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DIVA RENACIDA

DIVA RENACIDA

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Época / Mujer poderosa
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: More more

Estaré subiendo capítulos diario y es una historia corta sin muchas complicaciones y personajes

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CAPÍTULO 16

El dolor era una marea implacable, una fuerza de la naturaleza que Evelyn no podía controlar con guiones ni con estrategias comerciales.

En la alcoba principal de la Fortaleza del Norte, el fuego crepitaba con furia, compitiendo con el rugido del viento exterior. Maximilian no se había soltado de su mano ni un segundo; sus nudillos estaban blancos y su rostro, curtido en mil batallas, mostraba un terror que nunca sintió frente a un ejército.

​—¡Ya casi, Charlotte! —exclamó la partera, una mujer de manos firmes y ojos sabios.

​Con un último esfuerzo que pareció drenar hasta la última gota de energía de la diva, un llanto agudo y potente rompió la tensión de la habitación.

Era un niño, robusto y con una mata de cabello rojizo que brillaba bajo la luz de las velas. Maximilian soltó un suspiro de alivio que fue casi un sollozo, viendo cómo envolvían a su heredero en finas mantas de lino.

​—Es hermoso, Max... —susurró Evelyn, con la frente empapada de sudor, tratando de recuperar el aliento.

​Pero la calma duró apenas un suspiro.

​Evelyn sintió una punzada eléctrica, una contracción tan violenta que la hizo arquear la espalda contra las almohadas. El aire se le escapó de los pulmones y sus ojos se abrieron con sorpresa.

​—¡Espera! —gritó la partera, palideciendo

—. ¡Hay otro! ¡Viene otro!

—¿Qué? —exclamó Maximilian, pasando del júbilo al pánico en un parpadeo—. ¿Cómo que otro?

​Evelyn no tuvo tiempo para explicaciones. El dolor regresó con una intensidad renovada, reclamando su cuerpo una vez más.

Fue una lucha rápida pero feroz. Apenas unos minutos después del primero, un segundo llanto, igual de vigoroso, llenó la estancia.

​El silencio que siguió fue de puro asombro. Sobre la mesa de roble, la partera sostenía a dos niños idénticos. Eran dos varones, un espejo el uno del otro. Tenían la estructura ósea fuerte y el cabello cobrizo de Maximilian, pero cuando abrieron sus pequeños ojos para reconocer el mundo, revelaron el verde esmeralda profundo y la mirada analítica de Evelyn.

​—Gemelos... —murmuró Maximilian, cayendo de rodillas al lado de la cama, abrumado por la magnitud del milagro—. Dos Sterling. Dos soles para el Norte.

​Los llamaron Arthur y Liam. Arthur, el mayor por escasos minutos, parecía poseer una calma regia, mientras que Liam mostraba una energía inquieta desde el primer segundo.

.

.

.

​La vida de una diva en Hollywood incluía alfombras rojas y rodajes nocturnos, pero nada había preparado a Evelyn para la realidad de la maternidad por partida doble.

Las semanas que siguieron al parto fueron un torbellino de pañales de seda, leche tibia y un cansancio que calaba hasta los huesos.

​A las tres de la mañana, la Fortaleza del Norte solía ser un santuario de paz, pero ahora era el escenario de una sinfonía de llantos coordinados.

En cuanto Arthur se calmaba, Liam decidía que era su turno de reclamar atención.

​Evelyn se encontraba sentada en la cama, con las ojeras marcadas pero manteniendo esa dignidad innata. Intentaba amamantar a Arthur mientras Liam protestaba en la cuna de plata.

De pronto, sintió unos pasos firmes y el peso de una manta caliente sobre sus hombros.

​—Dámelo a mí —dijo Maximilian con voz suave pero decidida.

​El Gran Duque, el hombre que infundía miedo en los corazones de los rebeldes, tomó a Liam con una delicadeza asombrosa. Paseó por la habitación, acunando al pequeño contra su pecho blindado por músculos, tarareando una vieja balada de guerra que, extrañamente, funcionaba como la mejor canción de cuna.

