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"BESSEKAI" (BL) EN ESPAÑOL "!OTRO MUNDO"

"BESSEKAI" (BL) EN ESPAÑOL "!OTRO MUNDO"

Status: En proceso
Genre:Contratadas / Romance / Supersistema / Mundo mágico / Zombis
Popularitas:3.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Macarena rios

En el mundo moderno, Yang Zhang lo tenía todo: diecisiete años, un cuerpo alto (de más de un metro ochenta y ocho), músculos definidos de atleta y la imponente masculinidad del capitán del equipo de baloncesto escolar. Era el escudo de sus amigos y el orgullo de sus padres, dos dentistas de costumbres metódicas. Sin embargo, en un parpadeo, un brutal accidente vehicular destruye su vida y se lleva a sus padres en las llamas.
En el instante previo a la muerte, una entidad fría y enigmática llamada el "Sistema" interviene para salvar su alma. Cuando Zhang abre los ojos, descubre que ha sido transmigrado a un mundo místico de cultivo y clanes marciales, adoptado como el único heredero del sabio líder del Clan Yang.
Pero el cambio no es solo de mundo: al mirarse en el reflejo del agua, Zhang descubre con estupor que ya no posee su cuerpo alto y robusto de deportista. Ahora habita la figura de un joven de facciones delicadas, tez de porcelana, contextura pequeña, delgada y frágil.

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Capitulo 4- La Gran Recamara Azul

La noche en el Palacio Yang no trajo el silencio absoluto, sino el murmullo lejano del viento entre los aleros de tejas doradas y el suave chasquido de las lámparas de aceite perfumado.

Zhang se encontraba a solas en lo que ahora eran sus aposentos principescos. La estancia era colosal: biombos de madera de sándalo tallados con figuras de dragones, cortinajes de seda azul que caían desde el techo y una cama espaciosa cubierta con mantas de felpa tan suaves que daban la impresión de flotar sobre nubes.

Se acercó lentamente hacia un gran espejo de bronce pulido situado en la esquina de la habitación. Era la primera vez desde el accidente que tenía la oportunidad de contemplar su reflejo con absoluta claridad bajo una luz constante.

Al mirarse, Zhang dejó escapar un aliento entrecortado.

El espejo le devolvía la imagen de un joven de belleza etérea y sublime. Poseía una tez de porcelana sin la menor imperfección, cejas finas como dibujadas con pincel de tinta, labios naturalmente rosados y unos ojos oscuros, grandes y expresivos, enmarcados por pestañas largas que le daban una mirada profunda y conmovedora. Las túnicas ceremoniales de seda azul cobalto que le había otorgado Yang Lu se ajustaban a sus hombros estrechos y a su cintura pequeña con una elegancia impecable.

Zhang levantó la mano y tocó la superficie fría del bronce.

—Aún no puedo creer que este sea yo... —murmuró con su voz cristalina.

Por dentro, se sentía exactamente igual: la mente de un estudiante de último año de secundaria, el instinto protector del capitán de baloncesto, el chico alto que solía cargar las bolsas del supermercado para sus padres y que no dudaba en meter el cuerpo en cada jugada. Pero por fuera, habitaba una figura menuda, liviana y sutil que transmitía una delicadeza capaz de despertar involuntariamente el deseo de cuidarlo en cualquiera que lo mirara.

Sosteniendo esa dualidad en su pecho, Zhang se acostó en la cama de seda. A pesar del choque cultural, por primera vez en días sintió una calidez reconfortante: Yang Lu le había abierto las puertas de su vida con un afecto sincero, otorgándole un hogar cuando creía que lo había perdido todo.

A la mañana siguiente, el sol apenas despuntaba sobre las montañas cuando dos sirvientas llamaron a la puerta con reverencias profundas, trayéndole agua tibia con pétalos para el aseo y un desayuno servido en cuencos de cerámica fina.

Sin embargo, en cuanto Zhang salió a los pasillos exteriores del palacio acompañado por Yang Lu para conocer las instalaciones, notó de inmediato que su repentina elevación no agradaba a todo el mundo.

Entre los guardias y sirvientes más jóvenes que limpiaban los patios, las miradas furtivas no se hicieron esperar. Especialmente las de Yang Yang, uno de los sirvientes personales de mayor antigüedad en la residencia principal. Un muchacho de mirada afilada que siempre había aspirado a conseguir el favor del líder.

—¿Ese es el nuevo 'príncipe heredero'? —susurró Yang Yang a uno de sus compañeros detrás de una columna, observando la figura menuda de Zhang—. Parece una muñeca de cristal que se rompería con el primer soplo de viento. Apareció de la nada en el bosque y el señor Lu ya le entregó el título del clan. Es absurdo.

—Shh, cállate, te van a oír —lo reprendió el otro sirviente en voz baja—. Dicen que salvó al líder de una bestia mística.

—¿Ese chiquillo delicado? Seguro fue pura suerte —gruñó Yang Yang con un deje de amargura y envidia sorda en los ojos.

