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El Precio Del Poder: Estrategias De Un Omega Olvidado

El Precio Del Poder: Estrategias De Un Omega Olvidado

Status: En proceso
Genre:Juego del gato y el ratón / Omegaverse / Amantes del rey / Batalla por el trono / Harén / Reencarnación
Popularitas:6.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Angelo murió cuando estaba a punto de triunfar. Un accidente absurdo y su sueño de poseer un hotel de lujo se desvaneció.

Pero el destino le dio una segunda oportunidad.

Reencarnó en Kael, un omega hombre olvidado en el harén del Emperador Ethan. El más bajo de los bajos. Un regalo que nadie mira. Invisible.

Kael tiene un objetivo: convertirse en Emperatriz. Tiene las armas: una mente fría y años de experiencia seduciendo a hombres poderosos en su vida anterior. Y tiene un plan: hacer que el Emperador, el Alfa más poderoso del imperio, se vuelva loco por él.

Pero el harén es un campo de batalla de secretos y traiciones. La Emperatriz, la favorita, las concubinas... todas lo aplastarían si pudieran verlo. Y el Emperador ni siquiera sabe que existe.

Kael solo necesita una oportunidad para ser visto.

Lo que no sabe es que en el juego más peligroso de su vida, algunas piezas se mueven solas. Y que el hombre al que juró conquistar podría convertirse en algo que nunca esperó

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: La primera advertencia

Tres días después de la audiencia, una criada llamó a su puerta antes del amanecer.

No era Mira, era una mujer mayor, de uniforme impecable y mirada vacía, como alguien que ha aprendido a no ver lo que tiene delante. No golpeó, solo abrió la puerta y habló.

—La Emperatriz Sera te requiere en sus aposentos. Ahora.

Kael parpadeó, aún medio dormido. El corazón le dio un vuelco que no tuvo que fingir.

—¿Yo?

La criada no respondió, solo giró sobre sus talones y empezó a caminar, esperando que la siguiera.

Kael se vistió con su túnica harapienta —la única que tenía— y obedeció. Mientras caminaba detrás de la criada, su mente trabajaba a toda velocidad, pero el miedo era real, visceral, un nudo frío en el estómago.

¿Sera? ¿Por qué? ¿Alguien me ha delatado? ¿Mira? No, Mira no. ¿El experimento con el guardia? ¿Alguien lo vio?

No encontraba respuestas. Solo preguntas. Y el nudo se apretaba.

Llegaron a los aposentos de Sera. La misma puerta inmensa de madera oscura con dragones y flores de loto. La criada llamó, una voz fría respondió desde dentro, y la puerta se abrió.

Kael entró solo.

 

Sera estaba sentada frente a su tocador, como la primera vez pero hoy no había sirvientas peinándola. Estaba sola, frente al espejo de bronce, y sus ojos ámbar estaban fijos en el reflejo de Kael antes de girarse para mirarlo directamente.

El corazón de Kael dio un vuelco. Mierda.

—Acércate.

Obedeció. Dio tres pasos hacia adelante y se detuvo, la cabeza gacha, los hombros encogidos, la postura perfecta del omega asustado que no quiere problemas. Pero el miedo no era fingido. Las rodillas le temblaban de verdad.

Sera lo observó en silencio durante unos segundos que se hicieron eternos.

—Mírame.

Kael levantó la vista, solo un momento, solo lo justo para encontrar sus ojos y luego volver a bajarla. Pero fue suficiente para ver la expresión de Sera: curiosidad fría, como la de un gato ante un ratón que no termina de decidir si merece la pena cazar.

—¿Sabes quién soy?

—Sí, mi señora. La Emperatriz.

—¿Y sabes quién eres tú?

Kael dudó. La pregunta era una trampa, lo sabía. Cualquier respuesta podía ser la incorrecta.

—Un sirviente, mi señora.

Sera sonrió. No era una sonrisa amable.

—No, no eres un sirviente. Eres un omega, un omega hombre. Fuiste entregado al harén hace… —hizo una pausa, como si calculara— ¿dos años? ¿tres? como parte de un tratado con una provincia conquistada, Las Tierras del Sur. Un regalo, algo que se envía para contentar al Emperador, para demostrar sumisión.

Kael parpadeó. Las Tierras del Sur., de ahí vengo.

—El Emperador ni siquiera te miró —continuó Sera, levantándose del tocador y empezando a caminar alrededor de él—. Pasaste de las manos de los embajadores a las dependencias de servicio sin que nadie se fijara en ti, sin que nadie preguntara por ti, sin que nadie recordara siquiera de qué provincia viniste. Hasta ahora.

