SIN SPOILER
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NUNCA VOY A LLAMARTE ESPOSO
La mañana en la Mansión Torres estaba extrañamente tensa.
Los empleados caminaban más rápido.
Los guardias permanecían más atentos.
Y Kain…
estaba de peor humor que nunca.
El joven maestro bajó las escaleras vestido completamente de negro mientras acomodaba los guantes de cuero en sus manos.
Su expresión fría bastaba para hacer que cualquiera evitara mirarlo directamente.
Después de la discusión de la noche anterior…
ya imaginaba lo que intentaría hacer Bella.
Y eso solo empeoraba su paciencia.
Cuando llegó al comedor principal, Alessandro ya estaba sentado revisando documentos.
El mafioso levantó apenas la mirada hacia su hijo.
Notando inmediatamente el mal humor en él.
—¿Qué hiciste ahora? —preguntó Alessandro mirando a Bella.
La mujer apareció elegantemente segundos después.
—Solo estoy pensando en el futuro de nuestra familia.
Kain soltó una risa seca.
—Claro.
Antes de que alguien pudiera decir algo más…
las enormes puertas del comedor se abrieron.
Y un joven entró acompañado de varios guardaespaldas.
Kain levantó apenas la mirada.
Y Valentino Volkov apareció frente a él.
Alto.
Elegante.
Cabello oscuro perfectamente acomodado.
Vestido impecablemente.
Pero lo que más destacaba era su actitud.
Calmada.
Educada.
Refinada.
Todo lo contrario al carácter agresivo y frío de Kain.
Valentino sonrió suavemente al verlo.
—Es un honor conocerlo finalmente, joven maestro.
Kain ni siquiera respondió al saludo.
Solo lo observó en silencio.
Analizándolo.
Bella habló entonces:
—Valentino es hijo de mi mejor amiga.
El joven hizo una pequeña reverencia elegante hacia Alessandro también.
—Señor Torres.
Alessandro observó toda la escena con expresión seria.
Y honestamente…
ya podía imaginar cómo terminaría aquello.
Valentino volvió a mirar a Kain.
Y aunque intentaba disimularlo…
era demasiado evidente que le gustaba.
Muchísimo.
La forma en que lo miraba prácticamente lo delataba.
Kain lo notó inmediatamente.
Y eso solo lo irritó más.
Bella sonrió apenas satisfecha.
—Creo que hacen buena pareja.
Kain la miró como si acabara de decir la estupidez más grande del mundo.
—No.
La respuesta fue inmediata.
Seca.
Fría.
Valentino intentó mantener la compostura.
Aunque la reacción claramente lo puso nervioso.
Aun así habló con educación:
—No quiero incomodarte. Solo espero que podamos llevarnos bien.
Kain soltó una pequeña risa vacía.
Sin humor.
—No esperes demasiado.
Bella frunció ligeramente el ceño.
—Kain.
Pero el joven maestro no le prestó atención.
Sus ojos seguían sobre Valentino.
Fríos.
Cortantes.
—Y tampoco esperes que te llame “prometido” o “esposo”.
El ambiente se volvió incómodo inmediatamente.
Valentino bajó apenas la mirada.
Aunque intentó seguir sonriendo educadamente.
Kain continuó sin suavizar ni una palabra:
—Porque eso nunca va a pasar.
Alessandro cerró lentamente los ojos.
Ya veía venir el desastre.
Bella habló molesta:
—Compórtate como un adulto.
Kain se recargó lentamente contra la silla.
—Estoy siendo bastante amable considerando que me quieren vender como mercancía.
Aquella frase dejó el comedor en silencio.
Porque fue exactamente la misma sensación que Alessandro tuvo veinte años atrás.
Y eso hizo que el mafioso levantara lentamente la mirada hacia Bella.
Ella también lo notó.
Pero ignoró el tema.
Valentino observó discretamente a Kain otra vez.
Y aunque el joven maestro estaba siendo cruel…
seguía mirándolo con cierta tristeza.
Porque llevaba años enamorado de él en secreto.
Desde adolescentes.
Desde que vio por primera vez al heredero Torres cubierto de s@ngr3 después de una pelea y aun así actuando como si nada.
Mientras todos le tenían miedo…
Valentino solo veía a alguien terriblemente solo.
Pero Kain jamás le prestó atención.
Jamás.
Entonces Valentino habló suavemente:
—No quiero obligarte a nada.
Kain lo miró directo a los ojos.
—Entonces convéncela de cancelar esto.
Bella intervino inmediatamente:
—Eso no ocurrirá.
El joven maestro sonrió apenas.
Pero aquella sonrisa daba miedo.
—Ya veremos.
Y en ese momento…
Adaline apareció silenciosamente en la entrada del comedor.
Sus alas parcialmente sanadas se movieron apenas detrás de ella.
Y cuando Kain levantó la mirada hacia ella…
su expresión cambió ligeramente.
Muy poco.
Pero lo suficiente para que Valentino lo notara.
Y también Bella.
Porque ambos entendieron inmediatamente algo peligroso.
Kain jamás había mirado a nadie con tanta suavidad.
que va a pasar en el cielo
que pasará con ese embarazo ?