Es una historia intensa y visceral sobre pasión, ambición y lealtad en un universo donde cada decisión puede ser la última.
Un romance envuelto en balas.
Una guerra donde el corazón es el único territorio que no están dispuestos a perder.
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CAPÍTULO 21.
La música seguía sonando en el jardín, mezclándose con las conversaciones y las risas de los invitados, pero mi atención ya no estaba en la fiesta.
Algo dentro de mí seguía inquieto.
Sin darme cuenta, mi mirada volvía una y otra vez hacia la casa. Porque minutos antes, Gabriel había entrado junto a Iván Volkov.
Los vi desaparecer tras las puertas de vidrio que daban al interior y, desde ese instante, una sensación incómoda se instaló en mi pecho.
No sabía por qué, pero algo dentro de mí decía que no debía ignorarlo.
Intenté seguir conversando con algunos invitados, asentí a un par de comentarios, incluso sonreí cuando alguien hizo un brindis por Miguel… Pero mi mente no lograba quedarse en ninguna de esas conversaciones.
Ya que una parte de mí seguía atrapada allí... En esa puerta. Esperando el momento en que viera a Gabriel salir.
Miguel aún estaba en brazos de Mario, completamente entretenido con un pequeño juguete que alguien le había regalado, y yo permanecía a pocos pasos de ellos, observándolo de vez en cuando.
Fue entonces cuando sentí unos pasos acercarse a mi lado.
_ Debo decir que organizaste una fiesta impresionante _ me dice Valentina detrás de mí.
Giré la cabeza lentamente y la vi... Sostenía una copa de vino con elegancia, como si estuviera en una reunión cualquiera y no en la celebración del hijo del hombre con el que había compartido parte de su pasado.
_ No sabía que vendrías _ dije sin rodeos.
Valentina levantó ligeramente una ceja.
_ ¿Eso es una bienvenida?
_ Es una pregunta, que te hice hace rato y no la contestaste.
Valentina bebió un pequeño sorbo de su copa antes de responder.
_ Pensé que Gabriel te lo habría mencionado.
La miré fijamente.
_ No lo hizo.
Un silencio breve se instaló entre nosotras, mientras el viento del océano movía suavemente las luces colgadas entre los árboles.
_ Aurora… no vine a crear problemas _ Valentina dejó escapar un suspiro leve.
No pude evitar soltar una risa corta y áspera, cargada de ironía.
_ Entonces empezaste muy mal viniendo aquí… y trayendo a Iván Volkov contigo.
Por primera vez la expresión de Valentina se tensó ligeramente.
_ Nunca he dicho que vine a esta fiesta por tí.
La miré con frialdad, sintiendo cómo el enojo me quemaba por dentro.
_ Iván está involucrado en algunos negocios nuevos en el país. Pensé que sería bueno que Gabriel lo recibiera.
_ ¿Pensaste tú?
La palabra salió con más dureza de la que había planeado.
Valentina cruzó los brazos.
_ No te pongas dramática, Aurora.
Eso fue suficiente... Sentí la tensión subir por mi pecho como una llama lenta.
_ ¿Dramática? _ repetí en voz baja _ Llegas a mi casa, al cumpleaños de mi hijo… con un hombre que nadie conoce… y esperas que simplemente sonría.
_ No es solo tu casa, Aurora.
La frase cayó entre nosotras como una chispa.
¿Qué rayos se cree?
La miré con frialdad, apretando la mandíbula mientras contaba mentalmente hasta cien para no perder el control ahí mismo. Sentía la sangre golpearme en las sienes y mis manos se cerraron lentamente a los costados de mi cuerpo.
Valentina, en cambio, seguía allí de pie con una calma irritante, observándome como si aquella discusión fuera apenas una conversación incómoda y nada más.
Ese gesto terminó de encender algo dentro de mí... Di un paso hacia ella.
_ Escúchame bien _ dije en voz baja, pero con una firmeza que no dejaba espacio para malentendidos _ Esta es mi casa. Es el cumpleaños de mi hijo. Y no voy a permitir que vengas aquí a jugar a lo que sea que estés intentando.
