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Marfil

Marfil

Status: En proceso
Genre:Romance / Capitán de Barco/Flota / Fantasía épica
Popularitas:27.1k
Nilai: 5
nombre de autor: thailyng nazaret bernal rangel

Décimo primer libro de la saga colores

El capitán Albert Mercier, un lord arruinado de Floris emprenderá un viaje al mar a una misión de alto riesgo hacia una tierra desconocida, (Polemia) un reino helado donde se topara con Mermit, una nativa arisca que desafiará su destino.

¿Podrá el amor superar las barreras del entendimiento? Descúbrelo ya.

NovelToon tiene autorización de thailyng nazaret bernal rangel para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

10. Un encuentro inesperado

...ALBERT:...

Cualquier pedazo de escoria podía aprovecharse de Mermit, así que debía estar atento. Puede que ella fuese una guerrera, pero no conocía las malas intenciones.

Ese hombre era de ese tipo, tendría que haber estado ciego para no verme llegar con Mermit.

Aprovechó que la dejé sola para acercarse.

Conocía bien ese tipo de asqueroso porque yo fui uno de esos.

Nos trajeron los trozos de pastel, eran de crema blanca, con fresa y chocolate.

— Disfruten de su postre — Dijo el pastelero.

— Muchas gracias.

Mermit tomó una cuchara y empezó a comer, le gustaba mucho las comidas dulces.

¿A quién no?

Comí lentamente mientras veía como ella se manchaba la barbilla con la crema y el chocolate.

Estiré la mano y limpié su barbilla.

Me observó detenidamente, un poco asombraba.

— Come con calma, Mermit.

¿Ese sonrojo en sus mejillas era por comer?

Lamió la cuchara mientras seguía comiendo.

Había otras personas en las demás mesas, algunas observaban hacia ella, cuestionando los pocos modales.

— Delicioso — Dijo ella, sonriendo, ignorando lo que sucedía a su alrededor.

No dejaba de preocuparme que Mermit fuera víctima de malos tratos.

— Lo es.

Observé como abrazaba la funda con la caja musical.

No pude evitar sonreír, ninguna mujer se hubiese puesto tan contenta con un regalo tan simple, a tal punto de no querer soltarlo.

No una mujer de alta sociedad, ellas siempre fueron inalcanzables para mí.

Después de comer el postre, la llevé a la playa, salir le hacía bien a Mermit, podía ver que su inquietud se disipaba al distraerse.

Caminamos por la orilla, pisando la arena fría.

El mar estaba en calma, el viento agitaba el sombrero y el cabello de Mermit, ella se agachaba para tomar piedras y conchas de mar que eran arrastradas por las olas.

La seguí mientras mi mirada se posaba en el agua.

Me acerqué a la orilla.

Mermit corrió hacia mí y tiró de mi brazo.

— ¿Qué sucede? — Pregunté, al verla preocupada.

— Tonto — Señaló el agua.

Comprendí lo que quería decir.

Recordé cuando las orcas golpearon el barco, yo estaba cerca de la borda y caí al mar, Mermit lo presenció y se asustó tanto.

— No te preocupes, no voy a meterme al mar.

Me alejé para que dejara de tirar de mi brazo.

Ella abrazó la funda con la caja musical.

Su mano seguía en mi brazo.

La tomé.

Mermit tenía manos fuertes, con callos y cicatrices, en sus brazos podían verse marcas pequeñas también.

¿Cómo se hizo todas esas heridas?

Ella suspiró y observé su rostro.

Tocó mis dedos de una forma que me tensó por dentro.

Dió un paso más cerca.

— ¡Albert!

No fue Mermit.

Me giré.

La dama se acercó, tenía ropas color vino.

Observé su rostro y me sorprendí.

— ¿Dayanara?

— Albert — Se acercó y me dió un abrazo — Cuanto tiempo sin verte — Se apartó y me observó sorprendida — Has cambiado mucho desde la última vez que te ví.

Su cabello rizado de color chocolate estaba recogido en una trenza.

— También es una sorpresa verte ¿Qué haces por aquí?

— Me mudé a la costa — Dijo y me sorprendí — Tengo un negocio en el mercado junto con mi hermano.

— Me alegro mucho.

— ¿Y tú vienes de paseo?

