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En Las Redes Del Enigma

En Las Redes Del Enigma

Status: Terminada
Genre:Omegaverse / Mafia / Amor-odio / Completas
Popularitas:14.3k
Nilai: 5
nombre de autor: feliannys Jiménez

Keile es el hijo de un estricto general toda su vida fue criado entre régimen reglas y perfección su ojos verdes siempre alerta siempre fríos y distante no omite errores si piel blanca y su cabello dorado no van encanja dentro de los estándares de soldado para el que fue creado a sus 24 años no conoce el amor lo concidera un distracción de lo que realmente importa sengu el.

Su nemesis Brayan hijo del más temido mafioso fue criado de forma muy distinta sin reglas sin estándares

Lejos de la perfección extrema y rodeado no solo de lujos también de amor de pies impecable ojos grises y complexión musculosa a sus 25 años es listo escurridizo estratégico su mente es analítica cuando debe

ambos comienza una rivalidad desde el jardín de infancia cuando Brayan derramó sin queres sobre la mochila de Keile un juego de uva desde entonces Keile lo a visto como un ejecutivo pero mientras el va enserio en querer hundirlo Brayan se divierte viendolo intentar y fracasar tomado todo como un juego

NovelToon tiene autorización de feliannys Jiménez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El calvario del soldado

Keile

​El trayecto hacia la residencia de mi padre fue el silencio más pesado de mi vida. La llamada había sido corta, una orden directa que no admitía réplica. Al bajar del vehículo blindado, el aire de la montaña se sentía gélido, pero no tanto como la mirada del General esperándome en el umbral de su estudio.

​—Entra, Coronel —dijo, usando mi rango como un insulto.

​En cuanto crucé la puerta, dos de sus guardias personales, hombres que yo mismo había entrenado, me sujetaron por los brazos. No me resistí. En mi mundo, la jerarquía es Dios, y mi padre era el profeta. Me despojaron de mi guerrera con una brusquedad que rasgó las costuras. Me obligaron a arrodillarme y encadenaron mis muñecas a una viga de madera que cruzaba el techo del estudio.

​—Sé dónde estuviste —soltó mi padre, caminando lentamente a mi alrededor mientras jugaba con un látigo táctico de fibra de carbono—. Sé que dormiste bajo el techo de la escoria que juraste destruir.

​—Fue una misión de reconocimiento, señor —mentí, con la voz firme a pesar de la humillación de estar semidesnudo y encadenado.

​—¡Mientes! —el primer golpe cayó sobre mi espalda.

​No fue un latigazo común; fue una explosión de calor que me arrancó el aire de los pulmones. Mi cuerpo se tensó, mis dedos se cerraron con fuerza alrededor de las cadenas, pero no emití ningún sonido.

​—Te crié para ser el orgullo de esta nación, Keile. Te di disciplina, te di un propósito. Y me pagas revolcándote con los hijos de la mafia —el segundo golpe cayó cruzado, abriendo la piel sobre mis costillas—. Cada marca que te deje hoy es para recordarte a quién perteneces. No eres un hombre, eres un instrumento de la ley.

​El tiempo se desdibujó en un ciclo de agonía. Un golpe, una acusación; otro golpe, una decepción. El sudor me escocía en los ojos y la sangre empezaba a correr por mi torso, goteando sobre el suelo de mármol. Mi mente, buscando escapar del dolor, se refugió en el único lugar donde había sentido paz recientemente: el aroma a lluvia de Bryan.

​“Si me viera ahora”, pensé con amargura, “vería que su Soldadito no es más que un saco de arena para el odio de un viejo”.

​—Tus hombres atacaron el yate —dijo mi padre, deteniéndose para recuperar el aliento. Yo estaba casi desmayado, colgando de mis propios brazos—. Han fracasado. Han sido masacrados o capturados. Y todo porque su líder estaba demasiado ocupado siendo la mascota de un criminal.

​Esa noticia me dolió más que el látigo. Mis hombres... la traición del cuartel era el clavo final en mi ataúd. Me sentí vacío, quebrado, un traidor para ambos bandos.

