Su familia le dio la espalda y juro vengarse. Ella está dispuesta a ir a la guerra con tal de hacerlos pagar y él será la espada que utilizará.
NovelToon tiene autorización de Lilith James para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 24 (Apoyo)
—Sí, lo sé. Solo espero que pueda recuperarse pronto.
—Lo importante es que está en buenas manos ahora. Los médicos harán todo lo posible por ayudarla.
Asentí en silencio, agradecida por tener a Donatello a mi lado en este momento tan difícil.
—¿Y tú estás bien?— Pregunté, recordando lo pálido que se veía cuando estábamos en el sótano.
—Sí, solo un poco mareado. Pero nada que no pueda superar.
Sonreí débilmente, sabiendo que no era del todo cierto. Pero no quería presionarlo más en este momento.
—Gracias por todo, Donatello. No sé qué habría hecho sin ti.
—No tienes que agradecerme. Solo estoy feliz de poder ayudar.
Nos quedamos en silencio por un momento, observando a mi madre a través de la ventana de la habitación del hospital.
—¿Sabes?— Dije de repente, rompiendo el silencio— Siempre pensé que mi papá era un hombre bueno. Nunca me imaginé que fuera capaz de hacer algo así.
—A veces las personas pueden sorprendernos de la peor manera posible.
—Supongo que tienes razón.
Nos quedamos en silencio de nuevo, sumidos en nuestros propios pensamientos. Pero esta vez, sentí una extraña sensación de paz, sabiendo que no estaba sola en esto. Que tenía a alguien a mi lado que me apoyaría en todo momento.
—¿Tú cómo estás? Sigues luciendo pálido. Quizás te resfriaste por algo...— Intenté tocar su frente y comprobar si no tenía fiebre, pero sostuvo mi mano antes de que pudiera llegar a ella.
—Te lo dije, estoy bien— Soltó mi mano y en un hábil movimiento sus dos manos estaban rodeando mi cintura. —Ahora mi prioridad eres tú y tu madre.
—No sé cómo voy a pagarte por todo esto, Donatello. Me devolviste a alguien que creí que había perdido hace mucho tiempo.
—No necesito que me des nada. Esto lo hice porque te amo, Emma. Estar a tu lado es suficiente para mí.
—Tú acabas de decir que...
—Señora Santorini— El doctor a cargo de atender a mi madre se acercó a nosotros carraspeando algo incómodo, supongo que por la forma en la que nos encontrábamos abrazados.
—¿Está todo bien con mi madre?
—Le hicimos una revisión exhaustiva y encontramos algunos indicios alarmantes. Está muy desnutrida y deshidratada. Los hematomas en su cuerpo no representan ningún peligro, a excepción de una pequeña lesión en su cráneo que ya estamos tratando. Fuera de eso, ella está muy bien físicamente.
—¿Y mentalmente? ¿Qué puede decir de eso?— Esa pregunta me estuvo rondando por la mente. ¿Mamá podrá volver a ser como antes?
—Aunque estuvo respondiendo a varios estímulos y técnicamente sabe dónde se encuentra, su madre va a requerir de mucho apoyo y ayuda psicológica.
—Muchas gracias, doctor. Ayudaré a mi madre en lo que sea que ella necesite.
—Una cosa más, doctor. El nombre de la paciente ni ningún dato sobre ella debe ser revelado a nadie más que nosotros, ¿entendió?— Se puede ver a un kilómetro lo asustado que está el pobre hombre debido al tono de voz de Donatello.
—Una vez más, muchas gracias por su ayuda, doctor— Intervine para terminar la tortura del pobre hombre.