Abigail Frost, princesa de la familia de hielo más poderosa del Norte.
Mis padres, el Rey y la Reina de Hielo, me mandaron a la Academia Nocturne porque mi poder nunca despertó.
En esa academia todos tienen poderes: fuego, viento, sombras, rayos. Yo no tengo nada. Me llaman mestiza, me rechazan y me humillan con la túnica gris de los débiles.
Lo que nadie sabe es que no soy una mestiza.
Soy la primera Reina de Hielo en 1000 años. La única que puede convertirse en LOBA BLANCA. Mi poder es inmenso, capaz de congelar academias enteras.
Y cuando mi loba despierte, todos los que me llamaron débil se arrodillarán.
¿Te atreves a entrar a la Academia Nocturne?
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LA HERMANA QUE NO ERA HERMANA
Pasó 1 año.
1 año desde el día que nacieron dos lunas: Kael Dorado, mi hijo varón con Kieran, y Lira Tierra, la hija de Mara y Arian que hicimos pasar por muerta junto con su madre.
Para todo el Imperio Dorado, que ahora era el Sexto Reino más el Palacio Nocturne de Kieran juntos, con 30,000 habitantes, con palacio negro y dorado gigante de 500 metros, solo había un bebé: Kael Dorado Nocturne Frost, el Príncipe Dorado, hijo de la Emperatriz Blanca Abigail y el Emperador de Sombras Doradas Kieran.
Nadie sabía que había una niña.
Nadie, excepto 3 personas: yo, Arian y Mara.
Mara vivía escondida en el sótano de la Torre del Rey Blanco, la torre de Arian. Un sótano de tierra blanca viva que Arian creó con su vacío para ella. Sin ventanas, con solo una cama de tierra, con una lámpara verde, con fotos de Lira recién nacida pegadas en la pared de tierra.
Cada noche, a las 3 de la mañana, cuando la Luna Dorada estaba arriba y todo el Imperio dormía, Arian bajaba con Lira en brazos, de 1 año ya, con cabello verde con puntas blancas hasta los hombros, con ojos verdes con anillo negro, con vestido verde y blanco, con aura que hacía crecer flores donde pisaba.
Y Mara la esperaba.
"¿Mi Lira? ¿Mi hija?", susurraba Mara desde la oscuridad del sótano, con su marca verde y vacío negro brillando bajito.
Lira, de 1 año, ya caminaba y ya hablaba un poquito, con palabras de tierra y vacío.
"Mamá", decía Lira, que sabía que su mamá no era Abigail, aunque todo el mundo creía que sí.
Mara la abrazaba y la amamantaba todavía, con leche verde y blanca de madre que había vuelto de la muerte, y le cantaba canciones de tierra blanca que solo las Reinas de Tierra saben.
Yo las veía desde la puerta del sótano, con mi hijo Kael Dorado de 1 año en brazos, con cabello negro con mechón blanco hasta los hombros también, con ojos grises con anillo dorado, con aura dorada que hacía flotar sus juguetes.
Kael y Lira se creían hermanos mellizos. Porque yo los crié juntos como si los dos fueran míos y de Kieran.
Todos los días, Kael y Lira jugaban juntos en el jardín del Palacio Nocturne Dorado, con el Árbol de Barro Blanco gigante que ahora tenía 100 metros por los poderes de los dos bebés.
Kael hacía flotar rocas doradas y Lira hacía que de las rocas flotando salieran flores verdes y negras. Juntos hacían un jardín flotante dorado y verde que nadie más podía hacer.
Kieran, mi esposo Emperador, que ahora era una de las personas más importantes de los 6 Reinos, con 30,000 sombras doradas trabajando para él, con palacio negro y dorado más grande que los 5 castillos de los 5 Reyes juntos, los veía jugar y lloraba con lágrimas negras y doradas de papá.
"Mi Reina, nuestros hijos mellizos son los más fuertes del mundo", me decía Kieran, creyendo que Lira era hija mía y suya también.
Y yo no le decía la verdad. Porque le prometí a Mara que fingiría que está muerta para salvar a Lira.
Pero Kieran empezó a sospechar al año.
No porque Lira no se pareciera a él. Lira se parecía un poquito a mí y un poquito a Mara, pero como yo y Mara éramos cuñadas y amigas, era normal.