— Yo vivo cerca de aquí — Comenté y se sorprendió.

— ¿En serio? ¿Te mudaste tan cerca de la playa?

— Así es.

— Escuché algo de ti...

— Espero que sea que soy capitán de barco — Dije y se sorprendió más.

Cuando se escuchaba algo de mí era por motivos de escándalos.

— Vaya, nunca lo imaginé, con razón no te había visto de hace años, supongo que pasas la mayoría del tiempo en mar.

— Sí, llevo como cinco años en esto y me gusta...

Mermit tiró de mi brazo.

Dayanara observó hacia ella.

— Oh, disculpa por mi grosería, supongo que ella es tu prometida — Dijo, extendiendo su mano — Mucho gusto, soy Dayanara, una vieja amiga de Albert.

Mermit observó su mano, pero no la tomó.

Ella se sintió incómoda y la bajo.

— Ella es Mermit Mercier, es mi protegida, soy su tutor.

Dayanara me observó.

— Pensé que era tu prometida ¿Es algún familiar lejano?

— No... Es una larga historia — Corté, sin ánimos de contar más.

— Escuché que fuiste parte de la resistencia del castillo.

— Fui capitán de barco de una de las flotas del rey, por eso estaba en el castillo cuando el ataque sucedió, no quedó de otra que pelear — Dije, sentí como las uñas de Mermit se clavaban en mi brazo.

— Me imagino que debió ser una experiencia angustiante.

— Lo fue... Eh, tengo que seguir... Asuntos importantes — Corté al ver la expresión fulminante de Mermit.

No quería que atacara o algo así.

— Bien, cualquier cosa que necesites estoy en el mercado, vendo bolsos de mano, por si ella quiere uno — Dijo, sonriendo amablemente a Mermit.

— Gracias, Dayanara, nos estaremos viendo.

Ella hizo un gesto de despedida con la mano.

Me alejé y Mermit se pegó más a mi brazo.

— Mermit — Advertí.

— Mío — Dijo y me tensé.

— ¿Qué dices?

Subimos las escaleras para volver al muelle.

— Mío — Frunció su ceño — Mío.

¿Estaba celosa de Dayanara?

Dayanara era una vieja amiga, no era de familia noble, pero tenía padres comerciantes que hacían vida como zapateros de nobles cerca de la mansión donde yo vivía anteriormente.

La conocí cuando era más joven.

Me gustaba ir a su tienda solo para verla, con la excusa de necesitar más botas, pero a pesar de eso nunca intenté cortejarla.

En ese entonces mis únicas prioridades era ir a clubes, apostar, tomar mujerzuelas y beber.

Si no hubiese sido tan inmaduro, tal vez estaría casado con Dayanara o no.

La mujer que se hizo pasar por mi madre no lo hubiera permitido.

Mermit se irritó más, ya no quería tomar mi mano e intentó caminar adelante de mí varias veces.

Tuve que llamarla y tomar su muñeca a la fuerza cuando intentó ir por otra calle.

No me gustaba su comportamiento.

El paseo acabó, volví a la mansión.

Mermit corrió escaleras arriba cuando entramos en la casa.

— ¿Cómo le fue, mi lord? — Preguntó el mayordomo.

— Bien, eso creo.

— ¿Problemas con la señorita?

— No tantos como imaginé.

Solo su rabieta fue un problema.

...****************...

Mermit no quiso bajar a comer, le ordené a Aliz que le llevara la cena a la habitación, cuidando de que no comiera sobre la cama.

— La señorita ya comió — Informó cuando entró al comedor.

— ¿Sigue gruñendo?

— Está acostada, abriendo y cerrando la caja musical.

— Gracias Aliz, ya puedes ir a dormir.

— ¿Y usted mi lord? — Preguntó ella, estrechando sus ojos.

— ¿Yo qué?

— Nada, mi lord, buenas noches.

Se marchó del comedor.

Después de comer, subí a mi habitación, en el trayecto pude escuchar la melodía de la caja musical, sonando y deteniéndose por segundos para volver a sonar.

Decidí acercarme a la habitación.

Abrí la puerta.

Mermit estaba sobre la cama, arropada en mantas, con la caja en sus manos, abriendo y cerrando la tapa.

— Mermit, deja de hacer eso, vas a dañarla — Ordené, acercándome a la cama.

