Reencarnado en un mundo de magia y aventuras, Ren solo quiere una vida normal. El problema es que todo a su alrededor insiste en convertirlo en algo que no quiere ser.
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Capítulo 23: Fragmentos divinos
El laboratorio permaneció completamente en silencio.
La frase de la diosa seguía resonando en el ambiente.
“Posee fragmentos de autoridad divina alterada.”
—
Nadie reaccionó inmediatamente.
Porque honestamente…
nadie entendía por completo lo que significaba.
—
Ni siquiera Lydia.
—
La joven maga frunció ligeramente el ceño mientras intentaba procesar aquellas palabras.
Finalmente dio un pequeño paso hacia adelante.
—
—¿En qué sentido lo dice, diosa?
—
La figura de luz permaneció inmóvil unos segundos.
La energía dorada alrededor del laboratorio seguía flotando lentamente como pequeñas estrellas suspendidas en el aire.
—
Ren, mientras tanto, seguía completamente perdido.
—
—…
—
Luego levantó una mano ligeramente.
—Yo también quisiera entender qué está pasando.
—
Alicia soltó un pequeño suspiro.
—
Incluso ahora…
seguía reaccionando demasiado tranquilo.
—
La diosa finalmente volvió a hablar.
Su voz resonó suavemente por toda la habitación.
—
—La existencia de Ren Sato fue alterada al momento de abandonar su mundo original.
—
Silencio.
—
Lydia observaba atentamente cada palabra.
—
—El dios que intervino en su muerte…
Pausa.
—
—No solo transfirió su alma.
—
La luz alrededor de Ren comenzó a reaccionar levemente.
—
Como si algo invisible despertara.
—
—Parte de la energía divina utilizada durante el proceso quedó fusionada con su existencia.
—
Los ojos de Lydia se abrieron lentamente.
—
Alicia también.
—
Ren parpadeó.
—…¿Me contaminaron con energía divina?
—
Silencio absoluto.
—
Arit se tapó ligeramente la boca.
Lily desvió la mirada.
—
La diosa guardó silencio unos segundos.
—
Y luego respondió:
—Esa es… una forma extremadamente incorrecta de decirlo.
—
Ren asintió levemente.
—Entendible.
—
Lydia rápidamente volvió al tema.
—Entonces… ¿sus habilidades anormales vienen de eso?
—
La diosa respondió:
—Sí.
—
Pausa.
—
—Su cuerpo fue reconstruido utilizando leyes divinas que no pertenecen completamente a este mundo.
—
El laboratorio entero quedó inmóvil.
—
Y entonces…
muchas cosas comenzaron a tener sentido:
la fuerza absurda
la reacción de los artefactos
el fallo del sistema mágico
la imposibilidad de clasificar su energía
incluso el espíritu sobre su cabeza
—
Porque Ren…
literalmente existía fuera de las reglas normales.
—
Ren se quedó pensativo unos segundos.
Luego preguntó algo muy simple:
—Entonces… ¿soy peligroso?
—
Silencio.
—
La pregunta hizo que el ambiente cambiara un poco.
—
Porque por primera vez…
Ren parecía genuinamente preocupado.
—
La diosa lo observó directamente.
—
Y respondió con calma:
—No necesariamente.
—
Pausa.
—
—Pero eres una anomalía.
—
Silencio.
—
Ren bajó ligeramente la mirada.
—…
—
Luego suspiró.
—Aah…
Miró hacia arriba un momento.
—Yo solo quería vivir tranquilo.
—
La pequeña tortuga giró lentamente sobre su cabeza.
—
Y por alguna razón…
la diosa observó eso con especial atención.
—
Como si incluso ella…
considerara extraña la relación entre ambos.
Capítulo 23: Fragmentos divinos (Parte 2)
El laboratorio permanecía envuelto en aquella luz dorada.
La presencia de la diosa seguía llenando todo el lugar con una calma imposible de describir.
Pero aun así…
la tensión no desaparecía.
—
Porque nadie sabía realmente qué era Ren ahora.
—
La figura divina observó al joven unos segundos más.
Luego habló nuevamente.
—
—Bien.
Pausa.
—
—Voy a leer al chico…
—
La energía dorada alrededor del laboratorio comenzó a moverse lentamente.
—
—Y les diré qué habilidades posee.
—
Silencio.
—
Ren levantó ligeramente una mano.
—Eso sonó bastante invasivo.
—
Alicia cerró los ojos un instante.
Lydia prácticamente ignoró el comentario.
—
Porque ahora mismo…
estaba demasiado emocionada.
—
—¡Por fin podremos entender qué eres!
—
Ren la miró.
—Sigo siendo humano, gracias.
—
—Eso todavía está en discusión.
—
Silencio.
—
La pequeña tortuga giró lentamente sobre su cabeza.
—
Y entonces—
la diosa extendió una mano hecha de luz.
—
En el mismo instante—
el laboratorio entero comenzó a reaccionar.
—
Los símbolos mágicos brillaron intensamente.
El aire vibró.
Y una enorme cantidad de información mágica comenzó a fluir alrededor de Ren.
—
Por primera vez…
él sintió algo extraño dentro de su cuerpo.
—
Como si algo estuviera despertando lentamente.
—
Ren entrecerró ligeramente los ojos.
—…
—
La luz comenzó a rodearlo.
Primero suavemente.
Luego con más intensidad.
—
Y entonces—
la voz de la diosa resonó nuevamente.
—
—Absorción.
—
Un símbolo apareció flotando en el aire.
—
Lydia abrió inmediatamente un cuaderno mágico y empezó a escribir.
—
—Adaptación.
—
Otro símbolo.
—
—Creación.
—
La presión mágica aumentó ligeramente.
—
—Intuición elevada.
—
Alicia abrió apenas los ojos.
—
Porque esas habilidades…
ya eran absurdas por sí solas.
—
Pero la diosa todavía no había terminado.
—
La luz alrededor de Ren cambió de color.
—
Marrón.
Azul.
Blanco.
Rojo.
—
Y entonces—
la voz divina continuó:
—
—Manipulación del estado sólido.
—
La tierra bajo el laboratorio vibró apenas.
—
—Manipulación del estado líquido.
—
Pequeñas gotas de agua comenzaron a flotar alrededor.
—
—Manipulación del estado gaseoso.
—
El aire cambió violentamente por un instante.
—
—Manipulación del plasma.
—
Una pequeña chispa roja apareció cerca de la mano de Ren.
—
Silencio absoluto.
—
Lydia estaba completamente inmóvil.
—
Alicia también.
—
Porque aquello…
ya no era magia común.
—
Era algo demasiado amplio.
Demasiado absurdo.
—
Y entonces—
la diosa dijo algo peor.
—
—Compatibilidad mágica: extremadamente alta.
—
—Capacidad de maná…
Pausa.
—
La luz del laboratorio tembló ligeramente.
—
—Anormal.
—
Silencio.
—
Ren observó todo aquello flotando en el aire.
Los símbolos.
La energía.
Las palabras.
—
Luego señaló discretamente hacia sí mismo.
—
—…¿Todo eso es mío?
—
La diosa respondió con calma:
—Sí.
—
Silencio.
—
Ren se quedó quieto unos segundos.
—
Y luego soltó un largo suspiro.
—
—Aah…
Miró hacia arriba.
—
—Mi vida tranquila realmente murió conmigo.