Ella solo quería olvidar aquella noche.
Él jamás dejó de buscarla.
Dos gemelos, un secreto guardado durante cinco años y un reencuentro que no estaba en los planes de nadie.
El amor, el pasado y la verdad chocarán cuando el destino decida intervenir.
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୨୧14 días para enamorate୨୧
Nota ahora Lucia es Bianca le cambié el hombre.
La noche cayó sobre la ciudad.
El ruido lejano del tráfico subía como un murmullo constante.
Pero dentro del apartamento… había paz.
Una paz extraña. Nueva.
Como si, por primera vez, los verdaderos dueños de la casa hubieran llegado.
Taehyun estaba de pie frente a la ventana, con el teléfono en la mano.
Las luces de la ciudad parpadeaban debajo, indiferentes a su caos interno.
El mensaje seguía abierto.
> “Señor Kang. La página que lo vinculó con el incidente del asesinato volvió a publicar. Están mostrando fotos suyas junto con los herederos.”
Podían pasar años.
Esa sombra siempre regresaba.
Desde que tenía uso de razón, había sido perseguido. Observado. Juzgado.
Otra notificación.
Un artículo nuevo.
Su rostro.
Los niños.
La palabra familia no despertaba ternura.
Despertaba morbo.
El pecho se le cerró.
Justo cuando la ansiedad amenazaba con devorarlo, sonó el teléfono.
📞 Llamada
—Yonghoon —respondió.
Su voz era baja. Controlada. Demasiado controlada.
—La página volvió.
—Ya lo vi. ¿La tumbo?
Taehyun miró hacia el pasillo oscuro.
—No. Vigílalos. Quiero saber quién está detrás.
Silencio.
—¿Y Ariana?
Esa pregunta dolió más que cualquier titular.
—Ella no sabe nada. Y no lo sabrá… todavía.
Colgó.
Respiró hondo.
Por primera vez en mucho tiempo sintió miedo.
No por él.
Por ellos.
A él podían destrozarlo si querían.
Pero no a sus hijos.
Abrió el cajón.
El paquete de cigarrillos lo miraba como una vieja costumbre.
—¿En serio vas a ser tan idiota? —murmuró.
Encendió el encendedor.
La llama iluminó su rostro.
Le temblaban los dedos.
Lo apagó.
Tiró el cigarrillo al fregadero y abrió el grifo hasta empaparlo.
Se miró en el espejo del baño.
—¿Vas a caer por un artículo que ni vale la pena?
Ahora había dos niños que lo llamaban “papá”.
Y uno de ellos necesitaba que él estuviera fuerte.
Salió del baño.
—Necesito aire…
Caminó por el pasillo y vio la luz en el cuarto de los niños. Entró.
Noah dormía abrazando su peluche.
Theo estaba boca arriba, con el ceño levemente fruncido incluso dormido.
Taehyun se arrodilló.
—Perdón… su padre es realmente un tonto.
Theo abrió los ojos.
—¿Papi?
El corazón le dio un vuelco.
—¿Pasa algo, campeón?
—¿Nos puedes llevar al jardín mañana? Yo quiero que me lleves tú.
Taehyun sonrió, con algo quebrado en la mirada.
—Claro que sí.
Le besó la frente.
Cuando iba a seguir, se detuvo frente a la puerta de Ariana.
—¿Entro… o no?
Pero sin darse cuenta la abrió. Allí estaba Ariana.
La luna atravesaba la cortina.
Ariana dormía de lado, el cabello desparramado sobre la almohada. Sin su rigidez habitual. Sin defensa.
Vulnerable.
Más joven.
Más frágil de lo que ella permitía.
Él dio un paso.
Ella abrió los ojos.
—Señor Taehyun… ¿qué hace aquí?
Sin pensarlo, la abrazó.
Ella se quedó rígida.
—¿Está bien? —preguntó ella, inmóvil.
—¿Puedo quedarme así?
Silencio.
—Le dije que me quedaría… pero no para esto. Yo a usted no lo amo.
Él cerró los ojos.
—Catorce días.
Ella parpadeó.
—No es un juego. No es una apuesta. Es una decisión. Te voy a enamorar. Sin mentiras. Sin huir. Sin esconder nada.
Ella se puso roja.
—Haga lo que quiera.
Intentó sonar fría.
No lo logró del todo.
—¿Ya se siente mejor o va a seguir haciendo promesas tontas?
No respondió.
Se quedó dormido.
En sus brazos.
Ariana lo miró en la penumbra.
No era malo.
No era feo.
Pero había algo en él que su corazón todavía rechazaba.
Aun así… ese abrazo no fue tan horrible como esperaba.
—Taehyun… ¿qué estás planeando ahora?
Se quedó dormida.
La luz del sol entró por la ventana.
Ariana despertó.
Él no estaba.
—¿Ya se fue?…
Hizo un pequeño puchero sin darse cuenta.
Se dio un golpecito en la cara.
—Despierta.