Ella me evaluó y se giró, dándome la espalda.

— ¡Mermit!

Rodeé la cama y le quité la caja, la dejé sobre la mesita.

Ella soltó un gruñido.

No necesitaba ser un niñero.

Se levantó para tomar la caja.

Me atravesé.

Empujó mi pecho.

— ¡Basta, tienes que controlarte! — Tomé sus muñecas — ¡Duerme!

Respiró rápido, con su expresión furiosa, tiró de sus brazos.

Me mantuve firme mientras esperaba a que se le pasara.

Se cansó de luchar.

La solté y señalé la cama.

— Duerme o me llevaré la caja — Observé la caja musical.

Mermit suspiró quedándose quieta.

Me crucé de brazos.

— ¿Vas a dormir?

Se aproximó a mí lentamente, manteniendo sus ojos fijos en los míos.

Apartando su cabello del rostro, dejándolo detrás de su oreja.

Era mi imaginación o eso era un coqueteo.

Se quedó muy cerca, detallando mi rostro.

No podía negarlo, era muy hermosa.

Se estiró un poco, de puntillas.

Sus labios se posaron en los míos.

Un beso.

Abrí mis ojos como platos.

¿Un beso?

La aparté.

— ¿De dónde...

Mermit se sonrojó.

Se trepó a la cama y volvió a acostarse, cubriéndose hasta la cabeza en un gesto de vergüenza.

Salí de la habitación.

¿Dónde aprendió eso?

Seguramente por Eudora y Levi, ellos se la pasaban besándose frente a todos en el barco.

Entré en mis aposentos.

Me repetí a mi mismo que el endurecimiento en mis pantalones era por la larga abstinencia.

...***************...

Leí el periódico mientras comía el desayuno.

Los cambios de estación estaban llegando, los precios de las verduras y frutas estaban subiendo por la temporada.

Las capturas de bárbaros seguían llenando la primera plana.

Los súbditos colaboraban fervientemente, entre todos capturaban a hombres de Barbany en pueblos y granjas.

Mermit entró al comedor y me tensé.

Ella tomó su asiento y empezó a comer el pan tostado que Aliz le dejó sobre el plato.

— Albert — Saludó y siguió masticando.

Hice una inclinación de mi cabeza.

— Mermit.

Parecía que todo estaba tranquilo.

Solo lo hizo porque copiaba todo lo que veía.

Seguí leyendo el periódico.

Después de eso me levanté, tenía que seguir ordenando mi papeleo en el estudio, las ofertas de trabajo seguían llegando, había mucha mercancía que trasladar por mar, pero como dije, no podía emprender un viaje ahora.

Salí del comedor.

Adelaida estaba llegando.

— Necesito hablar con usted — Dije y me evaluó sorprendida.

El mayordomo se retiró con prudencia.

— Espero que sea breve.

— ¿Puede enseñarle un poco de modales a Mermit? — Pregunté frunció el ceño.

— Eso será lo último que le enseñe, la prioridad es que aprenda a hablar — Dijo, era un poco cascarrabias — No cuestione mis modos, mi lord.

— No lo hago, solo que hay cosas que se pueden salir de control.

— ¿A qué se refiere? — Se desconcertó.

— Por lo menos enséñele que no es correcto que se enoje cuando estoy hablando con terceros.

— Eso depende del contexto de la situación — Elevó una ceja.

— Solo por saludarlos.

— Bien, ahí si es mala educación.

— Tampoco debe andar besando sin razón...

Se sorprendió.

— ¿A quién besó? ¿A usted?

— No...

Mermit llegó al vestíbulo y se emocionó al ver a Adelaida.

La saludó tomando su mano.

— Adelaida.

— Buenos días, Mermit, espero que estés preparada por la lección de hoy.

Caminaron al salón.

Mermit ni siquiera me observó, actuaba indiferente.

Definitivamente, necesitaba otra cosa con la que distraerme.

Lo peor es que no tenía buenas amistades.

Lean Roster no quiso tratarme más y sus razones eran con peso.

Leandro estaba lejos, en la capital, a mi primo tampoco le caía bien y sus razones también eran justificadas.

Y Sebastian, él no me toleraba demasiado, siempre sentí que al visitarlo solo le causaba problemas.