​—Max, deberías dormir. Mañana tienes que reunirte con los barones —susurró Evelyn, observando a su esposo con una ternura que le dolía en el pecho.

​—Los barones pueden esperar —respondió él, besando la frente del bebé—. Estos dos pequeños tiranos son mis únicos comandantes ahora. Además, no pienso dejar que cargues con esto sola. Somos un equipo, Charlotte. En el ducado y en el desvelo.

​Evelyn sonrió, apoyando la cabeza en el hombro de Maximilian mientras Arthur finalmente se quedaba dormido. En la penumbra de la habitación, se dio cuenta de que este era el momento más auténtico de su vida.

No había cámaras, no había público, solo un hombre y una mujer tratando de descifrar cómo cuidar de dos vidas nuevas en medio de un invierno eterno.

​Mientras el Norte celebraba la llegada de los gemelos con hogueras que iluminaban las montañas, la noticia llegó a los oídos de un Julian demacrado, que mendigaba en los alrededores de un mercado en la capital.

​—Dos hijos... —murmuró Julian, con los ojos hundidos y la barba descuidada—. Dos hijos para el hombre que me robó mi vida.

​La envidia le quemaba la garganta más que el alcohol barato que consumía para olvidar. No podía soportar que Charlotte, la mujer que él consideraba su propiedad, no solo fuera la mujer más poderosa del reino, sino que ahora hubiera dado herederos al hombre que él más odiaba.

Rose estaba muerta, su familia estaba en la ruina y él no era más que un espectro del pasado.

​En su delirio, Julian se convenció de que esos niños eran el fruto de un pacto diabólico. "Brujería", susurraba a cualquiera que le lanzara una moneda de cobre. Pero nadie lo escuchaba. En el reino de los Belmont, Julian no era más que una anécdota patética, un recordatorio de lo que sucede cuando un hombre prefiere la arrogancia sobre el progreso.

​En la Fortaleza, los días empezaron a encontrar un nuevo ritmo. Evelyn, a pesar del cansancio, comenzó a integrar a los niños en su rutina. Los llevaba en sus brazos mientras supervisaba los informes de las minas, enseñándoles desde la cuna el sonido de la industria y el poder.

​—Míralos, Max —dijo Evelyn una tarde, viendo a los gemelos dormir juntos en una cuna tallada en madera de cedro—. Algún día, uno de ellos gobernará estas montañas y el otro expandirá nuestro imperio comercial hacia el mar. No solo son herederos de un título, son los herederos de una nueva era.

​Maximilian la rodeó con sus brazos, mirando a sus hijos con una mezcla de orgullo y responsabilidad.

—Tienen tu mirada, Charlotte. Eso es lo que más me asusta y lo que más me fascina. El mundo no está listo para lo que estos dos van a lograr bajo tu guía.

​Evelyn cerró los ojos, disfrutando del calor de su familia. La diva había encontrado su papel definitivo: no era solo la protagonista de una historia, era la creadora de una dinastía. Y mientras el viento del norte soplaba con fuerza, ella sabía que su fuego nunca se apagaría, porque ahora ardía en dos corazones nuevos que llevaban su sangre y su indomable voluntad.

...ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ...

Esta es mi nueva historia estaré subiendo un capítulo diario hasta que culmine con DIVA RENACIDA

Espero y me acompañen, me dejen comentarios y like en cada capítulo que eso hace que la plataforma la recomiende a más lectores

1
❤️More more❤️
Evelyn su kombre en el mundo moderno y Charlotte su nombre de renacida
Nicol Basauri
es buenisimo en serio como transforma todo la diva y sus hijos
Diana Garzon
se llama Evelyn o Charlotte me confunde
Kira Javan
pienso que vamos bien
que no tiene una obsesión por humillar más de lo debido.
y que el pelirrojo va hacer su piedra de tropiezo. 😂
Iliana Curiel
Me encantó el comienzo y nuestra prota más ❤️❤️❤️
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