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CEO Despiadado vs. Secretaria Indomable

CEO Despiadado vs. Secretaria Indomable

Status: Terminada
Genre:CEO / Venganza / Aventura de una noche / Mafia / Madre soltera / Secretario/a / Romance de oficina / Venganza por acoso / Completas
Popularitas:49.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Eli Priwanti

Una noche lo destruyó todo. Una trampa, una droga, un hombre que no pudo controlarse. Fernanda Arévalo perdió su pureza, su beca y su fe en el mundo a manos de Tristán Bracamonte, el heredero más poderoso —y más cruel— del país. Huyó sin mirar atrás, jurando enterrar aquella noche para siempre.

Seis años después, la vida tiene un sentido del humor perverso.

Fernanda ya no es el patito feo al que todos humillaban en la universidad. Ahora es una mujer imponente, madre soltera de un niño brillante, y acaba de ser contratada como secretaria personal del nuevo CEO del Grupo Bracamonte. El mismo hombre. La misma mirada gélida. El mismo apellido que le arrebató todo.

Pero Tristán tampoco es el mismo. Detrás de su fachada de hielo, lleva seis años buscando a la chica que desapareció sin dejar rastro, atormentado por una culpa que no lo deja dormir. Y cuando su nueva secretaria lo mira con esos ojos cristalinos que le resultan imposibles de olvidar, algo dentro de él se quiebra.

Ella finge no conocerlo. Él finge no sospechar. Pero los secretos tienen fecha de caducidad.

Mientras Fernanda lucha por mantener oculta la identidad del padre de su hijo, una mujer del pasado urde un plan siniestro para destruirla. Secuestros, traiciones empresariales, una hermana gemela que nadie sabía que existía y una red criminal que se extiende desde Ciudad de México hasta las costas de Maldivas convergen en una trama donde el amor y la venganza comparten la misma cama.

NovelToon tiene autorización de Eli Priwanti para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 31

Al ver los dedos entrelazados de Tristán y Fernanda apretarse cada vez más, Andrés e Ignacio intercambiaron una mirada cómplice. Ambos comprendieron que su misión de esclarecer el pasado había concluido, y que ahora debían cederle el espacio a aquella pareja de enamorados que llevaba seis años separada.

—Tristán, Nanda... parece que lo nuestro aquí ya terminó. Nos retiramos, si no les importa. No queremos ser un estorbo en un momento tan valioso para ustedes —dijo Andrés con sinceridad, dándole una palmada en el hombro a Ignacio para que se levantara con él.

Tristán alzó la mirada y asintió despacio, con una sonrisa discreta asomándole en la comisura de los labios. Le satisfacía que sus dos amigos tuvieran la prudencia y la sensibilidad de retirarse a tiempo. Una vez que Andrés e Ignacio cruzaron la puerta del café, un silencio repentino envolvió la mesa.

Fernanda se quedó inmóvil. La lengua se le había trabado de golpe, incapaz de responder a aquella declaración de amor tan inesperada que acababa de hacerle su antiguo archienemigo de la universidad.

—Dices... ¿que me amas? ¿Estás seguro de lo que sientes, Tristán? —preguntó Fernanda con la voz temblorosa, clavando la mirada en los ojos del hombre que tenía enfrente, como si buscara en ellos una certeza.

Tristán apretó aún más sus dedos alrededor de los de Fernanda, como si quisiera transmitirle de un solo golpe toda la convicción que llevaba dentro. —Completamente seguro, Nanda. Llevo seis años guardándome este sentimiento, y durante todo ese tiempo he sufrido de una manera indescriptible. A propósito cerré mi corazón a cualquier otra mujer y rechacé tajantemente cada matrimonio arreglado que mis padres intentaron imponerme.

Fernanda agachó la cabeza; los ojos se le volvieron a llenar de lágrimas. —Pero... somos distintos, Tristán. Tú y yo somos como el cielo y la tierra. Yo soy una mujer común y corriente, una madre soltera que no tiene nada de qué presumir delante de tu familia.

—Shhh...

Tristán soltó una de sus manos y, con lentitud, posó la yema del índice sobre los labios hinchados de Fernanda, acallando aquella frase llena de pesimismo.

—No vuelvas a pronunciar esa palabra jamás, Nanda. Te lo juro: estoy dispuesto a renunciar a todo este lujo. Estoy dispuesto a ser un hombre común, igual que cualquier otro, con tal de estar a tu lado y al de Elián. Me importa un bledo el trono de los Bracamonte si el precio es perderte otra vez. Nanda... por favor, esta vez confía en mí —suplicó Tristán con una mirada tan profunda que desbordaba anhelo.

Las palabras que brotaron de los labios de Tristán se abrieron paso hasta lo más hondo del pecho de Fernanda y derribaron de un solo golpe la muralla altísima que ella había levantado a propósito durante todos esos años. Su corazón ya no podía seguir mintiendo. Aquel hombre egoísta que tenía enfrente... seguía siendo su primer amor, el que jamás había podido reemplazar.

Fernanda se limpió el resto de las lágrimas y clavó la mirada con determinación en los ojos de Tristán, que aún esperaba una respuesta. —Si me permites preguntar... ¿desde cuándo empezaste a sentir algo por mí? ¿Qué fue lo que viste en aquella versión de mí tan llena de defectos?

Tristán exhaló un suspiro breve, dejando que los recuerdos de la universidad lo envolvieran. —Hace seis años, en la bodega de atrás, cerca de la cafetería del campus... ¿todavía te acuerdas? Desde la azotea de aquella bodega vieja, siempre gritabas a todo pulmón y maldecías mi nombre y el de mis amigos para desahogar tu frustración.

El corazón de Fernanda se detuvo un instante.

