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VEINTICUATRO(BL): Línea Roja

VEINTICUATRO(BL): Línea Roja

Status: En proceso
Genre:Posesivo / Diferencia de edad / Romance
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Daemin

Segunda temporada de VEINTICUATRO (BL)


Han pasado Dos años.

Dylan Lara ya no es el novato impulsivo que corría en pistas ilegales. Ahora es uno de los corredores más temidos del circuito internacional. Fama, contratos millonarios y un lugar asegurado entre los mejores. A su lado sigue Nathaniel Liu, el hombre que lo secuestro, lo protege… y lo ama con una intensidad que roza lo posesivo.

Pero el éxito siempre atrae algo más que admiradores.

Un nuevo corredor irrumpe en sus vidas. Nadie sabe de dónde salió. Nadie conoce su pasado. Solo hay un detalle inquietante: parece saber demasiado.

Mientras la competencia se vuelve más violenta, los sabotajes más precisos y viejos secretos familiares comienzan a salir a la luz, Dylan descubre que el peligro no está solo en la pista. Alguien lo observa. Lo estudia. Lo desea.

Quiere poseerlo.

Cuando el amor se mezcla con obsesión, celos y poder… ¿quién cruzará primero la línea roja?

NovelToon tiene autorización de Daemin para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22: La adrenalina nunca miente

Salieron del bar unas horas después. El camino hacia el departamento de Alex fue silencios cargados de intención. En el auto, el ambiente era denso, cargado de esa tensión que no necesitaba palabras. Lucas conducía con una mano en el volante, pero su atención estaba dividida entre el camino y el hombre sentado a su lado. Alex lo miraba de reojo, una sonrisa apenas esbozada en sus labios, como si disfrutara del efecto que causaba.

Cuando llegaron al edificio, subieron en silencio, pero el silencio no era incómodo. Era el tipo de silencio que precede a algo inevitable.

En cuanto cruzaron la puerta del departamento, Alex empujó suavemente a Lucas contra la pared, sus bocas encontrándose en un beso que no era exploratorio, sino urgente. Sus manos viajaron por el cuerpo del joven, desabrochando botones, tirando de telas, dejando un rastro de ropa desde la entrada hasta el pasillo. La camisa de Lucas cayó al suelo, luego la de Alex, y las manos del hombre mayor recorrieron la piel desnuda del joven con una familiaridad que los dejó sin aliento.

Lucas sintió cómo la espalda chocaba contra la cama cuando Alex lo empujó suavemente, su cuerpo cubriendo el de él en la penumbra de la habitación. La boca de Alex se movía con una precisión calculada: besos húmedos y profundos, mordiscos suaves en el cuello que hacían arquear a Lucas, caricias firmes que recorrían su torso y se detenían en los puntos exactos donde su piel se erizaba. El calor del cuerpo de Alex era abrumador, su peso sobre el de Lucas una presión que no quería que cesara.

Los dedos de Alex se enredaron en su cabello, tirando suavemente hacia atrás para exponer su cuello, donde su boca volvió a posarse con una mezcla de ternura y deseo. La otra mano de Alex se deslizó por su costado, rozando su piel con una lentitud que hacía que cada centímetro ardiera. Lucas sintió el muslo del hombre mayor deslizarse entre sus piernas, la presión firme que lo hacía temblar.

Pero en el momento en que la mano de Alex se posó sobre el borde de su pantalón, Lucas sintió que algo se tensaba en su pecho. No era miedo, no exactamente. Era la conciencia de que las cosas estaban avanzando más rápido de lo que su cabeza podía procesar.

—Espera —dijo Lucas, su voz apenas un jadeo. Sus manos se posaron sobre el pecho desnudo de Alex, separándolo apenas, solo lo suficiente para crear un centímetro de distancia entre sus cuerpos.

El torso de Alex, desnudo y firme bajo la luz tenue de la noche que se filtraba por la ventana, era una obra de arte. Piel morena marcada por años de disciplina, músculos definidos que se movían con cada respiración, y unas manos que, segundos antes, lo habían tenido completamente a su merced. Lucas tragó saliva, sintiendo la calidez de la piel bajo sus palmas.

—¿Qué pasa? —preguntó Alex, su voz ronca, pero no impaciente.

Lucas soltó una risa nerviosa, frotándose la nuca con una mano mientras la otra aún descansaba sobre el pecho de Alex.

—Yo... es que... —Hizo una pausa, sintiendo cómo las mejillas se le calentaban—. Esto va muy rápido, ¿no? Quiero decir... es mi primera vez con un hombre. Y no sé si estoy listo para... ya sabes, todo.

