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Prometida al Asesino del Rey

Prometida al Asesino del Rey

Status: Terminada
Genre:Romance / Época / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:164.6k
Nilai: 4.8
nombre de autor: marilu@123

Rechazado por la novia original, el acuerdo no podía romperse… así que entregaron a la hija menor.
Leonor fue enviada al altar como sustituta. Como un sacrificio.
Al otro lado, estaba el hombre al que el reino teme —el asesino del rey. Frío. Implacable. Intocable.
Dicen que nunca amó.
Dicen que nunca perdonó.
Y que todo lo que le pertenece… deja de existir.
Pero nadie advirtió que, en lugar de destruirla… la elegiría a ella.
Y cuando un hombre hecho de sangre y muerte decide que algo le pertenece…
Él no protege.
Él posee.

NovelToon tiene autorización de marilu@123 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La promesa que no era mía

Tengo diecisiete años.

Decirlo en voz alta siempre pareció… pequeño. Como si fuera poco. Como si todavía estuviera al inicio de algo que apenas comenzó.

Y tal vez así era.

Porque, hasta ese momento, mi vida nunca había sido realmente mía.

Mi nombre es Leonor Valença, hija del conde Augusto Valença y la condesa Beatriz Valença. Mi hermana mayor, Catarina, es todo lo que una hija debería ser: hermosa, elegante, admirada. El tipo de joven que entra a un salón y hace que todos se detengan a mirar.

Yo, en cambio… solo entro.

Y nadie lo nota.

Siempre fue así. Desde que tengo memoria, fui criada para ocupar el menor espacio posible. Hablar bajo. Caminar despacio. No molestar. No existir más allá de lo necesario.

Y, de alguna forma, me acostumbré.

Encontré consuelo donde pude.

En los libros.

Siempre en los libros.

Era ahí donde podía ser alguien. Donde chicas como yo no eran ignoradas, donde existían historias en las que el amor encontraba incluso a aquellas que nunca fueron elegidas.

Me gustaba creer en eso.

Necesitaba creerlo.

Pero esa tarde… todo cambió.

— Se ha hecho un acuerdo —la voz de mi madre, Beatriz, resonó por la sala con una frialdad casi elegante—. Se ha arreglado un matrimonio.

Mi corazón no se aceleró.

No en ese momento.

Porque yo ya lo sabía.

Era para Catarina.

Siempre lo era.

Mi hermana, sentada a su lado, mantenía la barbilla en alto, los ojos brillando con algo que no supe identificar de inmediato. No era felicidad… era algo más parecido a la irritación.

— Yo no me voy a casar con él —dijo, simplemente.

El silencio que siguió fue pesado.

Incorrecto.

Los matrimonios no se rechazaban. No por mujeres como nosotras.

Sentí algo extraño formarse dentro de mí. Una inquietud, un presentimiento que se arrastraba lentamente por mi piel.

— No tienes opción, Catarina —respondió mi madre, con los labios apretados.

— Sí la tengo —rebatió mi hermana, cruzando los brazos—. No me voy a casar con un monstruo.

Monstruo.

La palabra quedó suspendida en el aire.

Mi estómago se revolvió.

Antes de que pudiera siquiera organizar mis pensamientos, la puerta de la sala se abrió con fuerza.

Mi padre entró.

El conde Augusto Valença no era un hombre que levantara la voz con frecuencia. No lo necesitaba. Su presencia ya era suficiente para imponer silencio.

Y en ese momento, el silencio fue absoluto.

— Esto ya fue decidido —dijo, sin mirar a Catarina.

Mi hermana abrió la boca, lista para argumentar, pero él la interrumpió con un simple gesto de la mano.

— Ya pagué una dote demasiado alta para que este matrimonio se deshaga.

Dote.

La palabra resonó dentro de mí.

Demasiado alta.

Mi corazón comenzó a latir más rápido.

Algo estaba mal.

Muy mal.

— Entonces cásate tú con él —replicó Catarina, con desdén.

Contuve la respiración.

Aquello era osado. Peligroso.

Pero mi padre no se irritó.

Solo… miró.

Y no fue a ella.

Fue a mí.

Fue como si el mundo entero se hubiera detenido en ese exacto segundo.

Porque, por primera vez en toda mi vida…

mi padre me estaba mirando directamente.

— Leonor —dijo.

Mi nombre sonó extraño en su voz. Pesado. Desconocido.

Sentí mis manos ponerse frías.

— Tú irás en lugar de tu hermana.

No entendí.

No de inmediato.

Las palabras tenían sentido… pero, al mismo tiempo, no lo tenían.

