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LA TENTACION DEL LOBO

LA TENTACION DEL LOBO

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Pareja destinada / Amor eterno / Hombre lobo / Mundo de fantasía / Amor a primera vista
Popularitas:9.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Marceth S.S

Scarlet siempre ha vivido al límite: cuchillos afilados, fuego constante y una cocina donde el control lo es todo. Lo último que necesita es Alaska, el frío eterno… y un hombre que parece decidido a desordenar su vida.

Luke solo quiere paz. Silencio. Distancia de todo aquello que alguna vez lo rompió. Pero cuando Scarlet llega a la montaña, su mundo se sacude de una forma que su lobo no sabe explicar. La reconoce por su aroma a cerezas, la desea con una intensidad peligrosa… y aun así, no la acepta como su mate.

Entre discusiones, roces inevitables y una tensión que arde incluso bajo la nieve, ambos luchan contra un vínculo que se resiste a ser nombrado. Porque a veces el destino no llega con claridad, y el amor verdadero aparece cuando menos estás dispuesto a reconocerlo.

En Alaska, donde el invierno observa en silencio, negar al mate puede ser el error más grande de todos.

NovelToon tiene autorización de Marceth S.S para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 17: No muerdo

El tiempo pasó demasiado rápido.

O tal vez fui yo quien se empeñó en huir de él, manteniéndome lejos de esa mujer con una devoción casi religiosa. La observaba a la distancia, siempre. Sabía dónde estaba, con quién hablaba, cuándo reía.

Pero no me acercaba. No si no era estrictamente necesario.

No le había dirigido la palabra ni una sola vez.

Ni siquiera un saludo.

Ahora estaba apoyado en el pequeño bar de la recepción, con el vaso entre los dedos y a Ethan a mi lado, el alfa de la manada de Black Ridge. No necesité mirarlo para saber que ya había notado todo. Ethan siempre lo notaba todo… y con algunas copas encima, era infinitamente peor.

—Así que… —dijo arrastrando la voz, chocando su vaso con el mío— ¿cuánto llevas huyendo? ¿Una hora? ¿Dos?

Le lancé una mirada seca.

—No estoy huyendo.

Soltó una carcajada abierta.

—Claro que no —ironizó—. Solo estás estratégicamente evitando a tu mate. Muy profesional de tu parte.

Gruñí bajo, apenas audible.

—Baja la voz.

—¿Para qué? —se inclinó un poco más hacia mí, divertido—. Si todo el bosque ya debe saberlo. Mírate, Luke. Pareces una estatua a punto de romperse.

Di un trago largo a la bebida, intentando ignorarlo.

—No empieces.

—Oh, voy a empezar —sonrió con malicia—. Porque jamás, en todos estos años, te había visto así. Tenso, callado y celoso.

—No estoy celoso.

Ethan arqueó una ceja.

—Claro que no —repitió—. Por eso casi atraviesas a Damián con la mirada cuando se le acercó.

Apreté la mandíbula.

—Es un crío.

—Un crío que sonríe demasiado —dijo, dándole otro sorbo a su copa—. Y ella… —siguió mi mirada sin que yo se lo indicara—. Ella no es de las que pasan desapercibidas.

Ahí estuvo el problema.

Scarlett reía con un pequeño grupo cerca de las mesas, el vestido verde resaltando como una maldita provocación. El olor a cerezas llegaba incluso hasta aquí, suave, constante, como un recordatorio cruel.

Mi lobo se agitó.

Mía.

Cerré los ojos un segundo, respirando hondo.

—No puedo —murmuré, más para mí que para él—. Ni ahora ni nunca.

Ethan me observó en silencio por primera vez desde que llegamos al bar. Cuando habló de nuevo, su tono ya no era burlón.

—Lo sé —dijo—. Pero eso no va a desaparecer porque lo ignores.

Abrí los ojos.

—Lo he hecho antes.

—No con un vínculo así —replicó—. Y mucho menos cuando ella también lo siente.

Volví a mirar hacia ella sin querer. Justo en ese instante, como si algo invisible la guiara, Scarlett alzó la vista.

Nuestros ojos se encontraron.

El mundo se estrechó.

Su pulso se disparó, lo sentí como si fuera el mío. El vínculo vibró, vivo, insistente. Ella no apartó la mirada de inmediato. Tampoco yo.

Ethan chasqueó la lengua.

—Oh, esto va a ser divertido —dijo, claramente ebrio—. Trágico, intenso… pero divertido.

Gruñí.

—Cállate y bebe.

Sonrió, obediente solo en apariencia.

Mientras tanto, yo sabía una cosa con absoluta certeza,

Podía seguir alejándome de ella todo lo que quisiera…O eso pensé, hasta que Aria apareció frente a mí arrastrando —literalmente— a Scarlett de la muñeca

—Perdón —dijo Aria con una sonrisa nerviosa—. Soy pésima presentando gente. Si Damián no me lo recordaba, se me habría pasado por completo.

Busqué al instante al mocoso con la mirada.