Abrió el armario.
Ropa nueva. Elegante. Delicada.
Bajó.
Y escuchó risas.
—Aquí van sus panqueques —sonrió Taehyun.
—¡Papá es el mejor! —gritó Theo.
—¡Hace mejor avena! —añadió Noah.
—¡Mamá!
Ariana los abrazó.
Taehyun le entregó una taza.
—Buenos días, bella durmiente.
—Gracias… supongo.
—Yo llevaré a Theo. Y después a Noah con mis padres. Quería ver a Doyoung.
—¡Sí! —sonrió Noah.
Cuando Ariana estaba por salir, Taehyun tomó su mano.
—Recuerda. Catorce días. Hoy es el Día 1.
Ella lo miró.
Él le entregó una galleta.
Ella salió.
—Una galleta… qué romántico —susurró, roja.
Afuera, un auto elegante la esperaba.
—Señorita Lee. El señor Kang pidió que la llevemos todos los días.
Ella quedó en silencio.
Mientras tanto, en las oficinas.
Una canasta enorme sobre un escritorio.
Flores. Chocolates.
—Seguro tu prometido, Bianca —rió Vivi.
Bianca sonrió arrogante.
Hasta que Vivi leyó la tarjeta.
Su sonrisa murió.
> “Estas flores y chocolates son para ti, Ariana.
De parte mía y de nuestros hijos.
Recuerda… 14 días.”
Silencio absoluto.
En ese momento Ariana entró.
Todas la miraron.
—¿Señorita Lee… está casada? —susurró alguien.
Vivi rió sarcástica.
Antes de que el caos explotara, Nara apareció.
—¿Terminamos el espectáculo? Trabajen.
Ignoró a Ariana por completo.
Pero sus ojos… no eran indiferentes.
Horas después, Ariana entró a la oficina principal.
Se detuvo en seco.
Su padre.
El señor Kang.
Y la señora Choi.
El señor Kang sonrió.
—Señorita Ariana… me alegra verla. ¿Se conocen?
Silencio.
El aire se volvió pesado.
—Sí —dijo ella finalmente—. El señor Lee es mi padre.
La señora Choi la miró de arriba abajo.
—Bueno… creo que me voy. Disculpe, señor Kang.
Cuando se estaba por ir, su padre le agarró la mano.
—Hija, ¿podemos vernos más tarde? Por favor… hace cinco años no nos vemos.
Ariana dudó, pero también era su papá y él le ayudó a ir a Londres.
—Está bien… a las 15:00 tengo tiempo —jugó con sus manos.
Mientras tanto, Nara y Bianca estaban comiendo algo.
—Bianca, estoy enamorada. Hay un chico súper lindo y tuvimos una cita.
—¿Así? ¿Y quién es? ¿Cómo se llama? ¿Es millonario?
—No es millonario, tiene una cafetería, pero es muy lindo. Se llama Adrián Miller.
En eso Bianca se dio cuenta del nombre.
—¿Y sabes algo de él? ¿Alguna cosa?
—Por ahora sé que tiene una sobrina, pero solo eso. Nunca la vi. Supongo que es una niña porque habla de ella como algo así.
—Claro… y una pregunta, ¿qué tal te cae Ariana?
—¿Ariana? Bien, supongo. A pesar de que tiene hijos, ella hace lo mejor que puede.
—Yo no creo eso. Ella es una buscona.
—¿Qué? ¿Por qué dices esas cosas?
—Porque… no te dije, pero ella es mi hermanastra. Y esos hijos que tiene no son de buena manera.
Horas después llegó Ariana al restaurante donde estaban su padre y la señora.
—Ariana, hija mía, tanto tiempo. No puedo creer que estés en las empresas Kang. Tu madre y yo quedamos sorprendidos.
—Sí… padre, acepté porque tengo una deuda contigo, pero eso no significa que la señora Choi sea mi madre ni que tenga que estar aquí.
La señora se quedó sorprendida, pero guardó silencio. Terminaron la comida de manera normal, aunque incómoda.
—Espera, esposo. Debo hablar algo con Ariana.
La señora Choi la tomó del brazo y le dijo entre dientes:
—Mira, mosquita muerta. Yo siempre voy a estar en tu vida, y aléjate del prometido de mi hija.
—¿Y qué si estoy cerca de él?
—Por favor. Ese chico tiene dinero, y tú solo eres una prostituta que se acostó con quién sabe quién y tiene hijos bastardos.
Ariana solo la miró y la empujó. Su padre lo vio.
—Cariño, ¿qué te pasa, Ariana?
La mujer en el suelo fingió que le dolía.
—Ay, cariño… tanto me odia Ariana que me hizo esto. Yo solo le dije que la quería como hija.
El padre la miró.
Ariana solo se fue enojada.
Se fue lejos de la empresa, a una plaza.
Y empezó a llorar.
En eso, algo frío se puso en su cara.
—¿Por qué lloras?
Cuando levantó la vista era…