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El Legado De Los Antiguos

El Legado De Los Antiguos

Status: En proceso
Genre:Mundo de fantasía / Edad media / Aventura
Popularitas:374
Nilai: 5
nombre de autor: Lugo Alex

Ciento veintitrés años después de que la Inquisición del Primer Mandato silenciara un ritual prohibido, extraños acontecimientos comienzan a extenderse por todo el Imperio.

Enkyo, un joven de la ciudad de Newline, sueña con seguir los pasos de los soldados imperiales a pesar de la oposición de su padre. Sin embargo, cuando una expedición de caza termina en tragedia, presencia algo que no debería existir.

Bajo la superficie del mundo, antiguas fuerzas olvidadas desde hace mucho tiempo comienzan a despertar. Mientras verdades ocultas vuelven a emerger y las sombras de una era perdida regresan, Enkyo se verá atrapado entre el Imperio, el conocimiento prohibido y un legado más antiguo que la propia humanidad.

Algunos heredan reinos. Otros heredan pesadillas.

NovelToon tiene autorización de Lugo Alex para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3 — Bajo el Imperio

La nieve continuaba cayendo.

Cubriendo lentamente la sangre.

Los árboles.

Las huellas.

Y todo lo que había ocurrido aquella noche.

Como si el propio invierno intentara ocultarlo.

Como si todo…

Hubiera sido una pesadilla.

Oscuridad.

Silencio.

Y entonces…

Fragmentos.

La sensación de miedo.

Aquellos ojos amarillos.

La nieve teñida de rojo.

Los cuerpos destrozados.

La criatura.

Enkyo comenzó a respirar con dificultad dentro de aquel sueño, sintiendo que esos recuerdos lo perseguían incluso mientras permanecía inconsciente.

Hasta que…

Sus ojos se abrieron de repente.

—Ah…

El joven despertó cubierto de sudor y se llevó rápidamente una mano a la frente.

Un dolor punzante atravesó de inmediato su cabeza.

Una sensación pesada.

Como una migraña que todavía no terminaba de desaparecer.

Tardó varios segundos en estabilizar la respiración.

Después levantó lentamente la mirada.

La habitación permanecía en silencio.

Una cama.

Muros de piedra.

Una pequeña mesa.

Y una ventana parcialmente cubierta por barrotes de hierro.

Enkyo contempló la luz del exterior con una expresión seria.

Culpable.

Todavía recordaba lo ocurrido.

Recordaba aquella cosa.

Y entonces…

Sus ojos se abrieron ligeramente.

Los barrotes.

Enkyo reaccionó de inmediato y se levantó rápidamente de la cama.

El mareo estuvo a punto de hacerle perder el equilibrio.

Se apresuró hacia la ventana e intentó observar el exterior.

Al distinguir las estructuras de piedra…

Las calles…

Y parte de las murallas…

Su expresión cambió por completo.

—¿La capital…?

El asombro invadió su rostro.

¿Regresé…?

Su respiración se volvió más pesada.

Pero lo último que ocurrió fue…

Entonces lo recordó.

Sus ojos se abrieron por completo.

—…Papá.

Enkyo corrió hacia la puerta e intentó abrirla por la fuerza.

Pero estaba cerrada.

—¡Maldición!

Miró rápidamente a su alrededor hasta encontrar una de las sillas de madera de la habitación.

Sin vacilar, comenzó a golpearla repetidamente contra la cerradura.

¡CRAC!

El seguro terminó cediendo.

Enkyo abrió la puerta de golpe y salió corriendo hacia el corredor.

Pero apenas puso un pie fuera…

Vaciló.

Derecha.

Izquierda.

El lugar parecía un enorme laberinto de piedra.

—No tengo tiempo…

Su respiración era irregular.

—¿Por dónde debo ir?

Apretó los dientes.

—¡Maldición!

Finalmente, corrió hacia la derecha.

Sus pasos resonaron por los extensos pasillos mientras atravesaba múltiples habitaciones y corredores iluminados únicamente por antorchas.

Cada sección parecía idéntica a la anterior.