El General no se detuvo hasta que su propio brazo se cansó. El estudio olía a una mezcla rancia de cuero, sudor y el aroma metálico de mi sangre. Cada latigazo había sido una lección de "rectitud" grabada en mi piel, pero lo que más me dolía no era el torso lacerado, sino el silencio que siguió.

​—Suéltenlo —ordenó mi padre, limpiándose el sudor de la frente con un pañuelo de seda, como si acabara de terminar una jornada de trabajo común—. Dejen que el "héroe" reflexione sobre sus amistades.

​Las cadenas se abrieron y caí al suelo de mármol. El impacto contra el frío del piso envió oleadas de agonía por mi espalda, pero no me permití gritar. Me quedé allí, temblando, mientras escuchaba sus botas alejarse y el sonido de la puerta cerrándose con doble llave.

​Estaba solo.

​En la oscuridad del estudio, el tiempo se volvió una masa amorfa. La fiebre empezó a subir, y con ella, los delirios. Cerraba los ojos y veía a Bryan. Sentía su aroma a bosque y lluvia, tan real que estiraba la mano buscando el calor de su cocina, solo para chocar contra el mármol frío y recordar que yo mismo lo había alejado. Lo había dejado en ese yate para "cumplir con mi deber", y mi deber me había pagado con esto.

​—Traidor... —susurré para mí mismo, aunque no sabía a qué bando me refería.

​Pasaron horas, o quizá fue un día entero. Nadie vino. Ni mis hombres, ni un médico, ni el General. La traición de mi unidad en el puerto significaba que yo ya no era su líder; era el chivo expiatorio. Me habían dejado aquí para que mi padre me "arreglara" o me destruyera.

​Me arrastré hacia la pared, dejando un rastro débil de sangre en el suelo, y logré sentarme. Cada respiración era una puñalada en mis costillas. Miré mis manos: las manos de un soldado que había seguido órdenes ciegamente durante diez años. ¿Para qué? Para terminar enjaulado por el hombre que me enseñó a saludar a la bandera.

​De repente, mi radio de corto alcance, que había quedado tirada en un rincón entre mis ropas desgarradas, emitió un siseo estático. Una voz familiar, distorsionada pero inconfundible, rompió el silencio de mi tumba.

​—Soldadito... sé que no puedes responder. Pero si me escuchas, necesito que aguantes.

​Era la frecuencia privada que Bryan había hackeado hacía semanas. Su voz no era burlona ahora; era una vibración baja, cargada de una preocupación que me hizo arder los ojos.

​—Tus hombres regresaron. Dijeron que te habías "retirado por motivos personales". Nadie me miente así, Keile. Nadie. Estoy rastreando la señal de tu transporte... No sé qué te hizo ese viejo, pero juro que si te rompe, voy a reducir este país a cenizas para encontrarte.

​El sonido de la radio fue como un latigazo eléctrico que me obligó a volver de la inconsciencia. La voz de Bryan... era lo único que no podía permitirme escuchar en este estado, y sin embargo, era lo único que me mantenía unido a la realidad.

​"...voy a reducir este país a cenizas para encontrarte".

​El pánico, más fuerte que el dolor de mi espalda lacerada, me dio un arranque de adrenalina pura. Si Bryan venía aquí, si atacaba la residencia del General, sería el fin. El ejército lo borraría del mapa y él perdería todo por un soldado que ya estaba roto.

​Me arrastré por el mármol, sollozando en silencio mientras mis dedos arañaban el suelo hasta alcanzar la radio. Me costó tres intentos presionar el botón de transmisión. Tuve que tragarme el sabor a sangre y forzar a mis pulmones a expandirse, aunque sentía que las costillas se me clavaban en el pecho.

​—Aquí... aquí el Coronel Keile —logré decir. Mi voz sonó rasposa, pero logré darle ese tono autoritario y frío que usaba en el cuartel—. Bryan, deja de jugar con las frecuencias oficiales.

​Hubo un silencio sepulcral al otro lado. Casi podía imaginarme a Bryan deteniéndose en seco, con el ceño fruncido.

​—Soldadito... —su voz bajó un octava, volviéndose peligrosa—. Tu voz suena fatal. ¿Dónde estás? Mis informantes dicen que el asalto fue un desastre y tú desapareciste.

