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Donde El Amor No Era Suficiente: El Arte De Empezar De Nuevo

Donde El Amor No Era Suficiente: El Arte De Empezar De Nuevo

Status: En proceso
Genre:CEO / Traiciones y engaños / ABO / Viaje En El Tiempo / Autosuperación
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Hanabi Montano

Adrián siempre fue el omega bonito, el prometido adorno del CEO Alejandro Torres. Su vida era poesía, diseño de interiores y un amor no correspondido por un alfa que solo valoraba el poder. Hasta que su primo Sergio lo empujó desde una azotea.

Pero el destino le regala una segunda oportunidad. Vuelve atrás en el tiempo con el recuerdo de su muerte grabado a fuego y un descubrimiento que lo hiela: Sergio, el primo brillante y esforzado que siempre vivió a su sombra, lleva años enamorado de Alejandro. Y su plan para ser visto por el alfa es sencillo: eliminar al heredero legítimo y ocupar su lugar, con el patrimonio y la posición que siempre le faltaron.

Ahora Adrián tiene un año para reescribir su historia. No para conquistar a Alejandro, sino para salvarse a sí mismo. Para demostrar que vale más que el apellido que heredó. Y quizá, solo quizá, para tenderle un puente a un primo que, como él, solo quería ser amado.

NovelToon tiene autorización de Hanabi Montano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21: El héroe

...~ Sergio ~...

La sala de juntas de Guerrero Inversiones olía a madera cara y a tensión.

Sergio había estado en ese edificio media docena de veces en su vida, siempre de paso, siempre en visitas breves a su tío o a algún administrativo, pero nunca en la sala principal. Nunca en el corazón del imperio que por derecho —por el derecho de su padre, por el derecho que el amor le había arrebatado— debería haber sido suyo. Hoy estaba sentado en una de las sillas laterales, junto a otros asesores externos, observando el espectáculo.

La reunión llevaba cuarenta minutos y el ambiente no podía estar más enrarecido.

—Esto es inadmisible, Ignacio —el consejero más antiguo, un hombre de sesenta años llamado Rivas, golpeaba la mesa con el dedo—. Llevamos dos semanas con esta historia y usted sigue sin darnos una explicación convincente.

Ignacio Guerrero, el patriarca, el heredero oficial, el padre de Adrián, tenía el rostro tenso y las manos entrelazadas sobre la mesa.

—Ya he explicado que los retrasos son normales en proyectos de esta envergadura. Los sobrecostes están dentro de los márgenes asumibles.

—¿Y el socio? —intervino otro consejero, una mujer de mirada afilada—. Ese constructor con denuncias por corrupción. ¿Cómo es que no se nos informó?

—Las denuncias no prosperaron. No hay nada ilegal.

—Pero hay reputación, Ignacio, y la reputación de esta empresa es lo único que nos sostiene.

Sergio observaba en silencio, escondiendo su satisfacción tras una máscara de interés profesional.

Había funcionado.

La filtración había llegado al consejo a través de un informe que un periodista había hecho llegar "de forma anónima". Lo justo. Lo suficiente. Ni una palabra más.

Y ahora su tío sudaba.

Al otro lado de la mesa, en una silla que había hecho traer expresamente, estaba Alejandro Torres. Su presencia era inusual, pero justificada: Torres Tech tenía una participación minoritaria en el proyecto de la costa, si el proyecto se hundía, Alejandro perdía dinero. Y Alejandro no perdía dinero. Sergio lo miró de reojo. Estaba sentado con las piernas cruzadas, el rostro impasible, los dedos tamborileando ligeramente sobre el brazo de la silla. Su único gesto de impaciencia. No había abierto la boca en toda la reunión, solo observaba. Evaluaba.

Como siempre.

—Propongo una moción de censura —dijo Rivas, y la sala contuvo el aliento—. No contra Ignacio, pero sí para que un equipo externo revise la gestión del proyecto y presente soluciones.

—Eso llevaría semanas —protestó Ignacio.

—Y mientras tanto, el proyecto sigue sangrando dinero.