Más piedra.

Más puertas.

Más silencio.

Enkyo descendió rápidamente por una escalera, convencido de que, si lograba encontrar una salida, estaría más cerca de hallar a su padre.

Entonces llegó frente a una gran verja de metal.

No lo pensó dos veces.

La atravesó de inmediato.

Debo estar cerca de la salida…

Sus ojos recorrieron desesperadamente los alrededores.

¿Dónde estás…?

Sé que no nos abandonarías…

Especialmente después de haber regresado con nosotros…

Entonces…

Pasos.

Enkyo reaccionó de inmediato y se ocultó dentro de una habitación cercana.

Permaneció en silencio, observando a través de la pequeña abertura de la puerta.

Dos soldados imperiales avanzaban por el corredor en dirección a las escaleras superiores.

—Te dije que no dejaras la verja abierta otra vez.

—No fui yo.

El segundo soldado respondió con molestia.

—Además… tú mismo nos viste cuando fuimos hacia la sala del Consejo.

El primero dejó escapar un suspiro cansado.

—A veces no comprendo cómo lograste ingresar al Imperio.

El otro mantuvo una expresión neutral.

Aunque resultaba evidente que el comentario le había incomodado.

—Vamos… Tenemos que comprobar que aún se encuentre en su habitación.

Enkyo contuvo la respiración.

Entonces escuchó algo más.

—¿Crees que sobrevivirá?

—Tiene suerte de seguir respirando.

El soldado negó ligeramente con la cabeza.

—No comprendo cómo aquel hombre pensó que llevar a un muchacho a una cacería era una buena idea.

Los pasos comenzaron a alejarse lentamente.

Y cuando dejaron de escucharse…

Una leve sensación de alivio apareció en los ojos de Enkyo.

Papá sigue vivo…

Sin perder tiempo, abandonó la habitación y avanzó en dirección contraria a la de los soldados.

Por favor… resiste.

Continuó recorriendo los corredores.

Hasta que, poco a poco, comenzó a aproximarse a una zona mucho más silenciosa.

Cerca de la sala del Consejo.

Pero antes de continuar…

Algo llamó su atención.

Una puerta.

Estaba manchada con pequeñas gotas de sangre que todavía permanecían visibles.

Enkyo se detuvo de inmediato.

Su expresión se tensó.

¿Papá…?

Se acercó lentamente.

Y en cuanto abrió la puerta…

Descubrió que no estaba cerrada como las demás.

¡CRRRAC!

Detrás de ella había una escalera que descendía hacia una sección inferior.

Oscura.

Profunda.

Enkyo tragó saliva.

Aun así, comenzó a bajar con cautela.

Cada paso resonaba suavemente bajo sus pies.

Las antorchas colocadas a lo largo de los muros apenas iluminaban el descenso, siguiendo un patrón perfectamente alineado.

Cuanto más bajaba…

Más frío se volvía el aire.

Y entonces…

Escuchó una voz.

Un susurro.

Suave.

Distante.

Y, aun así, extrañamente cautivador.

Una voz que parecía llamar a cualquiera que se encontrara cerca.

Enkyo continuó avanzando lentamente.

Al llegar al final de las escaleras, sus ojos comenzaron a distinguir algo situado al fondo, encerrado dentro de una cámara que lo contenía.

Un fragmento.

Una pequeña pieza débilmente iluminada dentro de una estructura rodeada de cadenas y mecanismos metálicos.

La respiración de Enkyo comenzó a disminuir.

La tensión abandonó su expresión.

Sus pies continuaron avanzando por sí solos.

Hipnotizado.

Acercándose cada vez más.

La voz continuaba susurrando.

Llamándolo.

Atrayéndolo.

Enkyo extendió lentamente una mano hacia el fragmento.

Pero justo cuando estaba a punto de tocarlo…

Una mano sujetó con firmeza su hombro.

El impacto lo obligó a darse la vuelta bruscamente.

Como si acabara de despertar de un sueño profundo.

Enkyo giró con una expresión de sorpresa.