Fernanda se quedó atónita. Recordaba aquel episodio con absoluta nitidez. En aquel entonces, la azotea de la bodega era su refugio secreto para descargar el dolor que le causaban el acoso de Tristán y de su pandilla. —¿Y entonces... solo porque me viste despotricando así fue que empecé a gustarte?

—No, Nanda —la interrumpió Tristán con una sonrisa cálida; fue a partir de ahí que nació en él la curiosidad por ella—. ¿Te acuerdas de aquel día en el pasillo, cuando se te cayó sin querer tu libreta de apuntes? Ahí estaba escrito tu diario personal. Escribiste que te arrepentías de haber aceptado la beca para estudiar en la Universidad Autónoma de Monterrey porque yo no dejaba de molestarte. Pero en la página siguiente escribiste algo que me volteó el mundo de cabeza. Decías que yo era el hombre que te había dado el impulso para luchar por entrar a la Universidad Autónoma de Monterrey. Que te habías matado estudiando día y noche con el único propósito de estar en la misma universidad y cerca de mí.

Tristán hizo una pausa; los ojos se le llenaron de lágrimas al recordar su propia estupidez en aquellos años. —De verdad fue un esfuerzo y un sacrificio que me abrieron los ojos y el corazón, que hasta entonces habían estado ciegos. Entendí que el amor que sentías por mí era genuino, Nanda. Y cuando ocurrió aquella noche terrible en el hotel... me sentí verdaderamente culpable. Me maldije a mí mismo por haber destruido a la mujer que me amaba con tanta sinceridad.

—Entonces... ¿por qué después de aquello no fuiste a buscarme de inmediato para decirme todo esto, Tristán? ¿Tienes idea de lo destrozada que quedé? Me arrebataste mi pureza, mi dignidad... —preguntó Fernanda, dándole voz al dolor que había callado durante seis años.

—Apenas unas horas después de aquella noche, cuando iba camino a tu casa para explicarte todo y asumir mi responsabilidad, mi mamá logró localizarme y me interceptó en la calle cuando estaba a punto de llegar a tu puerta. Me contó entre lágrimas que mi papá había sufrido un accidente terrible en Canadá. Ese mismo día tuve que irme con ella de emergencia —relató Tristán, con un tono cargado de arrepentimiento.

—Papá estuvo en coma durante mucho tiempo en el hospital, así que las circunstancias me obligaron a tomar su lugar al frente de la empresa. Tuve que dejar atrás mi juventud, la que se suponía que debía disfrutar con mis amigos. Todo se convirtió en un recuerdo amargo. Me forzaron a concentrarme en el trabajo y en manejar la compañía; la diversión y el esparcimiento dejaron de existir en mi vida.

Tristán acarició con suavidad el dorso de la mano de Fernanda. —Cuando por fin quise volver a buscarte, lo que encontré fue una sucesión de sufrimientos y presiones por parte de mi propia familia. Mi vida entera estaba controlada por ellos... salvo una cosa: la elección de con quién compartir mi vida. Hasta el fin de los tiempos les dejaré claro que la única que voy a elegir eres tú, Nanda. Si no me caso contigo, entonces no me casaré con nadie en toda mi vida.

Al escuchar aquella explicación extensa de Tristán, colmada de un sufrimiento y una lucha que Fernanda jamás había conocido, sus defensas se derrumbaron por completo. El rencor, el trauma y el orgullo que habían amurallado su corazón se desvanecieron sin dejar rastro, reemplazados por un amor que volvía a desbordarse con una fuerza arrolladora.

Sin importarle ya el enlace de sus manos, Fernanda se levantó de golpe de la silla y se lanzó a los brazos de Tristán. Lo abrazó por la cintura con toda su fuerza, hundiendo el rostro en el pecho amplio de él mientras sollozaba sin control, liberando de una vez toda la añoranza y el peso enorme que por fin se desprendía de sus hombros. Tristán, con un reflejo certero, la envolvió entre sus brazos con firmeza y le besó la coronilla una y otra vez, invadido por un alivio inconmensurable.

—¡Yo también sigo amándote, Tristán! ¡Lo que sentía entonces y lo que siento ahora es exactamente lo mismo! —exclamó Fernanda, incapaz de seguir reprimiendo por más tiempo lo que su corazón llevaba años callando.

Continuará...

1
diana orozco
mil gracias muy buena
Jos Qui
😂😂😂😂😂😂
Zaira
Bello trabajo felicidades.
Maria del Carmen Herrera
Una historia entretenida. Gracias autora por tu dedicación para brindarnos este material!
Maria del Carmen Herrera
Al fin...! Un capítulo con mucha acción
Noemi Alvarez
excelente , maravillosa novela me encantó
Maria del Carmen Herrera
No entiendo por qué cuando se refieren a expresiones de ellos mismos, o sea: primera persona lo hacen en tercera persona ¿??? Desconozco si en algún país de habla hispana se acostumbra así. Aunque sea por un uso regional es una conjugación incorrecta del español
Marcela Allendes
Excelente novela muy entretenida, cada capítulo nos regala una nueva pista para completar esta hermosa historia. Felicidades por tan linda, buena y entretenida historia.
Nerika Moreno
Huy lo siento yo ya le hubiese dado una buena patada en el trasero 😤😒 para que aprenda a respetar a los empleados y a una mujer 😒😒
Elena Rodriguez Welman
Me encantó la novela ,linda historia de amor. Felicitaciones escritora
Miriam Cantero
muy buena
Miriam Cantero
muy buena
Elena De Cuadros
excelente historia muy buena
Clayas Pao
es excelente
Ruth Stella Osorio
No devia de tomar
Ruth Stella Osorio
Interesante gracias
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