Las manos de Lucas aún descansaban sobre el pecho de Alex, sintiendo el latido firme bajo la piel, y el calor del contacto hacía difícil concentrarse. Pero necesitaba decir lo que sentía, aunque su voz sonara temblorosa.

—Y duele, ¿no? La primera vez. He oído que duele. Y no es que no quiera, o sea, sí quiero, pero... —No pudo evitar una mueca nerviosa—. No sé si estoy preparado para esa parte todavía.

Alex lo observó en silencio. No había frustración en su mirada, ni decepción. Solo una calma que contrastaba con la intensidad del momento. Una sonrisa suave, casi tierna, se dibujó en sus labios. Lucas no estaba acostumbrado a verlo tan... vulnerable.

—Tranquilo —dijo Alex, su voz más suave de lo que Lucas esperaba—. No pasa nada.

Sin soltarlo del todo, Alex se inclinó y dejó un beso en su frente. Un gesto tan simple y tan diferente a todo lo que había ocurrido antes que Lucas sintió un nudo en la garganta.

—No voy a hacer algo que no quieras —continuó Alex, separándose lentamente, dándole espacio—. Cuando estés listo, lo sabrás. Pero no te voy a presionar.

Lucas sintió un alivio inmediato, mezclado con una extraña sensación de vacío cuando el calor del cuerpo de Alex se alejó. El hombre mayor se incorporó, pasándose una mano por el cabello despeinado, y su silueta se recortó contra la ventana.

—Voy a darme una ducha —dijo Alex, con un tono que intentaba ser ligero—. Tú puedes quedarte aquí, si quieres. O irte. Como prefieras.

Lucas se sentó en la cama, observando cómo Alex caminaba hacia el baño. Su espalda ancha y marcada, la curva de sus hombros, la forma en que se movía con esa seguridad que lo caracterizaba. Por un momento, Lucas sintió la tentación de llamarlo, de decirle que se quedara, que tal vez podría intentarlo. Pero la voz se le quedó atascada en la garganta.

El sonido de la ducha comenzó a escucharse desde el otro lado de la puerta. Lucas se recostó en la cama, sintiendo el frescor de las sábanas contra su piel desnuda y el latido de su corazón que aún no terminaba de calmarse.

—Qué idiota soy —murmuró para sí mismo, cubriéndose el rostro con las manos.

...----------------...

Habían pasado dos días desde la última carrera, y el ambiente en el circuito ya vibraba con la energía de la segunda ronda de la gran competencia. El sol pegaba fuerte sobre el asfalto, y el olor a gasolina y caucho quemado llenaba el aire, mezclándose con el murmullo del público que comenzaba a llenar las gradas.

Dylan estaba en los vestidores, sentado en una de las bancas, con el mono de carreras medio abierto y el teléfono en la mano. La pantalla mostraba el mensaje de Nathan que había llegado hacía unos minutos.

"No podré ir hoy. Trato importante que no puedo aplazar. Te veo después. Gana por mí."

Dylan sonrió, negando con la cabeza. Siempre igual. Nathan y sus tratos importantes. Pero sabía que si no podía ir, era porque realmente no tenía opción. No era el tipo de hombre que fallaba a sus compromisos por capricho.

"No prometo nada. Pero lo intentaré. 😉"

Guardó el teléfono en su mochila y terminó de ajustarse el mono. El calor comenzaba a hacerse sentir, y la adrenalina ya empezaba a correr por sus venas. Necesitaba concentrarse. La segunda ronda era clave, y no podía permitirse distracciones.

Salió de los vestidores caminando hacia la zona de boxes, con la mirada fija en el horizonte. El ruido del público se intensificaba a medida que se acercaba a la pista, y los mecánicos corrían de un lado a otro haciendo los últimos ajustes a los monoplazas.

Fue entonces cuando escuchó una voz familiar.

—Dylan.

Se giró y se encontró con Alessandro Rossi, de pie a unos pasos de él, con una sonrisa relajada y una botella de jugo de piña en la mano. El italiano vestía su mono de carreras, pero aún no llevaba el casco, y su cabello oscuro caía ligeramente sobre su frente.

—Pensé que podrías necesitar esto —dijo Alessandro, extendiéndole la botella—. Hace calor, y la carrera va a ser larga.

Dylan lo miró, sorprendido por el gesto. No esperaba que Alessandro se acercara a él de esa manera, menos aún con un detalle tan... específico. El jugo de piña era su favorito, algo que pocos sabían.