Zhang, que poseía el oído atento de un deportista acostumbra a escuchar las tácticas rivales al otro lado de la cancha, captó perfectamente los murmullos. Sin embargo, no dijo nada. Se limitó a ajustar las mangas de su túnica azul y mantuvo la barbilla en alto con una sonrisa serena. En la Tierra había aprendido que las dudas de los demás no se responden con discusiones, sino con hechos.

—Zhang, ven aquí —lo llamó Yang Lu desde el centro del patio principal, mostrándole una sonrisa llena de orgullo paternal—. Es hora de que conozcas el secreto mejor guardado de nuestro clan.

El líder lo guio a través de un pasadizo subterráneo custodiado por pesadas puertas de piedra inscritas con runas antiguas. A medida que descendían, la temperatura del aire descendió notablemente, cargándose de una humedad fresca y de un cosquilleo eléctrico que hacía erizar los vellos de los brazos.

Al cruzar la última arcada, Zhang se quedó sin aliento.

Ante él se abría la Recámara Azul: una caverna sagrada tallada directamente en el corazón de la montaña. En el centro, un estanque de aguas cristalinas estaba rodeado por cristales místicos gigantescos que emanaban una luz de un azul cobalto brillante e intenso, iluminando todo el recinto con un resplandor mágico. El aire en ese lugar no era común; estaba impregnado de una concentración abrumadora de qi, la energía espiritual que nutría a los cultivadores de ese mundo.

—Este es el santuario donde los líderes del Clan Yang han meditado durante generaciones —explicó Yang Lu con tono solemne—. La energía de la Recámara Azul es sumamente pura, pero también traicionera. Un cultivador promedio solo puede resistir una hora en su interior antes de que la presión de la energía le cause mareos o desmayos. Quiero que intentes sentarte en la piedra central y sientas el flujo del qi.

—Entendido, padre —asintió Zhang.

Caminó hacia la plataforma de piedra lisa ubicada sobre el estanque. Se acomodó en posición de loto, cerrando los ojos y respirando hondo.

En cuanto intentó concentrarse, la voz sintética del Sistema resonó de forma nítida en el fondo de su mente:

[SISTEMA: Entorno de alta densidad de energía mística detectado.]

[SISTEMA: Canalizando 'Recámara Azul'... Sincronizando esencia espiritual del usuario...]

De pronto, Zhang sintió cómo el resplandor azul de los cristales circundantes respondía a su presencia. Hilos de luz azulina comenzaron a elevarse del estanque, envolviendo su figura menuda en una esfera brillante. La energía espiritual no lo aplastó; al contrario, ingresó por los poros de su piel como un torrente de agua fresca que limpiaba sus meridianos, llenándolo de un vigor y una claridad mental sobrehumanas.

Afuera del recinto, Yang Lu observaba la escena junto a un par de ancianos del clan.

Pasó una hora... luego dos... luego cuatro.

Para el asombro absoluto de los ancianos y la incredulidad de los sirvientes que miraban desde la entrada, Zhang permaneció inmóvil en la piedra durante ocho horas continuas. No mostró signos de dolor, ni agotamiento, ni sudor. Su rostro de porcelana se mantenía sereno, y su cuerpo entero parecía absorber la luz azul como una esponja sedienta.

Cuando finalmente Zhang abrió los ojos, sus pupilas oscuras destellaron con un tenue destello azulino antes de recuperar su color habitual. Se puso de pie con una ligereza pasmosa, sintiendo que sus movimientos eran diez veces más rápidos y precisos que antes.

Yang Lu bajó los escalones a prisa, tomándolo por los hombros con los ojos desorbitados por la sorpresa.

—¡Increíble...! ¡Ocho horas completas sin colapsar! —exclamó el líder con una carcajada de júbilo que resonó en las paredes de la cueva—. ¡Nadie en la historia del Clan Yang ha demostrado una compatibilidad tan perfecta con la Recámara Azul en su primer intento! ¡Eres un prodigio verdadero, Zhang!

Desde la penumbra de la entrada, Yang Yang apretó los puños hasta clavarse las uñas en las palmas, viendo cómo aquel joven que consideraba frágil acababa de firmar una hazaña legendaria frente a todo el consejo.

—Has demostrado con creces que eres digno de llevar nuestro apellido —dijo Yang Lu, regresando al tono noble mientras caminaban de vuelta hacia la superficie—. Y el momento no podría ser mejor. Mañana mismo prepararemos la caravana real.

—¿Ocho horas? —preguntó Zhang, acomodándose el cabello largo sobre el hombro —Parecierón 30 minutos, ¿dijiste algo de un vieje?

—Así es —asintió su padre adoptivo con una mirada brillante—. Es tradición que el nuevo heredero visite a los clanes aliados para presentarse. Viajaremos al territorio del Clan Chen. Vas a conocer a su líder... y a su joven heredero, Chen Liu.

Al escuchar ese nombre por primera vez, un extraño y cálido temblor recorrió el pecho de Zhang, como si los hilos invisibles del destino acabaran de tensarse en la oscuridad.

1
Micaela
La historia es muy bonita y divertida
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