Los ojos de Valentina se endurecieron ligeramente.
_ No estoy jugando a nada, Aurora.
_ ¿Ah, no? _ repliqué con una risa amarga _ Porque aparecer aquí con ese hombre parece exactamente eso.
Valentina me quedó mirándo.
_ No sabes de lo que hablas _ me dijo luego.
Esa frase fue como echar gasolina al fuego.
_ Entonces explícame _ respondí acercándome un poco más _ Porque hasta ahora lo único que veo es a la ex de mi esposo entrando a mi casa con un desconocido que claramente no vino solo a comer pastel.
Por un momento ninguna de las dos habló. El ruido de la fiesta continuaba alrededor: música, conversaciones, risas... Pero entre nosotras el aire se había vuelto denso y peligroso.
Valentina miró a los invitados.
_ Baja la voz _ murmuró _ No necesitas hacer un espectáculo.
Mis manos se cerraron con más fuerza.
_ No me digas lo que tengo que hacer, mi casa _ respondí.
Por un instante estuve realmente cerca de perder el control. Lo sentía en todo el cuerpo: la tensión en los músculos, el impulso de moverme un paso más, de borrar esa calma arrogante de su cara.
Pero entonces algo llamó mi atención.
Un sonido familiar.
La risa de Miguel.
Giré ligeramente la cabeza.
Mario seguía sosteniéndolo en brazos a pocos metros, y mi hijo reía mientras intentaba alcanzar las luces que colgaban de los árboles y ese pequeño sonido bastó para detenerme.
Respiré hondo.
Volví a mirar a Valentina, pero esta vez mi voz salió más baja… más fría.
_ Será mejor que te vayas.
Valentina me observó unos segundos antes de responder.
_ ¿Sabes realmente quién es Iván Volkov?
_ Lo suficiente para no confiar en él _ le respondo cabreada.
_ Entonces deberías preocuparte.
Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.
_ ¿Por qué? _ pregunté y Valentina bajó aún más la voz.
_ Porque Iván no aparece en lugares por casualidad _ sus palabras quedaron flotando entre nosotras _ Los lugares donde él termina involucrado… rara vez siguen siendo tranquilos por mucho tiempo.
Mi mirada se movió instintivamente hacia la puesta de la casa.
_ ¿Qué estás insinuando? _ pregunté con el ceño fruncido.
Valentina volvió su mirada también hasta la casa..
_ Estoy diciendo que Gabriel tiene muchos enemigos.
Sentí la tensión volver a subir por mi pecho.
_ Entonces explícame algo _ di un paso más cerca de ella _ ¿Por qué mierda lo trajiste?
Valentina tardó unos segundos en responder.
Sus ojos se movieron brevemente hacia Miguel, que seguía riendo en brazos de Mario y luego volvió a mirarme.
_ Gabriel y yo compartimos muchas cosas antes de que tú aparecieras.
Mi mandíbula se tensó.
_ Pero eso fue antes.
Valentina inclinó ligeramente la cabeza.
_ ¿Estás segura de que el pasado se queda realmente en el pasado con hombres como Gabriel?
Sentí la sangre hervir en mis venas.
_ Estoy segura de algo _ dije acercándome un paso _ Estoy segura de que no tienes derecho a aparecer aquí y hablar como si todavía fueras parte de su vida.
Valentina no retrocedió de inmediato.
_ Tal vez no lo soy, Porque sigo conociendo partes de Gabriel que tú ni siquiera imaginas.
La miré con calma para disimular ante Gabriel que venía camino a nosotras.
_Yo vivo con él, duermo con él y construí una familia con él _ mis palabras fueron lentas y claras _ Así que no intentes decirme que sabes más que yo.
El silencio entre nosotras se volvió pesado. Mientras las luces del jardín brillaban alrededor y la música seguía sonando.
ella claramente le dijo que era una trampa pero el de disque macho se fue y cayó en el anzuelo a si que no venga a reclamar nada 😡
despues de aquí seguro aparecerá la valentina esa ocupando el lugar de aurora