Las personas con discapacidad o condición especial ¿Pueden amar?.Acompáñame a conocer la historia de Diego un joven Asperger, enamorado de su amiga de siempre.
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capítulo 24, CIZAÑA
Por la noche, Mili le dijo a Mary que ella se quedaría con Neo para que pudiera descansar un rato. Mary aceptó porque estaba muy cansada. No era fácil movilizar a una persona adulta sola. Diego también se quedaría con Mili. Las fiebres de Neo estaban controladas. Mili solo estuvo pendiente de tomar la temperatura y llevar el control. Al parecer, estaba mejorando.
Al siguiente día, solo Diego fue a la empresa. Mili se quedaría esos días con su mamá para ayudarla. En la empresa, Diego trabajaba muy fuerte bajo presión. Algunas veces se estresaba demasiado por cosas sencillas, pero eso era parte del reto de gerenciar.
Mili cuidaba de su hermano mientras Mary descansaba. Una vez que Mili dio la medicación a su hermano, se sentó en un sillón a pensar en todo lo que había pasado en su vida, en su relación con Diego. Aún no creía que pasaran de ser mejores amigos a novios-esposos, pero se sentía muy bien con Diego. Cada momento, cada compartir, cada conversación la hacían enamorarse de él cada día más. No veía la hora de que terminaran la primera etapa del CC para poder escaparse a lo que sería una mini luna de miel y poder entregarse. Pero la construcción se había atrasado ya que algunos planos fueron modificados a última hora. Esto había puesto de mal humor a Diego porque no le gustaba que las cosas planeadas cambiaran. Mili también pensaba en lo que le había dicho Samantha de su padre. Ella, en el fondo, quería conocerlo. Su padre nunca vio por ella. Nunca hubo una llamada ni un mensaje. Nunca hubo un acercamiento. La única vez que él intentó conocerla, salió golpeado por la mismísima Mary.
La semana transcurrió. Los planes de Mili y Diego se pospusieron. Sin embargo, ellos se veían cada noche en casa de Mary porque Neo mejoró de una cosa, pero enfermó de otra. Incluso lo habían llevado al hospital un par de veces porque su respiración se vio afectada.
Mili se comunicaba con Samantha, quien la mantenía informada de lo que le escribía su padre. Ella le comentó que el señor se había atrevido a buscarla porque estaba muy enfermo y quería que lo ayudaran. Y que si no lo podía ayudar, por lo menos quería conocerla.
Entonces, Mili se conmovió mucho y aceptó escribirle ella. Así que comenzó a hablar con su papá mediante mensajes. Todo parecía fluir bien. Ella sentía que se llevaba bien con su papá a pesar de no haberlo conocido en persona. Ella siempre tuvo una figura paterna en Boris y hasta en Víctor, pero anhelaba un abrazo de su papá. Estos sentimientos se avivaron hasta el punto en que ella le enviaba dinero a su padre. Un día le propuso que si quería viajar, ella pagaba todos sus gastos, porque quería conocerlo y compartir más de cerca con él.
Él, sin mucho protocolo, le dijo que si quería viajar para conocerla. Entonces, Mili comenzó a planear todo para que su papá viajara y poder conocerse.
Diego sabía todo lo que ella quería hacer con su papá. Sin embargo, no estaba en total acuerdo con querer traerlo porque sabía que a Mary eso no le iba a gustar. Además, fue un hombre que nunca se interesó por ella. Y la última vez que Mary lo vio, él la insultó y la quiso golpear. Claro, Mary entrenada por Boris se supo defender y él quedó todo golpeado y preso.
Los días pasaban y la relación entre Diego y Mili se hacía más fuerte. Pero como nunca faltan los envidiosos, comenzaron a salir algunas noticias por las redes sobre el matrimonio arreglado entre Diego y Mili. Ellos ignoraban ese tipo de noticias y seguían enfocados en sus proyectos.
Mili seguía recibiendo sobres con mensajes o simplemente palabras que para ella no tenían ningún sentido. Ella simplemente los ignoraba. Un día por la tarde, Mili fue a la oficina de Diego, pero no lo encontró. Nadie sabía dónde estaba o con quién había salido. Mili ya estaba un poco molesta por esto, ya que lo hacía tres veces por semana y a ella no le había comentado nada.
