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Mi Ángel De La Guarda

Mi Ángel De La Guarda

Status: En proceso
Genre:Amor eterno
Popularitas:743
Nilai: 5
nombre de autor: Mile Vivero Rudas

Luciana era una joven de 17 años, con cabellos castaños y ojos que reflejaban una mezcla de melancolía y determinación. Desde pequeña, había sentido que no encajaba en el mundo que la rodeaba. Las risas de sus compañeros resonaban como ecos lejanos mientras ella lidiaba con inseguridades y un profundo anhelo de pertenencia.

Su vida se complicó aún más tras la muerte de su madre, un evento que dejó un vacío en su corazón. A menudo se perdía en sus pensamientos, buscando respuestas en los libros de fantasía que solía leer. Sin embargo, lo que no sabía era que su conexión con el mundo mágico era más real de lo que imaginaba.

El Consejo Celestial, al notar su vulnerabilidad y el peligro que la acechaba, decidió enviar a su ángel de la guarda,Axel . Su misión era protegerla de fuerzas oscuras que querían aprovechar su tristeza y debilidad. Pero Axel no solo debía protegerla ; también se vería atrapado en un dilema : podría intervenir emocionalmente sin violar las ley celestial.

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visita inesperada

Axel seguía ahí, sentado en el borde de la azotea, con las piernas colgando hacia el vacío y la mirada perdida en la ventana de Luciana, cuando el aire a su espalda se volvió denso. No fue un ruido, sino un cambio en la presión atmosférica, como si el oxígeno se hubiera vuelto pesado y frío de repente.

—Sabes que vigilar a los humanos mientras duermen te hace parecer un bicho raro, ¿no? Incluso para tus estándares de "ángel rebelde" —soltó una voz masculina, cargada de una ironía afilada.

Axel no se tensó. Ni siquiera se molestó en girarse. Reconocería esa vibración en cualquier plano de la existencia.

—Y aparecerte sin avisar en una azotea mugrienta te hace parecer un acosador celestial, Uriel —respondió Axel, sin apartar la vista de la casa de Luciana—. ¿Qué pasa? ¿Se han quedado sin misiones de reconocimiento en el Cielo o es que me echabas de menos?

Un hombre joven, vestido con un traje gris impecable que parecía repeler la suciedad de la ciudad, caminó hasta ponerse al lado de Axel.

Sus ojos no eran dorados como los de él, sino de un azul eléctrico, tan brillante que parecía emitir luz propia. Uriel, uno de los Rastreadores de élite, observó el panorama con una mueca de asco.

—El Consejo está inquieto, Axel —dijo Uriel, yendo directo al grano—. Dicen que te estás tomando demasiadas libertades con la Brújula. Que la estás exponiendo antes de tiempo. Un Grado 3 en un callejón... ¿En serio? Casi haces que la maten.

Axel soltó una risa seca y se puso de pie de un salto, quedando frente a frente con el otro ángel. El contraste era brutal: Axel, despeinado, con la chaqueta quemada y olor a ozono; Uriel, pulcro y rígido como una estatua de mármol.

—Casi no es "muerta", Uriel. Ella necesitaba el susto. Si no despertaba hoy, el Diez la habría olido mañana y se la habría cenado sin que ella supiera ni cómo encender una cerilla —Axel dio un paso hacia él, invadiendo su espacio—. No me hables de reglas. Yo estoy en el barro, tú solo miras desde el palco.

Uriel entrecerró los ojos. Se fijó en la mano de Axel, que todavía conservaba un rastro de la luz blanca de Luciana. Un rastro que, para los ojos de un ángel, brillaba como una mancha de pintura fresca—La tocaste —sentenció Uriel, y su voz perdió todo rastro de sarcasmo para volverse peligrosa—. Axel, sabes perfectamente que el vínculo con una Brújula debe ser puramente táctico. No puedes dejar que tu energía se mezcle con la de ella. Tu frecuencia está empezando a cambiar. Ya no vibras como un Ejecutor, vibras como algo... diferente,no me digas que está pasando lo que pienso?

Axel apretó el puño, ocultando la palma de su mano. El calor que sentía antes se transformó en un pinchazo de advertencia.

—Hago lo que tengo que hacer para que sobrevivamos —masculló Axel—. El Diez no es un Grado 7 que puedes espantar con un par de rayos. Es un parásito social. Si no me vinculo con ella, no hay forma de localizarlo.

—El Consejo cree que te estás "humanizando" —insistió Uriel, dando un paso atrás y ajustándose los puños del traje—. Creo que ese roce no fue por estrategia, sino por... debilidad. Si ella muere porque te volviste blando, Axel, no solo caerás tú. Arrastrarás a todo el mundo con tu fracaso.

—Vete de aquí, Uriel —dijo Axel con una voz que sonaba como el crujido de un incendio forestal—. Dile al Consejo que la Brújula está activa. Dile que ya sabe quemar sombras. Y diles que, si vuelven a enviar a alguien a espiarme, la próxima vez no me limitaré a hablar.

Uriel lo miró con una mezcla de lástima y desprecio.

—El Diez ya sabe que ella está despierta, Axel. ¿Crees que el Acechador de hoy fue casualidad? Fue una sonda. Él la estaba probando a ella... y te estaba probando a ti. Ahora sabe que tienes un punto débil. Y ese punto débil duerme en esa casa de ahí abajo.

Sin decir una palabra más, Uriel se desvaneció en un estallido silencioso de luz blanca, dejando a Axel solo en la oscuridad.

Axel se quedó mirando el espacio vacío donde había estado su "hermano". Las palabras de Uriel le escocían más que la quemadura de su chaqueta. Se giró de nuevo hacia la ventana de Luciana. El rastro de energía en su mano seguía ahí, latiendo al ritmo del corazón de la chica que descansaba a unos metros.

«¿Punto débil?», pensó Axel, apretando los dientes. «No tienen ni idea».

Se sentó de nuevo, pero esta vez no para descansar, sino para hacer guardia de verdad. No iba a pegar el ojo. Sabía que Uriel tenía razón en algo: el Diez no enviaría a otro Grado 3 mañana. Enviaría algo mucho peor. Y Axel, por primera vez en siglos, sintió una punzada de algo que juró que nunca volvería a sentir: miedo de perder a alguien.

Sintió el roce de nuevo en su mente, la sensación de la mano de Luciana sobre la suya. No era debilidad, era un ancla. Pero en esta guerra, las anclas también podían ser lo que te hundiera en el fondo del mar

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Viviana Ranieri
Esto se está poniendo cada vez mejor!!Ya me estoy comiendo las uñas esperando la actualización. Por favor no tardes demasiado!!! Quiero seguir teniendo uñas🤣🤣🤣🤣🤭
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