Se detuvo frente a él. Su aroma —bergamota, fresca y elegante, con un trasfondo de pimienta rosa que picaba en la nariz— se hizo más intenso, más presente. Kael sintió el instinto de retroceder, pero se obligó a quedarse quieto.

—Eres nada. Menos que nada. Una hormiga en un palacio de gente importante.

Kael tragó saliva. El miedo le secaba la garganta.

—Y sin embargo —continuó Sera, y su voz se volvió más suave, más peligrosa—, mis espías me dicen que llevas semanas haciendo preguntas. Que te interesas por cosas que no te importan. Que escuchas conversaciones que no van contigo.

El estómago de Kael se heló.

Espías. Por supuesto que tiene espías. Idiota, debí ser más cuidadoso.

—¿Qué tienes que decir?

Kael levantó la vista, solo un instante. Quería hablar, quería explicarse, pero las palabras no salían. El miedo le apretaba la garganta.

—Yo… —su voz salió temblorosa, y esta vez no era actuación— yo solo… solo quería entender, mi señora. Dónde no debía meterme. A quién debía evitar. Para no molestar, para no causar problemas.

Sera lo miró en silencio. Su aroma se intensificó aún más: la bergamota se volvió cortante, la pimienta rosa, casi agresiva. Kael sintió que le costaba respirar.

—¿Y qué has averiguado?

—Nada, mi señora. Solo… solo que la concubina Lyra es importante y usted también. Que hay que tener cuidado, que hay que mantener la cabeza baja.

—Mantener la cabeza baja —repitió Sera, saboreando las palabras—. Eso es lo único que tienes que hacer. La cabeza baja, la boca cerrada y los oídos sordos. ¿Entiendes?

—Sí, mi señora.

Sera dio un paso más. Estaba tan cerca que Kael podía ver los diminutos bordados de su túnica, el brillo de las joyas en su cuello.

—Porque si llegas a oír algo que no debes, si llegas a ver algo que no te incumbe, si llegas a hablar con alguien de lo que no debes… —su voz era apenas un susurro, pero cada palabra pesaba como una losa—. Yo soy Sera, Hija de la casa más antigua del imperio. Mi linaje existe desde antes de que este palacio se construyera. Yo controlo este harén, yo decido quién vive cómodamente y quién… desaparece.

Kael contuvo el aliento. El corazón le golpeaba el pecho con tanta fuerza que estaba seguro de que ella podía oírlo.

—Las hormigas que se vuelven molestas —continuó Sera, inclinándose ligeramente hacia él— tienen un final desafortunado. A veces caen en un charco y se ahogan. A veces las aplasta un pie distraído. A veces, simplemente… dejan de existir, y nadie pregunta por ellas. Porque ¿quién pregunta por una hormiga?

Se enderezó y volvió a su tocador, dándole la espalda.

—Puedes irte. Y recuerda: eres un regalo que el Emperador ni siquiera miró. No tienes familia poderosa, no tienes aliados, no tienes nada. Lo único que tienes es tu capacidad para limpiar la basura de otros. Es para lo único que sirves. No lo olvides.

Kael inclinó la cabeza y retrocedió hacia la puerta sin darle la espalda, como había visto hacer a los criados. Cuando la puerta se cerró detrás de él, se permitió respirar.

Pero las piernas apenas le sostenían.

 

El camino de vuelta a su habitación fue un borrón. Kael caminaba por inercia, sin ver los pasillos, sin registrar los rostros de los criados que cruzaban a su lado. Solo cuando la puerta de su diminuto cuarto se cerró a sus espaldas, se dejó caer sobre la estera y tembló. Tembló de verdad. No era el temblor controlado del omega asustado que interpretaba para sobrevivir, era el temblor de alguien que ha mirado al abismo y ha visto que el abismo también lo miraba a él.

Sabe que he estado preguntando. Tiene espías en todas partes. Puede hacerme desaparecer, lo ha dicho. "Dejan de existir". Y nadie preguntaría.

Se abrazó las rodillas y se obligó a respirar hondo. Una vez. Dos. Tres.

Pero no sabe nada concreto, solo que he preguntado. No sabe qué sé, ni por qué, ni de quién. Cree que soy una hormiga curiosa, no una amenaza.

Poco a poco, la respiración se calmó. El temblor cesó.

