NovelToon NovelToon
Prisionero del amor más oscuro

Prisionero del amor más oscuro

Status: Terminada
Genre:CEO / Posesivo / Maltrato Emocional / Completas
Popularitas:8.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Sofía Marquez

Santiago Reyes tiene veinte años, estudia literatura en la UNAM y no le debe nada a nadie. Hasta que León Villanueva —CEO de uno de los grupos empresariales más poderosos de México— decide que Santiago le pertenece.
Lo que comienza como una seducción imposible de rechazar se transforma en una pesadilla: una mansión cerrada con llave, cámaras en cada esquina y un hombre que dice "te amo" mientras le quita la libertad.
Santiago intenta escapar. Una vez. Dos. Tres. Cuatro. Cinco.
Cada intento fracasa. Cada castigo es peor que el anterior. Pero Santiago no se rinde.
Hasta que un día, León abre la puerta.
Y Santiago descubre que lo más aterrador no es estar encerrado con un monstruo.
Es darse cuenta de que el monstruo ha aprendido a amarte de verdad.

NovelToon tiene autorización de Sofía Marquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5

Capítulo 5: La trampa dorada

Al otro lado de la ciudad, en su oficina de Reforma, León miró la pantalla iluminada y sonrió por primera vez en todo el día.

Santiago, en cambio, pasó la mañana siguiente preguntándose si todavía estaba a tiempo de cancelar.

Diego le mandó una lista de instrucciones que parecía escrita por alguien preparando una operación de rescate: ubicación en tiempo real, batería cargada, nada de ir a una segunda ubicación, nada de aceptar bebidas que no viera preparar, nada de subirse a la camioneta si se sentía incómodo.

Diego:

Y si te dice "confía en mí", corres.

Santiago:

Eso es dramático.

Diego:

Lo dramático es que un millonario te mande flores a clase.

Santiago quiso responder con otro chiste, pero no pudo. Miró la camisa azul claro que había planchado sobre la cama, los zapatos limpios junto a la puerta y la tarjeta de León todavía sobre la mesa. Todo parecía demasiado para una cena que, según él, no significaba nada.

A las ocho en punto, la camioneta negra se detuvo frente a la residencia.

Esta vez León bajó primero.

Llevaba un traje gris oscuro sin corbata y el cabello ligeramente húmedo, como si hubiera salido de una junta, se hubiera bañado en cinco minutos y aun así lograra verse impecable. Santiago cerró la puerta detrás de sí, consciente de que la vecina del cuarto de enfrente lo miraba por una rendija.

—Buenas noches —dijo León.

—Buenas noches.

—Te ves muy bien.

El cumplido fue simple. No invadió. No recorrió su cuerpo de manera incómoda. Aun así, Santiago sintió calor en el cuello.

—Gracias. Tú también.

León abrió la puerta trasera de la camioneta.

—El restaurante está en Polanco. Si no te gusta, cambiamos.

—Ya mandé la ubicación.

León entendió de inmediato.

—A Diego.

Santiago se tensó.

—Sí.

—Haces bien.

Esa respuesta lo desarmó. Otra vez.

El trayecto fue más tranquilo de lo que Santiago esperaba. León no hizo preguntas invasivas. Le habló del tráfico de Reforma, de un edificio absurdo que iban a construir cerca de Polanco, de un libro que había comprado sin terminar porque el protagonista le pareció insoportable. Santiago se rió antes de acordarse de estar nervioso.

El restaurante era elegante sin ser ruidoso. Luces cálidas, mesas separadas, meseros que aparecían justo antes de que uno necesitara algo. Santiago miró los precios del menú y casi se arrepintió de haber aceptado.

—No pongas esa cara —dijo León.

—¿Cuál cara?

—La de "esto paga mi renta de dos meses".

Santiago se atragantó con el agua.

León le acercó una servilleta, serio, pero con los ojos ligeramente divertidos.

—Perdón. No debí decirlo así.

—No, es que... acertaste.

—Entonces pide lo que quieras. Yo invité.

—Eso suena a trampa.

—Lo es. Quiero que comas bien.

Santiago lo miró por encima del menú.

—¿Así conquistas? ¿Con amenazas nutricionales?

—Estoy probando estrategias.

La cena avanzó con una facilidad peligrosa. León preguntó por sus clases y escuchó las respuestas completas. No fingió interés, o al menos fingía demasiado bien. Cuando Santiago habló de literatura, no intentó reducirlo a "qué bonito leer", sino que preguntó por qué un personaje podía sostener una mentira durante tantas páginas sin volverse ridículo.

Santiago terminó explicando una teoría con las manos, olvidándose de que estaba en un restaurante donde cada copa costaba más que su despensa semanal.

León lo miraba como si no hubiera nada más en el salón.

Eso fue lo que lo asustó.

No la camioneta. No las flores. No el traje caro.

Esa atención absoluta.

—¿Qué pasa? —preguntó León.

Santiago bajó las manos.

—Nada.

—Santiago.

Su nombre, dicho así, sin apuro, le apretó algo en el pecho.

—No estoy acostumbrado a esto.

—¿A cenar?

—A que alguien... mire de esa forma.

León dejó los cubiertos sobre el plato. El gesto fue pequeño, pero le dio todo el peso de su atención.

—¿Y te incomoda?

Santiago pensó en mentir.

—Un poco.

—Entonces voy más despacio.

No dijo "pero". No dijo "estás exagerando". No dijo "deberías confiar". Solo eso: voy más despacio.

Santiago tuvo que mirar hacia la ventana para recuperar aire.

