Arabella murió quemando el manicomio donde la tenían encerrada y despertó en el cuerpo de una damisela que intentó envenenarse para no casarse con el temible Duque de Eisen.
Ahora, entre un matrimonio explosivo, una guerra en puerta y su obsesión con el fuego, Arabella demostrará que con ella nadie juega... o terminará ardiendo.
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Capitulo:08
ARABELLA:
Me subo al caballo nuevamente junto al duque y este mueve las riendas para andar con rapidez y reunirnos con los demás caballeros que ya marchan al frente.
Sin poder aguantar la curiosidad lo llamo.
—Querido esposo.
Lo llamo con voz algo melosa.
—Mmm.
Responde este sin dejar de mirar al frente.
—Tengo curiosidad por saber de qué especie eres... ¿Acaso eres un vampiro?
Sonrío con expectativa, pero este niega haciendo una cara de asco.
—No me compares con esas sanguijuelas.
Responde con tono serio y me ofendo.
—¿Sanguijuelas? No voy a aceptar que estés menospreciando a mi Eduard Collen.
—¿Eduard Collen? ¿Quién demonios es ese? ¿Acaso es tu amante?
Su tono de voz me hace reír a grandes carcajadas.
—¿Amantes? La verdad es que nunca lo vi en personas, pero si me encantaban sus películas... Mmm, es algo que no entenderías, pero dime ¿Que especie eres? ¿Lobo, León, conejo, hada, tritón?
—Ninguno de ellos, aunque debo admitir que nunca había escuchado algunas de las especies que mencionaste.
Alzo las cejas confundida.
—Entonces ¿Qué eres?
—Tendrás que descubrirlo por ti misma.
—¡Oye! No es justo que me dejes con la duda después de darme ese adelanto.
Protesto haciéndole un puchero que él ignora olímpicamente, aunque la curvatura en la comisura de sus labios lo delata por completo.
—Tendrás tiempo de sobra para investigarme, mi señora... Si es que logras sobrevivir al polvo del camino.
Responde Kaelan con tono burlón, apretando el agarre en mi cintura mientras acelera el paso del caballo.
A lo lejos, el retumbar de miles de cascos contra la tierra anuncia la proximidad del gran ejército.
Las estandartes con el blasón de la Casa Eisen flamean contra el viento grisáceo de la tarde y en la vanguardia de la formación, un jinete de armadura plateada y capa azul oscuro se separa del grupo al vernos avanzar y golpea a toda velocidad para darnos el encuentro.
El hombre reprime la marcha de su corcel con maestría justo frente a nosotros.
Es alto, de facciones afiladas, cabello negro cortado al ras y una cicatriz limpia que le cruza la ceja izquierda.
Su postura emana una disciplina militar impecable.
—¡Mi señor Duque!
Saluda inclinando la cabeza con profundo respeto, para luego fijar sus ojos grises en mí con una mezcla de sorpresa y recelo.
—Veo que la Duquesa decidió acompañarlo hasta el punto de despliegue.
—Si, descubrí que a mi esposa cuándo se le mete algo a la cabeza es difícil de hacerla retroceder.
Responde Kaelan con voz tranquila, aunque apretando sutilmente su brazo alrededor de mi cintura.
— Arabella, te presento a Valerius Vance, el segundo al mando de las tropas Eisen y mi mano derecha en el campo de batalla y en todo lo que tenga que ver con el ducado.
Valerius me observa por un par de segundos deteniéndose apenas un instante en el pequeño rasguño de mi vestido y en el desorden sutil de mi cabello.
Una ceja casi imperceptible se le alza antes de volver a dirigirse a Kaelan.
—Los escuadrones del flanco izquierdo ya han tomado posición, Señor. Sin embargo, tenemos un reporte urgente: las patrullas de Thorne no han respondido a las señales de luz.
Tal como sospechábamos, el perímetro sur está desprotegido.
Miro de reojo a Kaelan. Ambos sabemos perfectamente por qué las patrullas de Thorne no responden: él es el traidor que acaba de vendernos.
—Thorne pagará por su audacia muy pronto.
Sentencia Kaelan y por un microsegundo, sus ojos vuelven a destellar con ese fulgor carmesí antes de recuperar su tono natural.
—Valerius, reorganiza todo, necesito hacer una pequeña parada.
—¿Guerra y traición el mismo día? Esto se pone cada vez más divertido.
Murmuro en voz baja con una sonrisa maliciosa, ganándome una mirada de absoluta perplejidad por parte del segundo al mando, quien claramente empieza a dudar de la cordura de la nueva Duquesa.
—Thorne piensa que somos estúpidos y que marcharemos a ciegas hacia la frontera dejándole la espalda libre.
Comenta Kaelan con voz fría, mirando fijamente la ruta en el mapa que Valerius sostiene.
—Pero el maldito queda justamente a medio camino. Nos tomará dos días de marcha continua llegar al frente de batalla principal, así que aprovecharemos el trayecto para hacer una parada técnica y limpiar la basura.
Valerius parpadea, procesando la frialdad con la que el Duque planea una ejecución a mitad de camino.
—Señor, atacar la fortaleza de Thorne mientras marchamos al frente puede retrasar a la caballería...
—No habrá un ataque a gran escala, Valerius.
Interrumpe Kaelan con tono tajante.
— La vanguardia seguirá su curso sin detenerse bajo tu mando, arabella y yo nos desviaremos un par de leguas con un escuadrón reducido, decapitaremos la traición de Thorne y nos reincorporaremos a la columna principal antes del amanecer... Nadie en el ejército sabrá que nos alejamos.
Miro a Kaelan con una sonrisa de pura devoción y alegría. La idea de hacer una "pausa" en pleno viaje de dos días hacia la frontera solo para matar a un traidor antes de cenar me parece una cita perfecta.
—Me encanta cómo piensas, querido esposo.
Murmuro acomodándome contra su pecho mientras el caballo mantiene el galope.
—Un pequeño aperitivo sangriento para amenizar el largo viaje.
Valerius nos mira a los dos como si hubiéramos perdido completamente el juicio.
Intercambia una mirada entre Kaelan y yo, ajusta la empuñadura de su espada y suelta un largo suspiro militar de resignación.
—Entendido, mi Señor... Guiaré el resto de las tropas por el camino real hacia el frente para mantener las apariencias. Si no han regresado para la segunda noche de marcha, asumiré que la fortaleza cayó... O que la duquesa lo convenció de hacer algo aún más descabellado.
—Buen chico Valerius. Aprendes rápido.
Le digo con un guiño coqueto.
El segundo al mando ahoga una tos, mueve las riendas de su caballo y se adelanta hacia la columna de soldados para dar las órdenes, dejando a Kaelan y a mí solos en la delantera mientras la tarde empieza a caer sobre el camino.
los dos son igual de locos y calientes posesivos me encanta
🤣😍😍😍😍
Con eso confirma la lealtad de su esposa 😅