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Siempre Te Espere

Siempre Te Espere

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor de la infancia / Pareja destinada
Popularitas:589
Nilai: 5
nombre de autor: sarais

novela juvenil de romance que demuestra que tanto se puede esperar a una persona por amor , también lo que es capaz de hacer una persona por proteger a ser que ama desde la niñez en sus vidas habrá mucho tropiezos y tendrá que salir de ese mundo oscuro para llegar a la persona que siempre la espero

NovelToon tiene autorización de sarais para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La verdad sin máscaras

La sala estaba en silencio.

Un silencio diferente al de la noche anterior.

Este no era de miedo.

Era de espera.

Amber estaba sentada en el sofá, con una manta sobre los hombros. Los moretones comenzaban a tornarse morados. El labio aún inflamado.

Frente a ella estaban sus hermanos:

Melody, con los ojos llenos de lágrimas contenidas.

Nehemías estaba serio .analizando cada gesto.

Aslan, con los puños apretados.

A un lado, Marian sostenía la mano de su hija.

Y de pie, como un muro, estaba Diego.

Amber respiró hondo.

—Ya no puedo seguir callando —dijo, con la voz quebrada.

Todos la miraron.

—Yo no me casé con Franco por amor.

El nombre de Franco cayó como veneno en la habitación.

—Me casé porque tenía miedo.

Melody negó suavemente con la cabeza, como si no quisiera creerlo.

Amber cerró los ojos un instante.

—Hay un video.

El aire se congeló.

—Un video mío… con él.

Marian apretó su mano con fuerza.

—Pero yo… —la voz de Amber tembló—. Yo no estaba en mis cinco sentidos. No recuerdo todo. Sé que algo no estaba bien. Me sentía mareada… confundida.

Diego dio un paso al frente.

—¿Te drogó? Cada vez era peor su dolor no entendía como pudo pasar todo eso si el siempre la protegió

Amber no respondió directamente, pero las lágrimas fueron respuesta suficiente.

—Él guarda ese video —continuó—. Y cada vez que intento irme… me dice que lo va a sacar. Que lo va a enviar a todos. Que lo va a hacer público.

Melody empezó a llorar.

Nehemías cerró los ojos, conteniendo la rabia.

Aslan golpeó el brazo del sofá.

Ese maldito…

Amber tragó saliva.

—Y no es lo único que tiene.

Todos levantaron la mirada.

—También tiene un video… o fotos… de cuando Eros golpeó a su primo. —Respiró con dificultad—. Lo tiene guardado. Como otra carta.

El nombre de Eros quedó suspendido en el aire.

—Él sabe todo —susurró Amber—. Y usa todo.

Marian comenzó a llorar en silencio.

No sabía cómo salir de eso —continuó Amber—. Si me iba, sacaba el video. Si hablaba, lo sacaba. Si lo desobedecía… —su voz se quebró—, ya vieron lo que hacía.

El silencio fue pesado.

—Tengo miedo —confesó finalmente—. Miedo de que ese video íntimo salga a la luz. Miedo de que destruyan mi nombre. Miedo de que Eric algún día lo vea.

Se llevó las manos al rostro.

—Y tengo miedo de que Eros termine en la cárcel por lo del primo… porque Franco está esperando el momento para usarlo.

Diego respiró hondo, tratando de controlar la furia.

—¿Desde cuándo te está chantajeando? Desde la graduacion de Eros no se por que salí por qué le hice caso lloro aún más

—no hubo perdida solo fue una excusa.

Marian soltó un sollozo.

Aslan comenzó a caminar de un lado a otro.

—Entonces no fue solo violencia física —dijo Nehemías y con frialdad analítica—. Fue manipulación, coerción, chantaje… abuso digital y sexual .

Amber asintió.

—Yo creía que podía soportarlo. Pensaba que si obedecía, si hacía todo bien, no lo iba a usar.

Pero ya no podía sostener esa mentira.

—Me equivoqué.

La sala quedó en silencio absoluto.

Diego finalmente habló.

—Mírame.

Amber levantó los ojos.

—La vergüenza no es tuya.

Su voz fue firme.

—La culpa no es tuya.

Marian asintió entre lágrimas.

Melody se acercó y la abrazó con cuidado de no lastimarla.

—No estás sola —susurró.

Aslan se detuvo frente a ella.

—Si ese hombre cree que puede seguir usando eso contra ti, se equivocó.

Nehemías fue directo.

—El chantaje es delito. La difusión de material íntimo sin consentimiento también. Y si estabas bajo efectos de algo, es aún más grave.

