Pov Melany Ashnot.
El día de mi boda descubrí la verdad, El dia que se suponía que seria el mas feliz de mi vida. Termino siendo mi peor pesadilla.
El hombre que amaba Jamas me amo. Fingió cada palabra, cada caricia… solo para llevarme directo a la muerte.
Su familia, cazadores. Yo, el premio.
Morí traicionada, con el veneno de su daga en mi sangre y el rostro de mi Esposo sonriente tomado de la cintura de Ella... Mi mejor amiga.
Todo fue un Engaño. Mi vida era una mentira. Una mentira que me habia llevado a mi inminente final.
Pero la Diosa me escuchó.
He vuelto.
Y esta vez, no dudaré.
Esta vez, arderán.
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5. Luna Roja
Seguir yendo todos los días a clases, era una rutina que me aborrecía cada vez más. Me sentía fuera de lugar. Porque yo ya no pertenecía aquí.
Lucian tampoco lo hacía.
A cualquier lugar a donde llegaba, las miradas lo seguían con fingida cautela y él lo sabía, aunque parecía no importarle.
Yo intentaba ignorarlo. No quería que ocupara más espacio en mi mente del necesario.
Pero era imposible.
—No me agradeciste por salvarte ayer —dijo de pronto mientras tomaba asiento a mi lado
—¿Salvarme?
—De ese tal Erick. Se notaba que estabas incómoda.
— Puedo hacerlo sola.
—Estoy seguro de eso. Pero a veces es entretienen tener un cómplice.
No. No lo necesitaba.
La clase comenzó y, para mi sorpresa, Lucian prestaba atención. Participaba. Tenía ideas brillantes que lograban deslumbrar aun mas a todos. Su voz al hablar era como un anzuelo que atrapaba la atención del resto sin esfuerzo.
Yo solo lo observaba. Había algo en él que no encajaba. Y lo peor era que no era solo él. Era lo que yo sentía a su lado. Como si mi alma estuviera en guardia. No podia confiar en nadie. No debía hacerlo. Lucian no deberia tener ningun espacio en mi vida. Ni en mis pensamientos. Pero estaba comenzado a tenerlo y eso en cierta forma... Me irritaba.
Después de clase, salí rápidamente, pero él me siguió.
—¿Siempre huyes tan rápido de lo que te interesa?
Me detuve, molesta.
—¿Quién te dijo que me interesas?
— Nadie. Pero tu silencio lo grita.
Me giré. Lo miré directo a los ojos.
—No sé qué estás buscando conmigo, Lucian, pero no tengo tiempo para juegos.
Él se acercó solo un paso. Uno suave.
—¿Y si yo no estoy jugando?
Sus palabras quedaron flotando. Lo miré a los ojos en silencio. No debería importarme. No tenía tiempo para esto. Le dedique una ultima mirada y solo di la vuelta, saliendo de aquel lugar.
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La noche fue inquieta.
No por pesadillas, sino por la ausencia de ellas. Y eso era peor. Sentí que algo rondaba mi mente en la oscuridad, susurrándome frases sin sentido, mostrándome fragmentos de cosas que nunca viví… o que tal vez aún no habían ocurrido.
Me desperté antes del amanecer, sudando. Mi corazón palpitaba con fuerza en mi pecho. En mi mente quedó grabada una imagen que no reconocía: una torre en ruinas bajo una luna roja, y un par de ojos grandes observandome desde la oscuridad. Ojos tan intensos que aún sentía su mirada sobre mi piel. Intenté ignorarlo, pero algo dentro de mí sabía que no debía. Se sentia real. Como si no fuera solo una ilusión, si no un recuerdo.
Cada paso que daba por el campus me hacía sentir más desconectada del mundo superficial que todos vivían.
Lucian, por supuesto, no pasó desapercibido.
Lo vi desde lejos, rodeado por un pequeño grupo de estudiantes. Todos querían hablar con él. El Parecía acostumbrado a ser el centro de atención, pero su rostro no reflejaba ningún entusiasmo. Solo paciencia, como si llevara años fingiendo interés por gente que no le importaba.
Me sorprendió cuando, al verme a lo lejos, se apartó del grupo sin dudar y caminó directo hacia mí.
—¿Mala noche? —preguntó directamente.
Me detuve en seco.
—¿Qué?
—Tu rostro. Tus ojos. Pareces cansada. Como si no hubieras descansado bien.
—¿Acostumbras a observar tanto a las personas? — pregunte irritada
— Solo cuando no encajan con el mundo que las rodea —dijo, y comenzó a caminar a mi lado sin pedir permiso.
Caminamos en silencio por unos minutos.
—Vi algo anoche —dije sin pensarlo, como si necesitara sacarlo de mi interior —. No sé si fue un sueño, un recuerdo… o una advertencia.
Lucian no respondió. Pero lo sentí detenerse.
Me giré. Su expresión era… ilegible.
—¿Una luna roja? — preguntó.
Sus palabras me descolocaron por completo.
—¿Cómo sabes eso?
El miro al cielo y suspiro — Digamos que no eres la única que sueña con cosas que no deberían existir.
Sus palabras me golpearon como un puñetazo en el estómago.
—¿Qué eres? —pregunté, en voz baja.
Él sonrió.
—Alguien que sabe reconocer la rabia contenida detrás de una mirada tranquila. Que puede ver lo que se esconde en la sombras.
Quise empujarlo. Gritarle. Pero me contuve. No estaba lista para dejar ver mi verdadera naturaleza. Y algo me decía que él tampoco
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Más tarde, en la cafetería, me senté sola.
Erick me observaba desde otra mesa, pero no se acercó. Sus ojos estaban inquietos. Lucian había aparecido para cambiarlo todo.
Y entonces sucedió algo extraño.
Una chica pasó junto a mi mesa, tropezó torpemente, y su café caliente cayó hacia mí. Pero no me tocó. El vaso se detuvo a centímetros del aire, suspendido… como si algo invisible lo hubiera detenido.
Parpadeé confundida. La chica se disculpó, nerviosa, y se marchó.
Y desde el otro lado del lugar, Lucian me observaba con una ceja apenas levantada.
¿Había sido él? ¿Era humano? ¿Era algo más?
¿Quien carajos eres, Lucian?
¿O que parte de... ¡¡¡SON CAZADORES!!!, no entendiste?.🤦♀️°\🙄/°😒🤷♀️🙎♀️