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“La Caída De La Heredera” Ella Lo Tenía Todo, Hasta Que La Verdad La Dejó Sin Nada.

“La Caída De La Heredera” Ella Lo Tenía Todo, Hasta Que La Verdad La Dejó Sin Nada.

Status: En proceso
Genre:Hija rica en bancarrota / Diferencia de edad / Apoyo mutuo
Popularitas:4.8k
Nilai: 5
nombre de autor: @maryurisve

Kendra Barreto es la joya de la familia Barreto, para satisfacer la ambición de su madre, traicionó a su hermana menor Keila y aceptó un matrimonio vacío, sin embargo, el destino le impuso a un guardián que no puede ser comprado: Axel García, un exmilitar con un pasado oscuro y que no puede doblegarlo a su antojo.
Lo que comenzó como una noche de debilidad entre la heredera y el guardaespaldas se convirtió en su ruina y, a la vez, en su salvación, con el nacimiento de su hijo Bennet, se descubre el fraude: el niño no es hijo del esposo de Kendra sino de Axel.
Repudiada por todos y perseguida por una madre dispuesta a todo para ocultar el escándalo, abandonará su mundo y huirá, y en su carrera desesperada por la supervivencia, descubrirá que el hombre que la mira con desconfianza es el único capaz de salvarla, y que, para proteger a su hijo, tendrá que aprender a luchar con uñas y dientes, lejos de los lujos que una vez la definieron.

NovelToon tiene autorización de @maryurisve para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XXIII: Deseos peligrosos y firmas falsas

Mientras acomodaba los paquetes en el maletero, la vista de Axel se detuvo por un segundo en una bolsa pequeña, negra y elegante, con el logotipo dorado de una famosa firma de lencería de alta gama, fue un pequeño instante, pero Kendra lo notó, y ella tragó en seco, sintiendo un súbito calor en sus mejillas, pero en lugar de apartar la mirada solo esbozó una sonrisita desafiante.

El silencio se volvió espeso, cargado de una electricidad que no debería existir entre un chofer y su jefa, Axel, sintiendo que el aire se volvía pesado, carraspeó para aliviar la tensión.

—¿No había más que comprar? —´preguntó con un tono que pretendía ser sarcástico, pero que sonó un poco ronco.

Kendra contenía su risa y lo observó mientras él cerraba la maleta del auto, pensando en su plan secreto mientras y en lo bien que le ajustaba ese pantalón, deseaba darle una palmada, pero se contuvo, así que tuvo una idea picante en ese momento porque le gustaba molestarlo.

—En realidad, me faltó una tienda—soltó Kendra con picardía.

—¿En serio le faltó una tienda por visitar? —preguntó Axel con asombro.

—Quería pasar por la tienda de juguetes para adultos, pero ya tenía demasiados paquetes en mis manos—dijo Kendra haciendo un mohín.

Axel se paralizó por un segundo, tenía la mano apoyada en la puerta del auto, giró la cabeza lentamente hacia ella, con una ceja enarcada y una expresión de genuino desconcierto en su rostro.

—No pretenderá que yo la acompañe a ese lugar, ¿Verdad? —preguntó Axel, tratando de mantener la compostura profesional mientras su mente imaginaba cosas que no lo ayudaban en absoluto.

Kendra soltó una carcajada muy coqueta y curiosamente genuina lo cual hizo que Axel se sintiera repentinamente acalorado.

—Descuida Axel—dijo ella acercándose más de lo necesario antes de subir al auto—Iré en cualquier otro momento, no me gustaría que te sintieras incómodo.

Axel carraspeó y no le respondió solo se limitó a rodear el vehículo y se sentó al volante, apretándolo con más fuerza de la necesaria, cantando una tonada infantil para evitar tener pensamientos inapropiados con su jefa.

Aunque no estaba funcionando porque Kendra desde el asiento trasero, lo observaba con una mirada de interés y ya no se comportaba como la “hija perfecta” sino como una mujer cargada de deseo.

—¿A dónde la llevo? —preguntó Axel con tono profesional.

—Vamos a casa—dijo Kendra, aunque ya no sentía a ese lugar como su hogar.

Axel encendió la radio con la esperanza de que el trayecto fuera silencioso, necesitaba calmarse, pero para sorpresa el viaje de regreso fue más agitado de lo que esperaba, Kendra, desde el asiento trasero, lanzó una serie de preguntas que a Axel le resultaron, por decir lo menos inusual.

Ella no preguntaba por su experiencia al volante o sus rutas preferidas, sino por sus padres, su tipo de sangre y si había enfermedades hereditarias en su familia.

Axel totalmente desconcertado detuvo la mirada por un segundo en el retrovisor, y comenzó a sentir un extraño interés por sus preguntas, y con una sonrisa de medio lado porque, aunque eran intrusivas le parecía muy divertido decidió seguirle el juego.

—¿Acaso no revisó mi ficha de empleado antes de contratarme, señorita Barreto? —preguntó con tono divertido—Ahí está todo mi historial familiar y médico.

Kendra sintió que el calor le subía de golpe por el cuello, porque la habían atrapado, pero era demasiado orgullosa para admitir que estaba haciendo “una investigación de antecedentes genéticos”, para su futuro hijo, así que se enderezó en el asiento y recuperó su tono arrogante de jefa.

—Por supuesto que la leí—mintió con descaro—Solo quería corroborar que no me hubieras mentido en ninguna parte, ya sabes … la gente miente por obtener un empleo.

