Camila es obligada a casarse en lugar de su hermanastra, con un hombre que se encuentra en estado de coma. Acepta con el único fin de poder cubrir los costos médicos del tratamiento de su abuelo materno.
Pero...¿Qué pasará con ella y el contrato cuando su esposo despierte?
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Un sueño bastante real
Camila ladeó la cabeza y entrecerró sus ojos ante la imagen de Andrew quien se hallaba de pie junto a la puerta, observándola de arriba a abajo, el sujeto sonreía de lado mientras se acercaba a ella.
-¡Cuñada!- exclamó él- Al parecer te va a tocar compartir la habitación- dijo señalando con su cabeza hacia donde se hallaba Adrián en la gran cama.
-Es lógico- dijo ella serenamente- Es mi esposo.
-Sí, pero solamente en los papeles podrá serlo- espetó Andrew recordandole no solamente la condición clinica de su hermano si no también el hecho de que ella era su esposa gracias a un contrato, Camila, se encogió de hombros tratando de fingir que sus palabras no le importaban.
-Yo realicé mis votos, y voy a cumplirlos- afirmó la muchacha.
- Voy a divertirme viendo como lo intentas- le dijo él acercándose mucho, demasiado para el gusto de la muchacha quien retrocedió sobre sus pasos chocando contra la cama donde Adrián estaba inmóvil.
Andrew se las arregló para arrinconar a Camila, quien hasta ese momento no se habia dado cuenta de que se hallaba en pijama, si bien no era algo sexi lo que llevaba puesto, se podía distinguir a la perfección la bella figura de la joven. Andrew, se percató de eso y se las ingenio para hacer que ella no pudiera pasar por otro lugar que no fuera junto a él.
-¿Qué pretendes, Andrew?- cuestionó la muchacha algo nerviosa.
-¿Yo? Nada extraordinario- respondió - solamente divertirme un rato...- agregó pasando su dedo índice sobre la clavícula de la muchacha.
-¿A costa mía?- insistió ella empujando al hombre para conseguir espacio entre ellos.
-¿Andrew?- se oyó de repente la voz de la madre de Adrián desde la puerta de la habitación-¿Qué haces aquí ?
-Nada mamá. Simplemente, estoy orientando a mi cuñada sobre como se manejan las cosas en esta casa, además no dijiste que Adrián tendría visitas- refirió él, encontrándose ya bastante alejado de Camila, luego de poner distancia entre ellos disimuladamente.
-Así es- respondió la mujer caminando hasta quedar junto a la cama de su hijo, para luego dejar un beso sobre la frente del muchacho, y al oír aquello Camila no pudo evitar que una mueca de sorpresa de dibujara en su rostro.
-Ya oíste, niña- espetó la madre del muchacho dirigiendo su mirada hacia la joven- Por la mañana vendrá parte de la familia, también Jackson que es el mejor amigo de Adrián, él se ha estado haviendo cargo de los asuntos de las empresa en el extranjero, así que te recomiendo que descanses.
-Si, señora- respondió la muchacha observando el rostro de Andrew quien veía la interacción entre su madre y la muchacha con diversión.
-Flora, te he dicho que debes llamarme madre- le corrigió la mujer mientras la muchacha agachaba la cabeza y Andrew mordía sus labios intentando no reír.
-Lo siento, no volveré a olvidarlo- le dijo Camila casi a la nada porque cuando se giró la mujer ya estaba saliendo de la habitación. Andrew sostenía la puerta saliendo detrás de su madre, se detuvo unos minutos.
-Suerte con eso- dijo, luego le sonrió y le guiñó un ojo, para terminar marchándose.
-¡Idiota!- murmuró la muchacha para luego suspirar profundamente. Se volvió hacia uno de los lados de la enorme cama- Bueno... Al parecer tendremos que dormir juntos- sentenció algo consternada para luego sentarse en la cama y con mucho cuidado recostarse junto a Adrián, a la espera de lo que le depararía el día siguiente.
