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Después del divorcio, mi exesposa resultó ser billonaria

Después del divorcio, mi exesposa resultó ser billonaria

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Divorcio / Completas
Popularitas:529k
Nilai: 4.6
nombre de autor: yana_vern

Durante tres años, Luciana fue utilizada por la familia de su esposo. Casada con Matías, se vio obligada a convertirse en donante de sangre permanente para Sofía, la hermana del mejor amigo fallecido de él. En esa casa no era esposa: cocinaba, limpiaba y obedecía. En la empresa, nadie la tomaba en serio.

Todo terminó cuando Sofía le envió fotos íntimas con Matías. Luciana no discutió. Pidió el divorcio y se fue.

Lo que dejaron atrás fue un error.

Tras regresar a su hogar, Luciana reveló su verdadera identidad: heredera de una familia millonaria. La sumisión no era necesidad, sino elección. Lejos del matrimonio, vuelve al mundo empresarial con capital, poder y memoria.

Esta vez, no será utilizada.

NovelToon tiene autorización de yana_vern para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4

Luciana no le dio a Sofía ninguna oportunidad de reaccionar. En el instante en que la sábana cayó, ignoró por completo la resistencia torpe de la mujer sobre la cama y, con un solo movimiento seco, tiró del vendaje que cubría la pierna. La gasa se deshizo sin dificultad, limpia, casi intacta, y dejó al descubierto una raspadura superficial, una herida roja y poco profunda, sin sangrado activo, sin señales de hemorragia, muy lejos de justificar una transfusión urgente. El silencio que siguió fue denso. El médico se quedó inmóvil, la enfermera desvió la mirada, y Matías tardó varios segundos en procesar lo que tenía delante.

—¿Esto es todo? —dijo Luciana, sin elevar la voz—. ¿Esto es lo que necesita mi sangre?

Sofía intentó cubrirse la pierna con la sábana, visiblemente incómoda, pero Luciana ya se había apartado un paso, dejándole la herida expuesta ante todos.

—Cuatro o cinco veces al mes —continuó—. Siempre una excusa distinta: una caída, un mareo, un golpe. Siempre “urgente”. Siempre transfusión. Y siempre yo.

Matías frunció el ceño, mirando la pierna, luego a Sofía, luego de nuevo la herida.

—Eso no es grave —dijo finalmente.

Sofía apretó los labios.

—No todos reaccionamos igual —intentó justificar—. Yo me siento débil, los médicos…

Luciana la interrumpió con una risa corta y fría.

—No estás débil —dijo—. Estás cómoda. Muy cómoda usando a otro.

Giró el rostro hacia Matías.

—Si querés seguir con este teatro, hacelo bien —añadió—. Casate de nuevo. Buscá otra mujer con sangre rara. Otra que no pregunte. Que sea tu banco móvil.

La frase cayó como un golpe seco. Sofía abrió la boca, pero no encontró palabras. Matías no respondió.

Luciana no esperó nada más. Se dio media vuelta y salió de la habitación sin mirar atrás, dejando el vendaje tirado sobre la cama, la mentira expuesta y un silencio que nadie se atrevió a romper.

Apenas cruzó el umbral, la fuerza que la había sostenido hasta ese momento se desplomó. El pasillo le pareció interminable. El cuerpo, agotado por la fiebre y por meses de donaciones, dejó de responderle. Caminó unos metros más por pura inercia, hasta que tuvo que apoyarse contra la pared y deslizarse lentamente hasta una de las bancas del corredor. El aire le faltaba, la cabeza le daba vueltas y un temblor incontrolable le recorrió los brazos. Sacó el celular con manos torpes y marcó un número que no necesitaba guardar.

—Ricardo… —dijo apenas la llamada fue atendida.

No pudo seguir. La voz se le quebró y el llanto le salió sin control, áspero, acumulado durante años.

—¿Dónde estás? —preguntó él de inmediato.

—En el hospital —respondió como pudo—. Ya salí… no me siento bien.

—Quedate ahí —ordenó—. No te muevas.

Luciana apoyó la cabeza contra la pared. El ruido del hospital empezó a alejarse, como si estuviera bajo el agua. Cuando volvió a enfocar la vista, varias sombras vestidas de negro se movían con rapidez y discreción. Reconoció a Ricardo inclinándose frente a ella, sosteniéndole el rostro con firmeza.

—Ya está —dijo—. Yo me encargo.

No alcanzó a responder. La levantaron con cuidado, la cubrieron con un abrigo y, antes de que pudiera decir una palabra más, perdió el conocimiento.

Dentro de la habitación, el clima había cambiado por completo. Matías observaba la pierna de Sofía con una atención que nunca antes le había dedicado. El médico, nervioso, carraspeó.

—Explíqueme —ordenó Matías—. Ahora.

El médico tragó saliva.

—La herida es superficial —admitió—. No hay pérdida de sangre significativa.

—Entonces —continuó Matías, con voz cada vez más fría—, ¿por qué me dijeron que necesitaba transfusión?

El médico miró a Sofía antes de responder.

—La indicación vino de la paciente —dijo—. El hospital solo siguió instrucciones.

