NovelToon NovelToon
Manipulacion

Manipulacion

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Escuela / Enfermizo
Popularitas:211
Nilai: 5
nombre de autor: ML08

Cuando una persona esta vulnerable a todo lo que pasa a su alrededor, sin darse cuanta, la gente se aprovecha de la inocencia y traumas para satisfacer sus necesidades. Temor, dolor, felicidad, tristeza, emociones que nos pueden jugar en contra si no somos capaces de controlarlo.

Esta historia se trata de una vida que lo sobrelleva como puede despues se pasar por muchas cosas en su infancia, maltrato, drogas, problemas domésticos y manipulacion familiar.

Advertencia: esta historia contiene drogas, traumas, alucinaciones, armas, sangre, v1olac10nes, entre otras. Se recomienda discrecion a todo caso que leas este libro.

Estas advertido.

NovelToon tiene autorización de ML08 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La carta. La llegada de los lobos

15 de Abril. 15:22. Facultad de Ciencias.

Me encontraba con Ludmila terminando de estudiar para un examen de Geología, la verdad es que Ludmila como siempre se estaba volando la cabeza. En unos de los bancos que ya nos habíamos sentado anteriormente estaba ella en la sombra del árbol y con un aire algo caliente que hacía que sus mechones de pelo se moviesen delicadamente. De vez en cuando la miraba y me quedaba pensando si un día nos íbamos a pelear.

Suspire. No quería pensar en eso, una ansiedad me recorría por mi abdomen haciendo que me desconcentre al estudiar. Miraba mi celular, verificando si me llegaría un mensaje pero cada vez que me daba cuenta que lo miraba me poníayo misma una hora más de estudio.

Otro suspiro salió, que frustrante. Al agachar la cabeza sentí una jalada en uno de mis mechones, Ludmila me miraba algo enojada. Levante una ceja en respuesta de esa cara.

-Si te pasa algo, contalo boluda -

La mire con tristeza y desconfianza. No se si deba la verdad, mi frustración no es muy comprensible en estos casos pero… ¿Y si me entiende?

Mi boca se abría pero no salía nada, quería hablar pero ¿El miedo? Me frustraba y no salía nada, me sentía muda, quería llorar, no tengo ni idea de que es este sentimiento de angustia, quería dejarlo salir.

Ludmila agarro mi mano y me miró a los ojos, los míos estaban borrosos, estaban por salir lágrimas de mi, no podía contenerme sobre este sentimiento en mi corazón, mis pensamientos eran “¿Y si se acabo? ¿Como lo puedo arregla? Trate de disculparme, pero sabe que no se expresarme ¿Que más quiere?”.

Mire nuevamente a Ludmila y me tranquilice, su expresión parecía seria, realmente quería escucharme. Tome aire, no sabía cómo iba a salir esto de mi boca pero si esto ayuda para aliviarme, lo voy a intentar.

-La cosa es… me pelee con un amigo mio -

-... ¿Tenes más amigos? - se sorprendió. Supongo que era raro que diga que tenía otro amigo aparte de ella. -Pense que era la única -

La miré algo desconcertada, ella seguía esperando mi respuesta.

-Mi amigo es alguien que conozco hace años, es como un hermano… y ayer lo invite a mi casa a comer pero cuando el entro a mi pieza encontró algo que no quería que viese -

-... ¿era algo feo? -

-No, no. Para nada… es una carta - agache mi cabeza al decirlo.

-¿Una carta de? - se inclinó hacia mi altura.

La mire dudando si le contaba o no, realmente es algo personal pero creo que es lo correcto.

-La carta era de mi vieja -

14 de Abril. 20:34 de la noche. Casa de Camila.

-Fuaaa, un olor a pata hay acá -

-Cállate y sentate, yo cocino -

Llegamos a casa, sentía raro la compañía de el en la casa pero me daba alegría que este boludo estuviese acá, me quiero reir un rato pero no se si mi cabeza aguante.

Me dirigí hacia mi pieza y agarre un ibuprofeno para poder bajar por lo menos un poco el dolor de cabeza. Era insoportable aguantar todo este dolor durante el trayecto a casa y peor si me tomé un café.

Llegue nuevamente a la cocina y me tome la pastilla con un vaso de agua, de reojo mire a Manuel sentado en el sillón con el celu, me alegro que no sospeche de nada, está mucho más tranquilo.

-¿Queres agua? Para bajar la acidez -

-Dale, igual tengo alta sed - le di el vaso de agua y volví a la cocina.

-Y si recién tomaste ese café ¿como tenes sed? -

-Tengo un problema desde nacimiento -

-A mira vos - un sarcasmo salió, que imbécil.

Mientras preparaba todo para cocinar, sentía sus pasos desde atrás, su costumbre era abrazarme por arriba de mis hombros, hace lo mismo con Pamela.

Se me acercó e hizo exactamente eso mientras miraba como agarraba una cuchilla y empezaba a cortar las verduras. Estaba en silencio, no decía ni A. La tranquilidad del momento me hizo sonreír, quería que él se quedase un ratito más.

