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Me llamaron inútil, pero soy la dueña de todo

Me llamaron inútil, pero soy la dueña de todo

Status: Terminada
Genre:Venganza / Juego de roles / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:368.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Santi Suki

Valentina lo dio todo por su matrimonio. Dejó atrás una vida de lujos, una empresa familiar multimillonaria y un apellido de peso para convertirse en la esposa de Andrés: un hombre bueno, pero incapaz de defender a su propia familia.

Durante años, su suegra la humilló. Su cuñada la despreció. Le dijeron mantenida, inútil, una carga. Le exigieron dinero, sacrificios y silencio. Y Valentina aguantó. Por amor. Por sus hijos. Por la esperanza de que algún día Andrés abriera los ojos.

Hasta que un día dejó de aguantar.

Lo que nadie sabe —ni la suegra que la insulta, ni la cuñada que la menosprecia, ni siquiera el marido que la dejó ir— es que Valentina Montero es la accionista mayoritaria del Grupo Montero, la misma empresa donde Andrés trabaja como simple empleado.

Ahora, desde las sombras, Valentina reconstruye su vida, protege a sus hijos y observa cómo la verdad empieza a salir a la luz. Porque tarde o temprano, todos van a descubrir quién es realmente la mujer a la que llamaron inútil.

NovelToon tiene autorización de Santi Suki para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 27

Esa mañana Valentina estaba de pie frente al espejo, ayudándole a Santiago a acomodarse el uniforme nuevo. La camisa blanca del niño todavía se veía planchadísima, los zapatos brillaban, y la corbata nueva parecía recién sacada de la tienda.

Sin embargo, la cara de Santiago estaba apagada desde que despertó. Permanecía quieto, con la vista baja.

—¿Todavía triste, hijo? —Valentina se agachó frente a él y le enderezó el nudo de la corbata.

Santiago asintió despacio.

—Extraño mi otra escuela, mamá.

La voz del niño salió tan bajita que a Valentina le dolió el corazón. Aun así, le mantuvo la sonrisa.

—Con el tiempo te vas a acostumbrar.

—Pero no conozco a nadie ahí.

Valentina le pasó la mano por el pelo con suavidad.

—A mamá también le tocó ser la nueva alguna vez.

—¿Tenías miedo?

—Muchísimo.

Santiago la miró de reojo.

—Pero tú eres valiente, mamá.

Valentina se rio quedito.

—No creas.

Le pellizcó la mejilla con cariño.

—Lo que importa es que sigas siendo un buen niño.

Poco después partieron hacia la escuela nueva. El edificio era enorme y lujoso, con un patio amplísimo. Autos caros se alineaban frente a la entrada.

Santiago le apretó la mano a Valentina con más fuerza.

—Mamá, ¿esta es una escuela de verdad? —le susurró.

Valentina sonrió divertida.

—Sí.

—Parece hotel.

Mateo, sentado atrás, se metió en la conversación con toda naturalidad.

—¡Mateo también quele ir a ecuela aquí!

Rodrigo, al volante, soltó una risita.

—Cuando crezcas, puedes venir aquí también.

Al bajar del auto, varios padres de familia los miraron. Algunos charlaban con celulares de última generación en la mano. Los niños corrían con mochilas de marca.

Santiago se achicó todavía más. Sentía que estaba en otro mundo.

Valentina le puso la mano en el hombro.

—Escúchame, hijo.

Santiago la miró.

—En la escuela sé respetuoso con todos —Valentina habló con dulzura, pero con firmeza.

El niño asintió.

—Pero tampoco te dejes intimidar. —Se inclinó hasta quedar a la altura de su hijo—. Si alguien te molesta, dile al maestro. Si alguien se pasa de la raya, no respondas de inmediato. Pero si alguien te lastima... —el tono de Valentina se endureció un poco—, defiéndete.

Santiago la escuchó con seriedad.

Valentina le acarició la mejilla.

—No quiero que seas un abusivo. Pero tampoco quiero que dejes que abusen de ti.

Santiago al fin esbozó una sonrisa tímida.

—Sí, mamá.

Valentina le dio un beso largo en la frente.

—¡Ánimo, mi amor!

Cuando Santiago empezó a caminar hacia el edificio, volteó una última vez. Todavía se le notaba la duda en los ojos.

