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En Los Ojos Equivocados

En Los Ojos Equivocados

Status: Terminada
Genre:Romance / Elección equivocada / Dejar escapar al amor / Pareja destinada / Mujer despreciada / Divorcio / Completas
Popularitas:1.4M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Meche

A los ojos de la sociedad, Graciela tiene una vida perfecta: un matrimonio estable, una fortuna envidiable y un esposo atractivo, el exitoso empresario Pepe Benítez, diez años mayor que ella. Pero tras la fachada de perfección se esconde una verdad dolorosa. Pepe, que alguna vez se mostró atento y romántico, solo jugaba un papel para asegurarse la herencia de Graciela, quien quedó huérfana a los cinco años y heredó la fortuna de sus padres adoptivos tras su muerte.

Con el tiempo, influenciado por su madre Catalina, Pepe se transformó en un hombre frío y despiadado, reduciendo a Graciela a la sombra de lo que alguna vez fue. Ella creyó que no había salida, que su destino estaba sellado en un matrimonio sin amor y lleno de maltrato.

Hasta que un malentendido cambió el rumbo de su vida y puso en su camino a Simón Ferrero, un hombre capaz de devolverle la esperanza y enseñarle que existen segundas oportunidades. Con él, Graciela descubre un mundo distinto: un amor genuino, una nueva luz.

NovelToon tiene autorización de Meche para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Fiebre hasta los huesos.

La menos importante.

—Será un honor, señor —dijo, pero la voz le salió un poco más aguda de lo normal.

—Necesitarás un vestido a la altura —añadió él, con un tono protector —. Encárgalo ya mismo. Cárgalo a mi cuenta—hizo una pausa con una sonrisa macabra—Algo a la altura para seducirme—

Sintió que una ráfaga de aire fresco se llevaba, de golpe, los meses de rutina y de cafés tibios en el escritorio. La vida estaba a punto de volverse un espectáculo de luces y copas de champán, y ella estaría en primera fila, del brazo de su jefe, ocupando el lugar de Graciela, uno que a su ojos no debió de tomar, todos la veían tan fría y insípida.

Abril, sin contención, dio un paso al frente y lo abrazó. Él sorprendido,, pero, complacido, la rodeó con un brazo, estrechándola brevemente. Sus labios se encontraron en un beso ligero que ninguno de los dos supo muy bien quién inició. Para abril, el beso fue un trampolín; para Pepe, un recordatorio de que cualquier fantasía traía consigo una factura.

—Ve —ordenó, separándose—. Elige algo que te haga sentir diosa y regresa antes de las cuatro. La tarde será de preparativos—

Abril casi saltó de la emoción. Tomó su bolso y se marchó, sin percatarse de que varios compañeros la miraban con mezcla de envidia y suspicacia.

—Prometo ser la más bella de todas— le aseguro para besarlo nuevamente y marcharse hacia la mejor tienda de toda la ciudad.

De vuelta en la mansión, las empleadas seguían su misión de cuidar a Graciela. A media mañana Remedios logró hacerle beber unas cucharadas de consomé caliente. Marta preparó compresas de jengibre y las colocó sobre la nuca febril. Camila, que estudiaba enfermería por las noches, comentó que sería prudente tomarle la temperatura con un termómetro digital, pero no se atrevía a bajar a la cocina para buscarlo: Catalina seguía allí, regañando a Yolanda por haber hervido demasiado la leche.

Entre susurros, acordaron turnarse para vigilar la puerta del pasillo. Si la villana subía, alguien haría sonar el timbre de servicio junto a la escalera. Esa señal las sacaría del cuarto y dejarían a Graciela sola, fingiendo que acababan de entrar a limpiarle el baño.

Lo que ninguna sabía era que Catalina, aunque ignorante de la conspiración, estaba inquieta. Le parecía extraño que Graciela no hubiera aparecido a desayunar. Cierto, anoche la nuera había cometido la osadía de contradecirla, pero Catalina se regodeaba en la certeza de que Pepe la habría obligado a pedir perdón antes del amanecer. Así que, después de su tercer sorbo de té, se levantó, alisó su chaqueta de tweed y, sin advertencia, comenzó a subir la escalera.

—Señora —intentó detenerla Yolanda, con voz azucarada—, ¿quiere que le prepare su infusión digestiva?—

—No, gracias —respondió Catalina sin mirarla—. Yo misma voy a ver qué están haciendo esos holgazanes—

El corazón de Yolanda se desbocó. Pulsó el timbre disimuladamente, pero la señal fue demasiado tardía; la anciana ya estaba en el primer rellano. En la suite, las tres mujeres se miraron con los ojos como platos. Remedios salió de la cama de un brinco, ajustándose la falda, mientras Marta escondía la manta extra bajo el colchón. Camila colocó el tazón de consomé tras la cortina.

La puerta se abrió con un chirrido.

Catalina observó la escena: Graciela, deshecha, envuelta apenas en una frazada; Remedios con el pelo revuelto; las otras dos, lívidas. Tardó un instante en procesarlo, pero cuando lo hizo, el furor se dibujó en su expresión.

—¿Qué significa esto? —tronó.

Camila, temblando, fue la primera en hablar.

