Connie Callahan, había guardado su virtud como tesoro para cuando llegara el día de entregársela como muestra de amor a Erick Bennett su novio, lo amaba se entregaría a él en el día de su cumpleaños, lo haría como un regalo. Pero lo que jamás esperaba fuera que lo encontraría con su hermana en pleno acto sexual. Su hermana lo había vuelto hacer todo lo que ella poseía su hermana lo quería para ella. Y lo peor que sus padres la apoyaban en todo y ella terminaba siendo castigada por lo que Brenda su hermana hacía.
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Embarazo
— Tal como pensamos, Blanca y su hijo fueron secuestrados por los Kovalenko. - le informó Cyrus a Kellen, no he podido rastrearlos, eso significa que tienen equipo avanzado.
Kellen arrugó el ceño.
— A menos que hubieran llegado antes, - ¿o como te explicas que tengan tecnología con ellos?
También cabe la posibilidad que Blanca les preparo la mesa - replicó su amigo.
Aún así.
Kellen no creía que fuera todo reciente.
— Tengo una duda. - reflexionó Cyrus.
Metió los datos a su computadora, empezó a navegar, Kellen lo veía intrigado.
— Los gastos que Erick ha hecho no tienen sentido. - le mostró.
— ¡Este hdp!
— No creo que tu sobrino lo haya hecho. - lo miró con el ceño fruncido, su intelecto no funciona así. - declaró viendo a su amigo que empezaba armar las piezas igualmente que él.
— Blanca les facilitaba todo, le hackeo las cuentas a su hijo. - acertó su teoría el ruso, ellos extraían dinero y compraban aquí y, armaban desde lejos.
— Cierra las cuentas y ventanas de las extracciones. - ordenó Kellen. Ya habían robado mucho.
Cyrus hizo lo que su amigo quería. Aunque ya habían hecho de las suyas, pero no iba a permitir que vaciaran todo.
— Esas malditas pestes, les voy a cobrar con intereses.
MANSIÓN SANDERS
Conny tenía días sin poder comer ya qué todo lo que probaba le provocaba nauseas, su amiga Mei la miraba extrañada, Laura llegó sacó el postre de chocolate que había metido a la hielera sirviendo porciones iguales a cada una, pero Conny desistió al sertir otra arcada.
— Hasta parece que estuvieras embarazada. - mencionó la misma Mei sin tomar en cuenta sus palabras.
Conny abrió los ojos volviendo su rostro hacia Laura, fue entonces que Mei reconoció lo que había dicho.
Laura fue la primera en reaccionar. Ya que habían quedado pasmadas.
— ¿Conny cuando fue tu último periodo? - fue directo al grano.
Connie se quedó unos segundos asimilando, momentos después llevó su mano a su boca, para acallar un grito.
— Por Dios.
Logró decir haciendo desesperar a las dos chicas.
— Debió haberme venido hace ocho días. - admitió aún sin creerlo. - ¿creen que pueda estar embarazada? - preguntó a sus amigas.
— Conny por favor, eso lo tendrías que saber tú misma. - contestó Mei sonriendo.
— Creo que vamos hacer tías. - asumió Laura ilusionada por la sorpresa.
— Primero debemos saberlo con exactitud. - sugirió Mei, necesitamos ir a la farmacia y comprar una prueba.
Conny aún estaba sin reaccionar.
— ¿Ustedes creen que lo estoy? - dijo dudando, pero no porqué no lo sintiera.
— ¿Conny que es lo que te preocupa? - cuestionó Laura yendo hacia ella extrañada.
— Es… dudo lo que diría.
— No hemos hablado de hijos con él.
— Bueno es algo muy natural entre una pareja casada, aún si no lo estuvieran. - respondió comprendiéndola por sus palabras.
Entiendo el punto de cada una, - contestó, lo digo porque tengo un método anticonceptivo, que según me dijeron en la clínica que era efectivo.
— Por favor Conny, si tú esposo pasa más tiempo encima de ti, que en la casa. - expresó siendo más clara su amiga.
— Además ningún método es cien x 💯 seguro también lo sabemos, aunque también Laura se recordó, que ella también podría tener el mismo resultado.
— Bueno tiene lógica. - sonrió Conny.
Fue Laura quien se encargó de salir con dos hombres de guardia a una farmacia que había visto antes de entrar al camino que llevaba a la mansión, ya que estaba fuera del aglomerado de la ciudad.
Cerca de una hora, Laura regresó.
— ¿Te habló Cyrus?
— Si pero le mentí.
— ¿Porque? - preguntó su amiga con una mueca.
— Sencillo, si le digo a qué iba ya hubieran llegado ellos primero, y no hay que adelantarse a los hechos. Así que le dije que no tenía toallas sanitarias. - sonrió al imaginar la cara que hubo puesto, al saber que no follara por tres días.
— Las tres chicas tenían un minuto contando los segundos para ver los resultados.
— Me están poniendo nerviosa, - admitió Mei mirando de nuevo la hora.
Pero los nervios en Conny le estaban provocando nauseas, tuvo que entrar a vaciar su estómago, saliendo minutos después con el resultado de la prueba en la mano.
— Estoy embarazada. - dijo sin darse cuenta quién iba entrando en ese preciso instante.
Kellen se quedó en el mismo sitio al escuchar la noticia de su mujer.
Conny también se quedó en silencio.
— Creo que nos vamos. - reflexionó Mei.
Cyrus tomó a su mujer.
— También nos vamos. - se despidió con la mirada.
Cuándo todos salieron quedó un silencio ansioso que ahogaba.
— ¿Escuché bien Conny? - ¿estás embarazada? - le preguntó en un susurro Kellen.
Connie sintiéndose mal pensando que el no quería hijos, se le cerró la garganta, los ojos se le empezaron aguardar.
— Te juro que no fue intencional, me falló el método anticonceptivo que usaba. Sus lágrimas empezaron a caer sobre su rostro.
Kellen la abrazó entendiendo a qué se debía su llanto, la llenó de besos.
— Me vas hacer padre mi pequeña. - se regocijo tendremos un bebé. - mencionó una y otra vez.
— Pensé que no querías hijos. - habló la chica, con una sonrisa.
— El que no lo hayamos hablado no quería decir que no los quería…pero soy el hombre más feliz sobre la tierra. - deberás llevar un control. - asumió, sin soltarla de sus brazos.
— Me encargaré otro día, estoy un poco agotada, he estado con nauseas tres días, he vomitado también, pensaba que algo me había hecho daño.
—Me estás tratando de decir que eres alérgica a mi polla. - bromeó levantando una ceja.
— Creo que vamos a tener que abstenerse de follar por unos días. - anunció Conny hasta saber si no se daña al bebé.
— ¿Porque es demasiado grande? - sonrió con doble sentido.
Connie no podía creer lo descarado que era su esposo. Pero se reía de sus palabras sin sensura.
Su felicidad por la noticia, los tenía inmersos que no se dieron cuenta que un empleado estaba tomando notas, y mandaba mensajes y fotos de la pareja.
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