Sofía intentó intervenir.

—Yo solo quería prevenir —dijo—. Me sentía mal, Matías.

Él no la miró. La imagen de Luciana después de cada donación se le impuso de golpe: pálida, mareada, cansada, y él resolviéndolo todo con dinero. Por primera vez, la sensación no fue indiferencia, sino un peso incómodo en el pecho.

—Salgan —ordenó.

El médico y la enfermera obedecieron sin discutir. Cuando la puerta se cerró, Matías sacó el celular y llamó a Luciana. La llamada fue directo al buzón. Volvió a intentarlo. Nada. Giró hacia sus hombres.

—Encuéntrenla —dijo—. Ahora.

Minutos después, la respuesta fue aún peor: las cámaras del pasillo no mostraban registros claros. El sistema había sido intervenido. No había rastros.

Matías apretó el teléfono con fuerza. Por primera vez, Luciana no estaba donde él esperaba, ni hacía lo que él decidía. Luciana despertó en silencio.

Abrió los ojos despacio y reconoció el lugar antes de moverse. El techo alto, las molduras, la luz suave filtrada por cortinas pesadas. Se incorporó con cuidado y miró alrededor. El dormitorio era amplio, elegante, intacto, con muebles de diseño europeo y detalles que no había visto en tres años. Estaba en Barrio Norte. En casa.

La puerta se abrió sin ruido.

—Al fin despertaste.

Luciana levantó la vista. Jorge Rodríguez entró con paso firme, traje impecable, la misma presencia que había dominado salas de juntas durante décadas. Se detuvo frente a la cama y la observó con detenimiento.

—Estás flaca —dijo—. Y cansada.

Luciana lo miró unos segundos. El nudo que la asfixiaba en el pecho desde el hospital se rompió de golpe.

—Papá —dijo, con la voz temblorosa.

Las lágrimas le llenaron los ojos sin permiso. Jorge apoyó una mano sobre el respaldo de la cama.

—Es solo un divorcio —dijo—. ¿De verdad pensaste que la familia Rodríguez no podía apoyarte?

Luciana negó en silencio, incapaz de hablar.

—Descansá —añadió—. Lo demás se arreglará.

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Mary Cabrera
ella pudo no querer que descubrieran su proceder, pero fue muy idiota al dejarse humillar y hacer lo que hizo por qué y para que? si no valía la pena sufrir eso por brujas y un idiota que no miraba ni tres dedos en frente🤔🥴🤨
Elizabeth Caceres
esa valentina cada vez la necesitan esta boludeando...
Justa HM
duda aclarada, gracias hermosa novela, felicidades y bendiciones ☺️
Justa HM
perdón me perdí, Enrique era hermano de Mateo o de Matías 😅
Justa HM
perdón pero como que estaba un poco enredado esto del bolso o yo no lo sé interpretar, primero está en el coche, después en la silla en el restaurante, luego lo tiene Luciana y por último lo tiene Mateo.... que alguien me explique 😅😅
Guadalupe Leon
crei que Ricardo era su papá
Genoveva
El desarrollo que hiciste en la novela, estuvo bien al principio, de ahí lo rellenaste y acabo la emoción..

no le pongas tanto relleno a las novelas, haz que la mujer se enamore, no tan rápido, ni tan lento, que allá pasión, amor etc..

eso es lo que amarra, a una persona en leer novelas, y con esta son dos novelas que me pasa lo mismo y fatal.

espero que cuando vuelva a leer una de tus obras nuevamente, hayas mejorado.
Genoveva
la neta, me quedé con un mal sabor de boca, empezaste bien y terminaste fatal, osea te doy razón le das oportunidad a qué la mujer se empodere, Pero no manches tarda un buen enamorarse y nada de (xx), eso le pone más emocion, tanto relleno que le pusiste, para que terminara así.
Genoveva
que idiota es Matías, y así quiere recuperarla 🙄, que nefasto.
Katy Morao
si ya está muy fastidioso
Pepis Campos
Excelente
Tania López
que bueno que habrio los ojos 👏👏👏☺️
Nancy Narvaez Banda
Felicitaciones autora 👏👏👏👏⭐⭐⭐⭐⭐Excelente historia me encantó gracias por compartir tan hermosos historias🌹
Flæka Caviedez
Que confusión y Mateo donde quedo
Nancy Narvaez Banda
Me encanta la historia gracias por compartir tan hermosas historias ⭐⭐⭐⭐
Nancy Narvaez Banda
Hermosa historia 👏👏👏👏👏⭐⭐⭐⭐⭐
Mercesan
Muy buena historia, entretenida y llena de emoción y decisiones con consecuencias. Me gustó mucho.
Mercesan
No me gusta Matías para Luciana, casi la mata por una amante, esto sin contar con la actitud de su familia 🤬
San Aguirre
La historia es un refrito de otra mejor escrita.

Me gusta como hablan los argentinos pero leer el vos, tenés, etc. no.
MARGARITA ❤️❤️
estos últimos capitulos han estado como enredados, se confunde, se narra de atrás pa'lante y viceversa
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