Amber los miraba, confundida.

¿Y si lo publica?

Diego respondió sin titubear.

—Entonces lo enfrentamos. Pero ya no te vas a quedar callada.

El miedo seguía ahí.

Pero algo había cambiado.

Ya no cargaba el secreto sola.

Y por primera vez en mucho tiempo…

La vergüenza comenzó a transformarse en determinación.

___________

A la mañana siguiente, la casa ya no estaba envuelta en el mismo caos.

Había silencio… pero no era el de la noche anterior.

Era un silencio cansado.

En la sala, Eric corría de un lado a otro, riendo por primera vez desde lo ocurrido. Jugaba con Nehemia y Aslan, que exageraban caídas y tropiezos solo para arrancarle carcajadas.

Ese sonido alivió un poco el aire.

En el comedor, Melody estaba frente a Amber con una pequeña caja de maquillaje.

—Solo para cubrir un poco… —susurró con cuidado

Amber permanecía quieta mientras su hermana trabajaba con delicadeza sobre los moretones. No para ocultar la verdad, sino para que ella pudiera mirarse al espejo sin romperse otra vez.

Desde el otro lado de la habitación, Diego observaba.

Sus ojos no se apartaban de su hija.

Había nostalgia.

Culpa.

Y una decisión creciendo dentro de él.

Voy a hundirlo, pensaba está me las pagas es mi hija.

No importa cómo.

Una hora después, se escucharon autos detenerse frente a la casa.

Mihjair fue el primero en entrar, seguido de Alana.

Detrás de ellos…

Eros.

Su presencia cambió la energía del lugar.

Eric lo vio primero.

Se quedó quieto.

Lo observó unos segundos… como asegurándose.

Luego caminó hacia él, lento.

Eros se agachó.

Por primera vez no hubo distancia.

No hubo orgullo.

Solo vulnerabilidad.

Hola… campeón —murmuró.

Eric dudó apenas un instante antes de lanzarse a sus brazos.

Ese pequeño gesto rompió algo dentro de él.

Eros lo sostuvo con fuerza.

Demasiada fuerza.

Sus ojos verdes se humedecieron.

Por primera vez, tomó verdadera conciencia:

Ese es mi hijo.

Y también entendió algo más:

Podía perderlo.

La idea de la cárcel ya no era una amenaza abstracta.

Era una posibilidad real.

Miró el rostro del niño.

Las mejillas aún ligeramente rojizas.

Los ojitos verdes precioso para el es el niño.mas hermoso

Y sintió que, si era por él…

Sí.

Sería capaz de ir a la cárcel.

Sin dudar.

Le besó la frente.

—Nada te va a pasar —susurró, aunque no sabía si podría cumplirlo.

Al levantar la vista, vio a Amber sentada.

Los moretones apenas disimulados.

La postura frágil.

Y la rabia regresó.

No explosiva como la noche anterior.

Más fría.

Más peligrosa.

Fue poco, pensó.

Lo que le hice fue poco.

Alana notó ese cambio en su mirada.

Y se acercó discretamente a su hijo.

Recuerda lo que hablamos —le dijo en voz baja.

Eros asintió apenas.

El momento emotivo fue breve.

Porque el destino no iba a darles tregua.

Horas después, cuando el ambiente comenzaba a sentirse ligeramente más estable…

Sonó el timbre.

Firme.

Autoritario.

Diego fue a abrir.

Y el mundo volvió a tensarse.

Dos oficiales estaban en la puerta.

—¿Aquí se encuentra Eros Torres? —preguntó uno de ellos.

El silencio dentro de la casa fue inmediato.

Eros se puso de pie lentamente.

No preguntó por qué.

Ya lo sabía.

Franco había movido su ficha.

El oficial habló con tono formal.

—Hay una denuncia por agresión. Necesitamos que nos acompañe.

Amber sintió que el aire desaparecía.

Eric, aún en brazos de Nehemia, volvió a aferrarse con miedo.

Mihjail dio un paso al frente.

—Mi hijo irá. Pero irá con abogado.

Eros levantó la mano, deteniéndolo.

Miró a Amber.

Luego a su hijo.

Sus ojos ya no estaban descontrolados.

Estaban decididos.

—Voy a regresar —dijo, sin apartar la mirada de Eric.

Y aunque nadie sabía cuánto tardaría…

En ese momento, todos comprendieron algo:

La guerra ya no era privada.

Ahora era legal.

Y apenas comenzaba.

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