Connie Callahan, había guardado su virtud como tesoro para cuando llegara el día de entregársela como muestra de amor a Erick Bennett su novio, lo amaba se entregaría a él en el día de su cumpleaños, lo haría como un regalo. Pero lo que jamás esperaba fuera que lo encontraría con su hermana en pleno acto sexual. Su hermana lo había vuelto hacer todo lo que ella poseía su hermana lo quería para ella. Y lo peor que sus padres la apoyaban en todo y ella terminaba siendo castigada por lo que Brenda su hermana hacía.
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Pagando errores
— ¿Que es aquí?! - se sorprendió del lugar escondido tras de las rocas que cubrían sin imaginar que había una entrada que necesitaba de una clave para abrirse.
— Apréndete de memoria la contraseña, - se la apunto en un papel. - lo destruyes cuando la aprendas.
Conny escuchaba y aprendía en total silencio. Sabía que algo malo se aproximaba y solamente la quería mantener a salvo de cualquier peligro.
— Son cerca de cuarenta minutos de la mansión hasta la puerta, si caminas de prisa sin detenerte. - continuó con su cometido. Sabiendo que tenía que explicarle claramente.
Antes de entrar la hizo detenerse.
— Escucha y aprende a diferenciar los sonidos porque te mantendrá a salvo.
— El sonido del mar.
— Los animales nocturnos.
— Inclusive alimañas.
— Pero el ser humano es, impredecible.
— El caminar despacio, buscando algo.
— Corriendo, por haber encontrado algo.
— Puede hacer demasiado ruido o permanecer callado.
— Es lo que quiero que te grabes.
La chica eso lo entendió, pero quería saber de qué exactamente se trataba, lo miró expectante esperando una respuesta.
— Estamos esperando un ataque. - le confesó hay invasores en el estado que persiguen mi poder, intentaran hacer lo posible por doblegarme. El ataque en la mansión contra ti no fue casualidad. - le recordó. Saben que eres mi debilidad.
— Por eso quiero tenerte preparada. - la beso, tú y mi hijo son mis prioridad.
— ¿Y tú? - preguntó, si te pasara algo yo también me moriría, - te amo, y no podría soportarlo.
Era la primera vez que le había escuchado decirle que lo amaba, sintió que se le cerró la garganta, también la amaba, cuando se casó con ella no pensó que podría pronunciarlo.
— También te amo pequeña. - pronunció sin esfuerzo, y se había convertido en una parte sagrada de su ser.
La llevó dentro para que familiarizara.
Era un especie de cueva pero Kellen le había adaptado puertas de hierro reforzado.
— Este es un refugio, te mantendrá a salvo. - le hizo saber. Yo siempre te encontraré.
Le mostró cada rincón, había equipo adaptado para escuchar afuera, y un estante con provisiones de emergencia.
— ¿Desde cuando tienes este lugar? - quiso saber ya qué tenía que haberle llevado tiempo.
Kellen le sonrió besando la punta de su nariz.
— Con dinero todo marcha con más rapidez y eficiencia. - le guiñó un ojo.
— Después de mi llegada al país, estaba monitoreando a Erick mi sobrino. - farbulló, aún le molestaba recordarlo. Siempre me había gustado este estado, me gusta el mar.
— Vine a visitar el lugar fuera de mi rutina, empecé a caminar hasta encontrar este lugar escondido como si fuera una isla, - investigué, no era propiedad de nadie, entonces se me ocurrió hacerlo mi lugar de relajación. - Así fue como le fui adaptado material para sobrevivir.
— Me gusta.
El asintió, pero Conny lo miró dudando.
¿Que te pasa? - Preguntó sentándose en frente de él.
— Aquí venía a leer fragmentos de las cartas que mi hermano me había confiado. - confesó pero su actitud no era la misma.
— El accidente de mi hermano fue provocado, - declaró perdido en su recuerdo. Encontré al dueño del camión que lo chocó. Una mujer y un hombre le pagaron mucho dinero para desaparecerlo.
— Mi hermano había descubierto que Blanca se acostaba con su mejor amigo.
— Blanca sabía que no le iba a dejar nada de dinero por ese motivo, y antes de ser descubierta, mandó matarlo.
Kellen apretó los puños recordando cuando le trajeron las pruebas.
— Antes de eso mandó hacerle una prueba de ADN a Erick, era obvio que dudara.
Conny estaba expectante a la revelación.
— Yo también lo dudé. - confesó, hace una semana abrí los resultados. Erick es mi sobrino. - reveló.
— ¿Sabes la frustración que sentí en ese instante de saberlo? - recordó esa mujer no era apta para ser madre, su deber fue llevarlo consigo a donde fuera…huyó con otro hombre, dejándome a mí su responsabilidad.
— Yo no sabía cómo hacerlo, además yo tenía otras responsabilidades. Pero Erick sabía que su padre había dejado una herencia y que yo la administraba.
— Decidí pagar un asesor para que se hiciera cargo de él. Cuándo Erick cumplió la mayoría de edad, se deshizo de él. Entonces llegó el día que exigió la herencia yo empecé a pagar todos sus gastos, pagué una universidad, le compré un departamento autos pero de mi dinero.
— Mi hermano no era millonario y lo que dejó rápidamente Erick lo gastó.
— ¿Y porque no le dijiste la verdad? - preguntó la chica.
— Porque de verdad quería ayudarle.
— Empecé a investigar su historia, su vida. Su comportamiento dejaba mucho que desear- Fue cuando supe de ti. Pero no sabía que era realmente mi sobrino.
— Supe cómo te traicionó. - se descubrió, te conocí por medio de una fotografía y me encantaste. - lo odié y porque era un buen para nada. No quizo seguir la universidad, no quería ayudar en los negocios. Solo pedía y pedía dinero. Fue entonces que decidí castigarlo. Pero para mi buena suerte tú ya habías terminado con él.
— Lo demás ya lo sabes.
— Claro. - Preferí los brazos del tío de mi ex. - sonrió. No me arrepiento.
Eran cerca de las diez de la noche, cuando regresaron.
FINCA KOVALENKO
A Blanca tuvieron que amarrarla y encerrarla, había vuelto a tratar de escapar. Está vez los golpes eran demasiado duros.
Para Erick la situación no era diferente. Pues las cuentas de donde extraían dinero, estaban cerradas.
— No fui yo. - alegó sangrando por la boca. - mi tío era quien controlaba mi dinero.
— ¡Maldita sea! - farbulló Olek con rabia. Aunque ya habían extraído millones, querían todo.
Vasyl, había conseguido otra fuente. Tenía otro empresario amenazado, quien le estaba sacando todo su capital.
— Señor, la mujer está muy mal. - le avisó uno de sus hombres.
— No me importa, soltó sin ningún gesto, al final iba a matarla, odio las mentiras, y esa mujer era todo eso.
— Pero casi no respira. - volvió a decir el hombre, pero la mirada despectiva de Vasyl lo cayó, regresándose por dónde llegó.
Erick escuchó y no creía que pudiera sobrevivir, la habían golpeado de muerte, sin compasión, y también la había visto muy mal.
Erick se frustró pensando que era el mismo destino que le estaba. Blanca estaba muriendo por haber intentado escapar.
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