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Al límite

Al límite

Status: Terminada
Genre:CEO / Venganza / Traiciones y engaños / Donde hubo fuego cenizas quedan / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:39.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Moena Elsa

Valeria Wiranata creía saberlo todo sobre su vida: un matrimonio estable, un hogar donde creció, una familia que la aceptó. Pero la noche de Año Nuevo, todo se derrumba cuando descubre a su esposo Adrián en la cama con su propia hermanastra, Ámbar.

Divorciada y despojada de todo, Valeria se enfrenta a una verdad todavía más devastadora: la familia que la crió jamás la quiso. Roberto Kusuma, el hombre al que llamó padre durante años, solo la acogió por interés. Patricia, su madrastra, la trató como sirvienta. Y Ámbar, la hija consentida, le robó al marido sin remordimiento alguno.

Cuando la vida de Valeria parece tocar fondo, aparece Dominic Alexander: el CEO más temido del mundo empresarial, frío como un témpano ante todos... excepto ante ella. Dominic no solo le ofrece un puesto como directora de una empresa recién adquirida, sino que empieza a desmantelar, una por una, las vidas de quienes la lastimaron.

Pero Dominic guarda un secreto: conoce a Valeria desde la infancia. Y sabe algo sobre su verdadero origen que cambiará para siempre el tablero de poder.

Detrás de cada movimiento corporativo hay una jugada personal. Detrás de cada acto de venganza, un acto de amor. Y detrás de la mujer que todos subestimaron, se esconde la heredera de una de las fortunas más grandes del país.

NovelToon tiene autorización de Moena Elsa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El secuestro

—Señores, ¿a dónde nos llevan? ¿Nos van a secuestrar? —Ámbar intentó desplegar su seducción habitual, la que siempre usaba cuando estaba acorralada.

No hubo respuesta.

—Si las buenas no funcionan, hablemos en el idioma que entienden —soltó Patricia.

Llevaban casi una hora dentro de aquella camioneta.

—¡Paren! Necesito ir al baño —gritó Patricia, buscando un pretexto.

—Conocemos ese truco, señora. Cállese —la intimidó el hombre más cercano.

—Malditos —maldijo Patricia.

—¿No les da vergüenza tratar así a una mujer embarazada? Si le pasa algo a mi bebé, se van a arrepentir —amenazó Ámbar.

—Eso lo garantizamos —intervino otro de los hombres.

—Tch —chasqueó Ámbar, furiosa.

La camioneta frenó de golpe y las frentes de Patricia y Ámbar chocaron contra el asiento delantero.

—¡Ay! Van a ver cuando mi marido se entere, se los van a cargar —protestó Patricia.

—Por aquí, señora —la invitación fue cortés, pero las manos que las obligaron a caminar fueron bruscas, forzándolas a seguir las zancadas largas de aquellos hombres.

—¿A dónde nos llevan? —Patricia forcejeó.

—No nos obligue a ser rudos, señora —le advirtió el que la sujetaba del brazo.

Las metieron en un cuarto vacío. Amplio, sí, pero sin aire acondicionado: hacía un calor húmedo sofocante.

—Mamá, ¿qué pasó? ¿Por qué nos secuestraron? ¿Hiciste algo contra alguien poderoso? —se quejó Ámbar.

—Yo tampoco sé, Ámbar —respondió Patricia.

—¿No dijiste que había un negocio grande? —preguntó Ámbar.

—Se suponía que sí.

—¿Me estás ocultando algo? —la investigó Ámbar.

—Te lo contaré cuando sea el momento —dijo Patricia.

—¿Tiene que ver con ese negocio? —Patricia asintió.

Aunque estaban secuestradas, no las habían atado ni amordazado. No hubo violencia física, como en esas series que estaban de moda.

* * *

Roberto comenzó a recuperar la consciencia.

—¿Dónde estoy? —murmuró.

Las manos atadas le impedían moverse.

