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Reencarné Como La Princesa Demonio: Mi Ambición... Casi Destruye Todo

Reencarné Como La Princesa Demonio: Mi Ambición... Casi Destruye Todo

Status: En proceso
Genre:Reencarnación
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Reencarné como la hija del Señor Demonio… justo antes de la guerra.
Pero yo no vine a luchar.
Vine a cambiarlo todo.
Si los demonios necesitan recursos
y los humanos necesitan magia…
¿por qué no convertir el conflicto en negocio?
Funcionó.
Hasta que mi ambición empezó a ir demasiado lejos…
y lo que intenté construir
comenzó a dañar a quienes quería proteger.
Ahora, mi mejor cliente es el príncipe humano…
y mi padre está listo para destruirlo todo. 😈

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23: Intereses Peligrosos

La demostración había terminado.

Pero nadie se iba.

El salón seguía vivo.

Demasiado vivo.

Voces superpuestas.

Manos señalando planos.

Negociaciones rompiéndose y rehaciéndose en segundos.

—¡Quiero exclusividad en la ruta norte!

—¡Eso no cubre la demanda!

—¡Si firmamos ahora, bajará el precio!

El sonido de los motores seguía de fondo.

Constante.

Grave.

Vibrando en el aire como un pulso… demasiado irregular.

Nyxara observaba desde arriba.

Inmóvil.

Pero no pasiva.

Sus ojos recorrían cada movimiento, cada gesto, cada error.

(No están pensando…)

(Solo están reaccionando.)

—Los tienes —dijo Malakar a su lado.

—Todavía no.

—Míralos.

Nyxara no apartó la vista.

—Están emocionados.

Pausa.

—Eso los vuelve inestables.

Malakar soltó una leve risa por la nariz.

—Cada vez me gustas más como gobernante.

Nyxara no respondió.

Porque ya no estaba mirando a las personas.

Sino a algo más.

Una chispa.

Breve.

Casi imperceptible.

En uno de los motores.

Desapareció.

Pero no fue suficiente rápido.

(Sigue fallando…)

(Y esta vez… no fue pequeño.)

—Princesa.

El guardia se inclinó levemente.

—El príncipe humano solicita hablar.

Malakar chasqueó la lengua.

—Otra vez ese humano.

Nyxara no se movió.

—Déjalo pasar.

Minutos después—

Lysander apareció.

No anunció su presencia.

No interrumpió.

Simplemente se acercó…

y se apoyó en la baranda, a su lado.

Mirando lo mismo que ella.

Como si perteneciera ahí.

El silencio entre ambos no era vacío.

Era… denso.

—Debo admitir algo —dijo finalmente.

Nyxara no giró.

—¿Qué?

—Esto…

Sus ojos recorrieron el caos contenido del salón.

—Es más grande de lo que esperaba.

—Lo sé.

Pausa.

—Y más inestable.

Eso la hizo mirarlo.

Sus miradas chocaron.

Directo.

Sin evasión.

—Lo notaste.

—Sería un mal estratega si no.

Silencio.

Pero esta vez… no era distante.

Era cercano.

—Seraphine también lo vio —continuó él.

Nyxara apoyó un codo en la baranda.

—Lo esperaba.

—Está furiosa.

—Bien.

—Y motivada.

Pausa.

Lysander bajó apenas la voz.

—Eso es peor.

Una leve sonrisa apareció en Nyxara.

Pequeña.

Peligrosa.

—Para ella.

Lysander negó suavemente.

Sus ojos no se apartaron de los de ella.

—Para todos.

El sonido de un motor cambió.

Bajó de golpe.

Ambos miraron al mismo tiempo.

Un instante.

Tensión pura.

Luego el ruido volvió…

pero ya no era el mismo.

Nyxara lo sintió.

(No va a aguantar mucho más…)

—¿Te preocupa? —preguntó Lysander.

—No.

Pausa.

—Pero lo estoy considerando.

Lysander la observó más de cerca.

Demasiado cerca.

—Eso es nuevo.

—¿Qué cosa?

—Que lo admitas.

Nyxara lo miró fijamente.

—No lo hago.

Silencio.

Pero él no retrocedió.

No dudó.

—Eres interesante.

Nyxara alzó una ceja.

—Eso suena como un error.

—Probablemente.

Pausa.

—Pero no puedo evitarlo.

El aire cambió.

Sutil.

Pero innegable.