El silencio se instaló. Los consejeros se miraban unos a otros. Ignacio apretaba la mandíbula. Alejandro seguía impasible.

Y entonces, Sergio habló.

—Yo tengo una solución.

Todas las miradas se giraron hacia él. Ignacio frunció el ceño, reconociéndolo apenas. Los consejeros, confundidos. Y Alejandro... Alejandro levantó una ceja, solo un milímetro. Pero Sergio lo vio.

—¿Quién es usted? —preguntó Rivas.

—Sergio Guerrero. Hijo de Javier Guerrero. —Hizo una pausa, dejando que el apellido resonara—. Y he estado trabajando en un plan de reestructuración para el proyecto de la costa durante las últimas tres semanas.

Ignacio abrió la boca para protestar, pero Rivas lo silenció con un gesto.

—¿Usted? ¿Y qué sabe usted de esto?

Sergio se levantó, caminó hacia el proyector y conectó su ordenador sin pedir permiso. En la pantalla apareció un documento impecable: gráficos, proyecciones, cronogramas.

—Sé que el retraso de dieciocho meses puede recuperarse parcialmente con una reasignación de recursos. Sé que los sobrecostes se deben a tres proveedores concretos que pueden ser renegociados o sustituidos. Sé que el socio problemático puede ser comprado —señaló un gráfico—. Su participación en el proyecto es del 23%. Si le ofrecemos un 30% más de lo que invirtió, aceptará. Es dinero, y los constructores como él solo entienden de dinero.

Los consejeros se inclinaron hacia adelante, interesados.

—Y tengo más —continuó Sergio, pasando diapositiva—. He identificado tres nuevos socios potenciales, todos con solvencia y reputación impecable, que estarían dispuestos a entrar si reestructuramos el modelo de negocio. He preparado simulaciones con cada uno de ellos. —Señaló los números—. Con la opción B, el proyecto no solo se salva, sino que aumenta su rentabilidad en un 18% a cinco años.

El silencio que siguió era de otra naturaleza. Ya no era tensión. Era asombro.

Rivas fue el primero en hablar.

—Esto... esto es impresionante. ¿Cuánto tiempo dice que ha trabajado en esto?

—Tres semanas. En mi tiempo libre.

—¿Y por qué no ha traído esto antes?

Sergio sonrió. Una sonrisa medida, humilde.

—Porque hasta ahora no sabía que el proyecto tenía problemas. Me enteré por las noticias, como todos y pensé... pensé que quizá podía ayudar.

Mentira. Pero sonaba bien.

Ignacio lo miraba con una mezcla de incredulidad y algo que podía ser... ¿orgullo? ¿Resentimiento? Difícil saberlo.

Y entonces, Alejandro habló.

—Enséñeme la simulación con el socio B.

Su voz, grave y pausada, cortó el aire. Sergio sintió un escalofrío. Se giró hacia él, encontró sus ojos grises fijos en la pantalla, no en él. Pero daba igual, le estaba hablando, le estaba preguntando.

—Aquí —señaló Sergio, recuperando la compostura—. Como verá, la TIR mejora sustancialmente si...

Habló durante cinco minutos. Explicó, detalló, respondió preguntas. No solo de Alejandro, sino de los consejeros, que ahora lo miraban como si hubiera caído del cielo.

Cuando terminó, Rivas se reclinó en su silla.

—Señor Guerrero —dijo, y el "señor" sonó a reconocimiento—, ¿estaría dispuesto a presentar este plan al consejo en una reunión extraordinaria? Con todos los detalles.

—Por supuesto.

—Y... ¿le interesaría un puesto asesor? Esto es exactamente lo que necesitamos.

Sergio contuvo el impulso de sonreír abiertamente.

—Estaría encantado de ayudar en lo que sea necesario.

Los consejeros asintieron, satisfechos. Ignacio parecía haber envejecido diez años en una hora. Y Alejandro...

Alejandro se levantó. Se acercó a Sergio, solo unos pasos. Lo miró. Por primera vez, lo miró de verdad.

—Buen trabajo, Guerrero. —Le tendió la mano—. Me gusta esa línea. Hablamos.