La mano que lo había sujetado no solo lo había obligado a volverse…

También lo había empujado varios pasos hacia atrás.

Cuando finalmente levantó la mirada…

Comprendió algo de inmediato.

Aquel hombre era mucho más alto que él.

Su presencia era imponente.

La armadura oscura que vestía llevaba grabados dorados sobre el pecho y los hombros, junto con el emblema del Imperio.

Entonces Enkyo comprendió.

Se encontraba frente a uno de los Cinco Generales Imperiales.

Sus ojos se abrieron ligeramente.

El general observó su reacción antes de hablar con una voz firme y profunda.

—No deberías estar aquí abajo.

Enkyo tardó unos segundos en responder.

Todavía podía sentir la extraña sensación provocada por el fragmento.

—Mi padre…

Su voz salió insegura.

—¿Dónde está?

El general lo observó en silencio.

Su expresión permanecía neutral.

Pero había algo en su mirada…

Como si estuviera contemplando a alguien insignificante.

Finalmente, respondió:

—Tu preciado padre sigue… lamentablemente con vida.

Enkyo reaccionó de inmediato.

Con rabia.

Apartó violentamente la mano del general de su hombro.

—¡No hables de mi padre de esa manera!

El silencio se prolongó durante algunos segundos.

Y entonces…

Una ligera expresión apareció en una esquina de los labios del general.

Una sonrisa apenas visible.

—Te pareces a él.

Sus palabras fueron tranquilas.

Pero inquietantes.

Después llevó lentamente una mano hacia la empuñadura de su arma.

Un suave sonido metálico resonó por la cámara.

—No querrás que alivie tu dolor… ¿verdad?

Enkyo comprendió de inmediato sus intenciones.

Su cuerpo se tensó.

Y comenzó a retroceder con pasos cortos.

Pero el general avanzaba uno por cada paso que Enkyo daba hacia atrás.

El ambiente se volvió pesado.

Aun así…

Enkyo sostuvo su mirada.

Sin bajar la cabeza.

Sin mostrar miedo.

El general continuó observándolo antes de decir:

—Relájate.

Su voz adquirió una calma extraña.

—Todo terminará pronto.

Entonces…

Unos pasos comenzaron a resonar desde las escaleras.

El general desvió brevemente la mirada.

Y dejó escapar un pequeño suspiro.

—Siempre apareces en el peor momento posible… Julius.

Otra figura descendió por las escaleras.

También vestía una armadura imperial.

Más refinada.

De un tono más claro.

El recién llegado observó la escena durante unos segundos antes de hablar.

—Siempre supe que disfrutabas pasar tiempo en lugares como este.

Su tono era relajado.

Casi burlón.

—Pero nunca imaginé que tus gustos llegaran tan lejos, Valerius.

El general Valerius soltó una risa seca.

—Qué gracioso.

Después añadió:

—Aunque podrías haber llegado cinco minutos más tarde.

El recién llegado sonrió ligeramente.

—Deja que el muchacho venga conmigo y te permitiré continuar disfrutando de tu amada soledad.

Valerius inclinó levemente la cabeza.

—¿Y si me niego?

El ambiente cambió de inmediato.

Julius dejó de sonreír.

—Entonces me obligarías a detenerte.

La mano de Valerius permaneció cerca de la empuñadura de su espada.

—¿Eso crees?

Entrecerró ligeramente los ojos.

—Entonces inténtalo.

El silencio volvió a llenar la cámara.

Hasta que Julius habló nuevamente.

Pero esta vez con un tono mucho más serio.

—No he venido para eso.

Dirigió la mirada hacia Enkyo.

—El Consejo me ordenó encontrar al hijo del señor Thalion.

Después volvió a mirar a Valerius.

—¿O acaso pretendes desobedecer directamente las órdenes del Consejo?

Valerius lo observó durante varios segundos.

Finalmente, soltó la empuñadura de su espada.

El sonido metálico resonó suavemente por la estancia.

Después miró a Enkyo una última vez.

Como si intentara analizar algo en él.

Julius se acercó al joven.