Examinó su entorno.

—¡Ay! —se golpeó la cabeza al intentar levantarse.

La furia lo dominó cuando recuperó la lucidez por completo.

—¿Quiénes son ustedes? —rugió Roberto, en alerta máxima.

—Miren quién despertó —dijo el hombre detrás del volante.

—¡Contesten! —exigió Roberto alzando la voz.

—Paciencia, señor Kusuma. Pronto conocerá a nuestro jefe —respondió otro con una risa burlona.

—¿Quién es su jefe? —preguntó Roberto.

—Alguien bastante más poderoso que usted —le explicaron.

Roberto calló, intentando adivinar quién había ordenado esto.

No creía tener enemigos.

La camioneta frenó de golpe.

—Maldición, ¿saben manejar o no? —maldijo Roberto al golpearse la cabeza contra el techo.

Abrieron la puerta y lo sacaron a la fuerza.

Roberto los fulminó a todos con la mirada.

—Pase, por favor. Nuestro jefe llegará en un momento —le indicaron.

Lo empujaron dentro de una habitación y cerraron la puerta de inmediato.

—¡Oigan! ¿Qué hacen? ¡Sáquenme de aquí! —gritó Roberto golpeando la puerta.

Siguió intentando hasta que el cansancio lo venció.

—Papá... —una voz lo hizo girarse.

Roberto se dio la vuelta y se quedó atónito al encontrar a su esposa y a su hija ahí.

—¿Qué hacen aquí? —preguntó.

—¿Y tú qué haces aquí? —le devolvió Ámbar.

—¿No ibas a una reunión de señoras? —le preguntó Roberto a Patricia.

—¿Cómo voy a ir si no me diste el dinero? —Patricia se irritó.

—Pensé que habías ido a ver a Valeria —comentó Ámbar.

Al escuchar el nombre de Valeria, Roberto sonrió.

—Es cuestión de tiempo. Estoy seguro de que pronto recibiremos el dinero —dijo con confianza.

—¿Qué quieres decir? —preguntó Ámbar. Ella todavía no conocía la historia completa.

—Tu hermana va a transferirme la cantidad que le pedí —afirmó Roberto con seguridad.

—¿Ya se lo dijiste a Valeria? —interrumpió Patricia. Roberto asintió.

—¿Entonces por qué estamos aquí? ¿Secuestrados los tres juntos? —preguntó Ámbar.

—Yo tampoco lo sé. Ustedes llegaron antes; deberían saber más —dijo Roberto.

Patricia le explicó cómo habían sido secuestradas.

El cerebro astuto de Roberto empezó a maquinar.

—¿Será una coincidencia o fue planeado? —murmuró.

—¿Qué quieres decir? —dijeron Patricia y Ámbar al unísono.

Roberto intentó descifrar quién era el jefe detrás de todo esto.

Desde afuera, se escuchó una conversación amortiguada.

"El gran jefe llega en una hora. Debemos estar listos" —esa frase la captó claramente el oído de Roberto.

—El gran jefe... El gran jefe... —murmuró mientras pensaba intensamente.

—No puede ser él —Roberto adivinó a quién se referían, pero su mente se negaba a aceptarlo.

—¿Sabes quién está detrás de esto, papá? —preguntó Ámbar.

—Es imposible —Roberto sacudió la cabeza.

El sonido de un código de acceso se escuchó en la puerta.

La puerta se abrió.

Los tres miraron en la misma dirección.

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Mabel Suarez
Viene un bb...🤭👏
Mabel Suarez
Viene un bb...🤭👏
Alejandra Sanchez
excelente autora gracias 🙂
Cristina Sandoval
no entiendo esta novela es de otro país porque el estúpido de Adrian decía que puede tener 2 esposas y la protagonista muy tonta y la hermana no se diga la voy a terminar de leer pero no me gusta mucho solo la termino para ver como termina el idiota de Adrian y la putizorra de Ambar
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