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El CEO Tsundere Y Su Esposa Indomable.

El CEO Tsundere Y Su Esposa Indomable.

Status: En proceso
Genre:Romance / Matrimonio contratado / Hijo/a genio / Amor-odio / Reencarnación / Villana
Popularitas:5.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Lewis Alexandro Delgado

Narra la historia de Eliza Valantine, una mujer ruda de los barrios bajos que terminará reencarnando en Ofelia, la villana de secundaria de una novela que leyó. La Ofelia original era una mujer sin dignidad que drogó al protagonista, obligándolo a casarse con ella. Esta nueva Ofelia es una mujer empoderada, ruda y fuerte de pies a cabeza que no necesita usar a un hombre para ascender. No se deja de nadie y no necesita un héroe que la salve; ella es su propio héroe.

Si te gustan las protagonistas poderosas que reparten bofetadas a diestra y siniestra, quédate aquí.

NovelToon tiene autorización de Lewis Alexandro Delgado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

4 Cambio

Finalmente amaneció y me preparé para bajar a desayunar. El sonido familiar de tacones resonó en el mármol, pero no era el arrastre cansino de hace dos días. Era un clic‑clac decidido. Cuando yo aparecí en el umbral, el café se quedó a medio camino de los labios de Bruno y el tenedor de Theo quedó suspendido. Elza y Aurora quedaron petrificadas. Ya no era la sombra delicada de la mañana; vestía una blusa elegante acompañada de una de una blusa elegante pero adornada con flores, que gritaba confianza. Mi pelo, antes un moño apretado, caía en ondas rebeldes. Mis ojos, antes velados, ahora brillaban con una chispa desconocida, casi desafiante. Bruno abrió la boca, pero solo salió un susurro ahogado. Theo, con la mandíbula floja, solo pudo balbucear:

—«Ofelia… ¿eres tú?»

Ofelia:

Yo sonreí, una sonrisa que prometía tormentas y amaneceres.

—«Buenos días, sí, soy yo, Theo. Me vestí adecuadamente porque hoy iré a la compañía; decidí que voy a trabajar», —dije con una sonrisa y el silencio se hizo más pesado que el oro.

Bruno se levantó furioso.

—«Recién nos casamos y ya te crees la dueña. Me casé contigo porque me tendiste una trampa; solo eres un adorno», —gritó Bruno, enojado.

—«Sea un matrimonio falso o no, soy tu esposa y iré a la compañía. No seré una cara bonita que adorne la casa; me darás un puesto en la compañía, quieras o no. De lo contrario, no me culpes por ensuciar el honor de la familia Díaz», —continuó.

—«¡Ofelia! Eres insoportable. Te daré un puesto, pero debes demostrar tu capacidad. Tú eres la hija mayor de los Reyes; tus padre es el presidente de la compañía Reyes. Siempre has vivido como una holgazana, apenas estudiaste diseño y jamás ejerciste tu profesión. Hoy deberás demostrar tu talento», —añadió.

Tomé mi cuaderno de dibujo y me fui con Bruno en su auto. El motor de su Ferrari, último modelo, vibraba con una furia contenida, un eco de lo que ardía entre nosotros. Bruno, con la mandíbula petrificada, sujetaba el volante como si quisiera arrancarlo de su eje, sus nudillos blancos bajo la luz naranja del semáforo. Yo mantenía la mirada fija en el perfil irreconocible de la ciudad, con los brazos cruzados contra el pecho como una barricada.

—«¿Vas a decir algo o solo a respirar en mi espacio vital? Parece que estás muda o te comieron la lengua los ratones», —espetó Bruno, con voz rasposa.

Yo solté un bufido, el sonido más agudo de mi exasperación.

—«No hay nada que decir, además no entiendo el idioma perruno. Además, conduces como un campesino borracho».

La acusación flotó en el aire viciado del coche, mezclada con el aroma de mi perfume con olor a jazmín.

—«Y tú hablas como si fueras la única con cerebro aquí; solo eres una carita bonita y nada más, una depravada sexual que abusa de un hombre porque no eres capaz ni de seducir a un perro», —replicó él, acelerando bruscamente al cambiar a verde.

El coche se sacudió, y el silencio que siguió fue más pesado que cualquier grito. Yo sentí la vibración del motor subir por mis piernas, el mismo temblor que me recorría la espalda. Era una tortura estar ahí, atrapada con él, dos extraños que se conocían demasiado bien. Cada curva era una sacudida, cada parada, un precipicio a punto de romperse.

—«¿Cuántas horas faltan? No soporto estar cerca de ti, eres un imbécil», —grité furiosa.

—«¿Crees que yo quiero conducir con una bruja como tú? Tenemos un contrato de tres años; después de esos tres años te irás para siempre de mi vida.«Eres mi peor desgracia» — dijo Bruno enfurecido.