Apoyó su mentón en mi hombro y en un movimiento brusco le pego por sin querer, un quejido salió de él como uno desgarrador. Lo mire rápidamente y después me tranquilice.

-Que exagerado que sos -

-Me rompiste la pera boluda -

Suspire mientras sonreía -A ver, veni -

Me acerque agarrando su brazo y después su mentón, podía ver su barba y un bolita del mentón, era negrita de las veces que se afeito y los pelitos duros de la barbilla ya estaban saliendo pero casi no se notaban.

-No te hice nada boludo -

Al mirar hacia arriba, vi como Manuel se me quedó mirando fijo, parecían perdidos en mi. Una sensación de calidez andaba por mi cuerpo y no podía soltarlo, no. No lo quería soltar. Pasamos a acercarnos un poco más hasta casi chocar nuestros labios pero él inmediatamente me abrazó dejando su cara en mi cuello.

-¿Eh? - pregunte.

Desconcertada quede. No sabía por qué hizo eso pero cortó un momento de tranquilidad, le devuelvo el abrazo y escuché su suspiro en mi oreja, se me erizo la piel. Un quejido profundo y sus manos hacían que mi cuerpo se estremezca, apoye mis labios en su cuello y olí su suave perfume, inmediatamente me alejo. Lo mire confundida hasta que volví a la realidad y me sonroje al igual que el.

-Disculpa - dijo tapándose la boca para ocultar su rubor.

-No, no. Está bien… - no sabia que decir, mire hacia un costado apartando mi vista de él y al toque me gire -voy a seguir con la comida -

-Bueno dale - se quedó callado mirando hacia el pasillo. -¿puedo ir a tu pieza? -

-Si, si. Anda, yo te aviso cuando termine -

Me quedé mirando a la tabla de cortar mientras seguía cortando las verduras ¿que fue eso? Esa sensación de querer estar cerca de él aún sigue en mi mente… No, en mi corazón.

Quiero abrazarlo de nuevo y sentir su cuerpo con el mio.

Pasaron unos minutos desde que fue a la pieza, estará con el celular pensé.

Estaba terminando con la comida hasta que él llegó con pisadas pesadas hacia mi y mostrando un pedazo de papel en mi cara.

-¿Qué es esto? - pregunto enojado, se le notaba en la cara.

-Pensé que estarías con el celu… - mire el papel y llegue a ver mi apellido en el papel. -la carta - susurre.

-Ya se que es una carta, de tu vieja ¿Por que lo tenes? -

-Espera déjame explicarte - trate de acercarme, pero él se iba para atrás cada momento.

-¿Cuantas cosas me estas ocultando? ¿Cuántas cosas más me vas a ocultar?

-No te lo quería ocultar, solo no quería que te preocuparas -

Tiró el papel al suelo y lágrimas empezaron a salir de él.

-Eso es ocultar Camila - Sus lágrimas pasaron por sus cachetes y después a su mentón arrugado.

En pánico quería decirle todo y disculparme, pero no podía. En verdad quería tirarme hacia él y pedirle perdón miles de veces, pero su cara no me dejaba moverme, tristeza y decepción lo invaden, no supe reaccionar.

Empezó a acercarse hacia mí, agarrando mis hombros y apoyando su frente en la mía. Las lágrimas seguían saliendo y yo lo único que podía hacer es mirar al suelo y disculparme.

-Disculpa, te presione -

Reaccione y lo mire. Su cara realmente me hizo lagrimear y sentir angustia por lo que sentía, me apoyé en su pecho y de apoco lo empecé a abrazar pero el me alejo. No podía verme a los ojos, agarró sus cosas y se fue.

Miré hacia la puerta de donde había salido y empecé a moverme unos pasitos hasta que caí al suelo de rodillas.

Agarré mi pecho y empecé a sollozar teniendo una presión en mi corazón y dolor en mi abdomen.

-¿Qué es esto? ¿Por qué duele? - Mi voz salía dolida y no podía respirar, quería verlo, quería correr hacia él pero no podía, me quedé inmovil dejando que se vaya. -perdón Manu… -

15:47. 15 de Abril. Facultad de Ciencias.

-Así que fue eso -

Ludmila miró hacia el frente y estaba escuchando toda mi angustia.

Mis manos inquietas no paraban de sudar, en mi cabeza tenía que parar sabiendo las consecuencias pero la angustia me mataba. Nos encontrábamos en el techo de la facultad donde corría un viento algo más fresco y eso me tranquilizaba un poco.

-¿Y ya le escribiste? -

Negué con la cabeza, y tomé un poco de agua de mi botella térmica.

-Estoy pensando en algo ¿Y si a tu amigo le gustas? -

-¿Gustar de mi? - la mire algo sorprendida.

