La vida de Ricardo parece estar completa, tiene una novia hermosa y un empleo prometedor pero un día al reencontrarse con un amor del pasado se dará cuenta que su vida había estado vacía todo ese tiempo. Sin dudarlo más tiempo decide recuperar el amor de aquella mujer que alguna vez tiempo atrás lo había sido todo para él, aunque no le será del todo fácil.
NovelToon tiene autorización de Abigail Limón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Preocupación
—Creo que para nada es buena idea asistir el sábado a esa comida o tu que dices, amor.
Tarde unos segundos en procesar las palabras de Angie, cuando me dijo que Mónica le hizo una visita a ella también, me perdí en mis pensamientos y mi preocupación.
—Como tu digas, cariño —respondí aunque no estaba seguro de a qué comida se refería.
—Ricardo, sí asistimos, no podríamos ir juntos y aunque no fuéramos juntos sería un poco hipócrita ¿no crees? Yo no sé no me sentiría bien.
Angie comenzó a hablar rápido, pude notar que estaba nerviosa y no pude evitar sentirme paranoico, quizás ella ya lo sabía, quizás Mónica se lo habia mencionado, después de todo son cosas que se cuentas las amigas, quizás Mónica sabía de lo nuestro ya que nunca nos preocupamos por ocultarlo y ahora ella quería arruinar nuestra relación. Cuándo termine de abotonar mi camisa fui hacia ella, envolviendola entre mis brazos, ella ya había terminado de ponerse la pijama; una blusa gris de tiras que no alcanzaba a cubrir su ombligo y un short a juego, estoy seguro que ella no estaba consciente de lo sexy que lucía pero yo sí y lo único que quería era quitarle esa pijama y volver a la cama, olvidar ese asunto de Mónica pero no podía quedarme, habíamos acordado que no debíamos ir tan rápido “primero debemos estar seguros de que esto es lo que queremos” me había dicho ella y yo lo acepte porque aunque yo estaba seguro de nuestro amor, sabia que ella debia pensar en los niños.
—Entonces no iremos —dije dando por terminado el asunto, no quería tener que hablar más de ningún asunto relacionado con Mónica, al menos no hasta que tuviera la certeza de que lo que me había dicho era la verdad.
—De todos modos no entiendo cuál podría ser el interés del señor Alcántara de que yo vaya a la celebración de su cumpleaños.
—Monica te dijo que él quiere que vayas —dije sorprendido a lo que Angie aprovechó para soltarse de mi abrazo y ponerse una bata.
—Si, dice que porque le caí muy bien desde que me conoció.
Una fuerte sensación de incomodidad comenzó a emerger de mi interior, había tenido la oportunidad de hablar con el señor Alcántara (o sea con usted) un par de veces fuera de lo laboral y a pesar de su posición económica y del atractivo fisico que oia memcionar a las empleadas de la tienda, no me parecía el tipo de hombre que buscará divertirse con mujeres jóvenes aún así Angie siempre a sido una mujer atractiva para los hombres de cualquier edad solo que ella no se daba cuenta, como con el profesor de química; la mayoría sabía que estaba enamorado de ella y que por eso había sido más fuerte la sanción que me dió cuando interrumpí su clase para cantarle una canción a mi novia. Otro era Fernando que siendo más joven también se sintió atraído por ella.
—Tiene mucho que lo conoces —pregunté tratando de no sonar celoso, pero no creo que lo haya logrado, creo que todos llegamos a ser en cierto grado posesivos y celosos cuando amamos a alguien.
—No mucho. He ido un par de veces a su casa porque Moni me invitó y él se portó muy amable, aunque ahora que lo pienso la segunda vez se la paso haciéndome preguntas sobre mi mamá, mis abuelos, el lugar donde crecí y en que fecha naci. Fue algo raro.
—Bueno, ya está decidido. No vamos y ya, fin del asunto —dije en un tono infantil. Angie se rió por mi actitud, me sentí tonto pero terminé por reír también, aunque ella pronto volvió a verse preocupada y yo no sabía por qué —¿Qué sucede, cariño?
—Amor, en la mañana me llamó mi mamá, tuvo una crisis —dijo con un hilo de voz —tengo que ir a verla y que ella pueda ver a sus nietos, eso siempre le ayuda.
La mención de la señora me tomó por sorpresa, yo estaba seguro que Angie no tenía contacto con su madre, pero por el contrario mostraba genuina preocupación por ella.
—Entonces tu y ella… lograron arreglar sus diferencias —dije sin saber si eran las palabras correctas.
—Hace mucho tiempo que supe que mi mamá empezó a ir a terapia, ella estaba arrepentida, me pidió perdón y pues yo también le pedí perdón porque la hice sufrir con mi huida. Sabés, yo siempre creí que mi mamá no me quería, que me odiaba, pero ella está enferma —Angie hizo una pequeña pausa para respirar profundo, para deshacer el nudo en su garganta, yo podía notar la melancolía en su voz —ella solo quería que siempre estuviera a su lado, por eso no quería que me relacionará con nadie tenía miedo a perderme.
Yo aún no entendía cómo o qué enfermedad podría padecer la señora que la hubiera hecho actuar como lo hizo, no me atreví a preguntar en ese momento; ambos perdimos a Angie por su culpa.
—Angie… —la forma en que se hizo más pequeña para meterse entre mis brazos me hizo hacer a un lado cualquier clase de rechazo que pudiera sentir hacía esa mujer, entendí que Angie es una mujer con un corazón noble que no podía guardar rencor sin importar que su madre la hubiera lastimado tanto; entendí que durante esos diez años, Angie pasó por cosas que la hicieron madurar antes que a mí, situaciones que le dieron verdadero sentido a la acción de perdonar y entonces el deseo de proteger esa nobleza se volvía más fuerte en mí aunque no sabía de qué manera podría a hacerlo—...me permitirías acompañarlos.
El rostro de Angie salió del escondite que había hecho en mi pecho, sus ojos llorosos se clavaron en mí y sus labios se curvaron formando una tímida sonrisa, me hizo sentir como un cretino pues mientras ella me estaba brindando de nuevo su corazón, yo la lastimaría aun sin querer, “ojalá que también a mí me perdones y no pienses en alejarte de mí en cuanto lo sepas” pensé.
—Claro que sí —respondió sin dudar —eso me encantaría.