"Las 10 Locuras" es una vibrante comedia dramática que sigue la vida de diez mujeres excepcionales, unidas por la amistad y la convivencia en una casa compartida. Lo que comenzó como un pacto para dividir gastos, pronto se transforma en un hogar bullicioso, lleno de risas, conflictos y un apoyo incondicional. Pao, Hazel, Diana, Mar, Jequena, Angie, Isyuris, Marytanchy, Vilmaris y Viviana Cada una de ellas, con personalidades tan diversas como entrañables, aportan una chispa única a esta peculiar hermandad.
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15 - Citas inesperadas
El domingo por la mañana en la casa fue un mosaico de sensaciones, un cóctel de resaca, vergüenza, risas nerviosas y, para algunas, una chispa de algo nuevo. Después de que los hombres abandonaran la casa, dejando un rastro de incertidumbre y algunas pertenencias olvidadas, las chicas se reunieron en la cocina, el epicentro de la confesión post-fiesta
Jequena ya estaba preparando un desayuno reconstituyente, con café bien cargado y tostadas con aguacate, mientras las demás iban llegando, algunas con gafas de sol, otras con el cabello revuelto, pero todas con una historia en los ojos
— ¡Dios mío, chicas, qué noche la de anoche! — exclamó Angie, frotándose las sienes — Siento que mi cabeza va a explotar, pero no me arrepiento de nada, ¡me la pasé genial!
— Yo no sé si reír o llorar — dijo Mar, con su habitual dramatismo, mientras se servía una taza de té de manzanilla — Siento que me expuse demasiado, que mi corazón es vulnerable y que cualquiera puede romperlo, ¡es el precio de la pasión!
— Mar, por favor, no te pongas así, solo te la pasaste bien y bailaste un poco — dijo Pao, intentando calmarla — No es el fin del mundo
— ¡Pero es que siento una conexión profunda con el hombre de la mirada profunda! — exclamó Mar — ¡Es como si nuestras almas se hubieran reconocido en la pista de baile! ¡Es un amor prohibido, estoy segura!
Las demás se miraron, sabiendo que el drama de Mar apenas comenzaba, pero en el fondo, se alegraban de que ella también hubiera disfrutado la noche
Hazel, que ya había tomado una ducha y estaba vestida con su ropa cómoda, observaba la escena con una mezcla de diversión y curiosidad
— Bueno, chicas, dejemos el drama para después — dijo Hazel — Ahora, lo importante, ¿alguien tuvo una "conexión profunda" que vaya más allá de la noche de fiesta?
Un silencio se hizo en la cocina, y luego, una sonrisa tímida se dibujó en los labios de Diana
— Bueno... yo no sé si conexión profunda, pero el tal Adrian me pareció bastante interesante — dijo Diana, con un leve rubor en las mejillas — Me pidió mi número y me mandó un mensaje hace un rato, me invitó a salir de nuevo
— Diana eres toda una Diablita, anoche te vi bailando con varios galanes y mirate hoy, con esa sonrisa traviesa trayendote un hermoso trofeo — exclamó Angie riendo — ¿Y tú, Hazel? ¿Qué tal el tal Carlos? Se veían bastante... compenetrados
Hazel sonrió, recordando la conversación con Carlos
— Carlos es... interesante — dijo Hazel — Divertido, inteligente y con una buena conversación, me pidió mi número y me mandó un mensaje también, veremos qué pasa
Las miradas se posaron en Angie, que sonreía con picardía
— Mi compañero de baile, el tal Ricardo, es un fuego, chicas — dijo Angie — Me la pasé genial con él, y sí, también me mandó mensaje, me invitó a un concierto la próxima semana
Jequena, con su sonrisa tranquila, también confesó
— El tal Miguel, el que me contó las anécdotas divertidas, es muy simpático y me hizo reír mucho — dijo Jequena — Me invitó a cenar, me parece un buen plan
Isyuris, por su parte, se encogió de hombros
— Pues mi compañero de anécdotas, el tal Andrés, se fue sin despedirse — dijo Isyuris — No me mandó mensaje ni nada, pero no importa, me la pasé bien y eso es lo importante, aunque un poquito de incertidumbre me dio, ¿habré dicho algo raro o se confundió con mi nombre?
Las demás la consolaron, asegurándole que Andrés se lo perdía, y que seguro se había arrepentido de no haberle pedido el número
Viviana, Vilmaris, Pao y Marytanchy, aunque habían disfrutado la noche, decidieron regresar solas, algunas porque no encontraron la chispa, otras porque preferían la tranquilidad de su cama, y Viviana, fiel a su estilo, porque sentía que no era el momento adecuado.
Los días siguientes en la casa fueron una mezcla de chismes, consejos y preparación para las nuevas citas, Diana, Angie, Hazel y Jequena, con una emoción renovada, se preparaban para sus encuentros, mientras las demás las animaban y les daban consejos
La primera en salir fue Diana, su cita con Adrián fue un éxito, regresó con una sonrisa de oreja a oreja y un ramo de flores, Adrian era encantador, caballeroso y muy divertido, la chispa se había encendido y prometía seguir brillando
— ¡Ay chicas, me la pasé genial! — dijo Diana al regresar, sus ojos brillaban — Adrián es un príncipe, me abrió la puerta del auto, me hizo reír toda la noche y me dijo cosas preciosas, ¡creo que estoy enamorada!
