Seojun Kwog es un joven coreano de 23 años, proveniente de una familia de clase baja, que se encuentra en su último semestre de universidad. Ha conseguido una beca que le permite continuar sus estudios en Harvard, una de las instituciones más prestigiosas de Estados Unidos. Junto a su novia, Hae Kim, inicia esta nueva etapa. Al llegar a la universidad, Seojun conoce a Ariana Brown, conocida como la Princesa Brown, una figura popular y temida por todos en el campus. A partir de este encuentro, Seojun se verá atraído a un mundo donde el poder y el dinero son los valores predominantes.
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Capítulo 5 Será para mí cueste lo que cueste.1/3
Ariana Brown
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-Desde que rechazó mi regalo, no tengo dudas de que es un hombre diferente, con principios, amable y honesto. Me molesta verlo tan cariñoso y atento con su novia, pero solo pensar en su sonrisa me envuelve en una tranquilidad similar a la que siento al tocar mi violín; me gusta, lo quiero y lo tendré. No me importa lo que tenga que hacer, será mío hasta que me canse de él. He notado que una vez a la semana él se va a pie porque su novia sale primero de clases. Salgo de mis pensamientos cuando Nero me comenta- ¿En qué tanto piensas? Ya hemos llegado.
-Le respondo- Nada importante.
-Al bajar del auto, me doy cuenta de que ya hay un ambiente animado. Dylan y Félix traen un barril lleno de licor. Caminamos hacia la casa donde ya se encontraba casi todos los chicos de la universidad. Al entrar, Dylan exclama- Ha llegado el alma de la fiesta, ¡esta noche será inolvidable!
-Todo comienza con un grito mientras saludo a Luisa, quien me sonríe. Ella me pregunta- ¿Sabes quién está aquí?
-Le respondo- No, ¿quién?
-Luisa me mira hacia un grupo donde puedo ver a Hae, que está muy sonriente acompañada de unos chicos. Sonrío ligeramente y le pregunto- ¿Seojun también está aquí?
-Ella me responde- No, ella vino con ellos.
-Le digo- Qué sorpresa.
-Mientras Seojun trabaja, ella se encuentra aquí disfrutando de la compañía de esos chicos. ¡Qué noviecita tiene!.A medida que transcurrían las horas, el ambiente se tornaba cada vez más animado; la fiesta había alcanzado un nivel de descontrol. Decidí bajar la música y anuncié- Ha llegado el momento más interesante, las apuestas.
-Salí de la casa, seguido por los demás: mi hermano Nero, Félix y varios chicos que se subieron a sus autos. Tomé mi pañuelo y lo levanté en medio de la calle, observándolos durante unos segundos antes de bajarlo nuevamente. Los vehículos aceleraron a toda velocidad. Me dirigí hacia Luisa y Susana mientras aguardábamos para ver quién llegaba primero. Minutos después, llegó primero Félix y, en segundo lugar, Nero. Todos estaban muy emocionados y gritando. Al mirar mi reloj, me di cuenta de que ya eran las 2 de la mañana, así que tenía apetito. Cuando mis hermanos se acercaron, les dije- ¿Podemos irnos? Tengo hambre.
-Félix respondió- Es temprano, aún podemos quedarnos un poco más.
-Yo contesté- Entonces me iré sola, ya he mencionado que tengo hambre.
-Comencé a caminar hacia mi coche, mientras todos me seguían. Dylan comentó- Espéranos, iremos contigo.
-Cada uno de nosotros subió a su vehículo mientras yo conducía. Ellos me siguieron hasta que llegamos a una cafetería que abre las 24 horas. Al entrar, nos sentamos y Nero levantó la mano para llamar la atención, lo que hizo que un joven se acercara y dijera- Buenas noches, aquí tienen sus menús.
-Al levantar la vista de mi teléfono, vi a Seojun, y escuché a Dylan quejarse- ¿En serio? ¿Hasta aquí tenemos que verte?
- Dirijo mi mirada hacia Dylan con una expresión seria, lo que provoca que él guarde silencio. Entonces, le digo- Me podrías traer una malteada de fresa y una porción de torta de manzana.
- A medida que todos comienzan a hacer sus pedidos, él recoge los menús y se retira. mariana comenta- Seojun se ve tan atractivo con ese delantal. Ya no me importa que sea pobre; estoy dispuesta a mantenerlo. Por su novia, no me importaría.
- Mis hermanos se ríen, mientras yo la observo, con ganas de golpearla. ¿Cómo puede hablar así? Qué resbalosa. Pero es cierto, se ve sexy con ese delantal. Pasados unos minutos, él nos sirve y se retira. Comenzamos a comer; mientras ellos comen y hablan de temas triviales, yo noto cómo él atiende otras mesas y otras chicas lo miran con deseo. Por lo que ruedo los ojos y lo llamo, y él se acerca a mi mesa. Le digo, irritada- ¿Con qué me limpiaré? No has traído servilletas; haz bien tu trabajo.
-Él se disculpa y, a los pocos segundos, nos trae las servilletas. Una vez que terminamos, pagamos la cuenta y todos salen de la tienda. Yo soy la última en salir y mientras lo observo recoger los platos, saco mi cartera y dejo 200 dólares sobre la mesa, diciendo- Esa es tu propina, Seojun-
- Él la toma, me mira sorprendido y me dice- Esto es mucho dinero, señorita Ariana.
-Yo le respondo- Para mí no es nada.
-Salí del establecimiento y me dirigí hacia mi automóvil, donde los demás me estaban esperando. Han pasado dos semanas y la situación sigue siendo la misma. Seojun se ha convertido en el mejor de la clase, incluso ha superado mi rendimiento, situándome ahora en el segundo lugar. Dylan y sus amigos continúan acosando a Seojun, pero él nunca pierde su sonrisa y siempre se muestra amable con todos, a pesar de todo lo que está atravesando. He reflexionado mucho en estos días y me he dado cuenta de que lo deseo para mí em verdad. Con la propuesta que tengo planeada para él, estoy seguro de que podré cambiar su vida. Considero que, aunque actúe de manera desinteresada, nadie puede evitar que todos tengan un precio; él no será la excepción. Hoy se marchará solo por lo que es perfecto. Al finalizar la clase, todos salimos mientras lo observo alejarse. Me despido de mis amigos bajo la excusa de que tengo un asunto importante que atender. Me subo a mi auto y lo alcanzo, subiendo a bordo mientras conduzco. Finalmente, me detengo a unos tres minutos de su trabajo. Sé que él entra a trabajar a las 7, así que aproveché los 20 minutos que tenía para hacerle una propuesta. Para mi sorpresa, me dijo que no; prefiere estar con su novia en lugar de considerar el dinero y todo lo que le ofrecí. No puedo entender cómo puede ser tan tonto al arriesgar su futuro por una relación que claramente no le beneficia. Ella no muestra interés en esperarlo y se marcha en taxi, mientras él trabaja arduamente y ella se divierte en fiestas con sus amigos. Es realmente tonto, y a pesar de todo, no puedo evitar desear que sea mío. -