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¡PUEDO CONVERTIRME EN GATO!

¡PUEDO CONVERTIRME EN GATO!

Status: En proceso
Genre:Romance / Mundo mágico / Autosuperación
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Bai Qi

Dorius Isolde tiene un secreto: puede convertirse en un gato naranja.

Desde que su abuela murió, vive en una casa de acogida con otros cuatro niños y Sonia, la única adulta que lo ha querido sin condiciones. En el instituto, es invisible. El chico callado de la última fila. El que nadie mira.

Kael Alistar es todo lo contrario. Capitán de baloncesto, popular, guapo, rodeado de gente. Pero su sonrisa es una máscara. En casa, sus padres lo desprecian por el color de su pelo —negro, en una familia de rubios— y le exigen que sea perfecto. En las noches, cuando nadie lo ve, se sienta frente a la ventana y le habla a un gato naranja que aparece los jueves.

El gato es Dorius.

Y Kael no lo sabe.

Todavía.

NovelToon tiene autorización de Bai Qi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO #14: EL CLUB DE LOS QUE SOBRAN.

Las semanas siguientes, Elena se convirtió en una presencia constante en la vida de Dorius.

No de la forma intensa en que Kael ocupaba sus pensamientos. Era diferente. Más tranquila. Como una música de fondo que no pide atención pero que, cuando deja de sonar, se nota.

Empezaron a juntarse en los recreos casi sin planearlo. Primero fue un "¿estás aquí?" casual. Luego se volvió costumbre. Elena llegaba al banco cerca de las jardineras y Dorius ya estaba esperando, o al revés.

—Parecemos un club de dos —dijo Elena una tarde, mientras comían.

—Un club de ¿qué?

—De los que no tienen grupo. De los que sobran.

Dorius se rió. Era una risa pequeña, pero real.

—No sobras.

—Tú tampoco. Pero en los institutos, si no encajas en algún lado, te conviertes en eso. El que sobra.

—Nunca lo había pensado así.

—Porque eres chico. A los chicos les importa menos.

—O porque estoy acostumbrado a estar solo.

Elena lo miró.

—¿Siempre has estado solo?

—Casi siempre. Hasta este año.

—¿Y qué cambió?

Dorius pensó en Kael. En cómo se habían acercado poco a poco, sin querer, sin planearlo.

—Conocí a alguien —dijo.

—¿Kael?

—Sí.

—Y es especial.

No era una pregunta. Era una afirmación.

—Sí —admitió Dorius—. Lo es.

Elena no preguntó más. No dijo "¿estás enamorado?" ni "¿es correspondido?". Solo asintió, como si entendiera sin necesidad de explicaciones.

Y eso, precisamente eso, era lo que hacía que estar con ella fuera tan fácil.

El viernes por la tarde, Dorius fue a casa de Kael.

No se lo había pedido. Simplemente apareció, como habían quedado en algún momento de la semana. Kael abrió la puerta con una expresión de sorpresa que rápidamente se convirtió en sonrisa.

—No me dijiste que venías.

—¿Hace falta?

Kael se rió y lo hizo pasar.

La casa estaba igual que siempre. Ordenada, fría, silenciosa. Pero con Kael ahí, el silencio se llenaba de algo. De presencia. De calor.

Subieron a su habitación. Kael se tumbó en la cama. Dorius se sentó en la silla del escritorio, como hacía a veces.

—¿Qué pasa con Adán? —preguntó Dorius.

Kael suspiró.

—Sigue raro. Hablamos, pero no es lo mismo. Siempre parece que está pensando en otra cosa. O que le molesta algo.

—¿Le preguntaste qué le pasa?

—Varias veces. Dice que nada. Pero miente.

Dorius pensó en la conversación que había tenido con Adán en el pasillo. En lo que le había dicho sobre Kael. En lo que había visto en sus ojos.

—Tal vez necesita tiempo —dijo.

—¿Tiempo para qué?

—Para aceptar cosas.

Kael lo miró.

—¿Qué cosas?

Dorius dudó. No podía decírselo. No era su secreto.

—No lo sé. Cosas.

Kael no insistió. Se quedó mirando el techo.

—Te extraña —dijo Dorius—. Aunque no lo diga, te extraña.

—¿Y tú cómo sabes?

—Porque cuando alguien te quiere, aunque se aleje, siempre queda algo.

Hubo un silencio.

—Hablas como si supieras mucho de querer —dijo Kael.

—Sé un poco.

—¿De quién?

Dorius lo miró. Kael lo estaba mirando fijamente, con esos ojos azules que a veces parecían grises, a veces celestes, según la luz.

—De alguien —respondió.

—¿Alguien de aquí? ¿Del instituto?

—Kael.

—¿Qué?

—No preguntes.

Kael se incorporó.

—¿Por qué no?

—Porque no puedo responder.