​—Fue un desastre porque mis hombres son unos ineptos —mentí, cerrando los ojos con fuerza mientras un sudor frío me recorría las heridas—. Tuve que... tuve que retirarme para rendir cuentas ante el alto mando. Estoy en una zona de alta seguridad, bajo una revisión de protocolo. No puedo hablar más.

​—Keile... mientes —dijo él, y esta vez su voz no tenía nada de burla—. Tu aroma... no puedo olerlo por la radio, pero puedo sentir que estás temblando. Dime dónde estás o voy a empezar a quemar muelles hasta que alguien me lo diga.

​—¡Dije que te detengas! —le grité a la radio, y el esfuerzo me provocó un acceso de tos que tuve que ahogar contra mi brazo para que no escuchara el dolor—. Estoy bien, Bryan. Solo... estoy ocupado. Tengo mucho que limpiar después del caos que causaron tus hermanos. No vengas. Es una orden... de la ley.

​—¿Desde cuándo me das órdenes tú a mí? —respondió él, pero esta vez había una duda genuina en su tono—. Si mañana a primera hora no escucho tu voz de nuevo, me va a importar muy poco tu "zona de seguridad".

​—Mañana hablaremos —susurré, sintiendo que la vista se me oscurecía de nuevo—. Ahora déjame hacer mi trabajo. Corto.

​Solté el botón y la radio cayó de mis manos. Me desplomé sobre el suelo, temblando violentamente. Había logrado alejarlo, pero el costo era quedarme solo en esta oscuridad, esperando a que el General regresara para terminar lo que empezó.

​Miré mis manos en la penumbra; estaban manchadas de mi propia sangre. Había protegido a Bryan, pero me había condenado a mí mismo. Ahora, no solo era un soldado torturado, sino un mentiroso que acababa de rechazar la única mano que se extendía para sacarlo del infierno.

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winter 609
demaciados prejuicios
winter 609
son destinados
winter 609
no lo atrapas por que no quieres si fueras más inteligente y no te dejaras llevar y controlar por tu ego ya lo tendrías tras las rejas
winter 609
amigo no tienes a tu r
equipo de adorno
pplda.pmppt😃
Me mató, tremenda historia 10/10...el final me hizo sentir horrible, fue hermoso.
Estoy muy agradecido con esta obra, la disfruté demasiado, muchas gracias.
Nathaly: hola me alegro que te gustará gracias por tu comentario y por leer hasta el final ☺️☺️
total 1 replies
pplda.pmppt😃
Dioss, q intenso🫦
Patyn
me gustó aunque en el camino se perdió la madre del enigma, por momentos los aromas se intercambiaron. final doloroso, lástima que no se fue con el
Nathaly: gracias por tu comentario en lo que tengas un tiempito lo arreglo
total 1 replies
Patyn
🤣toda la familia conoce al soldadito 🤣
Lina
me dolio horrible este final
𝑎𝑛𝑎𝑙𝑖𝑧૮ ․ ․ ྀིა
Ameee😭
𝑎𝑛𝑎𝑙𝑖𝑧૮ ․ ․ ྀིა
omggg 😱
𝑎𝑛𝑎𝑙𝑖𝑧૮ ․ ․ ྀིა
amooooo
𝑎𝑛𝑎𝑙𝑖𝑧૮ ․ ․ ྀིა
tienen q quedar juntos ellos se aman 😭
𝑎𝑛𝑎𝑙𝑖𝑧૮ ․ ․ ྀིა
pobrecito 😭 ya sultenlo
𝑎𝑛𝑎𝑙𝑖𝑧૮ ․ ․ ྀིა
😭
𝑎𝑛𝑎𝑙𝑖𝑧૮ ․ ․ ྀིა
😭😭esta sufriendo mucho ya regresenle a su soldadito
𝑎𝑛𝑎𝑙𝑖𝑧૮ ․ ․ ྀིა
😭 pobrecito
Maru19 Sevilla
Pobre Alfa🤭
Maru19 Sevilla
Lo saca de quicio😲
Maru19 Sevilla
Se puso bueno 🤭
Nathaly: hola me alegro que te esté gustando
total 1 replies
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