Sergio aceptó el apretón. La mano de Alejandro era firme, fría, profesional. Pero era su mano. Tocándolo.

—Gracias —dijo, y su voz no tembló. Milagrosamente.

Alejandro asintió y salió de la sala sin mirar atrás.

Sergio se quedó quieto un momento, sintiendo el eco del apretón en la piel.

Lo lograste, pensó. Te vio. Te habló. Te tocó.

Pero mientras los consejeros se acercaban a felicitarlo, mientras Rivas le pedía una reunión para el lunes, mientras Ignacio salía de la sala sin dirigirle la palabra, Sergio sintió algo extraño. No era la euforia que había imaginado, era algo más frío. Más hueco. Alejandro lo había visto. Pero lo había visto como se ve a una herramienta útil, como veía a Martínez, al becario de los cafés, a todos los que tenían algo que ofrecerle.

Alguien que te mire y no quiera nada de ti.

La frase de Carlos resonó en su cabeza, incómoda, inoportuna. Apartó el pensamiento. Apretó las manos de los consejeros, sonrió, aceptó las felicitaciones. Pero cuando salió del edificio, cuando el aire fresco de la noche le golpeó la cara, supo que algo no encajaba.

Había conseguido lo que quería. ¿Por qué no se sentía como esperaba?

 

El teléfono vibró.

Lo sacó del bolsillo. Un mensaje de Carlos.

"¿Qué tal el día? Me enteré de lo de la reunión. Dicen que estuviste brillante."

Sergio sonrió. La primera sonrisa real del día.

"¿Cómo te enteraste?"

"Trabajo en seguridad, recuerda, me entero de todo. Además, Alejandro me lo comentó."

¿Alejandro?

"¿Qué dijo?"

"Dijo: 'Ese chico vale más que todos los consejeros juntos'. Palabras textuales"

Sergio sintió una calidez en el pecho. Alejandro hablando de él, Alejandro diciendo que valía. Pero junto a esa calidez, algo más, una incomodidad. Un recuerdo.

Alguien que te mire y no quiera nada de ti.

Carlos lo miraba así. Y Carlos le estaba escribiendo, preocupándose, celebrando sus logros sin pedir nada. Alejandro lo había mirado como se mira a una herramienta útil.

¿Y él? ¿Qué prefería?.... No lo sabía.

Iba a responder con un "gracias" cuando el teléfono vibró otra vez. Otro mensaje de Carlos, antes de que él contestara.

"Oye, ¿qué haces esta noche? La señora Silvia se queda con Bianca. Pensaba ir a tomar unas cervezas, conozco un sitio diferente. ¿Te apuntas? Para celebrar, digo."

Sergio se quedó mirando la pantalla.

Celebrar. ¿Celebrar qué? ¿El éxito vacío? ¿La mirada de Alejandro que no era tal?

Pero también pensó en las risas fáciles, en la forma en que Carlos pedía sin consultar, en cómo, cuando estaba con él, la obsesión se aquietaba, solo un poco. Pero lo hacía.No debería, era lo que dictaba la lógica, no mezclar. No acercarse. Carlos era el amigo de Alejandro, Carlos podía ser un problema. Pero sus dedos escribieron solos:

"¿A qué hora?"

La respuesta llegó inmediata:

"A las 9. Te paso la dirección. Y ven sin corbata, que hoy es fiesta."

Sergio guardó el teléfono y miró el cielo. La noche empezaba a caer sobre la ciudad.

Sin corbata.

No sabía la última vez que había salido sin corbata.

 

Tres horas después, en su apartamento

Sergio estaba frente al armario con una sensación absurda. Llevaba cinco minutos eligiendo qué ponerse. Cinco minutos. Él, que elegía trajes en treinta segundos, que tenía un sistema de color codificado para cada tipo de reunión, estaba dudando entre una camisa azul y una camisa gris.

Es una cerveza, se dijo. No es una cita. No es nada.

Pero su mano eligió la azul, la más informal, la que hacía años que no usaba. Se la probó y se miró al espejo. Sin corbata. El cuello abierto.