Más cercano.

Más cálido.

Nyxara no se movió.

Pero su atención… ya no estaba solo en el salón.

—Ten cuidado, príncipe.

—¿Por qué?

Sus voces eran más bajas ahora.

Más privadas.

—Porque yo no dejo de calcular.

Lysander sonrió apenas.

—Lo sé.

Un segundo.

—¿Y aun así te acercas?

—Sí.

Silencio.

Nyxara lo sostuvo.

—¿Por qué?

Lysander no dudó esta vez.

—Porque quiero entenderte.

El mundo pareció apagarse un instante.

Solo ellos.

Solo ese espacio mínimo entre ambos.

—Y eso rara vez termina bien —añadió.

Nyxara no apartó la mirada.

Su voz bajó apenas.

—No.

Un latido.

—Nunca termina bien.

Algo pasó.

No visible.

Pero real.

Algo que ninguno de los dos nombró.

Ni evitó.

El ruido del salón volvió de golpe.

—¡Ese motor está perdiendo presión!

Gritos.

Ingenieros corriendo.

Vapor escapando.

Nyxara desvió la mirada.

Pero no completamente.

—Otra vez… —murmuró.

Lysander la observó.

No el caos.

A ella.

—Ese es tu punto débil.

—Ya lo sé.

Silencio.

—Y alguien lo va a usar contra ti.

Nyxara apretó levemente la baranda.

Sus dedos quedaron a centímetros de los de él.

Sin tocarse.

—¿Seraphine?

—Sí.

Pausa.

—O alguien más.

El mensaje quedó suspendido entre ambos.

(No es solo competencia…)

(Es una guerra que aún no empieza.)

Nyxara respiró lento.

—Entonces lo arreglaré antes.

—¿Y si no puedes?

Silencio.

Esta vez… más pesado.

Más real.

Nyxara no respondió de inmediato.

Porque esa posibilidad—

existía.

Y ambos lo sabían.

Lysander bajó la voz.

—Esto ya no es solo estrategia.

Nyxara lo miró.

Más cerca.

—Nunca lo fue.

—Entonces dime qué es.

Un segundo.

Demasiado largo.

—Supervivencia.

Pausa.

Sus ojos no se apartaron.

—Y esta vez… no puedo permitirme fallar.

Silencio.

Lysander sostuvo su mirada.

Algo cambió en la suya.

Algo más profundo.

—Entonces estamos en lados opuestos.

—Siempre lo estuvimos.

Pausa.

—Y aun así estás aquí.

—Sí.

—¿Por qué?

Lysander exhaló lento.

Miró el salón.

Luego a ella.

—Porque esto…

Sus ojos no dudaron.

—vale la pena.

Nyxara lo observó.

Más de lo que debería.

—Eso es lo más peligroso que has dicho.

—Lo sé.

El motor falló otra vez.

Más fuerte.

Más violento.

El caos regresó.

Pero nadie gritó esta vez.

Porque todos… ya lo esperaban.

Nyxara cerró los ojos un segundo.

(Y eso…)

Los abrió.

(es peor.)

Cuando el miedo se vuelve costumbre…

el sistema deja de resistir.

Se quiebra.

Y en ese momento—

alguien siempre avanza para tomar el control.

Nyxara no miró el salón esta vez.

Miró a Lysander.

Porque por primera vez…

no estaba segura

de si él sería un aliado—

o el inicio de su caída.

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jaime pinto ramirez
tiene razón debe saber dirigir y proteger, pero sobre todo conocer su territorio y su gente, me gustaría verla en otras actividades además del comercio
Annyely: jaime 👀 me gusta mucho cómo lo estás viendo…
la princesa aún tiene mucho por mostrar, y pronto empezará a moverse en otros ámbitos 😏
total 1 replies
jaime pinto ramirez
los humanos intentaran competir, pero la princesa ya debe tener varios planes 🤭
jaime pinto ramirez
definitivamente del lado de la princesa
Annyely: jaime 👀 buena elección… la princesa todavía tiene mucho que demostrar
pero no todo será tan fácil como parece 😏
total 1 replies
Annyely
“Gracias por leer y por los me gusta ❤️
Si quieren, pueden contarme qué les pareció este capítulo.”
Annyely
Gracias por leer 💙
Cada me gusta y comentario ayuda mucho a que esta historia siga creciendo.
Si te está gustando, no olvides apoyarla ✨
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