Y habló con una voz mucho más amable.

—Ven conmigo.

—Te llevaré con tu padre.

Enkyo solo vaciló durante unos segundos.

Finalmente, asintió.

Comenzó a caminar junto a Julius mientras ambos ascendían nuevamente por las escaleras.

Y mientras se alejaban…

Enkyo no pudo evitar mirar hacia abajo una última vez.

Directamente hacia Valerius.

El general seguía observándolo.

Sin apartar la mirada.

Y por alguna razón…

Aquello le provocó una sensación extraña.

---

Después de ascender las escaleras junto a Julius…

El sonido de sus pasos resonó suavemente por los corredores de piedra.

La tensión que Enkyo había sentido abajo todavía permanecía dentro de él.

Especialmente la mirada de Valerius.

Julius caminaba con tranquilidad, manteniendo ambas manos detrás de la espalda, hasta que finalmente habló.

—No pienses demasiado en ello.

Enkyo levantó ligeramente la mirada.

—Valerius nunca ha sido particularmente… agradable.

Enkyo vaciló durante unos segundos antes de preguntar:

—¿Eso tiene algo que ver con mi padre?

Julius dejó escapar un pequeño suspiro cansado.

—No me corresponde a mí contarte eso.

Su voz permaneció calmada.

—Pero si quieres hablarlo con tu padre, es comprensible.

Después lo miró de reojo.

—Aunque debes recordar algo.

Su tono se volvió un poco más serio.

—Tu padre todavía no se encuentra en condiciones estables. Abrumarlo con demasiadas cosas solo empeorará su estado.

Enkyo escuchó atentamente.

Y asintió lentamente.

—Lo comprendo.

Julius sonrió ligeramente.

—También quisiera pedirte algo.

Enkyo lo miró.

—Preferiría que no mencionaras lo que ocurrió ahí abajo.

Su expresión permanecía relajada.

—No quisiera tener que enfrentar ese conflicto… especialmente ahora.

Enkyo comprendió de inmediato a qué se refería.

—De acuerdo.

Continuaron avanzando por el corredor.

Acercándose cada vez más a la habitación donde Thalion descansaba.

Pero cuanto más se aproximaban…

Más inseguro se sentía Enkyo.

Sus pasos comenzaron a reducirse.

La ansiedad regresó lentamente a su rostro.

¿Y si está peor de lo que imagino…?

Julius advirtió de inmediato su expresión.

Y le dedicó una sonrisa tranquila.

—Todo estará bien.

Después añadió:

—Te aseguro que, en este momento… lo que más necesita tu padre es que estés a su lado.

Enkyo respiró profundamente.

Y asintió.

Finalmente, llegaron frente a la puerta.

Julius golpeó suavemente antes de abrirla.

La puerta se movió lentamente.

Y en cuanto Enkyo entró…

Sus ojos se dirigieron de inmediato hacia la cama.

Dos sirvientas cambiaban cuidadosamente los vendajes de Thalion.

El cuerpo de su padre todavía mostraba las heridas causadas por las flechas.

Julius habló con tranquilidad.

—¿Podrían dejarlos solos durante un momento?

Las dos sirvientas hicieron una pequeña reverencia.

—Como usted ordene, señor.

Mientras se dirigían hacia la salida…

Una de ellas, Mirim, miró a Enkyo con amabilidad.

—Se está recuperando.

Enkyo escuchó aquellas palabras en silencio.

Las sirvientas salieron junto con Julius y cerraron la puerta detrás de ellos.

El silencio volvió a llenar la habitación.

Enkyo se acercó lentamente y se sentó junto a la cama de su padre.

Thalion lo observó con alivio.

Y habló con suavidad.

—Hijo… Me alegra que hayas despertado.

Enkyo examinó cuidadosamente las heridas.

La primera había atravesado su hombro derecho.

La segunda lo había alcanzado debajo del pectoral izquierdo, cerca del abdomen.

Todavía podía imaginar lo cerca que había estado de morir.

—Papá…

Thalion lo miró, desconcertado.

—¿Qué ocurre?