—¿No quieres o no puedes?

Dorius no respondió.

Kael lo estudió un momento. Luego se tumbó otra vez.

—Está bien —dijo—. Cuando quieras contar, cuentas.

Dorius sintió alivio y culpa al mismo tiempo.

—Gracias.

—De nada.

Pasaron la tarde viendo vídeos en el portátil de Kael, comentando tonterías, riéndose de cosas sin importancia. Cuando cayó la noche, Dorius se levantó para irse.

—¿Ya? —preguntó Kael.

—Los niños me esperan para cenar.

—Ah. Claro.

En la puerta, Kael lo detuvo.

—Dorius.

—¿Qué?

—Me alegra que hayas venido.

—A mí también.

Caminó a casa con el corazón caliente.

...--------♡--------...

El sábado, Elena tocó a su puerta.

—¿Quieres venir a mi casa? —preguntó—. Ya casi termino de ordenar. Podemos escuchar música.

Dorius aceptó.

La casa de Elena era más pequeña que la de ellos, pero se notaba el esfuerzo por hacerla acogedora. Había fotos en las paredes, plantas en las ventanas, una estantería llena de libros.

—¿Todos son tuyos? —preguntó Dorius, señalando los libros.

—La mayoría. Mi madre también lee, pero menos.

Dorius recorrió los lomos con la mirada. Reconoció algunos títulos. Otros no.

—Puedes llevarte los que quieras —dijo Elena—. Si encuentras algo que te guste.

—Gracias.

Se sentaron en su habitación. Elena puso música de esa banda que le gustaba. Hablaron de libros, de series, de profesores. En un momento dado, Elena dijo:

—¿Sabes? Eres la primera persona con la que puedo hablar de verdad desde que llegamos.

—¿No tienes amigos de antes?

—Tenía. En la otra ciudad. Pero cuando te mudas, las amistades se quedan atrás. Duele, pero pasa.

—Lo sé.

—¿Tú tienes amigos de antes?

Dorius negó con la cabeza.

—No. Solo de este año.

—¿Kael?

—Y ahora tú.

Elena sonrió.

—Qué honor.

—No es para tanto.

—Sí es para tanto. Tú no eres de los que hacen amigos fácil.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque yo tampoco. Y cuando alguien como nosotros elige a alguien, es porque de verdad vale la pena.

Dorius sintió algo cálido en el pecho.

—Tú también vales la pena —dijo.

—Lo sé. Pero a veces está bien escucharlo.

Se rieron.

Pasaron la tarde así, entre música y conversaciones, sin prisa, sin necesidad de llenar los silencios.

Cuando Dorius volvió a su casa, Sonia lo recibió con una sonrisa.

—¿Te lo pasaste bien?

—Sí.

—Me alegra.

Subió a su habitación y miró por la ventana. La luz de Elena seguía encendida. Por un momento, pensó en lo diferente que era todo con ella. En lo fácil.

Y luego pensó en Kael. En lo difícil. En lo mucho que dolía. En lo mucho que quería.

Dos personas. Dos formas de amistad. Dos lugares diferentes en su corazón.

Y él, en medio, tratando de entender cómo funcionaba todo.

1
no tengo dinero pa terapia😌
me da pena🥺
no tengo dinero pa terapia😌
💪eso vv
no tengo dinero pa terapia😌
JAJAJA ni que fuera perro😭
no tengo dinero pa terapia😌
hagan trio yo apoyo y Sonia tambien😭
no tengo dinero pa terapia😌
yo tambien soy negra no te preocupes💪🥺
no tengo dinero pa terapia😌
se le junto el ganado a Kael
⭐~ELISA~⭐
¡Ahhhhh! siiiiiiiiiii lo besó
Jimminie
a dónde tan romántico? 🤭
⭐~ELISA~⭐
noooooo pensé q si le iba a decir😭
⭐~ELISA~⭐
sabes por q mi papá pensaba lo mismo?
no?
por q nací Blanca 🤦JAKDJDSJDJ
⭐~ELISA~⭐
se que es personal pero eso sí me pasó a mí ,si se siente feo pero con el paso del tiempo te acostumbras y lo vas dejando atrás y no le tomas importancia
⭐~ELISA~⭐
Dorius es muy listo
⭐~ELISA~⭐
me gusta la manera en la q poco a poco Adán se hace cada vez más competitivo por su amor hacia kael,eso le da más entusiasmo al leer
⭐~ELISA~⭐
ai q lloro😭
⭐~ELISA~⭐
q bonito🤭
⭐~ELISA~⭐
si la verdad es muy bonito
⭐~ELISA~⭐
zi JAKSJAK
⭐~ELISA~⭐
ponle otorrinolaringólogo
⭐~ELISA~⭐
cuál bonito
Bello, hermoso.😻
⭐~ELISA~⭐
ai q belloo😻
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