— Yo… —mi voz falló—. Tengo diecisiete años.

Fue lo único que logré decir.

Porque, de alguna forma, aquello parecía importante. Como si fuera una razón. Como si pudiera cambiar algo.

Pero no cambió nada.

— Y ya estás en edad de casarte —respondió él, seco.

Así de simple.

Como si mi vida fuera solo un acuerdo más.

Como si yo fuera solo una pieza reemplazable.

— Pero… —intenté de nuevo, sintiendo que me faltaba el aire—. ¿Con quién?

El silencio que siguió fue diferente esta vez.

Más pesado.

Más frío.

Mi madre desvió la mirada.

Catarina ya no parecía irritada.

Parecía… aliviada.

Y entonces mi padre respondió.

— Te casarás con el hombre más temido de este reino.

Mi corazón se detuvo.

— El asesino del rey.

El mundo… desapareció.

Yo ya había escuchado historias.

Todos las habían escuchado.

Historias susurradas en los pasillos, contadas en voz baja, como si hablar de él pudiera atraerlo.

Decían que no tenía piedad.

Que mataba sin dudar.

Que no dejaba sobrevivientes.

Decían que era la sombra del rey… el hombre que hacía lo que nadie más tenía el valor de hacer.

Y lo peor de todo…

nadie jamás había visto su rostro.

Nunca.

Era como si no fuera completamente humano.

Como si fuera una leyenda.

Una pesadilla.

Y yo…

yo estaba siendo entregada a él.

Sentí mis piernas debilitarse.

Mi cuerpo entero temblaba.

— No… —susurré, casi sin sonido—. Esto no puede…

Pero podía.

Y lo era.

— El acuerdo ya fue hecho —dijo mi padre, sin emoción alguna—. Y no tienes opción.

Por supuesto que no.

Nunca la tuve.

Miré a mi madre, esperando… cualquier cosa. Una señal. Un arrepentimiento. Un mínimo de compasión.

No había nada.

Miré a Catarina.

Ella desvió la mirada.

Como si yo ya no importara.

Como si yo ya no estuviera ahí.

Como si yo ya hubiera sido entregada.

Mi pecho se apretó de una forma que no sabía explicar.

Siempre supe que no era importante.

Pero nunca había dolido tanto como en ese momento.

Porque, esta vez…

no estaba siendo ignorada.

Estaba siendo elegida.

Elegida para ser sacrificada.

Y, por primera vez, deseé que mi vida fuera como en los libros.

Porque, en las historias que tanto amaba…

las chicas como yo no eran entregadas a monstruos.

Eran salvadas de ellos.

Pero aquello no era una historia.

Y nadie vendría a salvarme.

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Nancy Liliana Ayrala Gaeta
es una hermosa historia de amor y superación, me encanta
Maria Rojas
hermosa novela me encantó que sigan los exitos bendiciones 🙏😊
Alejandra Mabel Miño
Bellísima historia gracias por compartir felitaciones!
Alejandra Mabel Miño
Desquitado total!!
Alejandra Mabel Miño
Me tiene intrigada este loco quien es que quiere porque no hizo nada antes y ahora si!!
Alejandra Mabel Miño
y este loco de donde salio!!
Rosa Escalona
uy no, hasta aquí llegó, mucho espacio entre diálogos, de flojera, a pesar de ser muy buena, ese detalle lo daña todo, para mi😭
Alejandra Mayoral
Puede que la historia sea buena, pero me parece una falta de respeto la forma en la que esta escrita. doble interlineado y con guiones entre los textos.
Espantoso.....
Alejandra Gonzalez De Hernandez
Tienes mas historias autora
Alejandra Gonzalez De Hernandez
A que hora lo isieron 🤣
Alejandra Gonzalez De Hernandez
Que bonito que todos encontraron a sus parejas
mary astudillo
una novela diferente en el buen sentido de la palabra gracia
mary astudillo
😭
Alejandra Gonzalez De Hernandez
pues esta re tonto, por qué no sabe que kael aparte de ser el asesino del rey también es su hijo y eso sera su perdición
Alejandra Gonzalez De Hernandez
Que hermoso vestido 😍
Alejandra Gonzalez De Hernandez
Por fin alguien la defiende 🥰
Itzy
qien sera este maniatico obsesivo 👀
Diana Henao Alvarez
muy buena lq novela pero no hay necesidad de tanto espacio se vuelve cansona
ana vasquez
quien será ese loco del coco🤭
Nellys Bericote
Buena Novela Escritora Felicitaciones
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