Chester, mi cuñado, si pudiera golpearme hasta matarme lo haría sin dudar, estaba seguro de eso.

Tiffany, por su parte prometió visitarme, aunque no sería pronto, ella había vuelto a Slindar junto a Chester debido a las obligaciones.

Al menos mi hermana me apoyaba en mi locura de hacerme cargo de Mermit.

Mi padre, él también estaba en Slindar, pero lo menos que necesitaba era escuchar sobre sus problemas, se sentía igual de fracaso que yo, así que no me apetecía desanimarme.

Marlon y Dilan, ellos me soportaban porque fui su capitán, pero ahora que el trabajo no nos unía dudaba que quisieran venir.

Tal vez por la cotilla lo harían, eso les atraía más que cualquier vínculo amistoso.

Escribí dos carta, invitándolos a mi mansión.

Conocía donde residían así que coloqué las direcciones.

Me levanté para ir a la agencia de correo.

Salí de la mansión.

Fui a registrar mi embarcación, no podía dejarla abandonada, aunque estaba segura en el embarcadero del puerto no podía descuidarla.

Era un barco pequeño de color café.

No era tan imponente como la embarcación del rey, pero era resistente a las tormentas.

Eso era a lo que más sobrevivía yo.

Dejé la embarcación, pasé cerca del mercado y pude reconocer la tienda de Dayanara.

Me quedé afuera, decidiendo si debía pasar.

Mermit vino a mi mente.

Di marcha atrás, retrocediendo.

— Albert, viniste — Dijo ella, detrás de mí.

Me giré.

— Hola, Dayanara.

— Salí de la tienda un rato, dejé a mi hermano a cargo ¿Quieres pasar?

— No, solo estaba echando un vistazo.

La puerta se abrió.

El sujeto que estaba acosando a Mermit se paró en el umbral.

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victor hernandez
Sigue con el. Cuento de que cuando aprenda escondiendo tu miedo la vas a perder
Yise
Pero que maldito más baboso ufffff cerdo/Smug//Smug//Smug/hay no nooo perdón cerditos desgraciado. Ojla cuando salgas te arrolle una carreta y mueras 🤭🤭🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Yise
Hay mi Diosssss ella no habla pero que si entiende omeeeee y muchoooo golozaaaaa según la veo seguiría portándose mal 🤭🤭🤭🤭🤭🤭👏👏👏👏👏
Yise
Aaaaaa chuchisssss yo quiero que me castiguen asiiiiii/Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat//Sweat/q bárbaro bb🤭🤭🤭🤭
Daiana Ibarra
ay Albert no estés celoso a ella no le gusta el le gusta el sabor de las flores
Edith Villamizar
Albert se irá un tiempo y no me extrañaria que cuando regrese encuentre a Mermit con una pequeña o gran pancita 🤰 porque así bote a los renacuajos siempre hay alguno rezagado
Edith Villamizar
pobrecita Melvit no le cayó bien el tipejo, pero le gustaron las flores, es que ellas son inocentes
Edith Villamizar
llévatela, así la cuidaras
Edith Villamizar
buena idea, no la puedes dejar sola o acabarás en la ruina 🤭
Faveamny Calderon
se prendió este beta ahora sí se encendió el león celoso. 😏🧟🧠🧟🧠🧟🧠🧟
Ab
que hombre para ser más desesperante que no entiende que debe dejarla en paz
Marcela Lopez
esto está bueno
Kary Monte
maldito farrel🤬🤬🤬
albert los celos son malos recuerda que mermit no entiende solo es curiosa tienes que enseñarle
Kary Monte
🥺 no te vayas
mermit va sentirse triste
Kary Monte
oh 😆😆 Albert que bien, sigue presentándola
Liliana Diaz
yo también e pensado lo mismo porque cada vez que ellos están junto ella aparece Serca
Anonymous
Alguien que le explique a Mermit que recibir regalos de un hombre significa que se acepta el ser pretendida por favor😂😂😂😂
𝓔𝓶𝓪𝓷𝓭𝓮𝓻 🖤
🥺Noo, las flores no tenían la culpa 😭
Alondra Gomez
para que vea que hay alguien más detrás de mermit y el le sigue pensando
Nella Reyes
la suegra belleza de capitana pirata 🥰
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