La voz de Enkyo se quebró ligeramente.

—Realmente… me alegra que estés bien.

La angustia se reflejaba en sus ojos.

—Estaba preocupado.

Thalion mostró una pequeña sonrisa cansada.

—Yo también lo estaba.

Después añadió lentamente:

—Creí que no saldríamos con vida de aquella noche.

Enkyo bajó la mirada durante unos segundos antes de preguntar:

—¿Qué ocurrió…?

Volvió a mirar a su padre.

—¿Cómo regresamos a la capital?

Thalion permaneció en silencio durante unos momentos, recordando.

—Cuando fuiste a enfrentarte a aquellos hombres…

Su expresión se volvió seria.

—Mi cuerpo apenas respondía.

La respiración de Thalion se volvió un poco más pesada.

—Sentí que no podría resistir mucho más.

Después continuó:

—Pero, en medio de todo, logré distinguir una antorcha.

Enkyo escuchaba con atención.

—Y después… a varios soldados imperiales aproximándose.

Thalion cerró ligeramente los ojos al recordar.

—Mientras atendían mis heridas, les pedí que fueran a buscarte.

Sus dedos se cerraron suavemente sobre las sábanas.

—Después de eso, apenas pude mantenerme consciente por la pérdida de sangre.

Volvió a mirar a su hijo.

—Cuando desperté… ya nos dirigíamos hacia la capital.

Una pequeña sonrisa agotada apareció en su rostro.

—Y cuando te busqué dentro del carruaje… estabas inconsciente a mi lado.

Enkyo permaneció en silencio.

—Han pasado dos días desde que llegamos.

Thalion dejó escapar un suspiro lento.

—Pero sobrevivimos, hijo.

Enkyo bajó la mirada.

—Lo sé…

Pero algo dentro de él continuaba atormentándolo.

Cerró lentamente las manos.

—Pero…

Thalion lo observó.

—¿Hm?

Enkyo tardó varios segundos antes de responder.

—No fui lo suficientemente fuerte.

La culpa llenaba su voz.

—Tuve miedo, papá.

Su respiración tembló ligeramente.

—Sentí que iba a morir…

Sus ojos comenzaron a humedecerse.

—Y siento que…

Bajó lentamente la cabeza.

—Que permití que el miedo me consumiera.

Thalion permaneció en silencio mientras lo observaba.

Su mirada era tranquila.

Pero estaba llena de preocupación.

Finalmente, habló.

—Sé lo que estás sintiendo, hijo.

Enkyo levantó ligeramente la mirada.

Entonces Thalion preguntó:

—¿Recuerdas lo que te conté acerca de Ruberius?

—Sí… Lo recuerdo.

Enkyo frunció ligeramente el ceño.

—Pero ¿qué tiene eso que ver contigo… papá?

Thalion permaneció en silencio durante unos momentos.

Como si aquellos recuerdos todavía pesaran sobre él.

—Cuando estuvimos en las trincheras…

Su voz se volvió más profunda.

—No solo conseguimos la victoria.

Su mirada se desvió ligeramente.

—También perdimos a muchos compañeros.

El silencio llenó la habitación.

—Hombres a quienes podía llamar… amigos.

Enkyo escuchaba con atención.

—Yo también sentí miedo.

Thalion lo miró directamente.

—Porque temía no regresar nunca con ustedes.

Los ojos de Enkyo reflejaron sorpresa.

Pero también comprensión.

—No solo tuve que soportar la guerra.

La expresión de Thalion se endureció ligeramente.

—También tuve que cargar con el peso de cada vida que vi perderse.

Sus dedos se cerraron lentamente.

—Y ver a aquellas familias perder a las personas que amaban…

Bajó ligeramente la mirada.

—Me hizo cuestionarme si esa era realmente la vida que deseaba.

El silencio volvió a instalarse durante algunos instantes.

—Por eso, cuando terminó la guerra…

Thalion respiró profundamente.

—Renuncié a todo.

Después volvió a mirar a Enkyo.

—Quería alejarme completamente del Imperio.