-Aja. O sea, si se preocupa por vos por los problemas tuyos con tu madre, mas, decirte que no quiere que le ocultas cosas - se puso un dedo en el mentón como pensativa -capaz que quiera algo con vos, pero no te lo dice -

-¿Y por qué no me lo diría? - abrace mis piernas y mire hacia otro lado -se supone que no nos tenemos que ocultar cosas - susurre -pero eso va para mi tambien -

El silencio de Ludmila esperando una respuesta lógica. La mire y al querer hablar unas voces de fondo nos interrumpen.

-¡¿Qué?! -

Grite mirando a esos TRES dirigiéndose hacia nosotras ¿Como es que estos payasos están en la misma facultad que nosotras? Lo malo es que literal no podía salir de ahí, porque Ludmila se veía emocionada por ellos.

Se sentaron en frente de nosotras, en el suelo básicamente. Parecían en su mundo pero después se dirigieron a mi. Mi cara no cambiaba de mal humor, posta que quería que se vayaran. Además parecía que Ludmila se olvidó de nuestra charla.

-Que cara de culo chee - dijo uno de esos tipos.

No dije nada, realmente quería desconcentrarme con otra cosa pero no con estos mogolicos.

-Problemas de amor - Salto Ludmila repentinamente. Inmediatamente me puse rojísima.

-¿En serio? -

-NO. Nada que ver - la mire rápidamente y fulmine con la mirada -dices una palabra más y te mato -

Los chicos se reían, me sentí diminuta al lado suyo, no quería estar ahí pero no me podía ir, sentía que me iba a dejar ganar. No se como Ludmila se puede dejar llevar tan bien con el momento, algunas veces quiero ser como ella pero arruinarían mi paz.

-Hey, si es algo como eso, déjalo ahí nomás, no es para tanto -

-¿Qué decís? No te metas amigo -

-Te lo digo porque posta pareces que estás sufriendo -

-Tampoco es tan así… no tenemos nada él y yo - agache mi cabeza mientras abrazaba mis piernas.

Los chicos parecían que se reían, es más, no los quería ni ver de la vergüenza. Uno de ellos me pateó el pie y lo mire enojada, que molestos que son.

-Si es así, no te la voles. Fíjate que onda primero, soltate, viví, deja de redimirte asi, no sirve de nada -

Soltarme…

Una sonrisa salió de mi, esa palabra la olvidé muy rápido. Mire hacia el suelo y guarde el celu en mi bolsillo. Capaz que tenga razón, no le quiero dar tanta vuelta… Pero si lo que dijo Ludmila es verdad, después lo quiero hablar con él y ver qué podemos hacer.

-Che, nunca nos presentamos ¿No? -

-Mal -

Los chicos empezaron primero. Los lobos eran tres.

Milton es el que siempre guarda la calma, es más, él es el que me habla para tranquilizarme. Pelo castaño oscuro, ojos marrones color miel y de altura bastante alta, me superan dos cabezas los tres.

Isaías es rubio, con ojos claros y con pecas y bastante llamativo con la ropa, la última vez que lo vi llevo una remera de colores, pero por sorpresa lo combina con colores oscuros.

Y Elías es también castaño oscuro con ojos azules oscuros y siempre lleva ropa negra, es el más callado de los tres y cuando estábamos ayudando a la señoras esa el solo ayudo y ni hablo en ningún momento.

-Que son ustedes ¿Una manada? - dijo Ludmila sentándose al lado mio haciéndome una trenza.

-¿Una manada? -

-Los tres están siempre juntos, parecen una manada de lobos -

Las mire de reojo pero no dije nada, me dio un poco de incomodidad lo que dijo, yo también dije lo mismo pero no en voz alta, aunque también me estoy acostumbrando a su forma de pensar. Es como dice lo que piensa, eso… es único de ella por lo menos.

Los chicos empezaron a hacer pelotudeces, nos contaron cosas, estaba entretenida por sus historias de infancia y hay una parte que me llamó la atención. Problemas familiares, era normal que gente no sepa que elegir a la hora de estudiar en la facultad, algunos prueban y si no les gusta se van, por ejemplo con Ludmila es así.

Dos de ellos tienen problemas familiares con sus padres, Milton y Isaias.

A Milton le gusta el arte y al otro el teatro, es interesante escuchar eso. El teatro siempre me atrajo bastante, la gente actuando parece que sus líneas fueran la vida real y se expresan libremente sin parecer actuado, no podría imitar algo que siento que me está saliendo mal. Y el arte, soy mala con las manualidades.

Y Elias no es un caso especial pero es lo mismo que Ludmila, no supo que elegir así que se vino a algo que le llamó la atención y parece que se agarro algo difícil porque no le está yendo bien.

-Quiero verte actuar Isaias - dije sarcásticamente. No lo subestimo, pero ver a alguien actuar me daría un poco de emoción para ver cómo es que lo que siente esa persona.

-Pero no tengo practica -

-Que te salga asi nomas… Lo mas cliché es una confesión -

-Capaz te salga. Hacelo con Elias - Dijo Milton mientras lo miraba.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play