Oyendo el ruido de la máquina que contaba los latidos de su esposo la muchacha se quedó profundamente dormida.
El aroma de una exquisita fragancia invadió los sentidos de Camila, la muchacha se enderezó en la cama, restregó sus ojos para luego enfocarlos hacia su costado donde yacía el cuerpo inmóvil de Adrián. Al hacerlo se sobresaltó, el hombre no estaba allí, volvió a tallar sus ojos pensando que estaba viendo mal y nuevamente se encontró con el lado vacío de la cama. Se enderezó para ver por todos lados de la habitación sin tener suerte.
-¡Carajo! ¿Dónde rayos se metió? ¿Adonde se fue?- exclamó y preguntó a la misma vez, para luego darse una bofetada en la frente-¿ ¡Dónde va a ir!?Si ese hombre no es capaz de nada por si mismo. Entonces...¿se lo llevaron? ¡Demonios!¿ No quién se lo va a llevar?- se dijo Camila con desconcierto. Pero ¿dónde estaba él?
Sin perder más tiempo la muchacha se levantó de la cama y decidió caminar rumbo al único lugar en el cual podría haber alguien escondido su respiración se hizo pesada sus latidos se aceleraron descontroladamente mientras se acercaba a la puerta del baño para revisar allí.
Cuando estuvo frente a la puerta, se dio cuenta de que sus manos sudaban por causa del nerviosismo que sentía, no sabía con qué se encontraría al abrirla, pero le era necesario hacerlo. Respiró profundamente, alzó si mano derecha dispuesta a empujar aquella puerta, pero precisamente cuando estaba a punto de hacerlo la puerta se abrió por sí misma.
La sorpresa y la consternación se reflejaron en el rostro de Camila al ver frente a ella a Adrián de pie, observándola con curiosidad. El joven empresario la miró de arriba a abajo, Mientras ella seguía inmóvil simplemente la miraba, le dedicó una media sonrisa y esa sonrisa fue lo último Camila vio, sintió que el mundo entero se desvanecia bajo sus pies, se desplomó cuál piedra cayendo al fondo de un río.
La muchacha abrió sus ojos sobresaltada, recordaba haber visto a Adrián de pie saliendo del baño, así como también recordaba su sonrisa y ahora no comprendía que estaba haciendo recostada en la cama. Se enderezó y al girarse, allí estaba él, Adrián seguía conectado a aquel aparato y tan inmóvil como el día en el que se casaron.
-¿Será posible que te metiste en mis sueños?- le preguntó al muchacho frente a ella, y recordando que su esposo tendría visitas se puso de pie, se duchó, se vistió elegante, pero sencilla para luego hacerse cargo de poner presentable a su esposo.
Una vez que lo hizo, se dirigió a la cocina a desayunar encontrándose allí con Andrew en compañía de su madre y un joven pelirrojo de ojos verdes muy guapo, aunque no tanto como su esposo(pensó ella).
-¡Cuñada! Buenos días- la saludó Andrew acercándose a ella para besar su mejilla, no sin antes tomarla de la mano para acercarla a él, acción que fue mal vista por el hombre que estaba allí con él, pero Camila sin demorarse quitó su mano, lanzándole una mirada que podría haberlo fulminado si ella hubiera estado hecha de energía eléctrica.
-Buenos días- dijo ella generalizando su saludo hacia quienes se hallaban presentes en el lugar.
-Hola, ¿tú debes ser Flora?- indagó el pelirrojo acercándose y estirando su mano para saludarla, ella frunció los labios algo disconforme por qué el hombre la llamará así, pero no le quedaba otra más que sonreír y admitir que ella era su hermana, despues de todo se estaba haciendo pasar por Flora- Soy Jackson Stuart, amigo de Adrián y su mano derecha- completó el joven.
- Es un placer, Jackson-le dijo ella aceptando el saludo, mientras a sus espaldas Andrew hacia una mueca de desagrado.
FELICIDADES. ASTA LA PROXIMA.