La saga continúa.
Megan logró superar el dolor con la ayuda de su familia, a la que por fin recuperó. Ahora que su amor por Elliott dejó de ser prohibido, está dispuesta a todo por protegerlo a él y a su bebé en camino, y esto solo hace que su camino a la venganza contra Alphonso y la falange oscura se complique más, ya que debe cuestionarse sobre que futuro quiere para su bebé.
Con la constante amenaza de Alphonso y la de un enemigo mayor sin rostro, deberá aliarse con cualquiera que quiera ayudar.
También está la aparición del verdadero padre y hermano gemelo de Elliott, quienes no sabe si son enemigos o aliados; ellos tienen secretos que pueden cambiarlo todo.
Megan deberá enfrentarse a un gran dilema entre su sed de venganza o el amor.
Pero en este juego de sombras y traiciones nada es lo que parece y al final descubrirá que su mayor enemigo no es Alphonso, sino algo más grande detrás de todo.
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Segura.
La poca luz que se cuela por la ventana de la clínica ilumina el rostro pálido de Megan, que yace en la cama con una expresión de cansancio en su cara, pero también de alivio porque tiene a Elliott al lado. Sintió terror cuando lo hirieron, jamás quiso enamorarse de nuevo y lo hizo demasiado rápido; ahora le cuesta verse sin él, aunque si lo hace, debe superarlo.
Las heridas de balas ya están vendadas; el doctor que la atendió hizo un excelente trabajo, así como lo hizo con el sangrado vaginal, que ya está controlado para su tranquilidad.
Aunque debe permanecer bajo vigilancia médica por un par de días más. Elliott, con su ceño fruncido y los ojos llenos de cansancio, se encuentra a su lado y sostiene su mano con suavidad.
Elliott, con una voz suave, le susurra: "Mi Elza, estoy aquí contigo". No te preocupes, todo va a salir bien; no pienses tanto. Ya el doctor dijo que los bebés están a salvo".
Megan asiente y lo observa, siente el calor reconfortante de la mano de Elliott y le encanta sobre todo el aroma de su perfume. A pesar del dolor persistente en su brazo y pierna, su única preocupación sigue siendo sus bebés, esa amenaza de aborto que le recuerda que puede volver a sufrir.
La voz de Megan es un poco inestable cuando le contesta, observándolo con la mirada cristalina: "Elliott, tengo terror". "No quiero perder a los bebés".
Elliott aprieta su mano con más fuerza, tratando de darle toda la fuerza y el amor que siente por ella. Jamás ha sido de demostrar nada y no porque su infancia haya sido terrible; al contrario, sus padres han sido maravillosos. A pesar de que su madre, por su estado mental, estuvo un poco ausente, cuando tenía momentos de lucidez, le sonreía y le daba el afecto que tanto anhelaba.
Elliott la observa, su mirada llena de seguridad y firmeza: "No vamos a perderlo, Elza". Eres la mujer más fuerte que conozco. Vamos a superar esto juntos".
El médico entra una vez más para revisarla de nuevo, enciende la luz y observa los monitores a su lado y los informes. Se acerca a la cama y observa a Megan con una expresión serena y profesional.
"Hola, Megan, vine a revisarte una vez más por hoy; el sangrado ha sido controlado y los fetos están estables por ahora. Necesitas, como dije antes, descansar y evitar cualquier tipo de estrés. Vamos a monitorearte de cerca, pero todo indica que podrás irte a casa hasta mañana mismo si prometes cuidarte".
Elliott asiente, agradecido porque esas palabras son todo lo que necesita escuchar. Se voltea hacia Megan y le acaricia el cabello con una ternura muy ajena a él.
"Escuchaste al doctor, mi amor. "Tienes que relajarte. "Yo estoy aquí contigo, y no pienso dejarte sola".
Megan cierra sus ojos, siente una mezcla de alivio y cansancio.
Sabe que Elliott no la dejará sola y que ellos enfrentarán cualquier problema que se les cruce.
Ella susurra, colocando su cabeza en el hombro de él; ambos están en la misma cama y el doctor trata de omitir eso. Decirle que se levante de allí a Elliott sería hablar con una pared de hierro forjado. "Gracias, Amor. "No sé qué haría si no estuvieras aquí".
