Cindy, una chica alegre. Quien nunca duda en ayudar a nadie. Llega una carta dirigida a sus padres. Sin saber el porqué de ella. Los reúne y lee la carta. descubriendo que se trata de una propuesta de matrimonio. Decide omitir una cosa y esa es. La Posdata. Ya que ahí
Había una palabra. La cual decía así. La Comeré. Decida a no correr ese riesgo. Esconde la carta y Escapa. Creando así. Una enorme confusión. Tanto con quien la pretenden. Como con quienes ira conociendo en su camino.
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Capítulo VI
—vengo a reportar la desaparición de mi hija.
—¿su hija?
—sí.
—muy bien, ¿cuántos años tiene la pequeña?
—27
—¿27? Oiga, ¿realmente está perdida?
—sí. Ella se fue de un momento para otro.
—entiendo, ¿dejo alguna nota o dijo a donde iba?
—no, no dejo ninguna. ¿Verdad querido?
—bueno, sí. Cuando entre a ver sí seguía dormida.Ya no estaba y Su habitación se encontraba en orden, justo como suele tenerla.
—ya veo, ¿en serio se perdió?
—ya le dije que sí. —hablo su mamá.
—muy bien, pondremos una alerta. ¿Sabe el nombre de ella?
—Sí. Es Cindy Maezono.
—¿solamente?
—Mide. 1.65 M. Pelo negro, Piel Morena clara, ojos negros y tiene 27 años.
—¿entiendo? ¿Sabe qué vestimenta llevaba puesta?
—Ah... Eso si no podría decírselo. No hemos revisado su armario. Para saber qué ropa falta y cuál es la que llevaba puesta en ese momento.
—bueno, eso sería un problema. Porque aunque tenemos casi toda su descripción. No podemos lanzar la alerta sin tener la descripción completa. ¿O alguna ropa que a ella le guste usar mucho?
—bueno... Tengo una foto de su ropa preferida. —saca la foto. —es esta. —se la entrega.
—veamos, una blusa color azul. Una falda de color negro y short. Vaya que combinación. Y unas botas color negras. ¿En serio esto es lo que usaba?
—bueno, cuando estaba en casa sí. Bueno. Solo las botas las cambiaba por unas sandalias. Color café. Cuando solía ir al mercado.
—ya veo. Muy bien. Publicaré la información con esta foto. Por favor consiga una con las sandalias. Para que haya más posibilidades de encontrarla. Sí realmente fue a algún lado y anda perdida. Alguien puede encontrarla. Daremos el número de la jefatura y les haremos saber de la noticia que tengamos y mañana al amanecer empezaremos su búsqueda en todo el pueblo.
—sí. La buscaré. Y gracias. Estaremos atentos. Y vendremos mañana también.
—claro. Aquí los esperamos. —ellos se fueron. —Aaaah, más bien creo que ella se fue por su propia cuenta. Pero. Bueno, la encontraremos y ya sabrá ella que decirles a sus padres. Espero que sea sincera. —empezó a teclear en su computadora.
Los padres de Cindy siguieron hablando míentras regresaban de la jefatura de policía. Su madre era quien más se veía preocupada, no podía asimílar que su hija se fuera así como así y ya. Tenía que haberles dicho a donde iba. ¿Por qué se iba? ¿Cuándo regresaría? Y mucho más. Su padre trataba de mantener la calma, también estaba preocupado, pero no podía permitir que su preocupación hiciera sentir a su mujer más preocupada de lo que ya estaba. Él la llevó a un pequeño restaurante de un conocido. A beber algo para poder relajarse. Su esposa no quería. Estar en casa por sí ella regresaba era lo importante. Mientras se sentaban en unas de las mesas. Empezó a pensar en todo. En su pequeña cuando apenas era una niña y lo dulce qué era con ella.