Ahí estaba, apoyado contra una columna, con esa mirada descarada suya y una sonrisa de triunfo que me prometía burlas durante el resto de mi vida.

Ese crío…

Volví la vista hacia Scarlett.

Estaba justo frente a mí. Tan cerca que el olor a cerezas me golpeó sin piedad. Estaba nerviosa, lo sentía, pero lo ocultaba bien, espalda recta, mentón en alto, expresión controlada. Valiente. Demasiado.

Extendió la mano hacia mí.

—Scarlett —dijo con voz firme—. Mucho gusto.

Mi lobo rugió por dentro.

Mía.

Y aun así… no tomé su mano.

No la toqué.

Vi el instante exacto en que la vergüenza le cruzó el rostro. Fue sutil, casi imperceptible, pero el vínculo me lo gritó. Bajó la mano lentamente, y junto con ese gesto sentí cómo una chispa de molestia comenzaba a encenderse en ella.

Aria me fulminó con la mirada.

—Luke —me regañó en voz baja—. No seas grosero.

La ignoré.

Porque si la tocaba, si siquiera rozaba su piel, sabía que no habría vuelta atrás. Me iba a descontrolar.

Scarlett apretó los labios, claramente molesta ahora, y algo dentro de mí —algo oscuro y posesivo— reaccionó con una mezcla peligrosa de culpa y satisfacción.

Genial.

La estaba enfadando.

Para no hacer algo peor —como tomarla de la cintura y llevarla lejos de todos— decidí canalizar todo ese deseo hirviendo de la peor manera posible.

Atacando.

—Así que tú eres Scarlett —dije, con un tono frío, calculado—. La responsable de cambiar el menú sin autorización.

Sus cejas se arquearon de inmediato.

—Perdón… ¿qué?

—El menú —repetí, inclinándome apenas hacia ella—. Fue modificado sin consultarme. Y considerando que yo soy el organizador, no es un detalle menor.

Pude sentir cómo su molestia crecía, cómo su pulso se aceleraba.

—La cocina era un caos —respondió, ya sin rastro de timidez—. Y nadie parecía hacerse cargo. Solo intenté ayudar.

—Ayudar —repetí con ironía.

Aria intervino enseguida.

—Luke, basta. La comida está increíble y todos—

—No te hablé a ti —la corté, sin apartar la mirada de Scarlett.

Ella sostuvo mi desafío sin retroceder.

—Si hay algún problema —dijo con voz firme— puedes decírmelo directamente. No muerdo.

Pero yo si…

Mi lobo sonrió con hambre.

—No —murmuré—. Eso ya lo sé.

El silencio que cayó fue pesado. Aria nos miraba como si estuviera presenciando un choque inminente, y desde algún lugar, juraría que escuché la risa ahogada de Damián.

Perfecto.

Había logrado exactamente lo que no debía,

Provocarla.

Y lo peor de todo…

Me encantó.

Scarlett

Frente a Luke, lo primero que pensé fue que me habían vendido una mentira muy bien adornada.

Emma y Aria habían hablado maravillas de él, responsable, íntegro, tranquilo, un pilar para la manada. Yo esperaba… no sé, algo parecido a un hombre decente. ¿Un saludo, tal vez?

Pero no.

Ignoró mi mano extendida como si no existiera. Y eso ya me había molestado. Bastante.

Y luego vino el regaño.

Por ayudar.

Por cocinar.

¿En serio?

Sentí cómo el calor me subía al rostro, no de vergüenza, sino de rabia.

—La cocina era un desastre —respondí, sosteniéndole la mirada—. Solo intenté ayudar.

Su expresión no cambió. Fría. Calculadora. Irritantemente atractiva.

—Nadie te pidió que lo hicieras.

Ahí fue cuando algo dentro de mí hizo clic.

—Claro —repliqué, cruzándome de brazos—. La próxima vez dejaré que todo se queme y que los invitados se queden sin comer. Mucho más apropiado, ¿no?

Aria intentó intervenir, pero Luke fue más rápido.

—No es tu lugar tomar decisiones aquí —dijo, con esa voz grave que parecía diseñada para intimidar.

Eso fue suficiente.

—Entonces deberías aprender a estar presente —le solté—. Porque si tú no estabas y alguien tenía que arreglar el desastre, no iba a quedarme mirando.

Me di cuenta tarde de que estaba roja. Furiosa. Encendida. Pero no bajé la mirada.

—Y puedes decírmelo sin ese tonito de macho alfa ofendido. —añadí.

1
Eulogia García
bonita historia
~Mio^Mio~
Estoy perdida... que alguien me explique por favor 😭
Que paso con los otros capítulos /Cry/
Kerly Pina
por favor más capitulos
Irma Ruelas
😍❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Irma Ruelas
😍❤️❤️❤️
Irma Ruelas
😡🐺🤔😍😍❤️❤️❤️❤️
Irma Ruelas
😍😍❤️❤️❤️❤️
Irma Ruelas
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Irma Ruelas
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