Valentina le levantó el pulgar con una sonrisa de aliento. Solo entonces Santiago se metió al salón. En cuanto el niño desapareció detrás de la puerta, la sonrisa de Valentina se fue apagando. Soltó un suspiro largo.

—No es fácil —murmuró.

Rodrigo, parado a su lado, sonrió comprensivo.

—Cosas de ser mamá.

Valentina se rio un poco, aunque los ojos le quedaron tristes.

Después de dejar a Santiago, Valentina se dirigió directamente a la sede del Grupo Montero. El edificio se alzaba imponente en el centro de la ciudad. Varios empleados que la vieron llegar se quedaron visiblemente sorprendidos.

—¿Señora Valentina?

—¡Dios mío, por fin volvió!

Valentina sonrió con discreción, llevando de la mano a Mateo, que iba muy entretenido cargando un carrito de juguete. Habían pasado años desde que dejó de involucrarse en la empresa, después de casarse con Andrés.

Sin embargo, todo seguía sintiéndose familiar. Su oficina estaba intacta. El escritorio grande de madera junto a la ventana. El estante lleno de carpetas. El sofá pequeño donde tantas veces se había quedado dormida trabajando hasta tarde.

La diferencia era que ahora tenía a Mateo. El niño se puso a explorar el lugar de inmediato.

—¿Mami trabaja aquí?

—Sí.

—¿Solita?

—No, contigo. —Valentina se rio.

Al poco rato entraron varios empleados con juguetes y una alfombra infantil. Resultó que Rodrigo ya les había encargado preparar un rincón de juegos para Mateo. Una esquina de la oficina se transformó en un pequeño paraíso: había una resbaladilla en miniatura, muñecos de robots, carritos, material de dibujo y una tienda de campaña azul.

—¡Mamaaa! —Mateo se sentó feliz ahí y se puso a jugar con los carritos.

Valentina lo observó con una mezcla de ternura y emoción. El niño de verdad no daba nada de lata.

De vez en cuando se acercaba solo para enseñarle un dibujo o pedirle que le abriera algún paquete de galletas. El resto del tiempo jugaba solito, tranquilísimo.

Algunas empleadas no pudieron evitar derretirse al verlo.

—Qué lindo es el hijo de la señora Valentina.

—Cuando habla, dan ganas de apretarlo.

Valentina solo sonrió. Pero por dentro, el pecho le volvió a doler. Normalmente a esa hora Andrés le hacía videollamada para ver a Mateo. Y ese día no hubo ninguna. Ella misma había desactivado su número a propósito.

Por la tarde Valentina pasó a recoger a Santiago. Pero apenas el niño subió al auto, aventó la mochila al asiento de atrás.

—¡No quiero ir a esa escuela!

Valentina se sobresaltó.

—¿Qué pasó, hijo?

La cara de Santiago estaba roja. Los ojos se le humedecieron. El llanto le estalló de golpe.

—¡Odio esa escuela!

Valentina lo abrazó enseguida.

—A ver, ¿qué pasó?

Santiago se frotó la mejilla con rabia.

—¡Son unos groseros!

Rodrigo, en el asiento delantero, cruzó una mirada rápida con Valentina, aguantándose la risa.

—¿Qué te hicieron? —preguntó Rodrigo con cautela.

Santiago se señaló la mejilla, indignado.

—¡Una niña me besó en la cara!

Unos segundos de silencio total. Luego Rodrigo tosió fuerte tratando de disimular la risa. Se tapó la boca de inmediato.

Valentina se quedó pasmada.

—¿Cómo que te besaron?

Santiago se enfureció todavía más al ver sus reacciones.

—¡Es en serio! Yo estaba sentado y de repente llegó, me dijo que era guapo, ¡y me besó!

Mateo, que escuchaba todo, se sumó emocionado.

—¡A hermanito le dieron beshito! ¡Mateo también quele!

—¡Guácala!

—¿Y qué hiciste? —preguntó Valentina, curiosa.

Santiago frunció la cara, avergonzado y furioso a partes iguales.

—¡La empujé!

Valentina abrió los ojos enormes.

—¿Empujaste a una niña?

—¡Sí! —contestó Santiago, indignado—. ¡No me gustó! Y luego ella se puso a llorar, ¡y después todos sus amigos me regañaron!

El llanto se le desbordó otra vez.

—¡Me dijeron que soy malo con la reina de la escuela!