«Lo mismo digo, me arrepiento de haberte drogado; mínimo estaba loca. Desde que me divorcié de ti, me iré a otro país para no volver a saber de ti».

Unos matones pararon nuestro auto.

«Quédate aquí sentada, yo me encargo» — susurró Bruno con rostro frío.

«El mundo se redujo al metal frío de la ventanilla».

«¡Saca las manos del volante!» — gruñó una de los matones, con voz áspera. La puerta se abrió de golpe; un golpe en la mandíbula lo sacó de su estupor, y la oscuridad lo envolvió en una marea de puños. Forcejeó, un animal acorralado, sintiendo el impacto en sus costillas y el sabor metálico de su propia sangre.

De repente, un sonido diferente, un ¡CRACK! brutal que resonó en el callejón. Los matones se detuvieron. Un alarido de dolor, no de Bruno, sino de uno de los atacantes. Un bate de béisbol, sostenido por una mano delicada pero firme, impactó contra el hombro del hombre que lo sujetaba.

«¡Déjalo! Este idiota no puede morir» — mi voz golpeó a otro ¡THWACK! contra la cabeza de otro matón, que cayó de rodillas. El primer matón se recuperó, pero Bruno ya estaba sobre él, usando su peso para inmovilizarlo. Yo, jadeando, atrapé al segundo mientras intentaba levantarse, mi rodilla impactó con fuerza en su entrepierna. El líder, desorientado por el caos, intentó huir, pero Bruno lo interceptó con un puñetazo preciso.

Cayó. Uno a uno, los matones quedaron tendidos, sus bravuconadas ahogadas por el dolor.

El silencio volvió, solo roto por sus respiraciones agitadas.

«Nada mal» — exclamó Bruno.

Bruno:

—«No soy una rosa que necesita ser protegida; así que no vuelvas a pedirme que me quede a esperar. No soy de las que necesitan ser protegidas por un hombre, yo soy mi propia heroína. No soy como tú, querida Lara, que siempre anda llorando y suplicando que la salves».— respondí con un tono soberbio.

—«No metas a Lara; ella es una mujer dulce y tierna. Entre nosotros no hay nada, ella me salvó y le debo la vida, aunque no te amo y te detesto. Soy un hombre de valores; jamás me metería con otra mujer estando casado».

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valeska garay campos
a esta bruja si que la vamos a odiar
Aleida Delgado Santana: Es más mala que un cáncer, la odio.
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valeska garay campos
ya quiero ver la guerra que se armará 🤭
Limaesfra🍾🥂🌟
muy bien eso es a mostrarles que son ineptos
Ales🌷🍃
💛
Rubiia sanz
ahora solo falta que se encuentre una pantera de cachorro ya serían dos panteras jaja una con el pelo blanco y la otra negra entera ahaha. me gusta la novela sigue subiendo más
🙏🙏
Aleida Delgado Santana: Gracias.
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valeska garay campos
el famoso pandillero podrá hacerle daño a nuestra fiera?🤭
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
por lo menos tiene al abuelito de su otra vida
valeska garay campos
ella puede defenderse sola🤭
valeska garay campos
theo ya tendrá sentimientos por nuestra heroina
Aleida Delgado Santana: El capítulo 17 estará brutal.
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valeska garay campos
jajajaja al final las víboras salieron humilladas
valeska garay campos
me encanta esta mujer🤭
Aleida Delgado Santana: No sólo pelea es muy inteligente.
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Ales🌷🍃
¿Seguirán tolerando las absurdeces de Lara, incluso cuando la empresa podría verse gravemente perjudicada, solo porque Bruno le debe gratitud? En un año podría arruinarla. Sería más fácil darle dinero y despedirla.
Aleida Delgado Santana: No, la despedirá pero el la tiene cerca por un motivo especial, pronto sabrán.
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Flor R
muy buena peliando me encanta su modo de Ofelia 😊😊
Aleida Delgado Santana: Es una fiera.
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Rubiia sanz
🙏🙏🙏 me gusta la novela sube más
Aleida Delgado Santana: Gracias.
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Iliana Curiel
jajaja ahora sí van a ver quién es la verdadera prota 👏👏👏
Rubiia sanz
subeeee más 🙏
Iliana Curiel
guauuuu me encanta siento que me desestreso al imaginarme los golpes que les da jejejee es mi heroína ❤️
Aleida Delgado Santana: Gracias.
total 1 replies
Francireth Riera
PICANTEEEE👏 ME EN - CAN - TAAAAA... ESTA PROTAGONISTA 🤭🤭 ESPECIALMENTE LA PARTE DE LOS GOLPES 🤭🤣🤣
Aleida Delgado Santana: Y eso es poco para lo que ella hará 🤣🤣
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