Mar, al escuchar las palabras de Diana, se llevó las manos al pecho
— ¡Ay Diana, qué romanticismo! — exclamó Mar con voz soñadora — ¡Espero que mi "amor prohibido" también me diga cosas preciosas! ¡Siento que mi corazón va a estallar de emoción!
La cita de Angie con Ricardo en el concierto fue pura adrenalina y diversión, regresó con el cabello revuelto y una energía desbordante, Ricardo era tan aventurero como ella, y la química era innegable
— ¡Chicas, Ricardo es lo máximo! — dijo Angie al entrar a la casa, bailando un poquito — ¡Bailamos toda la noche, cantamos a todo pulmón y nos reímos sin parar! ¡Siento que encontré a mi alma gemela de la fiesta!
La cita de Jequena con Miguel fue tranquila y agradable, cenaron en un restaurante acogedor y conversaron durante horas, Miguel era un hombre interesante, con un buen sentido del humor y una conversación fluida, la chispa se había encendido, pero con calma y dulzura
— Miguel es muy simpático y me hizo sentir muy cómoda — dijo Jequena al regresar — Conversamos mucho y me pareció un hombre muy interesante, me invitó a una segunda cita
La cita de Hazel con Carlos fue una mezcla de diversión y conversaciones profundas, cenaron en un lugar discreto y hablaron de todo un poco mientras tomaban vino, Carlos era un hombre que desafiaba su intelecto y su lado rebelde, la chispa era más sutil, pero palpable, una conexión de mentes y espíritus
— Carlos es... diferente — dijo Hazel al regresar, con una sonrisa enigmática — Me hizo pensar y me hizo reír, es un buen comienzo, veremos qué pasa
Mientras tanto, Mar vivía su propio drama amoroso, el hombre de la mirada profunda, el tal Rodrigo, no la había contactado, y Mar estaba sumida en la desesperación
— ¡AY DIOS MÍO! ¡ME ABANDONÓ! ¡ME ROMPIÓ EL CORAZÓN! — exclamó Mar, llorando a mares en la sala — ¡Pensé que nuestra conexión era real! ¡Que nuestro amor era verdadero! ¡Pero solo fui una más en su lista de conquistas! ¡Soy un alma rota y sin consuelo!
Las chicas intentaron consolarla, asegurándole que Rodrigo se lo perdía, y que seguro aparecería, pero Mar seguía con su drama
— ¡No, chicas, no entienden! — dijo Mar, con voz de tragedia — ¡Mi corazón está en mil pedazos! ¡Necesito un duelo! ¡Necesito llorar mi pena en silencio y escuchar baladas románticas para sanar mi alma!
Y así, Mar se encerró en su cuarto, con las luces apagadas y la música triste, mientras las demás intentaban seguir con sus vidas, pero el drama de Mar era contagioso y llenaba la casa de una melancolía cómica
Isyuris, por su parte, seguía con sus despistes habituales, pero ahora con un toque de melancolía, se preguntaba si Andrés se había confundido con su nombre o si simplemente no le había gustado, su lado pragmático le decía que no importaba, pero su corazón sentía un pequeño vacío
— Oigan, ¿ustedes creen que Andrés se habrá arrepentido? — preguntó Isyuris, mientras desayunaban — Es que me pareció un chico simpático, pero no me buscó, ¿será que soy muy rara o que mi nombre lo confundió?
— Tranquila, Isyuris, si no te buscó, es porque no era para ti — le dijo Pao con dulzura — Ya vendrá el indicado, no te preocupes
La convivencia en la casa seguía su curso, ahora con un nuevo condimento, las citas y los posibles romances, el grupo se apoyaba, se aconsejaba, se reía de las ocurrencias de Mar, y se alegraba de las nuevas ilusiones de sus amigas
Una noche, mientras cenaban todas juntas, Vilmaris, con su tabla de datos en la mano, hizo un análisis de la situación
— Chicas, he estado monitoreando el comportamiento de las interacciones post-club — dijo Vilmaris — Cuatro de las diez, es decir, un 40% de nuestro grupo, han establecido una conexión que va más allá de la noche de fiesta, un porcentaje significativo que demuestra la alta capacidad de nuestro grupo para establecer relaciones interpersonales exitosas
— ¡Eso significa que somos unas reinas! — exclamó Angie — ¡Un 40% de éxito es un montón!
— Y las que no, pues ya vendrán otros — dijo Jequena — Lo importante es divertirse y vivir la vida
Mar, al escuchar el análisis de Vilmaris, se llevó las manos al pecho
— ¡Ay Vilmaris, no seas tan fría con los números! — exclamó Mar — ¡No todo es estadística en el amor! ¡Mi corazón no se mide en porcentajes! ¡Mi dolor es real y profundo!
Las demás se rieron, el drama de Mar era el condimento perfecto para la cena
Hazel, observando a sus amigas, se sintió feliz, la casa no solo era un lugar para vivir, sino un espacio para crecer, para reír, para llorar, para enamorarse, para vivir la vida al máximo, con todas sus complejidades y sus alegrías
El caos controlado se había vuelto la norma, y cada día traía nuevas sorpresas, nuevos desafíos y nuevas oportunidades para aprender y crecer juntas, la aventura de las 10 apenas estaba comenzando, y prometía estar llena de historias inolvidables.