—Señora, doña Graciela estaba… indispuesta. Tenía escalofríos. Nosotras solo…

—¡Fuera! —vociferó Catalina—. ¡Todas! Excepto tú —añadió, señalando a Remedios.

Las muchachas salieron como ráfagas. Remedios, conteniendo el latido, se cuadró ante la villana.

—Explíqueme —ordenó Catalina, acercándose a la cama—. ¿Por qué mi nuera se ve como una mendiga?—

Remedios respiró hondo. Había servido a esa familia veintiséis años; sabía que decir una verdad parcial era menos peligroso que una mentira descarada.

—Anoche, después de la discusión, la señora Graciela se quedo afuera por órdenes del señor Pepe. Al parecer no desobedeció al señor. La encontramos a primera hora, helada—

Catalina palpó la frente de Graciela y percibió el fuego de la fiebre. Su gesto no fue ni el más mínimo de compasión, al contrario, era la oportunidad de deshacerse de ella.

—Llamaré al médico —dijo, casi para sí. Luego, a Remedios—: Vigílala. Si su temperatura sube más de treinta y ocho, me avisas—

Se marchó con la misma premura con que había entrado. Remedios exhaló el aire que tenía atrapado y volvió junto a la cama. Graciela se removió, abrió los ojos y murmuró un nombre: “Pepe…” Fue un lamento suave, casi infantil.

—Patroncita, no se mueva mucho, estaremos cuidando de usted—

Graciela siente que su vida está pendiendo de un hilo, el frío le carcome los huesos, su cuerpo débil, un solo temor pasa por su mente, más, sin embargo, ella se deja llevar por la suave y cómoda cama.

Catalina se dirige hacia su habitación, sintiendo la victoria en sus manos, no puede imaginar una vida sin Graciela, su hijo sería libre, no tendría por qué aguantarse a esa mujer infértil y molesta para sus vidas, tenía mejores planes para ella y su hijo.

Por lo que no dudo en llamar a Pepe, quien contestó rápidamente a su llamado.

—Madre, ¿Qué sucede?— preocupado de que Graciela le hubiera hecho algo repulsivo a su madre.

—No sucede nada hijo, solo quería saber cómo va tu día— ella se mira a través del espejo, su maldad podría hacer añicos el cristal.

—Hoy no iré a dormir a casa, tengo un evento muy importante— Pepe hizo una pausa por un momento, recordando cómo había visto la última vez a Graciela, —¿Cómo está Graciela?—

Catalina arrugó su boca con molestia, su hijo es un idiota al preocuparse por esa mujer —Ah ella, está bien, encerrada en esa habitación, ya te he dicho, deberías de colocar cámaras y vigilarla más de cerca —

Pepe escucho las palabras de su madre y sintió estres, por lo que término la llamada, dejando a una Catalina enojada.

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Patricia Trujillo Marin
que bueno que la relación de Gabriela y Simón no sea tan cansona y aburrida 😛😛😛
Patricia Trujillo Marin
hay está chica que escribí la historia se equivoca.mucho con los nombres
Sánchez Florencio
es hermosa me gusta
Lucenid Perez Quintero
felicitaciones 🎉🎇 aurora. hermosa historia 😍👏🏽😍😍
Yenis Pérez Duverger
muy Linda su novela, pero porque no pones fotos de los personajes.bendiciones.
Tinmey
Y Diego será el padrino del niño. jijijijijij
Tinmey
Pues termina pronto ésta, ya que no me gusta que lo apuren a correr a otra , ya fui y vine a terminar ésta.
Lucenid Perez Quintero
a mi me parece excelente historia 😸😸 felicitaciones 😃😊
Alexandra Avila Rueda
me encantó la historia 🙏🥰🥰🥰🥰🥰 faltaron las fotos
Alexandra Avila Rueda
falta que presenten fotos de Graciela Simón Diego Camila......
Alexandra Avila Rueda
que hermosa amistad entre ellos
Alexandra Avila Rueda
Dios mío que ternura es Simón
Alexandra Avila Rueda
es una inmadura esa Gina malvada
Carlos Jimenez
Super.El amor siempre triunfa 👏👏👏👏👏
Alexandra Avila Rueda
ya está bueno Graciela ponte pilas con el pobre Simón
Tinmey
Puesto pongo me gusta siempre ,aunque a veces la manita no se pone azul. pongo regalos y buenos ,no solo anuncios ,flores y café. Hay que decirle a tus lectoras ,que pongan me gusta, manden anuncios , y regalos según sus puntos.
Tinmey
Que mala suerte, pobre Graciela y pobre Simon. De veras Meche te gusta hacernos sufrir.
Tinmey
Están locos, está muy buena ,cierto un poco enredada pero se va desarrollando poco a poco. concéntrate más en tus protagonistas y menos en Diego y Camila, ellos son secundarios , dinos que pasa con Pepe ,su madre y las zuripantas de Abril y Su madre, no dejes a tus participantes solos ,actualiza un poco de cada uno, ,no olvides a la tal Gina , zorra profesional, actualisalos poco a poco.
Alexandra Avila Rueda
que lindo me encanta esta historia 🥰🥰🥰🥰🥰
Alexandra Avila Rueda
que lindo Simón conquistando a Graciela 🥰🥰🥰🥰🥰
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