En un mundo donde el poder corrompe y la sangre siempre se paga con más sangre, la paz no es más que una mentira bien contada.
Ella creció entre sombras, bajo las reglas de una familia donde la mafia dictaba cada paso.
Ahora sigue el mismo camino hasta que un enemigo de su familia aparece para arrastrarla a un infierno de verdades que duelen, pactos rotos y recuerdos que jamás murieron.
Entre la oscuridad del odio y la fragilidad del amor, deberá elegir: ¿vale su alma mas que la venganza… o ya es demasiado tarde para salvarla?
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Capitolo 11
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Su mirada con la mía era mas desafiante que nunca, nos observábamos desconfiando del uno al otro. A lo mejor ya sospechaba que algo le estaba ocultando.
—Dices que tienes información sobre la mafia vindicta, pero algo no me cuadra—murmuró—No cualquiera sabe de ellos porque son muy reservados, solo confían en personas cercanas a ellos.
—Los vindicta confiaron en mi durante años, se todo de ellos tanto en su familia, como en sus negocios.
Ese hombre no dejaba de verme, eran claros mis rasgos parecidos a los de mi padre por lo que tenia miedo de que no funcionara esto.
—Me gusta que sea segura de si misma señorita, pero dígame ¿porque alguien como tu quiere tener contacto con los becker?
—Porque me he dado cuenta del poder que tienen los becker en todo Italia. No viaje desde Italia para solo hablar con los peces pequeños, se que ellos al verme estarán muy interesados en que yo les brinde información sobre los vindicta.
Theo se detuvo frente a mí.
—Me gusta su seguridad, ¿odia a los vindicta?
—No—respondí—el odio para mi solo ciega a las personas, diría que todo es más algo de “resentimiento”.
—Y si la llevara delante de los becker con quien hablaría?
—con la cabeza, bruno becker. ¿Él es el capo principal o no es así?
—tiene razón, su respuesta fue muy inteligente Bianca. ¿Pero porque tendría que ayudarla?
—porque si no lo hace, no solo estaría afectando a un solo becker. Afecta a toda la familia. A sus rutas, a sus alianzas… ya que pronto la mafia vindicta los atacara.
Theo me observó con una mezcla de molestia y respeto.
—hablare con bruno, pero no le prometo nada.
—No necesito que me haga promesas—respondí—Solo necesito que les digas una cosa.
Él se giró y me miro.
—¿Cuál?
—Que cuando me vean no se sorprendan, porque sé que les dará un colapso. Y a lo mejor la información que tenga si ellos no quieren colaborar se la venderé a otros enemigos de los vindicta.
Theo sostuvo mi mirada unos segundos más.
—Definitivamente—murmuró—algo ocultas, si sabes mucho de ellos es porque algo tienes y quieres obtener algo a cambio.
—Se lo dejo a su imaginación, Signore. Creo que esto era todo.
—Dame tu numero para hablarnos y mantenerte informada. Pensé que venias por droga también.
—te lo daré, pero dime ¿tienes dosis de cocaína?
—claro que sí, Königin
Theo saco unas bolsas de cocaína me las dio en mi mano haciendo que las guardara iba a sacar el dinero, pero el solo me hizo una seña para que no lo hiciera.
—Quédate con ellas, es gratis para ti.
—Y después no me las cobraras?
—No lo hare Königin, quédate con esto. Bienvenida a Alemania
—Gracias, estaré pendiente entonces.
Me despedí de Theo y fui hasta donde la vagabunda.
—¿Qué te dijo?
—Me ayudara con lo que le dije, se que lo hará. Muchas gracias.
—Cualquier cosa que necesites es solo que me pases un dinero y todo estará bien.
—Bien, debería irme a disfrutar de la tarde, muchas gracias.
Me retiré de allí satisfecha, con la tranquilidad de saber que, al menos, pronto podría tener mi primer acercamiento con los becker. Fui a un parque cercano para estar a solas, aunque solo fuera por un rato.
Frente a mí había una banca color blanca con vista a un lago. Me senté allí sacando un cigarrillo el cual prendí y empecé a exhalar el humo de este observando el paisaje deslumbrante que se extendía ante mis ojos. Todo me recordaba a suiza. Mientras veía todo de manera positiva y calmada recibí un mensaje de monica.
Era claro que el momento se arruino. Me informo que tenia que regresar urgentemente a casa, así que le mande un mensaje, marchándome de inmediato para descubrir que estaba ocurriendo.
Al llegar, la vi junto a Ricci frente a los ordenadores. Ella sonrió y me pidió que revisara lo que teníamos. Alguien intento investigarme, así que era evidente que Theo había dicho algo a los becker.
—Veo que no pierden el tiempo, me impresiona la capacidad de rapidez de esas personas—comente.
—No podrán encontrar nada, bambola—respondió—salvo que ahora utilizas la identidad de Bianca Lombardi.
—Esperemos a que pronto Theo me dé luz verde con los becker. Necesitamos entrar en su organización tarde o temprano.
—Cuando hablaste con él, ¿sonaste convincente?
—Él sabe que en estos momentos yo no tengo nada que perder. Si me investigo, ya debe de saber que vine Alemania porque mi familia y yo estamos en malos términos y que estoy dispuesta a traicionarlos. Debemos tener todo bajo control; sé que recibiré esa llamada.
Estaba decidida. Ese día solo esperábamos esa noticia.
Mientras dormía, recibí una llamada desde Italia. Era mi sobrina Rosetta, que quería saludarme. Registré la llamada para evitar cualquier interferencia. Me decía que me extrañaba y que no dejaba de pensar en mí. Le pedí que me esperara, que todo estaría bien.
Tras colgar, lo supe con certeza: pronto daría el primer paso. Mi encuentro con Markus Becker.
...CONTINUARÁ ...