Cuando Mili iba de regreso a su oficina, se consiguió de frente a Maikel. Ella intentó evitarlo, pero él la tomó por la mano y le pidió educadamente un minuto para conversar.
"Hola Mili, por favor no me evites más. ¿Podemos ser amigos, no crees tú?"
No Maikel, no podemos ser amigos.
Ok, está bien, pero por lo menos no me trates con indiferencia, a cualquier persona eso le afecta.
Maikel, estoy muy ocupada, debo ir a trabajar.
Solo dame un minuto para que conversemos, prometo que seré educado y no hablaremos de nosotros.
Está bien Maikel, dime.
Pero vamos a tu oficina, por favor.
Mili acepta ir a la oficina con Maikel para conversar. Ella sintió que le habló de otra manera y que él había cambiado.
¿Entonces, qué quieres hablar?
Mili, primero quería mostrarte estos bocetos. Se los llevaba a Diego, pero ya me enteré de que no está. Llevo varios días buscándolo, pero él sale y no dice nada más.
¿Varios días? -pregunta Mili un poco indagadora.
Sí, esto lo tengo listo desde el lunes, pero no ha estado las veces que yo he ido y bueno, tú como su esposa puedes dar tu visto bueno.
Mmm, bueno, en realidad de eso se encarga Diego, pero déjame verlos.
Maikel le pasa los bocetos y Mili los revisa detalladamente. Le parecen muy lindos, pero igual era Diego quien debía dar la última palabra.
Están muy lindos, pero hay que esperar la decisión de Diego.
Sí, perfecto, entonces te los dejaré y cuando tú los veas, se los muestras.
Sí, está bien.
Maikel salió de la oficina con una sonrisa en los labios, pasándose una mano por la barbilla. Había depositado la cizaña en Mili. Mili quedó más preocupada y se preguntaba qué hacía Diego por fuera de la empresa en horario de trabajo. Intentó llamarlo, pero él no respondió. Mili dejó de insistir y siguió haciendo su trabajo hasta que llegó la tarde-noche.
Diego se acercó a la oficina de Mili. Ella estaba un poco seria con él.
Hola, mi amor, ¿estás lista para irnos?
Sí, déjame ir al baño primero.
¡Ok!
Diego se acerca al escritorio de Mili y ve los bocetos que le había entregado Maikel. Mili sale del baño y él pregunta.
¿Estos son los bocetos que le pedí a Maikel?
Ah, sí, él me los pasó para que te los entregara porque no te consiguió en la oficina.
Estás hablando con Maikel!?.
Simplemente me pasó los bocetos, porque tú no estabas en la oficina.
No quiero que Maikel venga a tu oficina, Mili.
¿Qué!? ¿De verdad me estás pidiendo eso, Diego?
Sí, eso fue lo que dije.
Te recuerdo que mi tío Víctor lo había despedido y tú no quisiste.
Sí, pero eso fue porque el tipo trabaja bien y el proyecto estaba encima. Había que comenzar de una vez y no había tiempo para captación de nuevo personal. Además...
¡Diego, Diego! Ya entendí. Solo te digo que él me entregó eso y se fue. Ya, ¿ok?
Diego estaba molesto, solo rascaba su frente y tragaba grueso.
Mili, no quiero a ese tipo aquí en tu oficina.
Está bien, Diego. No lo dejaré entrar, pero entonces tú deberías dejar que tu secretaria o asistente le reciban los bocetos a él, porque tú sales y no dices nada. Ni siquiera a mí me dices. ¿Qué es lo que pasa, Diego?
Yo... Mili, no es nada malo, lo prometo, pero no puedo decirte.
Ah, no puedes. Entonces, ¿qué hay de eso de contarnos todo, de que no habrá secretos entre nosotros, donde está la confianza? Lo dijo alzando un poco la voz.
Mili, no... No grites, por favor. Yo quiero estar contigo y quiero a ese hombre alejado de ti.
Muy bien, como tú digas. Mili agarrando sus cosas y saliendo molesta de la oficina.
Diego se va tras ella. Al llegar al estacionamiento, se monta rápido y le dice al chófer que la lleve a casa de su mamá. Diego se extraña y le pregunta.
