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Seleriun

Seleriun

Status: Terminada
Genre:Mundo mágico / Fantasía LGBT / Completas
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

🚫⚠️Esta historia, termina en POLIAMOR. Sigan de largo si no les gusta y, no denuncien por fa...⚠️🚫

Seleriun, una deidad que intenta esconderse y encajar en un mundo mortal, a aceptar su inmenso poder.
Lucha contra su propia naturaleza, mientras el destino y sus enemigos lo obligan a revelarse.
(Es la continuación de "Luna de Plata")

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El mejor equipo del mundo

El Reino de las Islas Azules estaba acostumbrado al sonido del agua, pero no al sonido de la tierra moviéndose bajo sus pies. Durante siglos, las ciudades flotantes habían dependido de la magia de las mareas, una magia que se estaba agotando. Sin embargo, esa mañana, el horizonte no trajo una tormenta, sino una solución vestida de gris y plata.

Nick, el Brujo de Plata, estaba de pie sobre la cubierta del buque real. A su lado, Brante, en su forma humana pero con ojos que destellaban como lava, observaba las grietas en las plataformas de coral. Detrás de ellos, Muelén sostenía una bolsa llena de semillas de manglar místico.

-Bien, el diagnóstico es claro.- Dijo Nick, señalando un plano holográfico que flotaba frente a él -No es un problema místico, es un problema de cimentación y densidad. El Vacío debilitó los pilares de maná, pero si aplicamos un refuerzo magnético los puntos de carga, las islas no solo dejarán de hundirse, sino que ganarán estabilidad para los próximos mil años.

El Rey de las Islas Azules, el padre de Alec, lo miraba con la boca abierta.

-¿Refuerzo  magnético? ¿Refuerzo estructural? Brujo, esperábamos un ritual de sacrificio o una invocación divina.-

Brante soltó una carcajada que hizo vibrar la madera del barco.

-Majestad, mi esposo prefiere los cálculos a los cánticos. Y créame, es mucho más efectivo. Muelén, ¿estás listo con el anclaje biológico?-

El elfo asintió con una sonrisa serena.

-Las raíces de plata se entrelazarán con el coral muerto, devolviéndole la elasticidad necesaria para soportar las corrientes profundas. En una semana, su reino será el lugar más seguro del océano.

-Y todo esto...- Añadió Nick con una mirada afilada - como parte del pago por haber intentado secuestrar a mi nieto. Considérenlo una inversión en la paz. No queremos tener que volver... y les aseguro que la próxima vez no traeré planos, sino a mi hijo Argolux con hambre.-

El Rey palideció y asintió de inmediato. Mientras los abuelos se encargaban de salvar un reino entero con una mezcla de ingeniería terrestre y botánica élfica, en los Picos de Obsidiana la situación era mucho más ruidosa.

En el Gran Salón de los Picos de Obsidiana

-¡Ni hablar! ¡De ninguna manera!- Gritó Argolux, haciendo que las lámparas de cristal tintinearan -¡Acaban de sobrevivir a un apocalipsis, han sellado el Vacío, y ahora me dicen que quieren volver a esa escuela llena de adolescentes con granos y espías mediocres! ¡Seleriun, te prohíbo que dejes esta montaña! ¡Aquí tenemos comida, seguridad y a mí! ¿Qué más necesitas?-

Seleriun, que ahora vestía una túnica sencilla de lino (ya sin el brillo constante de la plata, pero con una serenidad nueva), suspiró y miró a sus compañeros.

-Tío Argolux, ya lo discutimos. Necesitamos terminar nuestra educación. Además, ahora que no soy una deidad, quiero aprender magia desde la base, como una persona normal. Quiero vivir mi vida, no estar escondido en un palacio de cristal o de obsidiana para siempre.-

Galen, que estaba terminando de pulir sus botas de cuero, intervino con su habitual tono directo.

-Además, Emperador, Alec y yo tenemos que vigilar que nadie moleste a nuestro... bueno, a Seleriun. Ahora que su núcleo está descansando, es vulnerable. No podemos dejarlo solo.-

Alec, sentado con una elegancia impecable mientras leía una lista de suministros, levantó la vista.

-Y yo tengo que terminar mi investigación en la biblioteca del Sur. Con el nuevo tratado, mi padre no puede obligarme a volver a las islas, así que la Academia es el lugar más lógico.-

Argolux se dejó caer en su trono, haciendo un puchero digno de un niño de cinco años. Miró a Eliot, que estaba sentado en el suelo jugando con una de las dagas de Kallan.

-¡Eliot! ¡Diles algo! Tú eres el sensato... bueno, el menos loco. ¡Diles que es una idea terrible!-

Eliot Von Zale atrapó la daga en el aire y le guiñó un ojo al Emperador.

-Lo siento, Gran Escamoso, pero yo ya hice mis maletas. Mi padre, el Archiduque, dice que mi "misión" es seguir a estos tres hasta el fin del mundo. Y si el fin del mundo resulta ser un salón de clases aburrido, pues ahí estaré yo para ponerle picante al asunto. Además, ¿se imagina la cara de la secretaria de registro cuando nos vea llegar a los cuatro juntos? Eso no me lo pierdo ni por todo el oro de Arev.-

Argolux gruñó, echando un poco de humo por la nariz.