Sus ojos reflejaban una sinceridad absoluta.

—Y por eso, hijo…

Su voz tembló ligeramente.

—No quería que atravesaras las mismas cosas que yo.

Las lágrimas finalmente escaparon de los ojos de Enkyo.

—Gracias… papá.

Incapaz de contenerse por más tiempo, Enkyo se acercó con cuidado y lo abrazó.

Thalion correspondió de inmediato.

Con fuerza.

Como si todavía necesitara asegurarse de que su hijo seguía vivo.

¡TOC, TOC!

La puerta volvió a sonar.

Ambos se separaron lentamente.

La puerta se abrió un poco y Mirim apareció nuevamente.

—Creo que ha sido suficiente por hoy.

La sirvienta habló con amabilidad.

—El señor Thalion necesita descansar.

Thalion dejó escapar una pequeña risa cansada.

—Estoy bien. No es ningún problema.

Pero Enkyo negó rápidamente con la cabeza.

—Por favor, padre.

Le dedicó una pequeña sonrisa.

—Hazle caso, ¿de acuerdo?

Después añadió:

—Además… necesitas recuperarte por completo.

Thalion suspiró con resignación.

—Está bien.

Enkyo volvió a sonreírle antes de levantarse.

Y justo cuando salió de la habitación…

La segunda sirvienta se aproximó.

—Joven señor Enkyo.

Él la miró.

—Debería tomar un baño.

Enkyo reaccionó con cierta vergüenza.

Solo entonces recordó algo importante.

Había permanecido inconsciente durante dos días.

Debían haberle cambiado la ropa hacía mucho tiempo.

—Ah…

Apartó ligeramente la mirada.

—Supongo que tiene razón.

La sirvienta sonrió con amabilidad.

—Por favor, sígame.

Enkyo terminó siguiéndola a través de los extensos corredores del Imperio mientras el día continuaba cubriendo la capital con la llegada del invierno.

---

Cuando Enkyo terminó de bañarse…

La sensación del agua caliente no había eliminado por completo el cansancio acumulado en su cuerpo.

Tampoco había borrado lo que continuaba atormentando su mente.

La grieta.

Aquellos ojos amarillos.

La segunda sirvienta terminó de acomodar la vestimenta de Enkyo antes de guiarlo nuevamente por los vastos corredores del Imperio.

—El Consejo ya lo está esperando.

Enkyo permaneció en silencio.

Mientras caminaban…

No pudo evitar sentir cierta presión en el pecho.

Finalmente, llegaron frente a unas enormes puertas dobles adornadas con símbolos dorados y grabados religiosos.

La sirvienta las abrió lentamente.

Y anunció su llegada.

—El joven Enkyo Greygar ha llegado.

Las puertas se abrieron por completo.

Enkyo entró lentamente.

Y en cuanto contempló el interior…

No pudo evitar asombrarse.

La sala del Consejo era inmensa.

Columnas de mármol se elevaban hasta sostener un techo decorado con antiguas pinturas del Imperio Occidental.

Grandes ventanales permitían la entrada de la tenue luz gris del invierno.

Y en el centro…

Una extensa mesa atravesaba la sala de un extremo al otro.

Allí se encontraban sentados los Ocho Lords de la Corte Occidental.

Esperándolo.

Enkyo tragó saliva lentamente.

Aquella sensación de pesadez regresó de inmediato.

Como si toda la atmósfera ejerciera presión sobre él.

La sirvienta lo acompañó hasta una silla situada frente a la mesa.

Y cuando tomó asiento…

El silencio se volvió incómodo.

Nadie hablaba.

Nadie apartaba la mirada de él.

Hasta que, finalmente…

Uno de los Lords se levantó lentamente de su asiento.

Se aclaró la garganta mientras acercaba una mano a la boca.

Y comenzó a hablar.

—Nos hemos reunido hoy…

Su voz era profunda.

Autoritaria.

—Para discutir lo ocurrido en el Bosque de Yovalis.

Enkyo escuchó en silencio.

¿Esto es algún tipo de juicio…?

