, yo tengo paciencia... y mucha hambre.

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🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
atrévete!! y veras como te va knfeliz /Determined/ te vuelvo a arañar!! no por nada somos animales cazadores desgraciado!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
esooo!!! 😭 pinche viejo feo!!! /Smug/ solo yo puedo amenazar la vida de mi dueño infeliz!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
siento la frustración de sombra!! /Speechless/
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ya veras tu dominación desgraciado!!! 🙊🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
soberano mis polainas desgraciado!!! me dejaste con ese pulpo degenerado!!! 😭
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
por fin justicia!!!! 😭 por fin le clave los dientes ese infeliz abandonador de gatas!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
el unico que se acuerda de mi!!!! /Smug/ después que todoooossss me dejaron con ese pulpo lujuriento!!! 😭
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
hijo de tu!!! /Smug/ me estas dejando que me manosee un pulpo!!! soy un gato por el amor de dios!!! 😭 que mezcla mas extraña 🤣 pero te comere en venganza sebastian!!! te hare pagar por esta maniseada innecesaria!! 😭
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ala madre 😶 eso es acoso!!! me manosean 🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
ay 🥺 estoy tan orgullosa de mi misma 🤧
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
velda que soy linda? 🥺 ese cangrejo feo que no se deja comer!!! que agradezca que lo quiero de cena!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
atrévete warro!! y veras como te va!! /Smug/ no sabrás ni quien te atropeyo infeliz!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
esoooo!! cometelo él lo pidió 🤣/Determined/
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
esooo tu unica dueña soy yo!! /Proud/ okno!!! como se te ocurre dejar que maltraten mi pelaje!!!
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
no seas chidmoso!!! /Smug/ dejenme comer en paz
scarlet
pobre cangrejo 🤣🤣🤣🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
esooo!! prefiere ser comido por mi!! 🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
hasta que lo reconoces!!! me amas demasiado cangrejo 🤣🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
espero que mientras me llevaban haya arañado las paredes!! 🤣
🔮✮⃝𝙰𝚕𝚒 𝙳' 𝚂𝚎𝚋𝚒𝚜᭄・🔮
te voy a comer sebastian /Curse//Curse/ no huyas!!! 🤣
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