NovelToon NovelToon
Operación: Corazón Blindado

Operación: Corazón Blindado

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Romance
Popularitas:3k
Nilai: 5
nombre de autor: Leidy Ocampo

Meghan Whitmore, hija del recién electo presidente de Estados Unidos y brillante abogada, siempre ha vivido entre poder y estrategia. Desde la muerte de su madre y su hermano, ella se convirtió en el mayor apoyo de su padre... y en su punto más vulnerable.

Cuando una amenaza logra infiltrarse en la Casa Blanca, su seguridad se refuerza con un nuevo jefe de protección: el capitán Ethan Cole, un militar frío y disciplinado que solo cree en el deber. Lo que comienza como una misión profesional pronto se convierte en una tensión imposible de ignorar.

Pero mientras las amenazas se vuelven más personales y secretos del pasado salen a la luz, Meghan y Ethan descubrirán que el mayor riesgo no está en los enemigos externos... sino en cuando los sentimientos comienzan a ganar terreno y todo el país los está observando.

NovelToon tiene autorización de Leidy Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 23

LÍNEAS QUE NO COINCIDEN -

Ha pasado una semana desde el atentado.

Siete días de seguridad reforzada.

Siete días de llamadas constantes.

Siete días en los que mi padre prácticamente vive en reuniones.

Y siete días en los que Ethan, oficialmente asignado a vigilancia externa… no se despega de mí ni un segundo.

Dice que es protocolo.

Yo digo que es otra cosa.

Estoy trabajando desde casa. Reuniones virtuales, informes, decisiones que requieren una sonrisa diplomática incluso a través de una pantalla.

Cuando por fin cierro la última videollamada, me recuesto en la silla y miro hacia el jardín.

Ahí está.

Sentado en la mesa de hierro forjado frente a la fuente.

Camisa arremangada.

Hombro vendado bajo la tela.

Un archivo abierto entre las manos.

Concentrado.

Demasiado concentrado.

Sonrío.

Salgo al jardín sin hacer ruido.

—¿Lees cosas divertidas o solo informes deprimentes? —pregunto al llegar.

No levanta la vista de inmediato.

—Depende de lo que usted considere divertido.

—Verte fruncir el ceño entra en mi lista.

Ahora sí me mira.

—Me alegra contribuir a su entretenimiento.

Me siento frente a él.

—¿Te duele?

—No.

—Mentiroso.

—Un poco.

—¿Ves? Eso fue más humano.

Cierra el archivo con calma.

—Debería estar descansando.

—Deberías dejar de decirme lo que debería hacer.

Se inclina apenas hacia atrás en la silla.

—La seguridad sigue en nivel alto.

—Lo sé.

—No es momento para distracciones.

—¿Soy una distracción?

—Frecuentemente.

Finjo indignación.

—Qué grosero.

Silencio breve.

Brisa ligera.

El jardín parece tranquilo.

Demasiado tranquilo.

—¿Qué lees? —pregunto, señalando el archivo.

No responde de inmediato.

Lo gira hacia mí.

Y entonces veo el nombre.

El de mi madre.

El de mi hermano.

El informe del accidente.

El aire cambia.

—¿Por qué tienes eso? —pregunto más bajo.

—Porque usted me pidió investigar.

—Pero no pensé que…

—No iba a hacerlo a medias.

Me levanto y rodeo la mesa.

Me siento a su lado esta vez.

Demasiado cerca.

Pero ninguno se mueve.

Abre el archivo otra vez.

—El reporte oficial dice que el vehículo perdió control en una curva cerrada —explica.

—Sí.

—Carretera húmeda. Impacto lateral. Fallecimiento instantáneo.

Trago saliva.

—Lo sé de memoria.

Pasa una página.

—Pero aquí hay algo que no coincide.

—¿Qué cosa?

—La ruta.

Frunzo el ceño.

—¿Qué pasa con la ruta?

Señala el mapa adjunto.

—El informe indica que regresaban por la autopista norte.

—Sí.

—Pero los registros de tránsito muestran que el vehículo fue captado en una cámara del centro quince minutos antes.

Parpadeo.

—Eso no es posible.

—Eso pensé.

—Mi madre no tenía nada que hacer en el centro.

—¿Está segura?

Dudo.

—Dijo que iba a comprar algunas cosas para la casa.

—¿Dónde?

—No recuerdo.

Ethan mantiene la voz firme.

—El ticket de compra no aparece en el expediente.

—Tal vez no lo guardaron.

—Tal vez.

Lo miro.

—Pero crees que no es un “tal vez”.

—Creo que faltan piezas.

Me inclino más sobre el archivo.

Nuestros hombros se rozan.

Ninguno se aparta.

—¿Estás diciendo que el accidente…?

—Estoy diciendo que no estoy convencido de que todo esté completo.

Mi corazón empieza a latir más rápido.

—¿Hay algo más?

Pasa otra página.

—La hora del impacto no coincide con la llamada de emergencia.

—¿Cómo?

—La llamada se registra siete minutos después del supuesto choque.

—¿Eso es raro?

—En una carretera casi vacía, sí.

Lo miro.

Él me mira.

—¿Crees que alguien alteró el informe?

—No lo sé.

—Ethan.

—No lo sé —repite, pero más bajo.

Me quedo en silencio.

El jardín ya no parece tranquilo.

—Siempre sentí que algo no cuadraba —confieso.

—¿Por qué?

—Porque mi madre odiaba esa curva. Siempre la evitaba.

Él levanta una ceja.

—Eso es importante.

—¿Lo es?

—Sí.

—¿Por qué?

Se inclina un poco más cerca.

—Porque si alguien conoce una ruta peligrosa… no la toma sin razón.

Nuestros ojos se quedan fijos.

—Estás insinuando algo muy grande.

—Estoy insinuando que debemos investigar más.

Respiro hondo.

—¿Y si no encontramos nada?

—Entonces tendrá paz.

—¿Y si encontramos algo?

No responde de inmediato.

Su mirada se suaviza.

—Entonces tendrá respuestas.

Silencio.

Largo.

Pesado.

—Gracias —murmuro.

—Es mi trabajo.

—No. Esto no.

Sus labios se curvan apenas.

—Le dije que no hago nada a medias.

Lo observo.

La forma en que sostiene el archivo.

La seriedad con la que trata algo que para mí es personal.

—¿Sabes qué es lo más inquietante? —digo.

—¿Qué?

—Que me siento más tranquila ahora que sé que algo no encaja.

—Eso no tiene sentido.

—Sí lo tiene.

—Explíquelo.

Sonrío ligeramente.

—Porque significa que no estoy loca por haber sentido que había algo mal.

Él me sostiene la mirada.

—No está loca.

—A veces lo parezco.

—A veces me provoca.

Río suave.

—Ah, volvemos al sarcasmo.

—Es mi mecanismo de defensa.

—El mío es molestarte.

—Lo hace bastante bien.

Nos quedamos en silencio otra vez.

Pero no es incómodo.

Es diferente.

Cercano.

—Vamos a llegar al fondo de esto —dice finalmente.

—¿Lo prometes?

Sostiene mi mirada unos segundos más de lo normal.

—Sí.

Y en ese momento, más que en el atentado, más que en la gala, más que en las escaleras…

entiendo que la línea entre nosotros ya no es solo profesional.

Es algo que se construye en silencios compartidos.

En archivos abiertos.

En miradas largas.

Y en secretos que apenas empiezan a revelarse.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play