-¡Son unos malagradecidos! Mi amor, ¡diles algo! ¡Tu sobrino se va a ir a comer comida de comedor escolar otra vez!-

Kallan, que estaba revisando los documentos de viaje con una calma exasperante, sonrió sin levantar la vista.

-Déjalos ir, Argolux. Seleriun necesita ser joven. Ya salvó el mundo una vez, ahora tiene derecho a reprobar un examen de pociones o a escaparse del dormitorio por la noche. Además, Muelén volverá como profesor para vigilarlos. Estarán a salvo.-

Argolux cruzó los brazos, indignado.

-Está bien, váyanse. Pero si escucho que algún profesor le pone una mala nota a Seleriun, ¡voy a declarar la guerra a la educación formal! ¡Y Eliot, si dejas que Galen y Alec se peleen y rompan otra habitación, te voy a convertir en un llavero de cristal!-

Eliot se puso en pie y le hizo una reverencia burlona.

-Prometo que mantendré la paz, o al menos me aseguraré de que las explosiones sean coloridas.-

Seleriun se acercó a su tío y le dio un abrazo.

-Gracias, tío Argolux. Prometo escribir todas las semanas.-

-Más te vale.- Rezongó el Emperador, devolviendo el abrazo con una fuerza que casi le saca el aire -Y traigan recuerdos. No quiero piedras mágicas, quiero chismes. Quiero saber quién está saliendo con quién y quién hizo el ridículo en el baile de invierno.-

El carruaje real esperaba en la explanada. Ya no era un escape desesperado en medio de la noche. Era una partida oficial, aunque Seleriun seguía manteniendo su identidad de Sil para el resto de los estudiantes, solo por comodidad.

Susy estaba allí, agitando un pañuelo con entusiasmo, mientras su pluma de fénix flotaba a su alrededor, escribiendo el prólogo del segundo libro.

-¡Adiós, mis niños! ¡No olviden el protector solar! ¡Y Seleriun, recuerda lo que dijo Nick: nada de... ya sabes, hasta los dieciocho! ¡Aunque ahora sean cuatro, las reglas siguen vigentes!-

Seleriun se puso rojo como un tomate, mientras Galen y Alec tosían de forma incómoda. Eliot, por supuesto, soltó una carcajada sonora.

-¡No se preocupe, tía Susy! ¡Yo seré el carabinero moral de este grupo! Si veo que alguien se pone demasiado cariñoso, lanzaré un cubo de agua fría... o de hielo, si Alec me ayuda.-

-¡Inténtalo y te quemo las cejas, Von Zale!-  Amenazó Galen, aunque tenía una sonrisa en la cara mientras subía al carruaje.

Seleriun se detuvo antes de entrar. Miró hacia la cima de la montaña. Ya no sentía el tirón del Vacío, ni la presión de las galaxias en sus ojos. Sentía el aire frío en sus mejillas y el calor de sus tres compañeros esperándolo.

-¿Estás listo, Sil?- Preguntó Alec, extendiéndole la mano desde dentro.

Seleriun tomó la mano de Alec, mientras Galen le hacía un espacio en el asiento y Eliot se acomodaba frente a ellos con una baraja de cartas lista para el viaje.

-Estoy listo.- Dijo Seleriun -Volvamos a clase.-

El carruaje comenzó a moverse, alejándose de los Picos de Obsidiana hacia el Sur. Detrás de ellos, la leyenda de la Deidad de Plata quedaba sellada en los libros de Susy, pero frente a ellos, la vida de cuatro jóvenes que habían decidido desafiar al destino apenas comenzaba a escribirse.

Seleriun miró a Eliot, quien estaba tratando de enseñarle un truco de cartas a un Galen muy confundido, mientras Alec explicaba las leyes del agua. Por primera vez en mucho tiempo, Seleriun no se sintió como una Llave o un Sello. Se sintió como un chico con mucha suerte.

-Oye, Eliot.- Dijo Seleriun de repente.

-¿Dime, Rayito de Luna?-

-Gracias por quedarte.-

Eliot sonrió, una sonrisa sincera que no tenía rastro de burla.

-Ni loco me perdería el resto de esta historia, Sil. Además, alguien tiene que asegurarse de que estos dos no se maten antes de la graduación. Somos un equipo ahora, ¿no?-

-El mejor equipo del mundo.- Afirmó Galen, pasando un brazo sobre los hombros de Seleriun.

Y así, bajo el sol de la tarde, los cuatro amigos partieron hacia el reencuentro con su pasado, listos para enfrentar un futuro que, por fin, les pertenecía solo a ellos.

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yeimy ferrer
quiero ver la negociación en la noche de bodas
Skay P.: ¿De verdad? ¿Qué te gustaría? ¿Qué la pasen los cuatro juntos o que se turnen?
El dato mágico es: Seleriun es descendiente de dragones (Obsidius) puede pasar muchas cosas😘
total 1 replies
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