El hombre concentró toda su atención en él.

—Joven Greygar.

Sus dedos descansaron sobre la mesa.

—¿Podrías contarnos exactamente qué ocurrió?

Después añadió:

—Necesitaremos cada detalle que puedas recordar.

Enkyo frunció ligeramente el ceño.

—Creí que mi padre ya les había contado todo.

El hombre respondió de inmediato:

—Aun así, deseamos escuchar tu versión.

Enkyo permaneció en silencio durante varios segundos.

Finalmente, comenzó a relatar todo lo sucedido.

La cacería.

El lobo híbrido.

Los hombres.

El ataque.

Una grieta cerca del árbol.

Mientras hablaba…

Las expresiones de varios miembros del Consejo comenzaron a cambiar.

Algunos parecían restarle importancia.

Otros se mostraban incómodos.

Y algunos simplemente lo contemplaban sin decir una palabra.

Finalmente, Enkyo terminó de hablar.

El silencio permaneció durante varios segundos.

Hasta que otro Lord intervino.

—¿Estás seguro… de que eso fue todo lo que ocurrió?

Enkyo lo miró con confusión.

—Sí.

Después añadió:

—Es todo lo que recuerdo.

Entonces el primer Lord volvió a hablar.

Pero esta vez con un tono mucho más firme.

Sin necesidad de elevar la voz.

—Joven Greygar.

Sus ojos se fijaron directamente en él.

—Responde con claridad, por favor.

La tensión de la habitación aumentó ligeramente.

—¿Puedes asegurarnos que eso fue todo lo ocurrido?

Enkyo mostró cierta sorpresa.

La insistencia comenzaba a incomodarlo.

Tragó saliva lentamente antes de responder:

—Sí…

Pero entonces frunció ligeramente el ceño.

—Aunque hay algo que no comprendo.

Los miembros del Consejo permanecieron atentos.

—¿Qué se supone exactamente que debo recordar?

El ambiente cambió de inmediato.

Varios Lords intercambiaron miradas.

La tensión se volvió evidente.

Incluso incómoda.

El primer Lord habló nuevamente.

Esta vez con una expresión más severa.

—Eso no es asunto de un muchacho.

Su voz sonó fría.

—No se te ha concedido permiso para hacer preguntas.

El silencio volvió a caer sobre la sala.

Hasta que una nueva voz intervino desde el extremo más alejado de la mesa.

Una voz anciana.

—No creo que esa sea la manera apropiada de hablarle al joven.

Todos dirigieron la mirada hacia el fondo.

Allí se encontraba sentado el miembro de mayor edad del Consejo.

Su cuerpo mostraba claramente el peso de los años.

El primer Lord lo observó con irritación.

Pero no dijo nada.

El anciano comenzó a levantarse lentamente, apoyándose sobre la mesa.

Y volvió a hablar.

—¿O acaso creías que esto era un juicio?

Sus palabras hicieron que varios se abstuvieran de intervenir.

Finalmente, el anciano dirigió toda su atención hacia Enkyo.

—Joven Greygar.

Su voz era tranquila.

Pero pesada.

—Necesito que pienses cuidadosamente en lo que estoy a punto de preguntarte.

Enkyo lo observó con confusión.

¿Qué está ocurriendo…?

¿Por qué el Consejo está tan involucrado en algo como esto?

Entonces el anciano habló.

Y toda la sala pareció quedar inmóvil.

—Viste abrirse la grieta.

Los ojos de Enkyo se abrieron de inmediato.

Su cuerpo reaccionó antes que su mente.

Como si hubiera estado intentando olvidar aquello de manera inconsciente.

Pequeñas gotas de sudor comenzaron a aparecer sobre su rostro.

La tensión regresó.

El miedo regresó.

—¿La… grieta…?

El anciano lo observó.

Y respondió lentamente:

—Ahora lo comprendo.

El silencio dentro de la sala se volvió insoportable.

—Entonces sí la viste.

En ese instante…

Los recuerdos irrumpieron en la mente de Enkyo.

La sangre.