Después de la cena, León no propuso otro lugar. Pagó sin hacer espectáculo y lo acompañó a la camioneta. La ciudad brillaba alrededor de Polanco con esa elegancia fría de calles limpias y edificios que parecían cerrados para cualquiera sin invitación.

—¿Quieres que te lleve a casa? —preguntó León.

—Sí.

—Está bien.

La camioneta avanzó por calles iluminadas. Don Rafael manejaba en silencio, separado por el cristal discreto que León subió apenas empezó el trayecto. Santiago notó el gesto y se puso rígido.

León lo notó también.

—Para que podamos hablar sin que Don Rafael escuche —explicó—. Si prefieres, lo bajo.

Santiago negó despacio.

—Está bien.

León no se acercó. Se quedó de su lado, las manos visibles sobre las rodillas, como si hubiera entendido que cada centímetro importaba.

—Santiago —dijo al cabo de unos minutos—, no quiero jugar contigo.

Santiago giró la cabeza.

—¿Eso qué significa?

—Que me gustas. Más de lo prudente, considerando que apenas nos conocemos.

El pulso le saltó.

León siguió, tranquilo, aunque la tensión en sus dedos lo delataba.

—Sé que empecé mal. Sé que te asusté. Y sé que probablemente Diego tiene razón al desconfiar de mí.

—Diego casi siempre tiene razón cuando desconfía.

—Entonces voy a tener que esforzarme.

Santiago quiso sonreír. No le salió del todo.

—No sé qué esperas de mí.

—Una oportunidad.

La camioneta se detuvo frente a un semáforo. La luz roja llenó el interior de un brillo breve. León lo miró de frente.

—Sal conmigo. En serio. Sin camionetas escondidas. Sin flores en salones si no las quieres. Sin presionarte. Solo tú y yo, intentando conocernos.

Santiago debió pensar más.

Debió recordar todas las advertencias de Diego, la camioneta frente a la biblioteca, los pasos detrás de él. Debió aferrarse a esa parte de su cabeza que seguía diciendo que algo no cuadraba.

Pero León estaba ahí, con la voz baja y las manos quietas, pidiéndole una oportunidad como si Santiago pudiera dársela o negársela de verdad.

—Está bien —susurró.

Los ojos de León cambiaron. No fue una sonrisa amplia. Fue algo más hondo, más intenso, que apareció y desapareció tan rápido que Santiago casi pensó haberlo imaginado.

—¿Está bien qué?

—Salgo contigo.

León exhaló despacio.

—Gracias.

La palabra sonó demasiado seria para una respuesta tan simple.

El tráfico hacia el sur se volvió lento. Santiago se quedó mirando las luces por la ventana y, entre el cansancio de la semana, la cena y el golpe suave de felicidad que no quería admitir, se le fueron cerrando los ojos.

—Estamos cerca —murmuró León.

—No me dormí —mintió Santiago.

León soltó una risa baja.

—Claro que no.

Cuando por fin llegaron a la residencia, Santiago se quedó un momento dentro de la camioneta. No quería que la noche terminara con una despedida torpe, pero tampoco sabía cómo actuar con alguien que acababa de convertirse en su novio.

León pareció leerlo.

—No tengo que besarte si no quieres.

Santiago sintió el calor subirle hasta la cara.

—No dije que no quisiera.

El silencio cambió.

León se acercó muy despacio. Lo bastante lento para que Santiago pudiera apartarse. No lo hizo. Cerró los ojos cuando la boca de León tocó la suya.

El beso fue suave al principio. Demasiado cuidadoso para venir de un hombre que miraba como si quisiera devorar el mundo. Santiago soltó el aire contra sus labios y sintió una mano de León detenerse cerca de su cintura, sin apretar.

Cuando se separaron, Santiago tardó en abrir los ojos.

—Buenas noches, Santi —dijo León.

Era la primera vez que lo llamaba así en voz alta.

Santiago bajó de la camioneta con las piernas menos firmes de lo que le habría gustado.

Santiago buscó su celular para avisarle a Diego que ya había llegado.

No estaba en su bolsillo.

Lo encontró en la mano de León.

La pantalla seguía encendida.

El WhatsApp con Diego estaba abierto.

León levantó la vista.

—¿Quién es este que te escribió tan tarde?

1
LUANA
excelente
AralckShaira
Ay se me salen las lagrmitas solas😭😭😭😭
AralckShaira
Ufff que frases tan brillantes
AralckShaira
Ay caramba lloreee😭😭
AralckShaira
Para mí es una historia muy bien contada, fresca, distinta con un tema relativamente normal pero que talvez no se cuenta así, como lo está contando la artista de la pluma, excelente trabajo
AralckShaira
Está historia no me gusta.... Me fascina
AralckShaira
Que historia!!!!!
AralckShaira
Uffff estoy reconectada, me superencanta
AralckShaira
Estoy enamorada 🤭
AralckShaira
Un cliché muy bien presentado
AralckShaira
Excelente
AralckShaira
Me gusta te estilo, prome tu historia 🥰
Amy Katin
😭 pobre de Santiago, espero que pueda volver a sentirse vivo.
AralckShaira: El ser humano es otra cosa
total 1 replies
ISABELRUIZDIAZ[BETA]😈🖤
Buenos días Te quería decir que ahora encontré tu trabajo y este capítulo me lo voy a guardar para leer más tarde no te frustres ni te enojes Si es que todavía no consigues apoyo en esta aplicación pero en cualquier momento tu historia va a ser descubierto y vas a conseguir muchos seguidores así que por favor si quieres seguir publicando más capítulos si es que se puede está muy buena por lo que veo y nada Gracias esperemos más de tus ingeniosas ideas Saludos a usted😈
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play