Elliott le regala una sonrisa y se inclina para besar su frente con dulzura.
"No tienes que agradecerme, Elza, eres mi todo y lo sabes, además somos el equipo perfecto, y siempre lo seremos. Ahora, cierra esos ojitos. "Yo me encargaré de ti y de nuestros hijos". El doctor sonríe, pero se retira; ya dijo lo que tenía que decir y ese momento es algo de ellos. Él es amigo de Alexander y conoce a Elliott desde pequeño; jamás fue así como lo está viendo ahora y le da calidez ver que está feliz.
A medida que la noche avanzaba, Elliott se acomodó en la misma cama junto a Megan, abrazándola con ternura. Megan solo quería tenerlo cerca, sentir su presencia reconfortante. Con Elliott a su lado, podía enfrentar cualquier adversidad.
Megan se acomoda en su pecho y con voz adormilada le susurra: "Te amo, Elliott". "Arrogante y sexy idiota".
El hombre de ojos azul marino susurra con ternura: "Te amo, Megan". Siempre estaré aquí, así tiemble".
La voz de Elliott le da la paz y seguridad que necesita y se deja llevar por el sueño.
Elliott la acerca a su pecho, tenerla y sentirla es todo lo que necesita, haberse despertado sin ella e imaginarse Miles de malos escenarios casi lo enloquecen, Megan se ha vuelto el mundo de él y ahora sus dos pequeños.
Los ojos del hombre comienzan a pegarle a medida que observa dormir a su elza como le dice se cariño, se deja llevar por el sueño porque tiene la certeza de que está bien, mientras afuera el viento es frío, mueve árboles y crea silvidos, la noche es oscura aunque en la habitación donde está megan no puede haber más calidez.
Mientras en otro lugar dos hombres están sentados tomando un vaso con un líquido color ámbar, la mirada del más joven está como perdida; el mayor no pasa esto desapercibido y pregunta.
"¿Qué te tiene así, Viktor? Nada perturba jamás tu buena sonrisa". El hombre de ojos celestes lo observa y sonríe, pero es más por costumbre que porque lo sienta.
"Yeimi y los hombres no han llegado; esa mujer la humilló y temo que puede pasarle algo". Su padre sonríe, haciendo que las pequeñas líneas de expresión en las esquinas de sus ojos se visualicen.
"A Yeimi o Valeria", Viktor lleva el vaso a su boca y luego de ver sonríe.
"Eres un viejo observador, ¿eh?" Esta vez el hombre arruga su cara.
"Viejo el tiempo y aún sopla como yo, mocoso". La risa varonil de Viktor retumba en el lugar.
"Ya tienes tus años, no me digas que de verdad piensas en ella como mujer". La mirada de Vitaly se entorna, ya comenzando a molestarse un poco.
"Mocoso impertinente, entre los dos yo soy más interesante, belleza, físico y experiencia; tú solo eres un niñito". Viktor se sigue burlando de su padre.
"Ya en serio será tu nuera, respétala", Vitaly niega riendo.
"Ya veremos, hijo mío, pero esa mujer quedó encantada conmigo; ¿no viste cómo me observó?" Viktor se levanta riendo.
"Claro que sí", tal vez pensó: "Cómo un hombre tan guapo como yo puede ser hijo tuyo". Se aleja haciendo rabiar a Vitaly; aunque Viktor se ría, le preocupa que sus demás hombres aún no regresen.
SORPRENDENOS!!! Con el final que se viene con esta novela
Gracias por regalarnos siempre información de calidad, diferentes tramas, no te encasillas, no escatimas en entregar tu tiempo a lo que te apasiona, y pones todo tu amor a la escritura, haciéndonos parte de tu obra, nos haces reflexionar, entender diferentes tópicos, pasar por todas las emociones habidas, tanto así que amamos a algunos personajes o lo contrario odiando a otros y hasta deseando su muerte en algunos casos.
Sigue cosechando éxitos, que tus fieles lectoras te acompañamos!!
* ESPERO POR SABER EL TIPO DE BODA DE ESTAS "ALMAS GEMELAS"
Esa es la GRAN PREGUNTA 🤔
A veces puede resultar lógico tomar la justicia por mano propia 🤯🙈