—ella siempre corría a decirme cuando algo le preocupaba, le gustaba o disgustaba. Siempre sonreía para mi. Siempre jugaba con alegría. El cómo jugaba con nuestro vecino. Cuanto se divertían, un día, cuando tenía diez años. Me dijo que él le había prometido casarse con ella. Hubieras visto su sonrisa. Lo tomé como una broma. Pero ella dijo que no. Que él se lo había jurado. Solo sonreí y le dije que estaba bien. Que estaríamos esperándolo. Pero que no se fuera acobardar después.. Ella lo defendió diciendo que no. Y se fue a su habitación muy contenta.
—ya veo. Ella no me dijo nada de eso.
—¿por qué lo haría? Sí para ella era un secreto entre las dos. Tú no podías saber nada todavía.
—entiendo, ¿entonces por qué me lo dices?
—por qué es necesario, ella no está aquí y tal parece va a tardar mucho en que la volvamos a ver. Aunque espero que sea pronto. Más pronto de lo que pido. —unas lágrimas empezaron a recorrer sus mejillas.
—ya, tranquilo amor, no te sigas preocupando, yo también quiero verla, deseo igual tú. Verla más pronto que nunca. Quiero abrazarla. Y decirle cuanto la quiero. Que sepa que puede contar conmigo también. Que no haré nada para regañarla. Y menos preguntarle por lo que me acabas de contar. Aunque una parte de mí quiere hacerlo. Pero, respetaré su espacio como siempre he hecho. Solo espero que sea donde esté. Este sana y salva...
(casa de victoria, pequeña habitación de Cindy)
Zzzzzz —Cindy esta profundamente dormida.
—¡qué linda! Se ve linda durmiendo. —victoria hablo en voz baja mientras la observaba. —la acompañaré un ratito. Para que no tenga miedo. —se acostó a su lado y la abrazo. —¡qué calentita! —lo dijo en sus pensamientos.
(al día siguiente)
—Haah. Que bien dormí anoche... ¿Eh? —mira a Victoria a su lado. —¿victoria? ¿Qué hace ella aquí? ¿Se abra confundido de lugar y vino aquí porque es cómodo? Puede ser. Esto es cómodo. Me gusta. Supongo que le gano el sueño. ¿O será sonámbula? Dicen que ellos se mueven por sí mismos sin darse cuenta de ello. Bueno. Mejor la dejo dormir un rato. Mientras tanto. Vamos a poner en marcha a ese bebé. Je, je, je. —le ruge el estómago. —pero primero comeré algo antes. Je, je.
Fue a la cocina, busco algo para poder hacer el desayuno suyo y el de victoria. Era lo menos que podía hacer por ella. Después de dejarla estar con ella estos días. Se dijo a sí misma. Encontró algo de queso, jamón y huevos. Decidió hacer omelett. Lo aprendió de su madre. Que lo aprendió de su madre. Hacía uno muy bueno, aunque no sabía si podía maravillar a Victoria. Realmente. Pero aun así. Se decidió a hacerlo. A los pocos minutos, victoria entraba restregándose los ojos. Sus palabras de buenos días terminaron por hacer reaccionar a la chica. Quien al darse cuenta de que era ella. Se sonrojó. Ya que recordó lo que había hecho. Solo respondió lo mismo y se fue a su habitación. Se encerró mientras su rostro estaba completamente rojo.
Tardó un rato en salir. Después de que Cindy la llamo más de tres veces a desayunar, se sentó sin levantar la mirada. Y empezó a comer. Cindy intento tener una charla pero no había ni una sola palabra suya. Terminando en completo silencio dicho momento. Ella se levantó. Y se fue a su habitación nuevamente. Cindy solo pudo quedarse con una cara de duda. Pues no entendía que le pesaba. Hizo un poco de limpieza y después. Hizo lo que tenía pensado hacer desde el principio y así lo hizo. La primera prueba salió bien. Aunque a una baja velocidad. Justo cuando iba a hacer el segundo. Ella apareció enfrente. Y la miró fijamente y dijo.
—¡quiero subir y disfrutar contigo!
Cindy le abrió amablemente la puerta y ella se sentó. Sonrió al hacerlo. Arranco y como si nada. Sintió la cabeza de ella en su hombro. No le tomo importancia. Aumento la velocidad y...