Marcela Escorche parece tenerlo todo 💫: un futuro brillante en la universidad 🎓, una familia que la apoya sin condiciones 👨👩👧 y un novio cariñoso 💞 que le promete estabilidad. Pero todo se marchita en un instante cuando una desconocida aparece con una carta 📜 que amenaza con destruir su mundo.
En ella, Marcela descubre que su novio la engaña 💔 con su primer amor… quien además es la novia de su primo. Lo que parece una simple traición sentimental se transforma en un oscuro juego de engaños y secretos 🕵️♀️. La misteriosa mujer le ofrece una enorme suma de dinero 💰 a cambio de infiltrarse y revelar la verdad: la familia de su novio esconde una red de estafadores y traficantes de personas ⚖️.
Entre la verdad y la traición, Marcela deberá decidir si arriesgar su vida 🔥 para desenmascarar a quienes ama… o callar y ser cómplice de su propio engaño.
Porque algunas flores, como la de Jamaica 🌹, esconden un sabor agrio bajo su dulzura.
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Capitulo 4: A la sombra de Bolívar:
“No quiero que ustedes tengan que ver en lo que posiblemente esté pasando conmigo”, fue lo último que logré decir de mis labios, antes de escuchar desde el bolsillo de mi pantalón que me estaba llamando mi “amado” Rafael. No le podía agarrar la llamada en ese momento, así que tuve que silenciar mi teléfono hasta que acabara la hora de la profesora Arteaga.
Cuando silencié mi teléfono, María preguntó con genuino interés: “¿Quién te llamó, amiga?”, cosa que me dio tristeza en haber ignorado por primera vez a mi “Rafita”, pero tiene que entender que también ando en mis propios asuntos, no solo tengo que estar pendiente de su vida. También tengo derecho a disfrutar mi vida.
Enfocándome en el presente de la pregunta, mi respuesta (algo floja, pero consistente fue): “No era nada importante, solo una notificación de mi celular. Siempre me pide almacenamiento, no importa cuantas cosas tenga que borrar, siempre me pide almacenamiento”.
María se decepcionó un poco, aunque no le dio importancia mi respuesta, Ana, por otro lado, con una naturaleza algo osada me pregunta en un tono alemán (que mayormente sonaba más a un interrogatorio) diciendo: “Marcela, ¿Tienes planes para este fin de semana? ¿O acaso tienes pensado en salir con tu novio estos próximos días?”.
No podía entender como supo Ana que me estaba llamando Rafael, pero le tuve que seguir la corriente diciendo que simplemente necesitaba descansar un poco del estrés de la universidad. Además de eso, también le dije que cuando acabara el primer semestre, me iría a Barinas de visita para ver a mis padres, a mis hermanos mayores y a sus bendiciones.
Ninguno de mis amigos quiso indagar más, por lo que nos fuimos cada quien para su casa, a descansar y seguir con nuestras vidas.
Eran las 3:30 pm, necesitaba llegar lo más rápido a la Plaza Bolívar, ya que debía de estar en el punto específico de la nota, en eso, Rafael me vuelve a llamar, esta vez si le contesté y me dice con un tono de preocupación: “¡Marcela, cariño! ¿Te encuentras bien?!”
Rafael sonaba muy preocupado, me sentía mal por haberle colgado en pleno examen y; aunque ya estaba por salir, de igual modo no quería intervención de nadie más que mis propias dudas. ¿Acaso Ángel y David, le avisaron a Rafael de que no me sentía bien? ¿O realmente Rafael está preocupado por mi bienestar?
Le seguí a la conversación para ver por qué Rafael me estaba llamando, le contesté con alivio diciendo: “”Rafa, estoy bien, solo estaba un poco cansada, es todo. Gracias por preocuparte tanto por mí.”
Desde el otro lado de la llamada, escuché a Rafael suspirar de alivio, diciéndome con una voz angelical que me daba calma en momentos de ansiedad y estrés: "¡Gracias a Dios que te encuentras bien! Necesito saber si estarás en tu casa a eso de las 6 pm."
"¿Estarás disponible a esas horas? Si no estás disponible el día de hoy por el examen que tuviste, tu tranquila. De todos modos no es tan importante, ¿Vale?“”
“Eh… Vale, estoy agotada cariño, talvez otro día, ¿Sí?”, dije con la voz nerviosa, tratando de sonar casual ante los nervios.
Luego de un rato, vi el metro; lo último que se me ocurrió fue subirme y dirigirme a la Plaza Bolívar, en eso me despedí de Rafael diciéndole: “Llegaré a la casa cerca de las 7 pm”. “¿Y eso que tan tarde? ¿Qué harás?”, me preguntó con intriga.
Le dije que no se preocupara, que de igual modo tenía que buscar unas cosas cerca de una compañera que vive cerca de la Plaza Bolívar, cuando llegara yo, le daría una sorpresa.
Desde el otro lado de la llamada, escuché la voz del señor Álvarez preguntando algo, casi no se oyó en lo absoluto; pero fuera lo que haya dicho, debe parecer muy grave para mí Rafita.
Unos 20 minutos después de estar en el tren, me sentí agotada por estar pendiente de mis propios pensamientos. Me bajé, pagué el peaje; y me dirigí al centro de la Plaza Bolívar, eran las 4:05 pm cuando llegué.
“Quien sea que me haya dejado la nota, no tardará en llegar”, dije mientras se me escapaba un suspiro de aburrimiento.
Esperé unos 10 minutos, luego 15, después 30…y así hasta que dieron con las 5:30pm.
Tanta fue mi frustración y mi fatiga, que decidí irme. Cuando escucho la voz de alguien que pronuncia mi nombre. Al principio pensé que era Rafaél, ya que el siempre trata de buscarme a dónde quiera que vaya. Sin embargo, volteé, y descubrí quien había pronunciado bien mi nombre. Esa persona no fue nada más y nada menos que…
Continuará.