Los cuerpos.

La criatura.

Aquellos ojos.

La sensación de no poder respirar.

El terror absoluto.

Enkyo cerró lentamente las manos mientras luchaba por respirar.

—Pero…

Su voz tembló ligeramente.

—Lo que vi…

Levantó poco a poco la mirada.

La preocupación y el desconcierto eran evidentes en su rostro.

—No puede ser real.

En cuanto aquellas palabras abandonaron su boca…

Los miembros del Consejo comenzaron a inquietarse.

Algunos murmuraron entre ellos.

Otros mostraron expresiones de angustia.

Incluso el primer Lord dejó ver un destello de sorpresa que no consiguió ocultar por completo.

Sus sospechas habían sido confirmadas.

La grieta realmente se había abierto.

Entonces…

El anciano habló una última vez.

Y sus palabras resonaron por toda la sala.

—Joven Greygar…

Mantuvo la mirada fija en él.

—Lo que viste es real.

El silencio se volvió absoluto.

—Y aquello que emergió…

El anciano respiró profundamente.

—No se detendrá ahora que ha sido liberado.

Nadie respondió.

Nadie se movió.

La simple idea de que ahora caminara libremente por el mundo de los hombres…

Fue suficiente para llenar la sala de intriga.

Miedo.

Preocupación.

Y mientras todos observaban a Enkyo…

Él comenzó a recordar nuevamente aquella noche.

1
Brayan
ame el capítulo, estuve esperándolo mucho, porsupuesto no puedo negar que los nombres de los personajes son muy excepcionales, ¿cuando volveré a saber de mi querido julius🤭🤭?
Eilin Verme: quisiera decirlo, pero no te preocupes, es cuestión de esperar, la obra ahora es que tiene contenido abismal
total 1 replies
Rouse
Excellent way of writing the battles, I love your writing style and attention to detail, the chapter works well and is easy to understand.
laura
It's interesting how the chapter is progressing; I wonder what other characters from the divisions we'll get to know.
Eilin Verme: There's still much to see, but soon I'll be revealing new adventures, characters, and much more than you can imagine.
total 1 replies
Félix
Each chapter is insane, the mystery and the political intrigue are amazing! If the world he lives in is explained well and there are no mistakes, it would be a wonderful story.
Rouse
Oh my God, I truly love the relationship this family has, Now I really want to know more about the rider. Will we know more soon?
angel
🫣🫣🫣
Brayan
wow impresionante el capítulo 1 de cierta forma a pesar de que es largo te sumerge y te atrapa en un mundo muy lleno de fantasía suspenso y misterio, me encanta como poco a poco se va presentando los generales Por así decirlo principales

también me gusta que cada uno tenga una persona la diferente a pesar de que todavía no hay un desarrollo completo de personajes, también puedo notar que en este tipo de trabajo mejor dicho obra, veo una forma expresiva y un léxico muy notable, la manera en Cómo surge una batalla y cómo se logra entender es algo que pocos autores logran describir

estoy muy ansioso de seguir con este tipo de obra la verdad, no muchas veces se ve algo con bastante potencial y de verdad me enamoro de las relaciones que tiene los personajes y el conflicto que hay🩷🩷
Rouse
Fantastic! This chapter really couldn't have been better, I'm so excited to see tomorrow's chapter.
Eilin Verme: Thank you so much, the next chapters will be spectacular!
total 1 replies
angel
Wait a minute, I was really shocked, this chapter really left me intrigued. I need answers🫣👀
Michikatsu Suki cune
me gustó sigue asi
darkaiden
Excelente capítulo, uma ótima maneira de se expressar e capturar minha atenção.
Eilin Verme: Thank you very much, I appreciate that enthusiasm, and I hope to meet those expectations.
total 2 replies
Rouse
Wow, those two chapters were really interesting! I find the plot very original, and the way they're progressing makes me wonder what will happen next.

I'm truly surprised; the story is increasingly drawing me in and captivating me. And I really don't know how to explain the feeling of how all of this is unfolding at a spectacular pace../Drool//Drool/
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