Me ha visto, ya no soy completamente invisible. Eso es malo., pero también es información. Ahora sé que me vigilan, sé que tengo que ser más cuidadoso. Y ahora sé de dónde vengo, Las Tierras del Sur.

Se incorporó y se sentó contra la pared, la mirada perdida en el espejo roto.

Más lento. Más paciente. Más profundo.

Y entonces, sin quererlo, la imagen de Ethan apareció en su mente. El Emperador en el trono, con esa mirada distante, como si todo aquello le aburriera. Los hombros poderosos bajo la túnica de batalla, la mandíbula marcada, la forma en que no miraba a nadie.

Él tampoco mira a Sera, pensó Kael. Ella controla el harén, pero no lo tiene a él. Ella puede hacer desaparecer hormigas, pero no puede hacer que él la mire.

Una pequeña chispa se encendió en su pecho. No era valor. No era arrogancia. Era algo más frío: determinación.

Ella tiene poder, sí., pero yo tengo algo que ella no tiene. Yo sé lo que él necesita, aunque él mismo no lo sepa todavía. Yo puedo darle lo que busca.

Se llevó la mano al cuello, a la glándula. Dejó que el almizcle fluyera un instante, solo un instante, sintiendo su poder en la pequeña habitación.

Todavía no es mi momento. Necesito más tiempo. Más información. Más control.

Pero llegaré.

Sonrió en la penumbra. Una sonrisa pequeña, fría, iferente a la sonrisa de cuando murió. Esta no era irónica. Era de acero.

Hoy me han dicho quién soy: Kael, de las Tierras del Sur, un regalo para el Emperador. Me han recordado que soy una hormiga. Pero las hormigas saben esperar y las hormigas, cuando trabajan juntas, pueden derribar imperios. Cerró los ojos.

Esto acaba de empezar.

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Maru19 Sevilla
Es un nido de víboras /Puke/
Claudia López Alfonso
😭😭
Más capítulos porfaaa
Claudia López Alfonso
Perfecto¡¡¡
Claudia López Alfonso
Soy algo nueva en la plataforma como puedo compartir la historia o algo así para darle visibilidad?
Claudia López Alfonso
Hay algo que no entiendo, quizás es una cuenta nueva no sé, por qué tiene tan pocos seguidores la autora?
Claudia López Alfonso: Eres buenísima me encanta esta historia, luego me iré leyendo todo lo que escribas👏👏No nos abandones
total 3 replies
Claudia López Alfonso
La información es poder, Karl va a necesitar más que sospechas para hundir a la Emperatriz
Claudia López Alfonso
/Whimper/por favor que Mira sea leal hasta el final de la historia
Claudia López Alfonso
Pero @Santy si deja de llamar a Lyra se pueden fijar en Kael, es mejor que todas sigan enfocadas en ella
Claudia López Alfonso
🥰fue mejor de lo que había imaginado
Claudia López Alfonso
👏👏me fascina esta historia, nada de omegas débiles y tontos, un prota inteligente y determinado, era algo que ya hacía falta. Además la narración está súper, lenguaje fácil y la cantidad justa de descripción /Ok/
Claudia López Alfonso
💑ay sí, ya quiero que se encuentren
Suge De Los Santos
Querida autora como tus lecturas fieles que somos nos merecemos un maratón 🤭 dios que buena está la novela, así que no es justo que solo nos de un capítulo por día 😭😭
Hanabi Montano: Veré que puedo hacer para complacerlos, estoy escribiendo dos novelas a la vez y eso lleva tiempo, no pensé que desarrollar una novela fuera tan complicado 😅, pero me esforzaré para no decepcionarlos 😁
total 3 replies
Mily \♥️/
AY! Y yo que pensaba que se casarían por fin 😾😭
Hanabi Montano: 😅 Ya Ethan tiene una emperatriz, Sera. Mientra ella siga en el juego no puede casarse con nadie más 🤷🏽‍♀️
total 1 replies
Mily \♥️/
QUEEE 😯😯😯
Maru19 Sevilla
Todas tus obras muy muy buenas 👏👏👏👏👏👏👏
Maru19 Sevilla
Yo creo que ya se enamoraron jiji🤭
Claudia López Alfonso: Tú sabes que sí
total 1 replies
Maru19 Sevilla
Hasta se antoja!!!🤭🤭🤭🤭🤭
Maru19 Sevilla
Siiiiiiiii 👏👏👏👏👏
Santy
me estoy releyendo los capítulos. 10 de 10/Heart//Rose/
Santy
Que emociónnnn!!
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