¿Por qué a casa de mami? Ya es tarde, además hoy llegaba Boris, así que ya no va a necesitar tu ayuda.
Quiero ir con mi mamá y punto. Dijo, mirando por la ventana.
Diego no entendía y apretaba los labios. Estaba molesto, pero no sabía cómo hacer que Mili se calmara, entonces no dijo nada más.
Cuando llegaron a casa de Mary, ella, como siempre, los esperó despierta y con comida caliente. Pero al entrar, Mili saluda, pero sube a su habitación de inmediato. Mary se quedó sorprendida de que Mili hiciera eso.
Diego entró después, como siempre inexpresivo, con las manos en los bolsillos y despeinado. Mary de una vez supo de qué se trataba, así que agarró a Diego y lo llevó a la cocina.
Ahora sí, dime, ¿qué es lo que pasa?
Mili dejó entrar a Maikel a su oficina.
¿Y? ¿Qué pasa con eso?
No quiero que él esté cerca de ella y menos que entre a su oficina.
¿Ella sabía eso?
No, pero sí le dije que no lo quería cerca de nosotros.
Ya, ¿y por qué dejó entrar a Maikel?
Él le entregó unos bocetos que yo le pedí.
¿Y por qué no te los entregó a ti?
Porque yo no estaba en la empresa.
Bueno, Diego, pero yo no veo ningún problema. ¿Por qué ella está molesta?
Creo que es porque yo no estaba en la oficina.
¿Pero acaso esta niña está loca o qué? Tú puedes entrar o salir de la empresa cuantas veces sea necesario.
Ella me reclamó que no le dije.
Bueno, pero con decirle dónde estabas o por qué no le dijiste, ella no se hubiera molestado.
No puedo decirle a dónde voy, además de que son varios días a la semana.
Ay, Diego, esto no me gusta. Si ustedes quieren que este matrimonio funcione, deben ser sinceros, honestos y responsables.
Yo soy todo eso, solo que esto no se lo he dicho, pero sí se lo diré.
Es lo mejor que puedes hacer.
Cuando Diego y Mary terminaron de cenar y conversar, Diego se fue a su habitación a descansar. Se sentía molesto, triste, melancólico. Eran muchas cosas juntas que no lo dejaban dormir. Era la primera pelea que tenían juntos como esposos y todo gracias a la cizaña de Maikel y a las inseguridades que le hacían una mala jugada. Mientras tanto, Maikel y Martina preparaban todo para seguir con su plan.
"Ya comencé con el plan, cariño", dijo Maikel desvistiendo a Martina.
"Mmmmm, qué bueno saberlo. Entonces, mañana sigo yo con mi parte", colocando sus brazos alrededor del cuello de Maikel.
"Esos pendejos no se saldrán con la suya. No sabes cuántas ganas tengo de partirle la cara al idiota".
"No sé por qué te ofusca tanto, Diego. Si es como un animalito indefenso, si usaras tu inteligencia podrías haber logrado más, pero tus actuaciones son muy viscerales".
"Sí, tienes razón, así como la revolcada que te voy a dar", colocando a Martina de espaldas hacia él y dándole nalgadas fuertes, dejando su piel blanca muy roja.
Martina gritaba de dolor, pero también de placer al estar así. Le gustaba que el hombre tuviera la iniciativa y la dominara a su antojo.
Al día siguiente, en la casa de Mary, todos se encontraban en el comedor. Ella servía un delicioso desayuno y café, que nunca faltaba. Conversaban sobre algunas noticias, pero Boris notó que Mili estaba muy callada y Diego parecía distraído, más de lo habitual y con ojeras.
Él echó una mirada a Mary, quien como si se comunicaran telepáticamente, le dio a entender que andaban peleados. Boris entendió todo perfectamente y comenzó a hablar.
"¿Y bien, Diego, cómo ha sido tu experiencia como presidente hasta ahora?", preguntó Boris.
"Bien", dijo Diego, mirando su comida y llevando un bocado a su boca.
"Ok, creo que hoy estarán de pocas palabras", dijo Boris, mirando a Mili.
"Papá, es solo un malentendido. Más tarde hablo con él. No se preocupen, por favor", dijo Mili.
Esto tranquilizó a todos y después de desayunar, se fueron a la empresa.