Valentina tuvo que morderse los labios para no reírse.

—¿La reina de la escuela? —repitió Rodrigo en voz baja.

Santiago asintió, ofendido.

—Dicen que todos le tienen que hacer caso.

Rodrigo ya no pudo más y soltó la carcajada agarrándose el estómago.

—Dios mío, primer día de clases y ya armó un escándalo.

—¡Yo no hice nada malo! —protestó Santiago entre lágrimas.

Valentina le frotó la espalda enseguida.

—Ya, ya, no hiciste nada malo. Pero la próxima vez no la empujes tan fuerte.

Santiago seguía con el ceño fruncido.

—¡Estoy enojado!

—¿Y quién es esa niña tan atrevida? —preguntó Rodrigo, intrigado.

Santiago bufó.

—Se llama Aruna. Dice que ella es la más bonita de toda la escuela.

Rodrigo contuvo la risa a duras penas. Valentina empezó a masajearse las sienes. Primer día en la escuela nueva y su hijo ya estaba metido en problemas.

Rodrigo volteó con una sonrisa traviesa.

—Santiago.

—¿Qué, tío?

—¿No quieres aprender defensa personal?

Santiago parpadeó confundido.

—¿Para qué?

—Para que si alguien se pasa contigo, te puedas defender. —Rodrigo le guiñó un ojo.

Valentina lo fulminó con la mirada.

—¡Rodrigo!

Rodrigo se rio satisfecho.

—Es broma.

Aunque por dentro moría de ternura. Un niño tan chiquito como Santiago y una niña ya se le había adelantado con un beso.

—Me muero por conocer a esa chamaquita —dijo entre risas.

Valentina negó con la cabeza, resignada, frotándose las sienes. Mientras tanto, Santiago seguía sentado con cara de pocos amigos, abrazando su mochila. Y en medio de todo su enojo, a escondidas seguía restregándose la mejilla con asco.

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Mirla Loyo
el problema de la familia de Andrés fue la mamá..y el padre por ser tan pasivo y tratar de participar en la destrucción de su hijo mayor, sin considerarlo, ni darle un hasta acá a la familia por comodidad de él mismo 😡
Dharahel
/Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
Mirla Loyo
lo insólito es que la vieja aparentaba una vida de lujos que no se podía dar ya que eran unos patas en el suelo 🤷‍♀️🤣
Mirla Loyo
que descarada ésa HDP viendo lo que vive y sufre Gabriel y aún no ve lo que padeció su hijo mayor 😡
Mirla Loyo
pero que vaina, una cosa es ser solidaria con la familia de vez en cuando, pero otra es estar resolviendo los peos a diario, Andrés debe poner una raya para los límites 😡
Mirla Loyo
la Carmen es descarada, llamar a la familia de Rosario sinvergüenza 🤣🤣🤣
Mirla Loyo
le llegó el karma a ésa gentuza 🤣🤣🤣🤣
Mirla Loyo
en pocas palabras no han aprendido es na'.. nadie le a echado en cara a ésa vieja HDP que es la responsable de la infelicidad de sus hijos 😡
Mirla Loyo
coño pero Diego a debido poner reglas porque si la mapanare de la vieja sigue interviniendo, no van a llegar muy lejos 🤷‍♀️
Mirla Loyo
con razón la familia lo chupó por años..es más gafo y caído de la mata 🤦‍♀️🤣🤣
Mirla Loyo
no sé les escapó el idiota del marido prefería a la familia que a la propia 😡
Andrea Macedo
así de tontos algunos.
Mirla Loyo
con tal éste idiota no flaquee otra vez con ésos parásitos 😡
Mirla Loyo
yo espero que ésto no suceda en la vida real..que no haya un Andrés o una Valentina en el mundo 😡
Mirla Loyo
cuando se entere que quién le pagaba ése sueldo era Valentina 🤣
Mirla Loyo
Valentina debe solucionar ésa parte, una cosa es que quiera que su esposo aprenda, pero otra muy distinta hacer sufrir a los niños 🥹
Mirla Loyo
me da rabia lo idiota del protagonista 😡
Mirla Loyo
esperemos que Andrés reaccione, porque está perdiendo la mejor fortuna del hombre " familia"🥹
Mirla Loyo
que se la cale el pendejo 🤣🤣
Mirla Loyo
y no será que la quemaron ellos 😡
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