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El Villano Que Se Enamoró

El Villano Que Se Enamoró

Status: En proceso
Genre:Pérdida de memoria / Hombre lobo / Magia / Brujas / Reencarnación / Romance oscuro
Popularitas:1.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Tania Uribe

Él la conoció de casualidad en el bosque siendo cazada como un animal para ser entregada como un sacrificio para apaciguar la ira de la diosa luna. La salvó, no porque le importara sino porque le fascinaba ver el terror en aquellos que se creían superiores, los quemó bajo el poder de las llamas eternas del infierno, los oyó rogar, gritar y suplicar por piedad, pero era tarde cuando las llamas eternas tocaban la carne humana esta ardía hasta quedar hecha polvo.

Ella al verlo sintió curiosidad, miedo, curiosidad y agradecimiento. Lo siguió en un viaje sin retorno donde conoció cada cosa, experimentó qué era ser libre, qué era ser ella misma, sonreír, respirar con tranquilidad y despreocupación ante la posibilidad de ser nuevamente perseguida, ya no era una preocupación, la dejó atrás.

Pasó el tiempo y los cielos la reclamaron. La diosa se la llevó y en consecuencia se desató el caos y quienes osaron llevársela, ardieron en llamas eternas, mientras que otros vivían peor que un animal.

NovelToon tiene autorización de Tania Uribe para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

KAELYN

Suspiré pesadamente al llegar a la escuela. Tenía hambre y todo gracias a ese tipo que se comió mi pan.

El murmullo me siguió incluso luego de haberlo dejado atrás tirado debajo de un árbol abandonado, peor que un perro. No miré hacia atrás.

Si lo hacía entonces... vería sus ojos grises intensos y algo en mi interior... me hizo estremecer. Apreté la correa de mi mochila y caminé más rápido por el sendero empedrado que llevaba a los edificios principales de la Academia Luna Plateada. Las torres de piedra gris brillaban bajo los glifos de protección que flotaban en el aire como polvo de estrellas, visible solo para quienes poseíamos magia.

Era el siglo XXI y aun así el mundo sobrenatural seguía siendo igual de salvaje. Brujas, hechiceros, híbridos... Más allá de los muros... la manada dependía de nosotros, para sobrevivir, para prosperar en paz. Mi estómago gruñó. Suspiré nuevamente. Genial, sin desayuno.

—Maldito ladrón de panes—Murmuré.

Todavía sentía el hormigueo de la descarga de magia saliendo de mis manos, el golpe invisible impactando su pecho y enviándolo directamente contra el tronco de un árbol. La vibración me había recorrido de una forma excitante y automática. Defensa. Siempre defensa. Las conversaciones a mi alrededor se volvían ajenas y distantes con cada paso que daba. Lo noté, era obvio que lo notaría. Pero cuando miraba, todos de la nada tenían algo más interesante que mirar. Entre ellos, un libro, notas desordenadas de una libreta con letra apenas legible, el suelo y sus zapatos.

Nadie quería involucrarse. Eso no era nuevo...

Solté aire de la nariz y subí las escaleras de mármol hacia el ala norte, donde se impartía la clase de Historia de la hechicería. Las puertas altas estaban abiertas y el aroma a pergamino viejo mezclado con tecnología moderna, pantallas flotantes, proyectores de última generación me resultó extrañamente reconfortante.

Caminé normal, luciendo normal. Pero entonces volvió. Esa sensación de que con una mirada sentía una presión en la espalda no era una sensación física, era más profunda. Un hilo invisible que estaba tirando de mí. Me detuve a mitad del pasillo. Tragué saliva en seco. Un extraño hormigueo me invadió desde la nuca y descendió de forma lenta, eléctrica, hasta alojarse en mi pecho. Mi corazón dio un salto extraño, doloroso, que me pesaba más que el peso de mi mochila, más que un ancla en lo más profundo de la arena bajo el mar. Era como si algo en mí estuviera reaccionando a un recuerdo que mi mente no tenía.

¿Qué diablos...?

Me giré apenas. Nada. Solo estudiantes caminaban, riendo entre ellos. El humor habitual. Y, sin embargo, la certeza no desapareció de mí mente y corazón. Alguien me observaba, lo sentía esa persona no me observaba con curiosidad, me observaba con intención, una intención intensa, oscura y cruda. Llevé mi mano a mi mi pecho, tratando de calmar el latido desbocado.

—Cálmate, Kaelyn—susurré—Contrólate...

Tal vez, solo tal vez... era la adrenalina por la pelea, quizás la vergüenza o posiblemente porque tenía hambre. No podía ser... él... todo menos ese imbécil.

La imagen de su rostro se hizo presente en mi mente, sin previo aviso, sin la oportunidad de tan siquiera prepararme a ello. La manera en que me miró antes de ser golpeado por mí, antes de que me quitara el pan y se lo comiera burlándose de mí mientras se lo comía. Esa mirada cargada de sentimientos y emociones que conllevaban consigo algo parecido a la culpa, el remordimiento y la tristeza, pero sobre todo culpa. Era como sí él me conociera cuando claramente él no me conocía de nada. Un extraño e inquietante escalofrío me recorrió.

Eso no era posible. Era absurdo. No lo recordaba de nada. Al menos eso pensé. Sonreí de forma forzada, sesgue caminando hasta el aula. En el momento en que crucé la puerta, el peso de aquella presencia disminuyó, pero seguía allí, no se había ido del todo. Una sensación de sentir un hilo tirando con fuerza se había estirado. No estaba roto. Y comprender el motivo, sin saber quién era él ni por qué mi magia reaccionaba a él con tanta ansiedad y desesperación. Supe que era apenas el comienzo, que esto no había terminado, había dado inicio a algo que hasta yo misma en ese momento desconocía.

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Zul Lima
Mi corazón late de emoción,es momento de que todo tenga el rumbo que debe ser...❤️
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