Sospechó por las flores.
Cada mañana, en la cuna de Kael y Lira, que dormían juntos abrazados como mellizos, aparecían flores verdes frescas. Flores de tierra blanca viva que solo una Reina de Tierra viva podía hacer. Flores que yo no podía hacer, porque mi poder es hielo, no tierra.
"Abigail, mi Reina", me dijo Kieran una mañana, agarrando una flor verde fresca de la cuna de los bebés, con su mano negra de Emperador. "¿De dónde salen estas flores verdes cada noche en la cuna de nuestros hijos?"
Me quedé fría. Con mi Hielo Original dorado que no me dejaba mentir bien.
"¿Flores? ¿Qué flores, mi Rey? Seguro las hace Lira con su poder de tierra, ¿no?"
"Lira hace flores verdes cuando está despierta y juega, mi Reina. Pero estas flores aparecen de noche, cuando los bebés duermen. Y huelen a Mara."
Kieran me miró con sus ojos dorados de Emperador que ahora veían todo, porque su Imperio lo hizo más sabio.
"Abigail, mi Reina, mi pareja destinada, madre de mi hijo Kael... ¿Mara está viva?"
Me caí al suelo, con Kael y Lira de 1 año jugando a mi lado, haciendo flotar flores doradas y verdes.
"¿Cómo... cómo lo sabes, Kieran?"
"Porque soy Emperador de Sombras Doradas y mis sombras ven todo lo que pasa en mi palacio de noche. Y mis sombras me dijeron que cada noche, a las 3 de la mañana, Arian baja al sótano de su torre con una niña verde en brazos y sale 1 hora después sin la niña. Y en ese sótano hay una mujer verde escondida que canta."
Kieran se arrodilló frente a mí, con su corona de Emperador negra y dorada en el suelo, con lágrimas negras.
"Mi Reina, ¿Mara está viva y Lira es hija de Arian y Mara y no mía? ¿Me mentiste 1 año?"
Lloré con lágrimas doradas. No podía mentirle más a mi pareja destinada, a mi Emperador, a mi Rey que me perdonó cuando yo creí que me engañaba.
"Sí, Kieran, Mara está viva. Y Lira es hija de Arian y Mara, no tuya. Pero la hicimos pasar por muerta con Mara para salvarla de los jueces malos que quieren robarse a bebés fuertes como Kael y Lira."
Kieran se levantó, con su aura negra y dorada de Emperador enojado pero no conmigo, sino con los jueces.
"¿Entonces mi sobrina Lira está viva y mi cuñada Mara está viva escondida en el sótano de mi propio palacio y yo no lo sabía?"
"Sí, mi Rey."
Kieran me abrazó, con Kael y Lira de 1 año en medio, que nos miraban con sus ojos dorados y verdes sin entender por qué los papás lloraban.
"Mi Reina, no estoy enojado porque me mentiste. Estoy enojado porque no me dejaste ayudar a salvar a mi cuñada y a mi sobrina. Desde hoy, Mara no va a vivir más escondida en un sótano. Va a vivir en mi palacio negro y dorado como Reina de Tierra viva, con su hija Lira, y yo voy a poner 20,000 sombras doradas alrededor de su torre para que ningún juez malo se acerque a Lira nunca más."
Esa noche, a las 3 de la mañana, Kieran bajó él mismo al sótano de la Torre del Rey Blanco, con su corona de Emperador, con su armadura negra y dorada, con Kael y Lira de la mano.
Mara estaba sentada en su cama de tierra, cantando sola, con fotos de Lira en la pared.
Cuando vio a Kieran, se asustó y pensó que la iba a matar por estar viva.
"¡Emperador! ¡No me mates! ¡Solo quería ver a mi hija!"
Kieran se arrodilló frente a Mara, con Kael y Lira al lado.
"No te voy a matar, cuñada. Te voy a sacar de este sótano. Porque desde hoy, para el mundo, Mara y Lira resucitaron. Porque el Imperio Dorado es lo suficientemente fuerte para protegerlas."
Y esa noche, Mara salió del sótano después de 1 año muerta viva, con su hija Lira en brazos, con Arian llorando, conmigo y Kieran y Kael al lado, y todo el Imperio de 30,000 habitantes la vio resucitar bajo la Luna Dorada.