Parezco... normal.

El pensamiento le resultó extraño. Normal. Como si él hubiera sido cualquier cosa menos normal toda su vida. Y entonces, mientras se ajustaba el cuello, cayó en la cuenta.

Había olvidado por completo preguntar por Alejandro.

Esa era la misión inicial, la razón por la que, en el ascensor, había registrado el nombre de Carlos como "posible fuente de información". Una vía de acceso, un aliado involuntario. Y lo había olvidado. ¿Desde cuándo? ¿Desde la cafetería? ¿Desde aquel primer mensaje?

Carlos no era una fuente de información. Era... no sabía qué era. Pero no era eso.

¿En qué momento se torció el plan? pensó. ¿O quizá no se torció? ¿Quizá esto es lo que necesitaba y no lo sabía? No tenía respuesta, pero mientras salía del apartamento, notó que el corazón le latía un poco más rápido de lo normal. Y no era miedo, era otra cosa. Algo que no sabía cómo nombrar.

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Maru19 Sevilla
Buenísimas tus 2 novelas, te digo en tus publicaciones me tienes enganchada👏👏👏👏
Lorena Vásquez
espero que te des cuenta que quien te mueve el piso es Carlis ya deja de lado tu obsesión y. esta reunión te puede ayudar a tu éxito profesional 🥰🥰🥰🥰🥰
Lorena Vásquez
cuando todo acabe y estés solo te sentirás peor por haber perdido a Adrian y a Carlos tu oportunidad de amar y ser amado
Lorena Vásquez
Sergio Sergio 😱😱😱😱😱 todos nos equivocamos pero es de sabios corregir y tu puedes corregir lo que as hecho no es tarde😱😱😱😱
Maru19 Sevilla
Que menso, va a pagar una fuerte factura 🤭
Lorena Vásquez
Alejandro Alejandro no lo pienses tanto Adrian se merece algo mejor que tú 🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Maru19 Sevilla
Tus 2 novelas son encantadoras
Lorena Vásquez
Adrian espero de verdad no te vuelva a interesar Alejandro y caigas en el cliché del perdón y enamoramiento mira hacia otro lado y se lo que quieres ser
por favor autora regalamos una historia diferente si♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Lorena Vásquez
Adrian demuéstrale de que eres capas y que no estas solo .....Alejandro no te merece 😈
Lorena Vásquez
Ignacio si no tuviste el valor para ser igual a ru hermano como puedes imponer lo que te impusieron tus padres 🤔🤔🤔
Lorena Vásquez
si trabajan juntos podrían heredar también juntos 🤔🤔🤔
Lorena Vásquez
espero que después de esta conversación puedas darte una oportunidad de ser tu mismo y poder amar y ser amado Sergio te lo debes a ti mismo 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Maru19 Sevilla
Ojalá vea a Carlos, se merece que lo amen bien 👏👏👏
Lorena Vásquez
gracias por tu actualización 🥰
espero que Carlos y Sergio puedan tener algo muy bueno y reparador para sus vidas 💕💕💕💕💕💕💕💕💕💕💕
Maru19 Sevilla
Gracias por actualizar, autora 🥰🥰🥰🥰
Lorena Vásquez
que bueno capítulo Sergio está reaccionando y Carlos es el punto que le faltaba espero que tenga una oportunidad de olvidar a Alejandro y ser solo el mismo 🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰💕💕💕💕💕💕
Maru19 Sevilla
Me gustó mucho tu novela, Hanabi espero que pronto publiques más capítulos 🥰🥰🥰🥰🥰👏👏👏👏👏
Hanabi Montano: Gracias por leer 🥰🥰
total 1 replies
Maru19 Sevilla
El menso de Adrián está perdiendo el tiempo, ya debería de cortar el compromiso con el estéril emocional de Alejandro y no ponerse en riesgo!
Maru19 Sevilla
Yo ya lo hubiera dejado y que el primo haga su lucha con el Alejandro
Maru19 Sevilla
Yo hubiera cancelado el compromiso luego luego 👌
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