Antonio Kühne llega a la ciudad con un único propósito firmar un contrato con la familia Blackmore.
Émily Blackmore, universitaria, hija del empresario Joseph Blackmore. Creció con el amor de sus padres, pero con la llegada del nuevo socio de su padre todo cambiara.
secretos muy oscuros seran revelados, infidelidades, surgirá un amor netamente prohibido.
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capítulo 4
Nos quedamos mirando un largo segundo hasta que sale mi padre y aparto la mirada.
— Hija —me llama, y yo le sonrío.
— Dime, papá. ¿Todo bien? —veo su cara de angustia.
— Sí —me miente.
Sé que algo pasó y no me quiere decir, pero no lo voy a forzar a nada.
Me voy hacia mi cuarto y me siento muy extraña el día de hoy.
Se me ocurre la grandiosa idea de molestar a mi hermano, ahora de noche.
Bajo a la nevera en busca de dulce de leche para llevarle y subo. Miro su puerta, la toco y no contesta, así que la abro.
Como está pintando, no presta atención a nada; está en su mundo.
Él es medio alto, tiene los ojos claros pero un poco verdes. Es como la combinación del papá y la mamá, y un poco moreno.
— Cristian —le grito, y él se sobresalta.
— Dime, muñeca, me asustaste —me acaricia la cabeza.
— ¿Qué dibujas? —me siento en sus piernas y miro.
Un paisaje con dos animales: un gato y un conejo.
— ¿Qué significa eso? —le señalo.
— Eso es un contraste entre personalidad fuerte y vulnerable. El gato (independiente) y el conejo (débil) representan dos lados de la misma persona.
— Ok, entiendo —le digo.
Entiendo, pero siento que igual no tiene tanto sentido eso.
Quizás lo que expresa sí, pero cómo está dibujado se ve extraño.
— Hermanito, ¿y tu novia? —comienzo mi interrogatorio por el aburrimiento.
— En su casa. Y si vienes con tus preguntas, estamos bien, vamos muy bien, Emily.
Me levanto y veo cada rincón de su cuarto. No me acostumbro a ver tantas pinturas; todos en esta casa son un mundo distinto.
Cristian es el hermano bueno, y Elaya pues… qué te digo más: mujeriego, pero ¿qué se puede hacer?
— A mi papá le cae mal el nuevo socio de la empresa —me posiciono frente a él.
— Sí, eso me di cuenta. Es un tipo un poco difícil.
— Sí, pero siento que hay algo más.
— Supuestamente, a nuestro papá le cae mal, pero no me cuadran las cosas —le doy mi punto de vista.
— Quizás, pero no siento que sea nada grave.
Nos quedamos en silencio y él sigue pintando.
Lo dejo y voy al cuarto de mi otro hermano, Elaya.
El cual tampoco responde. Entro y ahí lo veo: tomó hasta más no poder.
— ¿Qué haces aquí? —me dice con evidente rabia.
— Quería venir a molestarte —bromeo.
Lo levanto del asiento y le quito la ropa para meterlo a bañar.
— ¿Qué haces? —molesto, me mira.
— Necesitas un baño, apestas a alcohol, y en una hora te emborrachaste; no aguantas nada, Elaya —digo con una sonrisa.
No dice nada. Sé que me quiere a su manera. Queda en bóxer y lo meto a la regadera.
Esto debería estar haciéndolo la novia, pero como tiene más de cincuenta mujeres, no creo que quepan todas aquí.
— El único mujeriego que soporto a mi lado —digo, pegándole una palmada en la espalda.
— ¡¿Qué hice?! —dice furioso.
— Nada, hermanito.
Salgo y espero a que se seque. Lo veo en la entrada: casi se cae, y lo sostengo, poniéndolo en la cama.
— Duerme —lo obligo.
Pero creo que se quedó dormido antes de que dijera algo.
Apago el foco, le ordeno el desastre que hizo y salgo de su habitación.
Cierro la puerta, y cuando volteo me sobresalto, asustándome.
NOTA: Mariposas hermosas, espero que tengan un lindo, día aquí les dejo un capítulo cortito.