—Gracias —dijo Dylan, tomando la botella con una sonrisa—. No sabía que te gustaba el jugo de piña.

Alessandro se encogió de hombros, con una naturalidad que parecía ensayada. —Es una buena opción. Refresca y da energía. Además, he visto que siempre tomas eso después de las carreras.

Dylan arqueó una ceja, intrigado. —¿Me has estado observando?

—Soy un competidor. Observo a mis rivales. —Alessandro sonrió, y había algo en su mirada que Dylan no podía descifrar del todo—. No es nada personal.

—Claro. —Dylan abrió la botella y bebió un sorbo. El sabor era familiar, reconfortante. Alessandro no había mentido.

—Buena suerte hoy —dijo Alessandro, dando un paso atrás—. Va a ser una carrera interesante.

—Tú también —respondió Dylan—. Que gane el mejor.

—Siempre gana el mejor —dijo Alessandro, con una sonrisa que parecía cargada de doble sentido, antes de girarse y alejarse hacia su propio box.

Dylan lo siguió con la mirada un momento, sintiendo esa extraña curiosidad que siempre lo acompañaba cuando estaba cerca de él. Había algo en Alessandro que no terminaba de encajar, pero no podía señalar qué era.

Sacudió la cabeza y bebió otro sorbo de jugo antes de dejar la botella en un lugar seguro. No había tiempo para pensar en eso. La carrera lo esperaba.

Minutos después, todos los corredores estaban en la línea de salida. Dylan se puso el casco, ajustando la visera mientras escuchaba el rugido de los motores a su alrededor. El público rugía en las gradas, las banderas ondeaban, y el sol brillaba implacable sobre el asfalto.

Se subió a su monoplaza, sintiendo el peso familiar del volante bajo sus manos. Cerró los ojos un segundo, respirando profundo.

Cuando los abrió, solo existía la pista.

Las luces comenzaron a encenderse. Rojo, rojo, rojo...

Y luego, verde.

El rugido de los motores se convirtió en un solo sonido ensordecedor mientras los autos salían disparados hacia la primera curva.

La segunda ronda había comenzado.

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Kim Nava
Dylan es muy confiado aceptando todo lo que le den
Kim Nava
algo me dice que esa bebida ni está vien 🤔🤔🤔
Esther Grace
❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥🤯🤯🤯🤯🤯
ary
algo tiene la bebida
ary
no lo puedo creer jaja
ary
ni un besito no nada🥰
Esther Grace: esos besitos serán lo de menos 😂😂ya me pondré más sería a actualizar más capítulos 🤭
total 1 replies
ary
espero i no se ael muerto
Kim Nava
ya empezamos a ocultar cosas Dylan
Francy Eliana Castillo Gallon
q mujer tan directa y astuta tenía todo calculado será una alianza o una trampa
Francy Eliana Castillo Gallon
se dañó la celebración entre todos los amigos y la pareja de Dilan
Francy Eliana Castillo Gallon
Alessandro se arriesgo demaciado y Dilan aprovecho la ventaja se lanzo a la meta para ganar
Francy Eliana Castillo Gallon
empezó la competencia y Alessandro está pegado a la rueda buscando adelantar a Dilan presionando fuertemente
Francy Eliana Castillo Gallon
Nathan está celoso del italiano llamo mucho la atención de Dilan
Francy Eliana Castillo Gallon
q hombre tan misterioso ese antigas lo hace más interesante será alguien de la competencia o un verdadero admirador
Francy Eliana Castillo Gallon
Nathan es un gran novio muy pendiente de su amado Dilan
Dalia Lara
cuando va aparecer el tipo q se encontró con dilan en el aeropuerto de la otra temporada y q parece medio loquito por él
May Wong
hola, como se llama la novela anterior?
Esther Grace: VEINTICUATRO (BL)
total 1 replies
Dalia Lara
siiiiiií por fin la segunda temporada amo esta novela ,se tardó bastante en sacarla asi q como premio de consolación espero q actualize seguido🥰🥰
Kim Nava
ok ok terminé estos dos capítulos en un rato me voy a leer la anterior😍
Esther Grace: 😂👌🏻👌🏻👌🏻
total 1 replies
Kim Nava
son tres las que me he leído de tus historias empezando con la de
morí olvidada reviví intocable 🤭
Esther Grace: jajajajja síii feliz por tu apoyo incondicional 🌷🥰
total 1 replies
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