Axel notó el engaño en sus palabras, era evidente que no había leído su ficha de empleado, así que soltó una carcajada, que sonó en todo el auto y quiso jugarle una broma.

—No se preocupe Señorita Barreto—dijo él, volviendo la vista al camino—Lo único que no puse en esa ficha es que de niño sufrí de paperas, pero puede estar tranquila … todo en esa zona funciona perfectamente bien.

El silencio que siguió fue un poco incómodo, entonces Kendra abrió los ojos de par en par, sintiendo que su rostro ardía, sabía que el comentario de Axel era totalmente inapropiado, pero también era consciente de que ella lo había acorralado lo suficiente con su interrogatorio sobre su información médica personal.

Axel disfrutó del efecto de sus palabras porque sabía que la había desarmado, Kendra era una mujer de veintiséis años, una empresaria implacable en los negocios, pero en esos temas conservaba una pizca de inocencia que a un “zorro viejo” como él le resultaba muy atractivo, verla así, roja de vergüenza y sin palabras, era un espectáculo que prefería mil veces antes que su habitual máscara de hielo.

—No necesitaba saber ese detalle, Axel—logró decir Kendra, tratando de recuperar la dignidad mientras miraba por la ventana intentando ocultar una sonrisa.

—Usted preguntó por enfermedades, yo solo soy un hombre muy honesto—replicó él, con complicidad.

Entre tanto Andrés se encontraba absorto revisando unos documentos con Fabián y un invitado que no esperaba: René, al verlo sentado a la mesa como auditor externo, Andrés se detuvo en seco.

—¿Sorprendido, señor Barreto? —preguntó René con un tono seco, desprovisto de cualquier cortesía.

René no sentía ninguna simpatía hacia su suegro, odiaba que le hubiera dado una bofetada a Keila de la cual se dio cuenta de que estaba profundamente enamorado, no le importaba si ella aún no correspondía a ese amor con la misma intensidad; porque su prioridad en ese momento era protegerla, por eso, cuando ella propuso el matrimonio como un escudo, él aceptó sin vacilar.

—No…. es solo que no imaginé que tú fueras la mente tras esta firma contable —admitió Andrés, tragándose su orgullo.

—En mi línea de trabajo, la discreción es el activo más valioso —replicó René con frialdad calculada—Hacer alarde solo atrae problemas.

El ambiente entre los dos era tenso, porque a Andrés le agradaba René y estaba de acuerdo con su relación con Kendra solo que le parecía que era un hombre que carecía de ambiciones, pero ahora al darse cuenta de quien era realmente se sentía un poco avergonzado, pero al igual que Kendra era un hombre muy orgulloso, para admitirlo.

—Comencemos—intervino Fabián con un tono profesional.

Andrés revisaba toda la documentación que le entregó René y su rostro se puso lívido, porque era peor de lo que sospechaba.

—Todo tiene la firma de Ifigenia, pero … —Fabián hizo una pausa, midiendo sus palabras—Kendra está limpia, Ifigenia la usa como rostro público, pero no le ha dado participación en sus negocios turbios.

—¿Quieres decir que Kendra es el escudo, pero no la cómplice? —preguntó Andrés, sintiendo un inesperado atisbo de alivio.

Saber que su hija no era una corrupta, a pesar de su reciente falta de moralidad, le devolvió parte del afecto que creía perdido.

—¿Estás diciendo que Ifigenia la está preparando para que ella caiga si la justicia llega? —preguntó Andrés.

Sin embargo, Fabián lanzó el siguiente golpe sobre la mesa y fue muy devastador.

—No se confíe, señor Barreto —dijo Fabián—Porque Ifigenia no quiere dañar a su títere, sino que ella va por alguien más.

René y Andrés miraron con asombro el documento que puso Fabián sobre el escritorio, se trataba de un poder absoluto que Keila le otorgaba a Ifigenia para actuar en su nombre y de estallar el escándalo, toda la responsabilidad legal recaería sobre Keila.

—¡Esto es imposible! ¡Keila jamás firmaría algo así! —exclamó Andrés con horror.

Fabián asintió porque sabía que esto era así, Keila no confiaba en su madre así que nunca le otorgaría un poder tan amplio para actuar en su nombre.

—Estamos trabajando con un experto en grafología para demostrar que la firma es falsa —explicó Fabián—Pero siendo realistas, es difícil que ninguna de sus dos hijas termine salpicada por este desastre.

—Fabián, si alguien tiene que pagar, seré yo —sentenció Andrés con una determinación suicida—Ni Kendra, ni mucho menos Keila, solo yo.

—Ya René está trabajando con la contabilidad forense.

Andrés frunció el ceño porque dado lo ocurrido con Kendra tenía serias dudas de que René, pudiera hacer un trabajo muy profesional.

— No se preocupe señor Barreto porque independientemente de lo ocurrido con Kendra, René es muy profesional.

René se volvió hacia Andrés y finalmente lo vio con otra óptica, la de un padre que se preocupaba por sus dos hijas, y como esposo de Keila no permitiría que nada le ocurriera, pero como hombre justo tampoco permitiría que una mujer inocente fuera a la cárcel, sin importar que en el pasado lo hubiera traicionado.

—Lo más importante es lograr separar a Kendra de Ifigenia, y así podremos salvarla de ir a la cárcel, aunque no sé si ella quiera ser salvada—dijo René con severidad.

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Fran Sánchez
Estoy así 🤯..... qué pasará en la fiesta..... me estoy comiendo las uñas, de esta intriga....
María Angelica Stessens
me gusta mucho la forma de ser de Axel
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